una tumba con tu nombre

Es la primera vez que contempla una iglesia de madera. Él, que había crecido entre las penumbras de las iglesias románicas y los desvaríos de las catedrales góticas, no sabría en qué lugar encajar aquellas sencillas construcciones que vibraban y crujían al ritmo del mar. Porque siempre están cerca del mar. Sin cimientos, sin ataduras, como barcos volcados a la espera de diluvio del fin de los días para demostrar su verdadero propósito.
Qué Dios vive en esas iglesias, piensa, qué rezos le puedes dirigir a un Dios con tan poco poder. Un dios, quizás, de las cosas sencillas, ¿existe tal dios?. Un dios de los microbios, de los insectos, pero, qué microscópicas plegarías pueden dirigirse a esa deidad. Si Dios hizo a su imagen y semejanza a los humanos por lógica, sospecha, debería existir un dios así: un dios con extremidades como garfios, un cuerpo de quitina, peludo, con mandíbulas enormes que se comunica con sus súbditos a través de unas antenas frontales. Decenas, cientos de ojos que todo lo ven, que no perdonan nada. A su imagen y semejanza. Amén.

¿O quizás sea todo un decorado?, razona mientras recorre el largo pasillo que lleva hasta un austero altar buscando con la mirada algo a lo que dirigirse. Alguien poderoso de verdad no necesita ridículas ostentaciones de poder. Quizás el Dios de las catedrales de piedra sea un Dios asustado con burdos trucos de mago en el lugar de los milagros. Una criatura que esconde su debilidad entre los ropajes de los santos y los adornos de oro.
Sale al exterior, un puñado de lápidas sencillas y ordenadas, todas parecidas, casi idénticas, sin distinciones entre los muertos. El aire cargado de salitre llena sus pulmones y abre los brazos para recibirlo. A los lejos, las montañas guardan silencio y parecen dar las espaldas a todo aquello.
Al fondo del camposanto descansan las tumbas más antiguas. Entre lápidas vencidas como la dentadura de los ancianos, ella flota ingrávida. Se detiene ante uno de los montículos y saluda con una mano mientras señala entusiasmada con la contraria: ha encontrado una tumba con su nombre.
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26 Comments
Mento
Ante la duda , la curiosidad es el mejor arma. Que bonita la filosofía que esconden los nombres inscritos en las lápidas. Y aún así la de mis muertos no lleva nombres… aunque tengo muy claro donde iré, cuando se me pare la locomotora.
Clarisa
Hola, Beau… Reconozco que soy feliz con lo sencillo y aplicado a todos los niveles que el vivir en sociedad nos permite, y aunque admire las majestuosidades que pueden llegar a hacer los hombres y mujeres (en la arquitectura, sobre todo, porque a veces es verdad que sobrecoge la belleza que puede llegar a crear la soberbia o quizá los autores sólo pretendían acercarse a ese Dios lejano, y somos los fantasiosos humanos perdidos, los que provocamos ese orden inverso a su creador por consecuencia, que se asemeja al Dios grande. O ¿dios chico, o dios reducido a la semejanza de los hombres y mujeres?
Creo que ese aspecto, las personas actúan como niños en el colegio, cuando intentan impresionar a sus maestros. Sólo cuando se crece por dentro, ya no hace falta demostrar nada y se toma el camino propio…
Creo que hay personas que necesitan respuestas y otras que no. La indagación sobre el significado de la vida, de dónde venimos y adónde vamos, es inherente a nuestro efímero pasar. Nada podemos hacer, la distancia con la Creación es nuestra realidad. Los cementerios humildes me parecen hermosos, quizá a la ‘idea’ de Dios le guste chalanear con el viento que corre entre sus cabezas…
Qué bonito texto. Me ha gustado mucho sus imágenes, esa huella…
Hasta pronto.
Gabi C S
Bien vissto eso del barco invertido, para cuando suban las aguas, se montaran los bichos y se sslvaran. ( de ahi lo de las cucarachas supervivientes).
Nosotros nos subiremos a las de piedra, que por muy santuario que sean, no flotan.
En la foto he visto que no es una poblacion muy civica; hay una señal de prohibido aparcar y hay un moton de gente que ha aparcado ahi, y no parece tener intencion de irse.
Abrazooo
Carlos Perrotti
Existen todos los dioses que se quieran o pretendan o se le adjudican los logros y errores a cualquiera… En todo caso tu prosa a mi me cautiva o enseña..
Beauséant
La curiosidad debe guiar nuestras vidas, Mento, el día que perdemos la curiosidad morimos un poco, ¿verdad? La de mis muertos viaja conmigo y, es cierto, no hacen falta nombres… Nunca me he preocupado por eso, la verdad, por donde acabaré, creo que no dependerá de mi.
