historia, memoria,  leer,  mirar

tras los pasos del miliciano (/2)

(esta historia viene de aquí)

la muerte de un miliciano (2)¿La verdad? No recuerdo gran cosa de aquel viaje. Las cosas nunca salen como uno las planea y al final uno va llenado la vida con experiencias de segunda mano que nunca ha buscado realmente. Rara vez tenemos lo que nos merecemos, en realidad tenemos aquello que no supimos evitar.

El objeto de nuestra odisea actual se muestra igual de difuso que el de aquel primer periplo y parece perderse entre entre ríos enciclopédicos de olvido. Voy siguiendo unas coordenadas de GPS que alguien nos envió por correo y mi amigo va intentando descifrar el palimpsesto que escribimos en el último bar de carretera, pero en cada curva, en cada recodo del camino algo parece escaparse entre nuestras manos.

Joder, murmura a mi lado leyéndome el pensamiento, si esto fuese Francia tendríamos un cartel gigante anunciado el sitio exacto o uno cualquiera que hayan tomado por el exacto, tampoco importaría mucho. Habrían montado un puto circo con ello, tendrían incluso una de esas figuras de cartón con la cara recortada para que te hicieses un retrato en el momento exacto de caer al suelo atravesado por una bala.

Yo le miro con una respuesta irónica entre los labios, pero él se adelanta en un ejercicio de telepatía que hemos contraído con el paso de los años:

Vale, lo entiendo, fue una guerra civil, pocas bromas con eso. Pero los franceses estuvieron de copas con Hitler y al día siguiente juraron no conocerle de nada, una resaca terrible, oye. Así es como se construye una nación, con toneladas de conveniente olvido.

Entiendo lo que quiere decir. Si concibes la historia como un puñado de hojas ya escritas entonces delegas tu derecho a escribirla. Serán otros los que metan la pluma en el tintero y emborronen con sus codos el resultado. En este país la historia siempre vino escrita por otros, y los españoles se limitaron a repetir la versión que le gustaba hasta que les sonó creíble. Cada uno con su propia idea, creyendo firmemente que los equivocados eran el resto.

Sin embargo aquí no se acuerda ni Dios. Sigue mi amigo. Nadie sabe nada. Joder, si estuvieron acuchillándose hasta hace dos días y oyéndoles hablar parecería que mañana pueden empezar de nuevo justo donde lo dejaron, y sin embargo nadie quiere saber que aquí hubo una guerra civil. Tienen un enorme elefante blanco defecándose en medio del salón y todos fingen que no existe. Pasan a su lado intentando no llenarse de mierda y sonríen como si ese olor fuese igual en todas partes. Viven de espaldas a lo que fueron y así es imposible saber donde quieres ir, ¿no?

No puedo contestar porque el GPS ha comenzado a pitar indicando la llegada a las coordenadas indicadas. A lo lejos, con mucha imaginación, puede verse una hendidura entre los olivos que asemeja una trinchera. O quizás esa visión sólo sea fruto del cansancio y de las ganas de llegar.

No importa, concluyo, los viajes terminan cuando uno decide que han terminado.

Mi amigo asiente totalmente seguro y agarra la vieja Leica II comprada a precio de oro en un anticuario. Estamos a punto de escribir el final de esta travesía y quiere inmortalizarlo.

Ahora, al borde de nuestra Ítaca, recuerdo una de las primeras dudas que le planteé cuando empezamos a planificar este viaje: Oye, ¿has pensado que esa foto, por lo que dice casi todo el mundo, bien podría ser falsa? Una simple propaganda a favor de una causa.

Él me respondió con una sonrisa, casi eufórico al ver que me había fijado en ese detalle que él seguramente había procesado hacía tiempo. Si la foto sólo hubiese sido un montaje, entonces sería incluso mejor. Habría servido exactamente para lo que fue pensada, ¿no crees?

Ese era el truco: no buscar la cuchara.

3 Comments

  • Beauséant

    Bueno, no sé, la verdad… era una historia complicada y, sospecho, no muy bien llevada.. y larga, demasiado larga para leer en pantalla… pero me apetecía escribirla y lo hice, tampoco era plan de dejarla escondida 🙂

    muchas gracias por traerla de vuelta.. me encanta verte escarbar en el pasado de este sitio (aunque algunos de los textos me produzcan un poco de vergüenza)

  • Mento

    Para alguien a quien le apasionan las personas y encima curiosa, créeme… un blog es un Edén. Me gusta escuchar historias, leerlas en este caso. No sé si llego a comprender lo qué quieres decir con que algunos de los textos te producen vergüenza.
    Ostras, ves? Ya tengo los engranajes de la curiosidad a tope, jajajaa.

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