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    highway 61

    Dios llegaba tarde, si tal adverbio puede aplicarse a un ser que vive ajeno por completo al tiempo y al espacio. Seamos pues sinceros, Dios había decidido llegar tarde porque le gusta hacer sufrir a los mortales. Esas creaciones tan llenas de miedos y dudas, tan frágiles y tan estúpidas. Cuando eres omnipotente acabas despreciando todo lo que has creado, es inevitable. Un día desaparece el orgullo y sólo deseas aplastarlos con el dedo, disfrutar viendo como corren aterrados en círculos mientras con ojos llorosos no dejan de preguntarse,  ¿qué hemos hecho mal, oh gran Señor?, ¿acaso te has ofendido por ese estúpido becerro de oro, por esa pequeña infidelidad?…

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    schiehallion

    He vuelto a ver al rey de la montaña, me esperaba, como todos los amaneceres, al salir de la tienda de campaña. Ha posado sobre mi sus pequeños y bovinos ojos cargados de odio y después se ha dado la vuelta rumiando el desprecio que siente hacia los estúpidos humanos que mancillamos su territorio. No deberíamos estar aquí, insistía mi amigo. Era el único de nosotros que había nacido en aquella zona y tenía el cerebro agujereado por todas las historias que contaban sus abuelas al calor de los fuegos. Cuentos sobre los espíritus de nobles guerreros reencarnados en aquellos carneros estúpidos que vagaban por las cumbres llenas de niebla……

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    nuestras vidas

    Nuestras vidas, hermano, son un breve viaje por las tripas de Dios. Pronto nos cagarán. Aquellas colinas no son colinas, sino almorranas divinas, y el mundo es una masa de caca sagrada en la que al final nos hundiremos. Copérnico. John Banville,

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    coleccionista de momentos

    El trípode se encontraba en un equilibrio precario sobre el terreno, aún húmedo y resbaladizo por las últimas lluvias. El hombre había intentando colocarlo varias veces afianzando con fuerza las patas a la tierra, pero en cuanto se alejaba un paso se vencía hacia un lado o el contrario amenazando con estrellar la cámara contra el suelo. Creo que estaba a punto de rendirse cuando le ofrecí mi ayuda. Él no hablaba mi idioma ni yo el suyo, pero logramos encontrar una lengua koiné con la que poder establecer algo parecido a una comunicación que completamos con aspavientos y movimientos de cabeza y que era casi tan precaria como su…

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    vidas envasadas

    Las mujeres tristes, los polvos tristes que trajeron estos lodos que amenazan con ahogarnos. Esas puertas que estaban cerradas, que juramos habíamos dejado cerradas y que en mala hora descubrimos abiertas para entregarnos la nada más abosoluta. Los calendarios sin hojas, el puñado de hormigas que devoran sin descanso el pato muerto. La vida envasada al vacío en un bote de cristal a la espera de que alguien nos lo abra. Nos diga, toma, esta es tu vida. Aquí la tienes, ahora ve y haz algo con ella. Antes de que caduque, antes de aprender todo lo que necesitas justo en el momento exacto en que ya nada vale para…

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    cazadores de tormentas (imaginarias)

    Es fácil reconocerlos, aparecen los fines de semana en las zonas de montaña vestidos con ropas de camuflaje y toneladas de equipos electrónicos a sus espaldas. Aunque la verdadera diferencia con el resto de excursionistas ocasionales es la forma en la que se apean de sus vehículos y olfatean el aire, entre nerviosos y confundidos, al tiempo que orientan las fosas nasales en todas las direcciones víctimas de un tropismo que no pueden evitar. Buscan averiguar la dirección del viento que perciben en constante movimiento. Analizan las nubes en formación sobre sus cabezas, los colores, las formas… todos esos pequeños detalles que pasan desapercibidos para los padres con niños que…

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    cíclopes

    Tarde temprano ocurre, no importa lo mucho que haya caminado ni en que dirección lo haya hecho, al final el fotógrafo se acaba enfrentando al vacío de su propia existencia. Un vacío ante el que no existe texto alguno que lo llene ni foto capaz de encuadrarlo. Como todos los seres humanos, me diréis, no hay nada nuevo en tropezar con viejas piedras que llevan toda la vida preparadas para golpear nuestros pies desnudos. Es cierto, os respondo, pero no es el mismo acto porque los fotógrafos nunca se enfrentarán a ese vacío en completa soledad. Llevarán por delante sus pequeños artefactos electrónicos, a veces escudo, a veces espada, preparados…

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    la brigada del viagra

    La brigada del viagra se despliega en formación de ataque por la pista de baile al son de las últimas canciones interpretadas por una pareja de rostros cansados. Lucen unos trajes que parecen disfraces y tocan versiones de canciones que ya eran antiguas antes de que ellos naciesen, pero ponen todo su empeño en sostener la ficción para la que han sido contratados. En la pista, los viejos aprietan las dentaduras postizas y se niegan a asumir que estarían mejor en cualquier otra parte. Creen sentirse bien de salud, tienen mucho dinero y todo un ejército de entrenadores personales y psicólogos les repiten incasables que lo importante es sentirse joven.…