leer,  mirar

el lenguaje de la naturaleza

La naturaleza siempre ha intentado comunicarse con los humanos.

Durante mucho tiempo fue fácil. Hablábamos el mismo idioma.

El vuelo de un pájaro.
La forma de una nube.
El movimiento de las mareas.
Una rama que cruje cuando no debería.

El mundo era un lugar nuevo lleno de señales, todo tenía significado.

Pero los humanos éramos una raza especial. No nos interesaba jugar a ningún juego en el que no pudiéramos ganar. Empezamos a cuestionar las viejas leyes, el orden establecido. Las reglas que habían mantenido todo en equilibrio durante millones de años.

Queríamos comprenderlo todo. Y, después, controlarlo. Queríamos reinar sobre el mundo, aunque para conseguirlo tuviéramos que convertirlo en cenizas.

La naturaleza sigue intentando comunicarse, pero es inútil: hemos perdido ese lenguaje común.

Ya no sabemos leer el vuelo de los pájaros.

Miramos las nubes y solo vemos nubes.

Escuchamos el viento y oímos viento.

Un bosque arde y buscamos una explicación.

El mar retrocede,
la tierra tiembla,
los animales desaparecen…

y seguimos esperando que alguien nos lo traduzca.

Así que la naturaleza ha tenido que cambiar de estrategia.

En algunos lugares,en mitad de la selva,en la falda de un volcán, aparecen señales.

Carteles.

Pictogramas.

Mensajes que, a primera vista, parecen no tener ningún sentido. Pero aparecen más.

Y más.

Como si alguien estuviera intentando aprender nuestro idioma. Como si, después de tantos siglos, la naturaleza hubiera comprendido que ya no somos capaces de entenderla.

Así que ahora nos habla como nosotros hablamos.

Con símbolos

Con advertencias

Con señales de peligro

Un último y desesperado intento de mostrarnos algo. Algo que quizá sea demasiado importante para ignorarlo.

Algo que quizá llevemos demasiado tiempo sin querer ver.


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18 Comments

  • BDEB

    Tenemos que “dominarlo todo” y hacer notar que estamos presentes, además cada día se instala con más fuerza el “y yo más”. Es triste, ya no sólo ver los bosques con señales a la vez quizás necesarias, me consta que en algunos lugares se están esforzando por colocar señales “acordes” a esa naturaleza pero no sirve de nada si después llegan quienes creen haber conquistado algo. En fin…

  • Gabi C S

    Son señales triangulares, no de prohibido. Con señales redondas nadie hubiera osado poner pegatinas. Una señal de prohibido poner pegatinas y despues las otras. Aunque si es el bosque lo primero que habría que prohibir es poner señales.
    De todps modos , coincido con los humanos en que con la naturaleza no se puexe jugar. Se lo tom todo muy en serio. Juega al waterpolo con riadaz, al lanzamiento de peso con volcanes exñlosivos… Así no de puede jugar.
    Abeazooo

  • Beauséant

    Es algo que me sorprende, miquelcartisano, llevar una pegatina en el bolsillo por si da la casualidad que la puedes pegar en algún lado. Pasa lo mismo cuando encuentran una lavadora en alguna laguna perdida en la montaña. Es una mezcla fascinante de maldad y estupidez.. Por eso, en el texto, jugaba con la naturaleza intentando comunicarse con nosotros, como si fuese ella la que ha creado esas pegatinas .)

    Hace unos años, Toro Salvaje, habría hecho algún aspaviento, te habría intentando llevar la contraria… pero no soy la misma persona que hace unos años.

    No recuerdo en qué libro lo leí, BDEB, decía que “nuestra” religión vivía en los edificios, no en la naturaleza, que nuestro dios era un dios enfermo al que le daba miedo salir al exterior. La expulsión del paraíso, el hito fundacional, no es más que un rechazo a la naturaleza, y que de ese rechazo nuestra necesidad enfermiza de dominar y conquistar.. Sospecho que tiene más que ver con el sistema capitalista que hemos montado, pero me gusta esa explicación.

    Bien visto, Gabi C S, la naturaleza no se ha leído el código de circulación, ese era el problema 🙂 Verás cuando empiece a escribir sus propias reglas sin tenernos en cuenta, ya veremos si una señal de prohibido desvía la siguiente riada 🙂

  • Carlos Perrotti

    El lenguaje de la vida que nos rodea llamada naturaleza… que sólo algunos sensibles poetas lectores (que los hay en todos lo órdenes y rubros del acontecer humano) saben decodificar y comunicarnos…
    Abrazo agradecido!!

  • tyerik

    Tengo un montón de fotos con señales como esas y canalones plagados de pegatinas. Y de pronto aparece una pintada en una vieja y oxidada puerta que ha escrito alguien que aun piensa.

