eso que llamamos hogar

Regresar a casa, a eso que con suerte puedes llamar hogar porque alguien junto al fuego para calentarte el alma, porque una luz encendida en la entrada que ilumina el camino de vuelta.
Regresar con el cansancio de los días, vislumbar una silueta conocida entre las casas recortadas como un diorama por la última luz del crepúsculo. La luz que aguarda en el salón, un arcoiris que brota de la chimenea. Señales todas de buen augurio.
Regresar, a veces vencido, a veces vencedor, sabiendo que nada de eso importa ante el acto de regresar.

Ulises regresó a Ítaca, rechazando al hacerlo la oferta de la ninfa Calíope: la inmortalidad al lado de un cuerpo siempre joven. No la rechazó por Penélope, quién sabe lo que guarda el corazón de una mujer tras tantos años tejiendo ausencias, ni por Telémaco, su hijo, seguro que convertido en un extraño amenazador, ni tan siquiera lo hizo por Argos al que no esperaba guardando su memoria.
No, Ulises regresó movido por esos recuerdos, por los tejados de las casas que cubrían la ladera, por el susurro de sonajero de los olivos al ser mecidos por el poniente.
Lo hizo, rechazó todos esos dones, los cambio todos por un recuerdo, por la chimenea con su humo, por el arcoiris, por la luz de la ventana.
Vivimos de recuerdos, ese es el norte que nos guía, el que orienta las velas cuando Odiseo decide que ha llegado el momento de regresar a eso que, con suerte, podemos llamar hogar.

