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instrucciones para encontrar un faro

La chica de los brackets en la oficina de turismo ha desplegado un mapa muy bonito sobre el mostrador donde ha marcado con una X cada uno de los puntos en los que aparece un faro. Es cierto que la escala no parece muy correcta pero, a cambio, en la esquina derecha aparecen unos delfines que chapotean felices mientras sujetan la leyenda del mapa.

Encontrar un faro es sencillo: solo debes caminar hasta llegar al mar. El mar es fácil de reconocer aunque nunca lo hayas visto, en cuanto lo ves sabes que has llegado.

Una vez situados frente al mar, a no ser que seas como aquel que sabía caminar sobre las aguas, la mejor opción es detenerse y seguir el camino de la costa, porque tarde o temprano verás un faro recortado en el horizonte. Ese es el truco, recuerda: siempre hay un faro cerca de la ribera. En cada punto donde un humano se sintió diminuto ante la inmensidad, allí se plantó un faro.

Sin embargo, los faros en Galicia son de una especie diferente al resto de los que pueblan las costas. Llevo años persiguiéndolos sin descanso y fotografiándolos hasta la extenuación y, en esa esquiva cacería, he descubierto lo que los hace únicos: se mueven. Así es, se desplazan como criaturas solitarias a lo largo del litoral en movimientos a vista de microscopio, casi imperceptibles, pero que siguen un delicado patrón que llevan grabado en sus genes.

Centímetro a centímetro, década tras década, sus haces de luz iluminan una porción diferente del universo, porque esa es su sagrada misión. Y, allí arriba, a miles de años de distancia, un cansado escribano se frota uno de sus cientos de ojos, suspira ante la inmensidad de la tarea y anota con uno de sus ocho tentáculos la nueva porción del orbe cosmográfico descubierta.

Porque esa es la misión de esos escribas, el trabajo al que han dedicado su vida: cartografiar el cosmos con la ayuda de la luz emitida por los faros.

Ellos son los Custodios de la Revelación Lumínica. Su religión es tan antigua como la primera estrella y se basa en el principio de que la oscuridad absoluta es la cuna del Caos. Creen que el universo, en su origen, era la Nada Primordial, una oscuridad absoluta, por donde vagaba en libertad el Caos. Por eso, cada rayo de luz, cada faro encendido en los confines del mundo, es un destello que traza un límite, escribe un nombre, una ley. Sus creencias dictan que la existencia no está asegurada por la masa o la gravedad, sino por el conocimiento registrado. Si algo no ha sido cartografiado por ellos, corre el riesgo de ser disuelto en esa Nada Primordial.

Por ello, sus vidas son una vigilia y una penitencia. Cada faro es un Tótem de Iluminación, y sus movimientos centimétricos no son aleatorios, sino que siguen el ritmo de la respiración del Gran Geómetra, marcando dónde debe posarse el siguiente trazo. El escriba vive para registrar ese aliento, convencido de que al cartografiar el universo, lo están sosteniendo en su sitio, pieza por pieza.

La leyenda dice que cuando hayan dibujado el último recoveco, anotado la última estrella y medido cada haz de luz de cada cometa, su misión se habrá completado y entonces será el fin del universo.


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28 Comments

  • Joiel

    En su caso, los últimos fueron los primeros. Criaturas de honor, impenitentes, estas elevaciones que guían caminos a multitudes de uno.

  • Beauséant

    La historia de la humanidad se escribe con esos pequeños gestos, Joiel, las vidas de los que sacrificaron todo para enseñar un camino que, hasta entonces, estaba oculto.

    Espero que eso sea bueno, Karen M. Paramio, 😉 Muchas gracias …

    Sólo debes perseverar, BDEB, los faros son criaturas solitarias, pero seguro que agradecen tu compañía…

    Ten cuidado, Miquel, no olvides dar la vuelta al llegar al mar 😉

    Muchas gracias, Mónica Frau, ha quedado un poco más largo de la habitual, pero quería, digamos, cerrar el círculo.. agradezco tus palabras….

  • Eva

    Hace ya unos años, un verano, decidimos alquilar una vieja casa en Finisterre, al lado del mar, y cada tarde nos acercábamos caminando hasta el faro, en una especie de ritual que cumplíamos escrupulosamente, porque aquel faro parecía esperarnos y agradecer nuestra presencia, y al alejarnos, entre el sonido de las olas y la espuma, nos parecía oír una especie de “Hasta mañana”, como dicho por un gigante solitario y tristón. ¿Seguirá ahí?, si lo ves, Beauseant, no dejes de saludarlo, a pesar de su sagrada misión, tienen un corazón tan tierno…

  • Gabi C S

    Discrepo. Si se acaba el universo cuando acaben el gran mapa, ¿para qué lo elaboran?
    Yo creo que en ese momento es cuando empezará el universo, en realidad es el momento en que el tablero completo y las reglas se establecerán.
    Abrazooo

  • Joselu

    Bellísimo ensayo sobre los faros y los escribas que cartografían el universo como expresión de una intuición íntima. No hay muchas cosas tan sugerentes y poéticas como los faros, esos dedos blancos que apuntan al cielo dramático y que inspiraron a Julio Verne en su obra ‘El faro del fin del mundo’, porque esa es la impresión que dan. No sé si estas brillantes imágenes están tomadas en la ‘Costa da Morte’, territorio poético y guardado por los faros, criaturas singulares que antes tenían un farero solitario cuya existencia ha dado para infinidad de poemas y relatos.