Hay personas, Clarisa, que confunden la sencillez con la falta de inteligencia y no tienen nada que ver. Una vida sencilla, contemplativa incluso, es algo que requiere de mucha inteligencia porque, para empezar, debes conocerte a ti misma. Y ese paso es algo que pocas personas se atreven a dar, ya ves, hace falta inteligencia y valor 😉
Es interesante eso que dices, ¿a quién pretenderían impresionar?, a Dios, a ellos mismos, a otras personas… el ser humano tiene esa gran capacidad, que es muchas veces su perdición, de querer abarcarlo todo, de hacerlo todo más grande, de llegar más lejos… Un poco como los niños, es cierto.
Me ha encantado el cierre final, Gabi C S, es genial, ya me imagino a un policía fantasma poniendo multas como un loco 🙂
Nuestras catedrales de piedra no nos servirán cuando Dios ponga la lista de nuestros pecados a cero, sin duda, las de madera parecen una mejor opción.
Gracias, como siempre, Carlos Perrotti, por el calor de tus palabras. Un Dios a la medida de cada persona, incluso, como en la canción de Depeche Mode, algunas personas pueden ser el Dios de otras personas, ¿verdad?
BDEB
Ni la iglesia ni el cementerio tienen nada que ver con lo que estamos acostumbrados. Sencillo y simple como debería de ser y un lugar que invita a visitar. Pero no, aquí se amontonan una tumba sobre otra, el espacio hay que aprovecharlo y hasta cuando morimos hay que pagar buen precio por el metro cuadrado.
Estamos acostumbrados a esas otras iglesias y catedrales llenas de lujos y dioses con vestimentas que no se parecen nada a la sencillez que se les presupone.
José A. García
Tal vez, la única respuesta posible sea que no existe algo como un dios…
Saludos,
J.
Citu
Es un melancólico relato. Las tumbas se quedan a lo largo olvidas. Te mando un beso.
Eva
Los cementerios que están a la par del camino me hacen reflexionar y hasta detenerme, hasta es posible que sienta como una llamada, un saludo de los que ya no están y fueron a los que todavía estamos. Un recordatorio, un aviso. Algunos son hermosos como el que nos muestras, Beauseant, con alguna lápida amable, que bien parece un corazón incrustado en la hierba, ver un fantasma no sería mala cosa.
Toro Salvaje
Creo recordar iglesias similares en un viaje que hice por Noruega…
Antes todo era más romántico.
Ahora te queman y a tus afligidos ( o no…) familiares les dan una urna que ganó un premio de diseño sostenible y que pase el siguiente.
Beauséant
La acumulación de tumbas, BDEB, pero también que no son espacios abiertos, siempre hay una valla para entrar y una única puerta de acceso, para los vivos y para los muertos. En cambio, esos cementerios forman parte del paisaje, es una pradera que invita a pasear y conversar con sus inquilinos perpetuos.
Si buscamos la explicación más lógica, José A. García, esa sería la conclusión: dejarlo todo en manos del azar. Pero ese azar, para muchas personas, es un abismo al que no quieren asomarse y que llenan con historias, con mitos.. Es una necesidad, algo que llevamos en los genes, supongo.
Es cierto, Citu, según vas avanzando hacia la parte antigua, es más complicado encontrar tumbas bien cuidadas o con flores. Simplemente se olvida, son devoradas por la propia tierra, y a mi eso me parece hasta bonito.
Había un corazón, Eva, otras con pajaritos, era un cementerio, si tal palabra puede aplicarse, bonito. En un cementerio vallado, con sus caminos de cemento y sus tumbas con enormes lapidas, no me detendría mucho, pero en un cementerio así es bonito pasear, incluso sentarse en un banco y contemplar las tumbas como un mensaje, un recordatorio. En algunos puedes ver niños paseando entre las tumbas y, no sé, me parece que eso tiene más sentido, que los vivos y los muertos compartan el espacio y, quien sabe, contemplar algún fantasmas, ¿verdad?
Efectivamente, Toro Salvaje, son iglesias Noruegas, de un grupo de islas de Noruega en concreto. Supongo que antes nuestra convivencia con la muerte era más directa. Ahora parece que vivimos como si fuésemos inmortales, ¿verdad? Intentamos ignorar la muerte todo lo que podemos, hacemos como si no existiese, y eso implica hacer todo el proceso más aséptico y, por lo tanto, sin ningún simbolismo ni aprendizaje.
Alma Baires
Si me detengo a pensar, a esta altura muy pocos de mis muertos tienen una lápida… los más importantes nunca la tuvieron ni la tendrán, ni un lugar preciso, ni siquiera un único punto exacto. Los seres que más he amado están en cada sitio, en todos lados… literal. Y yo… yo espero terminar de la misma manera, en el alma, en el recuerdo de quienes he amado y me han amado, de esas vidas que he tocado de una u otra forma.
