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la casa se ha llenado de fantasmas

La casa se ha llenado de fantasmas desde que te marchaste. Algo latía en ti, un brillo primigenio, un aura que los mantenía a raya en las sombras. No, no era miedo lo que les inspirabas, era algo diferente, tu presencia nos calmaba, debo incluirme también esa frase.

Ahora me enfrento a ellos en soledad. La negrura de mi alma es como un faro para esas conciencias torturadas. Nos alimentamos mutuamente con nuestras tristezas, porque a eso se han reducido nuestros días: a un lento masticar de tristezas que nunca terminamos de tragar.

Al principio eran sólo sombras que aleteaban suaves como el viento a mi espaldas. Alguna puerta que se cerraba de golpe, el crujido de los viejos escalones que llevan a la cocina. Pero con el tiempo tomaron forma, y empecé a encontrarme con mi propio reflejo en el cristal acompañado, un rostro junto al mío, casi igual de pálido, casi igual de perdido.

Esta mañana eras tú.

Te quedaste en el umbral del dormitorio, la boca abierta en un grito que no salía, los ojos cargados de un mudo reproche que en vida nunca supiste terminar de decirme. Te miré más tiempo del que debería haber podido. Tenías la misma manera de inclinar la cabeza cuando algo te dolía, ese gesto pequeño que yo aprendí a ignorar y que ahora me resulta insoportable.

Me pregunté si sabías que estabas ahí.

Todo el daño que nos hicimos ha encontrado la manera de quedarse. Se ha condensado en ese cuerpo que me sigue por la casa, que desaparece cuando me giro demasiado rápido, que a veces creo oír respirar al otro lado de la pared. No eres tú, lo sé. Eres lo que quedó cuando nos rompimos, la única vida que pudimos engendrar tú y yo: este dolor con tu cara.

Me tienes miedo. Me odias. Lo entiendo.

No volveré a irme, esta vez no. Me quedaré aquí contigo, con lo que queda de ti, con esta casa que cruje y respira y nos recuerda. No porque crea que puedo reparar nada. Sino porque alguien tiene que guardar tu memoria.


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30 Comments

  • Karen M. Paramio

    Guau. Muy bien narrado, con esa interesante inspiración que ahora también se aferra a mi memoria.
    Pero ojalá que en cosa de un mes se puedan abrir las ventanas de esa casa y el aire renovador de la primavera se lleve buena parte de los fantasmas.
    Buen domingo y mejor semana.

  • Kansas

    Qué entrada tan viva, Beau, aunque este hablando de un fantasma. Y aquí interviene de nuevo la memoria, de la hablábamos el otro día que muta y acaba atrayendo la serenidad. La imagen es bestial, tiene tantos matices…

  • Neogéminis Mónica Frau

    Excelente. Crudo, sombrío, doloroso. Muy emotivo. Atrapa al lector desde el comienzo y logra transmitirle desde cerca la compleja mezcla de sensaciones que el protagonista padece luego de tan irreparable pérdida. Me encantó. Un abrazo

  • Joselu

    El texto juega con la ambigüedad entre lo real y lo imaginario. Las manifestaciones fantasmales —puertas que se cierran, rostros que surgen en el cristal— reflejan la interioridad del protagonista, su culpa y su añoranza. La aparición final, en la que el espectro adopta el rostro del tú perdido, condensa la esencia de la historia: no se trata del regreso del otro, sino de la materialización del dolor compartido.

    En su cierre, el narrador asume su condena con una ternura doliente: quedarse junto a lo que queda, guardar la memoria. El miedo y el odio se resignifican como últimas formas de vínculo. Todo el relato es un diálogo imposible entre dos conciencias rotas que siguen respirando en la misma casa fantasmal.

    Saludos

  • BDEB

    Letras e imagen consiguen encajar a la perfección una vez más.
    Si me centro en las palabras son palabras que consiguen encoger el corazón.
    Fantasmas que regresan y un dolor y sentimiento de culpabilidad que no se marcha y quizás habría que dejarlo ir. Es difícil conseguir la paz si no lo hacemos, tendemos a recordar lo malo pero seguramente también hubo algo bueno ¿verdad?
    Excelente imagen y letras Beauseant.
    Un fortísimo abrazo.

  • Eva

    Me gustan las historias de fantasmas. A veces los he invocado y he imaginado que alguna presencia más allá de la vida (de la muerte tal vez) seguía a mi lado y les he dicho “No te vayas”. Otras, simplemente han venido sin estar invitados y se han instalado en casa, adueñándose de mis lugares favoritos y sacándome la lengua si los descubro de refilón. A esos no hay quien los eche, Beauseant, habrá que hacerse a la idea.

  • Beauséant

    Muchas gracias, Karen M. Paramio, no tengo claro si los fantasmas se van con el aire fresco, pero al menos las ideas si parece que se renuevan y, ¿Quién sabe?, lo mismo con nuevas ideas desaparecen los fantasmas o también se renuevan un poco…

    La memoria a veces es un fantasma, Kansas, uno de esos que perseguían a Hamlet. Lo mismo creamos nuestros propios fantasmas, es muy probable, ¿no te parece? Como si la culpa, el dolor, cuando son muy intensos, acaban por engendrar materia no del todo viva, no del todo muerta… Muchas gracias por tus palabras.

