nunca os vi sonreír

Estabais muertos. Lo sé porque os vi sonreír. En mis sueños siempre os veo sonreír. Sonrisas perfectas, congeladas en ámbar. En la vida real no era así. Nunca hubo espacio para las risas en nuestros días. Tuvisteis que morir para verlas aparecer en vuestros rostros de piedra. Así de cabrona…

hoy he pensado en ti

Hoy he pensado en ti. No me mires así, para mi también ha sido toda una sorpresa. Ha ocurrido de noche, a traición como siempre ocurre. Te tumbas boca arriba, en la cama con la guardia baja y acaban entrando todas esas cosas que no debían entrar y que has…

81

Había nacido en el año ochenta y uno. Para mi un año como otro cualquiera, para él algo especial. Se sentía orgulloso de ese algo tan aleatorio que es nacer en un dígito concreto. Le parecía el mejor año posible para venir al mundo y magnificaba cualquier acontecimiento ocurrido durante…

cincuenta y siete vacas

  En el pueblo quedan cincuenta y siete vacas, ocho perros y quince vecinos. En cuanto a bondad e higiene corporal las vacas van ganando por goleada. Lo afirma con una sonrisa que no logra ocultar toda la amargura de quien creyó nacer en el lugar equivocado y ha pasado…

cuando todo se derrumbe

Casas llenas de fantasmas, de pasillos vacíos donde a veces resuenan pasos de gente que ya no existe. Escucha, presta atención y enciende una vela, ¿ves como se mueve? Parece que alguien respira junto a ti, ¿verdad? Cuando la luz del sol es apenas una línea agonizante al fondo del…

un tiempo detenido

De niño los relojes me daban un miedo terrible. Supongo que me parecía absurdo que alguien hubiese inventando algo capaz de medir el tiempo. Creía, en mi infinita inocencia, que sin relojes el tiempo no existiría. Que seríamos libres, eternos. Trace un ambicioso plan, consistía en sobrevivir. (Nacho Vegas)

el libro negro

Por aquel entonces había llegado a mis manos un libro llamado Rayuela y lo había convertido en compañero solidario de todos mis pasos. Me encontraba en uno de esos momentos en que asumes que has perdido el control sobre casi todo lo que rodea tu vida y decides entonces buscar…

los hombres vencidos

– Ahí, justo ahí Acerco el coche al arcén y mi padre se escapa por la puerta del copiloto antes de que haya logrado pararlo del todo. Me enseña exultante un pequeño hito de piedra donde en un rojo descolorido se nos informa que nos encontramos en el kilómetro veintinueve…