Y a Argos le arrebató el destino de la negra muerte al ver a Odiseo después de veinte años.
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el lenguaje de la naturaleza
25 Comments
Kansas
Pero ya nada será igual, entre otras cosas, porque nosotros hemos cambiado durante los años de ausencia…
BDEB
Mientras podamos seguir llamándole hogar creo que es bonito regresar. Mientras haya alguien encendiendo esa chimenea para darnos calor y mientras dejen esa luz encendida para saber el camino que tenemos que seguir.
No importará que lleguemos vencedores o vencidos, si nos esperan de esa forma es porque realmente importamos de alguna u otra manera. Ellos no serán los mismos, nosotros aún menos pero algo quedará y será parecido al menos a ese hogar que conocimos.
Ese arcoiris dan ganas de deslizarse por él a un mundo mejor.
Un abrazo enorme Beauseant.
miquel
No sé, creo que cuando se vive de recuerdos se encarama la nostalgia. Los recuerdos existen, en ocasiones asaltan, pero no, al menos en mi caso, vivimos de ellos. Lo pasado no tiene porque ser el hilo conductor, máxime cuando lo que nos queda por vivir es un tramo corto de la existencia.
Es el presente el que, al menos a mi, me mueve, porque tampoco tengo un futuro largo.
Un saludo
beauseant
Y, en esas andamos, Kansas, viviendo de recuerdos a los que ya no podemos volver y que quizás ni existieron… ¿Cuánto tiempo tardo Ulises en cansarse?, en volver a estar aburrido de la parienta, del puñetero sonido de los árboles que no le dejaban dormir, de su hijo, ¿de verdad era su hijo? No, no conviene volver a los lugares donde fuimos felices, son trampas circulares.
Hogar es una de las palabras más bonitas que existen, BDEB, demasiada gente eterniza sus jornadas laborales, se demora en lugares sin alma porque regresan a una casa, no a un hogar. Es complicado tener un hogar.. tienes razón, aunque sean una pequeña mentira, aunque no sean perfectos, tener un hogar es un gran logro. Sigamos ese arcoíris, qué importa dónde nos lleve.
Son formas diferentes de afrontar la vida, miquel, viviendo con la vista puesta en el retrovisor, o mirarlo sólo de vez en cuando, como fuente de melancolía cuando haga falta. Es peligroso vivir mirando siempre al pasado, tienes razón, nada de lo que dejamos ahí debería improtarnos demasiado, ¿verdad?
Milena
Los recuerdos conforman lo vivido, sin ellos nuestra vida estaría vacía…
Mujer de Negro
Después de tantos años, quizás el verdadero hogar no era Ítaca. Era ese instante en que alguien todavía podía reconocerlo. Y que hayas terminado con Argos me parece perfecto, después de toda la épica del regreso, bastó una mirada para recordar dónde estaba casa.
Gabi C S
Las casas no-hogar estan infravaloradas. Tener un sitio donde volver tambien es importante sobre todo en el dia a dia.
He visto que te has comprado una maquina de retratar, que saca hasta el ultravioleta del arcoiris. Es el que hay por debajo del violeta ( ahora no sé si hacía falta tanto detalle.
Abrazooo
Eva
Son un poco trampa los recuerdos, prefiero motivos reales que me faciliten el regreso. Los rincones que me acogen, la amiga que me espera, mi calle de siempre… Ese es el hogar al que me alegra volver.
Citu
Regresar a lo que te da paz y amor junto a los que amas es regresar a tu hogar. Te deseo una buena semana. Te mando un beso.
tyerik
Regresar a un rincón que el tiempo va dejando cada vez mas reducido de actores.
evavill
El susurro de sonajeros de los olivos es irresistible.
Bonito texto 🙂
Neuriwoman
Qué hermoso homenaje al regreso, a ese hogar que no está hecho de paredes, sino de recuerdos, afectos y pequeñas luces que nos esperan. Y ese Argos, que reconoció a su dueño cuando ya nadie podía hacerlo, nos recuerda que hay fidelidades que ni el tiempo ni la ausencia consiguen borrar. Un abrazo.
Beauséant
Son la base, los cimientos, ¿verdad, Milena?, lo que somos en el hoy se ha levantado sobre esos recuerdos. El problema es darles demasiado peso, que en vez de cimientos acaben siendo un lastre.
Buena apreciación, Mujer de Negro, ese hogar queda en otra parte, otro lugar que puede, o puede no existir. El alma humana parece que nos condena a una búsqueda perpetua.. Argos no, argos lo tenía claro desde el principio. Una pena que no le dedicasen más capítulos, ¿verdad? Se los merecía.
Como todo en la vida, Gabi C S, lo tienes o no lo tienes, eso es lo importante, la pirámide de Maslow, una vez que tienes algo, quieres algo más, algo diferente.
Sobre la foto, creo que nunca había tenido un arcoiris tan cerca y tan bien colocado. Creo que la hice en automático porque duró muy poco, así que mérito de la cámara, supongo
Pero, incluso esos motivos reales, Eva, ¿son reales?, o volvemos a un recuerdo distorsionado… los amigos fallan, las calles dejan de ser bonitas… ¿a dónde volvemos?
Me gusta ese resumen, Citu, podemos, incluso, tener varios hogares, al menos los afortunados, ¿verdad?
Otra de las trampas de ir cumpliendo años, tyerik, cada vez menos actores, cada vez historias más previsibles…
Más que el canto de las sirenas, evavill, Ulises pudo resistirse a las sirenas, pero no logró escapar de los olivos.
Imagina, Neuriwoman, regresar a lo que tu corazón añora y encontrarte con un perro fiel que aún te recuerda, hasta un alma tan dura como la de Odiseo debió ablandarse… Hay una palabra preciosa en portugués que, creo, resume a la perfección tu comentario: saudade, un sentimiento profundo de nostalgia, añoranza y melancolía por alguien, un lugar o un tiempo pasado que está ausente, con la conciencia de que tal vez nunca vuelva.
Fackel
¿Será que a Odiseo el ejercicio de la memoria sentida le daba más seguridad que la aventura y las ofertas que esta le ponían en bandeja?
Carlos Perrotti
Prosa como la tuya es hogar de metáforas, detecciones poéticas, hallazgos literarios y recuerdos… Por eso suelo llevármelas en la memoria, porque de ellas aprendo…
Abrazo admirado!!
Cabrónidas
Solo en tu hogar respiras tranquilo y duermes profundamente. Si no es así allí donde vives cuando cierras la puerta, es cualquier otra cosa menos un hogar.
Toro Salvaje
Ahora mismo mi hogar es la única patria que tengo.
Alfred Comerma Prat
Es triste el papel de Argos, fiel simplemente para poder despedirse.
Beauséant
Sin duda, Fackel, sin duda, hay personas así, soñadoras, incapaces de aceptar la realidad.. suyo será el mundo, y el dolor, el dolor de no encajar en parte alguna.
Poco puedo enseñar, Carlos Perrotti, pero agradezco mucho tus palabras… me gusta tener un refugio en la tormenta, aunque sea de palabras.
Es una buena definición, Cabrónidas, creo que mis gatas estarían de acuerdo con ella, ¿has visto cuando un animal doméstico se relaja?, cuando se despatarra en toda su longitud y se pone a roncar como un bendito, pues sí, eso es que han llegado al hogar.
Una patria pequeña, Toro Salvaje, pero tampoco necesitamos mucho más, ¿verdad?
Aguantó lo justo para cumplir lo que creía que era su misión sagrada, Alfred Comerma Prat, espero que los dioses le hayan dado una nueva vida, la vida que se merecía.
Doctor Krapp
Mi sueño más repetido, es querer llegar a casa y nunca conseguirlo. Un Ulises al que nunca dejan llegar a Ítaca.
¿Si lo consiguiese alguna vez que pasaría seguiría soñando o dejaría de vivir mis sueños?
Diego
Muy simbólica de lo que relatas esa fotografía del arco iris que se cuela por una chimenea para disfrutar del calorcillo hogareño después de su viaje atmosférico. Cerca de mi segunda casa (que en realidad es mi preferida) hay un río (rambla más bien) llamado Argos. Cuando viajo allí y lo veo tras el último cerro, me parece que también mueve sus meandros de alegría, como movía el rabo el perro mítico de Ulises al verlo aparecer.
Beauséant
Sospecho, Doctor Krapp, que algunos sueños es mejor no alcanzarlos, dejarlos siempre en esa perfección de las cosas que no llegaron a suceder… Convertirlas en realidad, enfrentarlas a su realidad, puede destruirlas.
Un río llamado Argos, Diego, qué gran nombre para un río, ¿verdad? Da gusto regresar a casa, al hogar, cuando Argos te espera, da igual si es un río o un fiel canino…
Mónica Frau
Y esos recuerdos son los que afirman nuestra identidad. Muy emotivo post
frodorock Blog
Volver… cantaba Gardel.
No sabía que tendría este texto acompañando pero desde que vi esa foto del arcoiris en IG ya me conquistaste.
Impresionante.
Abrazos, Beau!
Beauséant
Cierto, Mónica Frau, somos lo que recordamos, la memoria de lo que llevamos en la mochila, algunos recuerdos son compartidos, otros mueren cuando nos vamos.
Muchas gracias, frodorock Blog, me alegra mucho que la imagen, por si sola, haya sido capaz de decirte algo 🙂 Volver y volver, con la frente marchita, con la victoria o en la derrota, volver.