  • Joiel

    Señales de que la naturaleza vive a través de sus frutos, tengan estos más o menos néctar. Dos hablando un mismo idioma, incomunicados porque el lenguaje está en lo que no se ve.

  • Mento

    Aquí una dominadora nata que cuando ve esas señales, me paro y quito todas las putas pegatinas hasta que dejo respirar el mensaje original. Y ay de quien ose preguntar qué coño hago. Porque sé lo explico a lo bestia. Por suerte para muchos, ahora salgo muy poco. Odio profundamente ir a un paraje natural y tener esas visiones. Lo mismo me pasa si voy por la calle y veo a alguien tirar algo al suelo. No tengo arreglo, cuando me quiero controlar ya le estoy pidiendo explicaciones de por qué lo hace y no espera a tirarlo en una papelera o en su casa.
    La naturaleza está dando señales tan a viva voz… que va a necesitar la ayuda de un meteorito que la salve de nosotros. Es lo que pienso al ver estas señales de tus fotografías. La primera me hace gracia es un claro ejemplo de nuestra sociedad, tenemos mascotas medio normales e hijos extraterrestres, no damos pa’ más. Jejeje…

  • Beauséant

    Hay señales por todas partes, Carlos Perrotti, pero necesitamos una conexión, un pequeño hilo que no se haya roto, para poder entenderlo.. no sé si soy alma sensible, un alma preocupada, eso seguro.

    Y un poco culpables todos, Alfred Comerma Prat, no en el mismo orden, eso seguro, pero a veces es más cómodo no hacerse preguntas, dejarse llevar y listo.

    Es raro encontrar sabiduría en las pintadas, tyerik, pero es verdad que, muy de vez en cuando, alguna pintada te sorprende para bien.. lo de las pegatinas me cuesta más entenderlo, eso de llevar una pegatina en el bolsillo por si acaso tienes la oportunidad de dejarla donde no debes…

    Buena reflexión, Joiel, hablamos el mismo idioma, y sin embargo no nos entendemos, qué tristeza, ¿verdad?

    El sistema, ese sistema que hemos aceptado, no permite hacerlo de otra forma, Citu, los ganadores se lo llevan todo, aunque lo arrasen todo para lograrlo.

    Pues tendrías mucho trabajo ahí, Mento, porque, madre mía la que han liado… Como te decía no hace mucho, soy una criatura pequeña, me cuesta protestar, quejarme de ciertas cosas. Cuando alguien tira algo al suelo si me suele salir una especie de sarcasmo, me suelo acercar y preguntar: perdona, creo que se te ha caído eso…

    Me encanta la descripción final 🙂 hijos extraterrestres de un solo ojo porque para ver el móvil no hace falta nada más 🙂

    Seguiremos sin entenderlo, Cabrónidas, hace unos días leí que estaban volviendo a construir en algunas de las zonas afectadas por la última (penúltima) dana… la naturaleza nos lo volverá a explicar otra vez.

  • Doctor Krapp

    El hombre se veía indefenso ante los poderes de la naturaleza y creo un mundo simbólico para pensar que con su acción podía dominarla. El dibujo, el lenguaje, los jeroglíficos y criptográficas son sustitutivos de la necesidad humana de dominar el medio. Dibujas un búfalo para poder cazarlo, un árbol para que te dé sombra y luego creas monedas que intercambias con otros y simbolizan poder y dominio sobre las cosas que consigues con ellas.
    Evidentemente la naturaleza es inmune ante estos gestos humanos, pero no a su violencia y maltrato y reacciona tal como acaba esperar de ella. Algún día echará el cierre, también sin inmutarse, y nos descartará como objetos y seres olvidados.

  • Diego

    ¿Te imaginas que, si quitásemos todas las pegatinas del cartel de la segunda foto, apareciera el texto “no ensucie el monte, pegue aquí sus pegatinas”? 😀

  • Beauséant

    Necesitamos los símbolos, Doctor Krapp, así es, el mundo es demasiado complejo y la raza humana es incapaz de no tener certezas, tiene que construirlas aunque no tengan ni pies ni cabeza. Y, cierto, la naturaleza nos mira entre preocupada y divertida y sigue a lo suyo, somos un instante en el tiempo del mundo, un parpadeo, no duraremos lo suficiente para ser una molestia.

    Qué buen giro, Diego, me encanta la idea, y tendría todo el sentido porque, la verdad, algunas de esas señales, donde estaban colocadas, eran un poco absurdas. Recogedoras de pegatinas, me encanta, tiene todo el sentido.

    Sospecho, Milena, que las señales son tan obvias que, si no hemos hecho caso ya, es que no tenemos ninguna intención de hacerlo…

    Lo peor, José A. García, es que algunos lo saben, incluso podrían hacer algo por evitarlo, pero prefieren reinar sobre las cenizas a intentar evitarlas… y estamos en sus manos.

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