  • Diego

    Pues sí, los faros de Galicia se mueven. Yo creo que es debido a que las mareas gallegas, muy amplias, hacen que la línea de playa varíe muchos metros entre pleamar y bajamar y, claro, los faros tienen que acercarse o alejarse de la orilla cíclicamente para no confundir a los barcos. Las meigas los ayudan en su labor, dicen.

    El escribano lo tiene más difícil ahora. Con la cantidad de luces que adornan las ciudades de nuestras costas, y más en estas fiestas navideñas, el hombre anda desorientado porque no sabe si lo que tiene que cartografiar es lo que ilumina la luz del faro de Finisterre o la de la ciudad de Vigo. La consecuencia es evidente: la Nada Primordial puede acabar engullendo toda su sabiduría. Al tiempo.

  • Carlos Perrotti

    Faros, los hay por todos lados y son tan necesarios e indispensables, son una presencia iluminadora, y están allí donde sea, inmóviles para guiarnos, para que no nos quedamos quietos… los veo erigirse en cada actividad humana y en cada disciplina, del arte y el conocimiento por ejemplo… siempre estoy a la búsqueda, son infinitos, no sé qué haríamos sin ellos…
    Me encantó. Abrazo sin sombrero!!

  • Beauséant

    Seguro que seguirá ahí, Eva, y seguro que se acuerda de vosotros. Los faros son criaturas solitarias, pero no hurañas, les gusta tener compañía, más ahora, que han ido desapareciendo los fareros y pasan sus días mirando al mar, metidos de lleno en su sagrada misión… sí, tienen un corazón tierno.

    Pasa con muchas religiones, Gabi C S, que parecen empeñadas en desear el fin del mundo. Es un poco como los monjes aquellos que movían los discos en las torres de Hanoi. Cuando acaben su misión será el fin del mundo y, aún así, ellos siguen moviendo los discos.

    Creo que mi afición por los faros, Joselu, viene de ahí, de Julio Verne y de sus libros. De esos soñadores que vivian en sus libros, que creían en la razón y la ciencia, que llegaban sin miedo al fin del mundo. Sí, son fotos de la costa de la muerte, una vez que llegas allí comprendes que la gente creyese que aquello fuese el fin de la tierra, por eso tantos faros intentando iluminar aquella oscuridad primitiva.

    Las meigas, claro, Diego, ahora lo entiendo, ellas son las responsables de esos movimientos, no podrían ser otras, las sorguiñas y sus artes. Antes contaban con la ayuda de los fareros, pero esos han desaparecido ya.

    Muy bueno lo que dices de las luces de Vigo, ¿te imaginas?, años de cálculo a la basura por culpa de las puñeteras luces que, de repente, trastocan todo el trabajo… Las luces navideñas, los satélites basura que nos rodean… la nada primordial se lo llevará todo, eso sí que es inevitable.

    Es una pena, Carlos Perrotti, que cada vez hagan falta menos faros, al menos los clásicos, los que iluminaban el territorio. Son casi un gesto romántico, un grito contra esa modernidad que parece empeñada en atarnos a la tierra. Hay que buscar los infinitos, tienes razón, apuntar a esas estrellas aunque no se dejen cartografiar.