Un beso.
Joselu
Me ha interesado tu reflexión sobre ese Dios de los insectos con forma de artrópodo, y que conecta con mi último post de un modo que me ha sorprendido. Algunas iglesias, no todas, me inspiran y me dan ganas de orar, aunque no crea en un dios personal que atienda nuestras plegarias y ruegos. La idea de que orando nos comunicamos con la deidad a la que impetramos gracias y favores me resulta insostenible. Creo en un dios impersonal que forma parte de todo, que es parte inequívoca de nosotros mismos y que se identifica con la naturaleza, con todo lo que existe. La belleza del mundo es la expresión de la divinidad, que está en nuestro ser… No pienso que la fe en un dios sea algo absurdo porque los seres humanos anhelamos dotar de sentido a nuestra vida, y sin trascendencia, sin la concepción de la trascendencia, nos quedamos en un universo absurdo, caótico y fruto del azar… Me ha gustado mucho tu reflexión que se abre a otras posibles conexiones.
t&e
Eso, decía Lovecrfat, es folclore. Aunque nos empeñemos en adornarlo mas o menos y aquí en mi tierra alguno dice: ¡Después del burro muerto… La cebada, al rabo!!!
Es lo que hay.
miquelcartisano
Me ha gustado el texto. Algún día todo se acabará, estoy prevenido.
Un saludo
Cabrónidas
A veces, en una de mis rutas peatonales, paso cerca del cementerio. En ocasiones veo allí a personas paseando entre las tumbas y deteniéndose, supongo, en la de familiares y seres queridos. Lejos del imaginario colectivo, a mí esos visitantes me parecen los verdaderos fantasmas. Cuestión de preferencias, supongo. Los hay quienes visitan ruinas de la antigüedad, y los que visitan la ruina del ser humano.
Joiel
Dios hizo a los dioses, las iglesias hicieron otros dioses, los que no creen en Dios resucitaron a un Dios que yacía muerto desde antes de los tiempos, y las tumbas son refugio de dioses. Las flores crecen sanas y nadie escucha a quien reza en el altar.
ConejoOdiaGuordpres
¿Me perdí algún mail? creo que es el tercer bloguito que leo sobre muertos, ¿es un tema de los putos jueves?, enigüey, qué bonito le quedó, soy más de la teoría de que nosotros creamos a Dios a NUESTRA imagen y semejanza, pero le dimos tanto poder que ahora tenemos que vivir arrodillados ante él. Yo por eso me quedo con Tlaloc, él si es real y me quiere y lo quiero mucho, Āh, Tlāloc, quiahuitl tēōtl, tinechpalehuia in īcuāc niauh in gimnasio. Tlahtlāni; ca mo māzātl mitzmacaz ahmo ome iyōllo.
Beauséant
Un lugar físico, Alma Baires, delimitado y acotado por una lápida no tiene mucho sentido, es verdad, si nadie va a verla, a recordarte. Al final lo que queda es la memoria de los vivos, mientras alguien nos recuerde no nos habremos ido del todo… A mi también me gustaría ser un recuerdo.
Nos pasa a veces, ¿verdad, Joselu?, lo de hablar de los mismos temas. En mi lado de una forma más literaria y en el tuyo más periodístico, si me permites esa palabra. Creo que estamos, de alguna manera, programados para creer en “algo”, ese tipo de creencias son las que nos han permitido vivir en sociedad porque se necesita compartir un nexo, una idea, para poder vivir con otras personas. Y ese algo suele ser la religión porque se encuentra por encima de las naciones. También, claro, para dar algo de sentido a nuestras vidas, no nos suele gustar el caos, nos aterra el azar y consuela creer en un orden superior.
Pero, claro, y de ahí viene mi reflexión. Esa necesidad, esa creencia, ¿sólo la tenemos los humanos?, que ocurre, no sé, con los elefantes, las ballenas, ¿tienen deidades? Y, a partir de ahí, me puse a reflexionar sobre los diferentes dioses que podrían tener… Ya sabes, me gusta tomar un camino y llevarlo hasta el final 🙂
Muchas gracias
Un folclore útil, t&e, al menos para algunas personas. No me parece mal, cualquier cosa que te ayude a llevar el día a día, sin hacer daño a nadie, me parece bien. El problema es cuando enarbolas esa bandera o esa religión para hacer daño, como vemos tan a menudo.
Me temo, miquelcartisano, que no hay forma de prepararse, siempre nos sorprende. Lo único llegar con la conciencia tranquila, ¿es mucho pedir?
