el dios de las catedrales de piedra
Venimos de aquí. En mi esquina del mundo, cuando los exploradores llegaban hasta los confines de lo conocido, levantaban un faro para combatir la oscuridad que se extendía más allá del horizonte. En esta otra orilla del planisferio, sin embargo,…
el cuaderno gris
Tu abuela insistía que era en aquella pared desconchada junto al mar donde habían fusilado a su marido y a dos de sus hijos en tiempos del general. Y que era allí mismo —justo donde caían los cuerpos— donde el…
posibilidad de una huida
La isla estaba habitada por seis perros provenientes de una larga estirpe que se remontaba a la época de los balleneros, diez personas repartidas en cuatro granjas, unas dos mil almas que se habían mudado al cementerio a lo largo…
las intermitencias de la muerte
Al escribir hace poco sobre las vacaciones de la muerte recordé que el argumento pertenecía a una de las grandes novelas de Saramago, mi querido Saramago: las intermitencias de la muerte. Y, tirando del hilo negro de la (des)memoria, llegué…
las vacaciones
La Muerte se ha tomado los días de vacaciones que le quedaban del año anterior, más dos concedidos por sus jefes en atención a su rendimiento excepcional. Mientras tanto, para el resto de los mortales, se ha abierto una tregua…
sigo buscando un faro
La semana pasada, sospecho, dí rienda suelta a un soliloquio mental un tanto confuso donde, más que castillos, construí faros en el aire. Creo que esta semana es mejor dejar que hablen los faros, y que yo guarde silencio ante…