    Un abrazo

    Muchas gracias, Citu, me alegra…

  • María

    Tu monumental paseo tras los faros gallegos ( pobres marinos si de verdad se movieran tal cual dices, aunque fuera poquito jaja qué cosas se te ocurren; ) Si fuera así! directo al fondo todos y la costa da Morte ya es complicadísima sin ayuda ; ) Pero ya, ya sé que todo es en bien de la historia, todos los que van a naufragar te perdonan jaja Esta vez, tiene tintes míticos… y a mi aun me has impresionado más, si cabe, porque encima has enlazado en esa entrada, la que casualmente vi por primera vez, tras casi 5 años de ausencia ..como si me hubieras hecho un regalo de cumple sin saberlo y eso que nací en primavera. Mil gracias, jo! y estos… Me los conozco toditos.. hace dos años, me hice la ruta de los faros, espero no equivocarme. Vas de derecha a izquierda, El primero es un faro pequeñito, el de punta da Barca, al lado de un santuario q guarda la entrada a la ría de Camariñas en Muxía. Con ese azul tan tremendo, lo has hecho parecer mucho más de lo que es, aunque los faros siempre son..Le sigue el faro de Vilán, ya en Camariñas, que has elevado a la altura de aparición cuasi mágica, con esa luz, increíblemente preciosa la imagen!.. Después, nos llevas al faro de Roncudo en Corme, el del caminito largo, al lado del que hay dos cruces que creo que en otra ocasión también nos trajiste aquí, le llaman Roncudo porque hace tanto viento, el mar ruge y golpea taan fuerte, que parece que ronca ahí .. Los y las percebeiras se juegan la vida colgados para pillarlos ( de ahí las cruces ) .. No compensa tanto riesgo para coger esos bichitos que son pura agua de mar.. y para terminar, esta impresionante y majestuosa fotografía del final, que hay que ver de abajo arriba deslizando los ojos por ella para q te dispare a otro de tus increíbles cielo ..El faro punta Nariga en Malpica.. ahí, una vez coincidimos con el cuidador , hace años porque este creo q es el más nuevecito y subí hasta arriba del todo.. como volar sobre el mar..igual y eso q no soporto las alturas, entonces , creo q aún no me afectaba tanto
    No sé que más decirte.. que los “Custodios de la Revelación Lumínica” esos fedatarios lumínicos no van a terminar nunca de constatar el ritmo de la respiración del gran Geómetra.. aquí se ha resfriado y va de estornudo en estornudo, por eso parece que se mueven los faros.. y encima, no dejan de llorarle los ojos jaja me ha encantado! Muchísimas gracias. Un beso BEAU!

  • Beauséant

    Un camino que, muchas veces, Marisa Alonso Santamaría, es la diferencia entre la vida y la muerte… son muy importantes, ¿verdad? Gracias por el aviso 😉

    Esa es muy buena, Cabrónidas, me has dado que pensar si habré sido el faro de alguien… un lastre, seguro, pero un faro…

    Joder, María, con perdón, si supiese como poner un comentario ahí arriba, en lo alto de la página para mostrarlo nada más entrar sería el tuyo. No sentía tanto orgullo ante algo que he hecho desde que hice de estrella de navidad en el colegio, la estrella más brillante del firmamento, dijo mi padre en un raro arranque de orgullo que no volvió a repetirse…

    Me hace sentir una gran responsabilidad que recuerdes tantas cosas de las que he ido escribiendo por aquí. Casi todas las historias que escribo se encuentran, de alguna forma, relacionadas con el resto, podría llenar todos las entradas con enlaces, pero serían imposibles de leer 🙂

    Has clavado el orden de los faros, al menos así es como los tengo apuntados, y lo mismo con las entradas, la de las cruces, y el resto… lo dicho, que siento entre orgullo y vergüenza.. Qué envidia que te dejen subir a un faro, ¿verdad? Debe ser una sensación maravillosa, aunque sea un faro nuevo, da igual… Para mi son lugares mágicos… Qué puñetera es aquella esquina del mundo, ¿verdad? Lo que cuesta arrancarle algo al mar, siempre se cobra un precio, lo recuerdan todos los monumentos a los barcos que no regresaron, las viudas del mar, tan envejecidas antes de tiempo, tan endurecidas por el tiempo… Una tierra dura, incluso en el interior… Cuando vas de visita es fácil olvidarlo, pero cuando empieza a soplar el viento y el mar rompe contra los faros comprendes que los faros empiezan a moverse para mostrar otro lado del mundo…

    En el último faro no pude pasar a verlo con calma, estaban rodando una serie de zombies o algo así… me pareció un lugar muy adecuado, pero no he encontrado nada que escribir sobre ello, por eso me decanté por los pobres escribas del universo…

    Mil gracias, de verdad, me has arreglado lo que queda de semana, como mínimo.. un abrazo enorme.

  • Daniela

    Que bellas vistas. A mi memoria vino las palabras de un viejo conocido que solía comparar a las personas con faros. Es un texto bello, la parte que más me hizo reflexionar fue el final: La leyenda dice que cuando hayan dibujado el último recoveco, anotado la última estrella y medido cada haz de luz de cada cometa, su misión se habrá completado y entonces será el fin del universo.
    Un saludo!

  • Toro Salvaje

    Costa de morte.
    No recuerdo qué faro era… pero sí que recuerdo cómo me impresionó todo: el mar encabritado, el túnel subiendo por la pared del faro que habían tenido que construir envolviendo la escalera para evitar que el viento te arrojara al suelo… pensar que había gente viviendo allí… me dejó impactado.

    Saludos.