Muy bueno el giro, Cabrónidas, qué pensarán ellos, los muertos, de los que vienen de visita. ¿Sabrán que ellos son los muertos y los otros los vivos? Lo mismo piensan que los papeles se han cambiado… Ruinas, al final todo es ruina, esa es la única certeza, ¿verdad?
Me gusta la capacidad de síntesis que despliegas siempre, Joiel, la sucesión de eventos que planteas me parece razonable. Cuando hay una necesidad, por ejemplo la de creer en algo, siempre hay alguien dispuesto a cubrir esa necesidad a cambio de un precio razonable.
Es verdad, ConejoOdiaGuordpres, me he cruzado con varios hablando de religiones y muertos, debe ser algo que anda en el ambiente, ten cuidado 🙂 Un Dios que ha escapado a nuestro control, tiene sentido, si lo piensas bien nos ha pasado algo parecido con el Dios Mercado y, parece, nos ocurrirá con el Dios Inteligencia Artificial. Siempre estamos creando cosas que escapan a nuestro control.
Tu Dios es una divinidad de la tierra, y parece que ahora anda enfadada porque ya no reparte sus bendiciones con mesura, ahora todo son inundaciones o sequías… He pasado la frase por una IA y no sé si tiene sentido, pero me ha hecho mucha gracia, dime si es correcta la frase: Ah, Tlāloc, dios de la lluvia, ayúdame cuando voy al gimnasio. Te lo pido; pues tu venado no te dará dos corazones
ConejoOdiaGuordpres
Sip, todo correcto con la traducción del Nahuatl, en una entrada mía dije que Tláloc me ayudaba mucho porque cuando voy al gimnasio, mágicamente deja de llover y sale el sol, cuando entro al gimnasio vuelve a llover, cuando salgo de él y me dirijo a mi madriguera otra vez deja de llover, cuando entro a mi casa sigue la lluvia, ÉL me echa la mano a mí y a mi familia de no empaparnos, Dios de la lluvia se apiada de este ciervo/siervo. Lo del final había puesto, tu ciervo (el animalito que también es siervo de dioses) no lo pensará 2 veces.
Doctor Krapp
Se construían muchas iglesias o se decoraban con los restos de los barcos definitivamente encallados o con los restos que traían las mareas. En las Costa da Morte hay muchos exvotos que dejabana los marineros y sus familiares para conseguir buenas capturas o volver sano y salvo a casa. Hay cierto hermanamiento entre los cementerios y el mar. Al lado del Cabo Vilán está el cementerio de los ingleses, recordando a los cientos de guardiamarinas muertos tras el naufragio de aquel barco de la Marina Real Británica.
Gabi C S
Al hilo de la traduccion del conejo, y disculpandome por entrometerme en debate ajeno, no puedo por menos que agradecer la alusion al ciervo, porque ahora ya entiendo la ultima pelicula de Spielberg ( que vi ayer).
Tambien observar , por como han derivado los comentarios, que cuando vemos documentales de nuestros ancestros mas ancestrales ( o incluso de los animales mas avanzados) , los enterramientos o la aforacikn a los muertos, se entoenden como muestras inequivocas de inicio de civilizacion. Asi que en el futuro, los arqueologos ya sabemos lo que pensaran de nosotros.
AbrZosss
Beauséant
Es verdad, ConejoOdiaGuordpres, creo haberte leído una entrada con ese tema 🙂 Es bueno tener ayuda de los dioses para las tareas diarias que acaban por sepultarnos. Me apuntaré la oración y la diré antes de hacer deporte 😉
La cosa de la muerte, Doctor Krapp, es una de mis zonas favoritas. Hay algo aún salvaje en aquella zona. Cuando hay tormenta comprendes lo duro que puede ser el mar, la valentía que se necesita para enfrentarte a él con tan poquita cosa, un puñado de madera y de férrea voluntad. No me extraña que se aferren a todos los santos del calendario 😉
Tengo pendiente esa película, Gabi C S, en la entrada del cine opté por backrooms al final… ¿merece la pena?
Me pregunto mucho eso que comentas, ¿qué pensaran los arqueologos del futuro? Supongo que dependerá mucho de donde excaven, ¿no? Como lo hagan en nuestra basura o, peor, en nuestras redes sociales, no creo que salgamos muy bien parados…
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Mónica Frau
Lo importante de un templo es la emoción que despierta, la conexión con lo eterno y trascendente que es capaz de disparar.
Beauséant
Nos acostumbramos a ciertas maravillas, Mónica Frau, pero imagina un campesino viviendo en una humilde choza con tejado de paja, lo que sentiría al ver esas construcciones enormes de piedra, las vidrieras, los santos enseñando los elementos del martirio… Las emciones, las conexiones que despiertan, ¿verdad?