    Esa es la pregunta clave, t&e, y enlaza con el comentario de ahí arriba, todo lo que vemos, lo que sentimos, llega a través de unos sentidos que filtran, procesan y se inventan, ya lo creo que se inventan. Cuando no entienden el mundo real, lo interpretan a su manera.

    Hay heridas que no cierran, Neogéminis Mónica Frau, hablan del tiempo, que todo lo cura como si fuese un doctor presto a dejarnos unas muletas, pero algunas penas no se olvidan, se convierten en otra cosa, algo muchas veces peor. Me alegra que te haya gustado el texto, llevaba tiempo en borradores y no era capaz darle el ritmo.

    A veces creo, Joselu, que las personas tienen cierta tendencia a la autoinmolación, ¿Qué opinas? Es decir, quizás hiciste algo mal, algo incluso horrible, pero lo normal es intentar huir de ahí, tratar de empezar y olvidar. Sin embargo, nos quedamos en los viejos lugares de nuestro martirio, buscamos castigos que nadie más que nosotros podemos darnos… y todo para qué, qué logramos con eso además de sufrir más. Quizás por eso que comentas, porque entre todo eso, hubo algo bueno, algo que merecía la pena ser rescatado del naufragio…. Gracias por el análisis, me gusta ver mis entradas en tus ojos.

    Justo eso comentaba con Joselu ahí arriba, BDEB, has dado en el clavo 🙂 Supongo que a veces necesitamos saber que hemos sido castigados, quizás buscamos lo bueno entre los rescoldos. La verdad es que no tengo respuestas, pero me alegra leer los comentarios, hacen el texto más grande. Muchas gracias.

    Cuando pude indepdizarme, Eva, sentía presencias en mi nuevo piso. Era un piso viejo, muchos propietarios, imposible no pensar en todas las historias que pasaron, incluso en las muertes que hubo. Había una habitación un cerrojo por fuera, un armario con un tabla suelta al fondo… Quizás mi imaginación junto todas esas cosas.. El caso es que con el tiempo me acostumbre, de alguna forma creo que llegamos a un acuerdo…

    Nada más lejos, Mento, lo que pasa es que casi nadie quiere hablar de esas cosas.. en el fondo nunca somos tan originales como creemos, ¿no te parece? La diferencia, la originalidad, esta en la forma de contarlo, y ahí sí que nos ganas 😉

  • elrefugiodelasceta

    Hay personas que logran transformar el sufrimiento en regocijo y además hacer sentir la nostalgia del dolor. Parece que sin padecimiento la vida tiene menos sentido y al mismo tiempo siento de que dejar atrás esta estúpida idea es el trabajo de toda una existencia. ¿Crees que se puede vivir sin aferrarse a la memoria de lo que fue?
    A veces cuando la vida se hace lisonjera me siento superficial, como si la gravedad diese aplomo y verdad a la realidad. No sé de dónde mierdas saqué esta creencia. En cualquier caso me has devuelto la imagen de mi adolescente torturada… no sé si darte las gracias, pero seguro que un abrazo sí.

  • Gabi C S

    Los fantasma son la única esperanza de que nuestra historia perviva mas allá delo que dure nuestra existencia..
    Abrazooo

  • Beauséant

    A veces no podemos hacer nada con el sufrimiento ajeno, ¿verdad?, Alfred Comerma Prat, vivir con ello, quizás.

    Con tu habitual manera, elrefugiodelasceta, tan directa y clarividente, has puesto el dedo en muchas heridas a la vez.. tampoco sé si darte las gracias por ello, pero un abrazo nos vendrá bien, eso seguro. Creo que a mi me pasa, ¿me pasaba? algo parecido, el dolor me parecía digno, intelectual incluso, como si el tortuoso camino de las desgracias fuese la vía segura a la sabiduría. Lo publiqué aquí hace poco, https://www.elartistadelalambre.net/las-intermitencias-de-la-muerte/ , una persona feliz a la que yo consideré inferior por no sufrir lo suficiente… ya ves, qué tontería.

    Siempre da miedo lo que no comprendemos, Citu, por eso me dan miedo tantas cosas…

    Pero no son una imagen completa, Gabi C S, son una parte de lo que fuimos, sospecho que una parte atormentada, con demasiadas cosas pendientes.

    Nos gustan los carteles de prohibido, Miquel, para poder meter la zarpa hasta el fondo. Basta que nos digan que no hagamos algo, o que algo no podemos tenerlo, para que se convierta en una obsesión.

    No me parece una mal sentimiento, evavill 😉 a veces se pueden sacar cosas útiles del miedo, ahora mismo no tengo ninguna a mano, pero seguro que alguna habrá, ¿no?