  • Milena

    Mmmm… interesantes faros con vida propia… vigilia y penitencia… no sé no sé, son connotaciones religiosas… de tenerlas me iría yo más a pensar en los Shiva lingam, dan paz, confianza, ganas de venerarlos, desde luego me parecen verdaderamente simbólicos.
    Buen martes, Beauséant

  • tonYerik

    Decía que. Me llaman la atención esos monumentos larguiruchos y aunque no me gusta mucho ir junto al mar, me llevan de vez en vez y ya de paso busco y si lo hay a mano me acerco a ellos. A veces suele haber una especie de pequeño museo y tiendita de objetos, por lo general kitsch y me pongo a hablar con el vejete que hace de guarda y atiende la tienda, aunque la verdad como soy poco comunicativo suele costarme. Es el autista que vive en mi.

  • Angeles

    Menudo texto, Beauséant, es magnífico, como lo es aquel otro que enlazas sobre la teoría del origen del mundo. Son los dos para echarse a soñar 🙂

    He pensado en el faro de mi ciudad, que no es faro sino farola, y aunque no es tan majestuoso como los de tus fotos, le tenemos mucho apego.

    Saludos!

  • María

    Te confesaré algo y te juro q es verdad . Tengo memoria de pez, lo olvido todo , sobrevivo gracias a las mil quinientas alarmas y notas q pego por todas partes. Olvido los lugares por donde paso, todas las caras y sobre todo los nombres, aunq me los repitan veinte veces , pero recuerdo cosas concretas, gestos, sonrisas, miradas, imágenes de situaciones … y más q nada, la voz de las personas, su tono. Me pasan una llamada diciéndome el nombre, el asunto y nada , no lo sutuo, es escuchar el tono d voz y todo me aparece en la mente como por arte de magia. Te lo cuento, porque por alguna razón, me ocurre esto con tus fotografías, se me fijan en la mente y ahí se quedan para suemore …yo creo q tienen voz y por eso no las olvido ( y no estoy chiflada jaja bueno, solo un poco ; ) Un beso BEAU !

  • Beauséant

    Algunas personas son faros, Daniela, es cierto, nos iluminan el camino, nos ayudan en esos momentos en los que todo era oscuridad. Debemos intentar ser también faros para alguien, eso sería bonito, ¿verdad? Luego llegará el final, claro, ningún faro ilumina para siempre…

    Imagina, además, Toro Salvaje, las condiciones, las carreteras horribles, las condiciones de las viviendas. Era una vida dura, no me extraña que haya tantas historias sobre fareros que acabaron por volverse locos.

    A mi me gustan mucho por eso, Milena, porque, además de su función real, me parecen símbolos hermosos de algo más, ¿verdad?

    Han perdido un poco la gracia, tonYerik, pero al menos algunos se pueden visitar, son museos, tiendas, incluso hay algún hotel. A mi me pasa algo parecido, soy una persona tímida, pero me encanta hablar con la gente de los lugares, siempre acabo charlando con camareros, ganaderos o lo que me encuentre. Me gustan mucho las historias de las personas de los lugares que no conozco, creo que te ayudan a entender el lugar mucho mejor.

    Eso me encantaría, Ángeles, lo de hacer soñar porque, creo, es la máxima aspiración de cualquier texto, ¿no te parece? Las farolas y los faros cumplen una misión parecida, las farolas pueden parecer las hermnas pequeñas, un poco ignoradas, pero son igual de importantes. Me gustan las farolas clásicas, llenas de arabescos, y de hierro fundido, las nuevas de iluminación led parecen las hermanas anoréxicas.

    Ohh, eso ha sido precioso, María, que las cosas que escribo puedan ser mi voz.. creo que sí, que dejaría mi voz en sus manos, creo que me representan mejor que cualquier otra cosa, para lo bueno y para lo malo.

    Creo que yo tengo memoria selectiva, aunque no lo elijo yo, puedo no acordarme de un lugar que he visitado, pero si tengo memoria para recordar que hablé con alguien de una cosa muy concreta, o el restaurante donde me gustó mucho el postre… me pasa lo mismo con los datos, retengo las anecdotas, los juegos de palabras, pero puedo olvidar casi cualquier otra cosa. Creo que tengo cabeza de cronopio, me gustan las cosas que brillan, los ruiditos extraños… Creo que te pasa algo parecido y me hace sentir mucho orgullo que me hayas hecho un hueco tan grande ahí dentro… Un abrazo

  • POETAS EN LA NOCHE

    Qué maravilla de texto. Poético, imaginativo y lleno de luz. Lo he leído con una sonrisa y con esa sensación tan bonita de estar asomándome a algo infinito. Gracias por compartirlo.🌷

  • Beauséant

    Muchas gracias, POETAS EN LA NOCHE, el comentario sí que ha sido bonito 🙂 ahí se ha quedado dibujando una sonrisa en mi cara que durará todo el fin de semana…

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