mujer, niña, playa

Todos los días la misma niña, la misma mujer y una playa distinta, porque la playa cambia con cada ola, con cada pisada que dejamos tras nosotros. Nunca puedes volver a pisar la misma playa de la misma forma que no es posible regresar a los lugares donde creímos ser…

cazadores de tormentas (imaginarias)

Es fácil reconocerlos, aparecen los fines de semana en las zonas de montaña vestidos con ropas de camuflaje y toneladas de equipos electrónicos a sus espaldas. Aunque la verdadera diferencia con el resto de excursionistas ocasionales es la forma en la que se apean de sus vehículos y olfatean el…

cartas marcadas

Mi jefe tiene una amante y, aunque hace todo lo posible por ocultarlo, todos en la oficina lo sabemos y nos alegramos mucho por él. En especial nos alegramos los miércoles, cuando desaparece a media mañana y no vuelve hasta bien entrada la tarde. Y es tanta nuestra alegría que…

Atenea

La diosa Atenea asoma la cabeza entre los arbustos al escuchar un ruido. Lleva toda la noche huyendo de la jauría y por primera vez en toda su existencia empieza a sentir algo que, a falta de una palabra mejor y que ella desconoce, bien podría ser el miedo que…

un cielo color cemento

La limusina que espera en la puerta hace un extraño contraste con la basura acumulada en las aceras. Al fondo, en el callejón, dos gatos enamorados se retan en la distancia y ella, la chica más bonita de la ciudad, sigue esperando dentro de la casa vestida con un traje…

batíscafo Trieste

Este año sería diferente, me lo había prometido y lo hice en serio, palabra de scout. Sólo quería divertirme y olvidarme un poco de todo, y cuando digo todo, es todo, incluso de quién soy. Una ingenuidad condenada al fracaso, ahora lo sé: no es posible hacerle un regate a…

un trato justo

¿Lo ves?, cada vez que los barbas dan un golpe de estado el pueblo se queda sin papel higiénico. Es una regla de la naturaleza inexorable. Estamos en la terraza del bar mirando la cola inmóvil establecida a las puertas del economato. La gente sostiene sus tarjetas de racionamiento e…

manual de auto-ayuda número 8

Mi corazón se saltaba un latido cada vez que lograba hacerte sonreír, eso sí lo recuerdo. Imaginaba la vida como un largo fotograma en el que avanzábamos de la mano por un playa infinita. Cargados de hijos, de deudas y de pequeñas desgracias que sabríamos afrontar juntos. Juntos, qué lejana…