  • Toro

    Hace años hubiera bromeado sobre cualquier experiencia de este tipo.
    Ya no bromeo.
    Algo me pasó en este tiempo.
    No sé si fantasmas o algo del Más Allá… pero ya no bromeo.

    Saludos.

  • Diego

    A veces uno necesita sus fantasmas para sobrevivir. Aunque duelan. Y es inútil viajar lejos con la intención de huir de ellos, de alejarlos. Viajan en nuestra maleta, son omnipresentes, omnifantasmas.

  • Doctor Krapp

    Desolación y soledad. Me gusta el tono y el contenido. Me recuerda al libro que estoy leyendo, tiene un aire de familia con Solenoide de Mircea Cartarescu, uno de los grandes libros de este siglo.

  • Frodo

    Soy de los que creen que todos somos o seremos fantasmas de alguien más.
    ¿qué otra cosa es ese señor Aldous Huxley que me dejó garabatos impresos en esas 300 páginas? ¿qué otra cosa es la chica que me gustaba en el secundario, hoy, para mí? ¿qué otra cosa son aquellos que habitaron esta casa hace medio siglo, y de quienes apenas tengo sus nombres?

    Buen relato.

    Abrazos

  • Beauséant

    Para mi bromear, Toro, siempre es un mecanismo de defensa contra las cosas que no logro entender…

    Hasta la fecha, Cabrónidas, el contador de víctimas que llevan los de carne y hueso superan por mucho a los de los otros, eso seguro.

    No podemos huir de lo que somos, Diego, lo lejos que quieras, lo rápido que puedas, da igual, ellos estarán ahí esperando. omnifantasmas me gusta esa palabra, sí.

    Palabras mayores, Doctor Krapp, solenoide es una montaña complicada de escalar pero, a cada paso hacia la cima, te descubre paisajes desconocidos.. gracias por la comparación.

    Ni más ni menos, Frodo, ni más ni menos. Si esperas el tiempo suficiente todo desaparece, algunas cosas tardarán más, otras menos, pero nada nada sobrevivirá. No sé si eso nos hace más libres o más esclavos.

  • Carlos Perrotti

    Lo fantasmal, cualquier dolor irresuelto, la memoria herida supurando culpas, desconcierto… no hay más salida que ir lo más adentro posible, sin miedo a su encuentro…
    Me encantó. Abrazo hasta vos!!

  • Artesanos de la palabra

    Hola Beauséant, un relato muy crudo que encierra mucho dolor, quizá por haberse lastimado, por no haberse dicho todo mientras podían hacerlo, a veces esos fantasmas están encerrados en nuestra mente para torturarnos por las cosas no hechas en su momento, me ha gustado mucho tu texto es del estilo que me gusta leer y me lleva a analizar muchas situaciones de la vida.
    Un abrazo.
    PATRICIA F.

  • Ángeles

    Has condensado en este estupendo texto el sentido y el porqué de los relatos de fantasmas.
    Y la foto, terrorífica en el mejor sentido, es un complemento perfecto para este homenaje, involuntario, supongo, al genero.

    Saludos!

  • Clarisa

    Hola, Beauséant, me siento estremecida por tan intenso y a la vez conmovedor relato. Expresar lo que sentimos, lo que queda, cuando el ser compañero ya no está, no es fácil y mucho menos sincero. Siempre nos da miedo afrontar lo vivido con el “otro”, unas veces por no empañar su memoria, como decía el poeta; otras, porque en perspectivas, los sentimientos cambian sus matices, las vivencias quieren arrinconarse o simplemente, la claridad acude. Pero la fantasía se hace más viva y crea esas imágenes tan aterradoras pero que ya controlamos sobradamente… Qué buen relato y qué bien lo has escrito: los fantasmas van dentro, sólo hay que dejarlos salir…
    Hasta pronto.

  • Milena

    Lo fantasmal es inherente a este mundo… la nostalgia, lo no resuelto, lo que no pudo ser… todo ello son fantasmas que nos persiguen… quizás abriendo más y más los ojos a ello, se puede conseguir ver más claro, ver lo que se esconde detrás de lo fantasmagórico… No me gustan mucho los fantasmas, la verdad, prefiero ver claro ;D

  • Maman Bohème.

    A veces he pensado en fantasmas. Los que se quedan por amor, para acompañarte. Para que puedas seguir adelante. Te mandan señales, te dicen que están ahí a tu lado y te sientes menos solo. Puedes sentir todo ese amor que te dejaron antes de tiempo, antes de irse.
    Tu fantasma es tóxico. Pero cuántos no lo son ¿Verdad? quizás la mayoría son tóxicos. Porque no dijeron las cosas en el momento que deberían hacerlo. Porque del amor al odio siempre hay “demasiado poco” espacio. Y porque a las personas o algunas personas les gusta revolcarse en el dolor, quizás porque los hace sentir vivos, porque también quizás son una compañía. Aunque no sea nada buena.
    Es una historia espectacular y esa foto te pone la piel de gallina. Es demasiado real…

  • Beauséant

    Ir al interior de lo que somos, Carlos Perrotti, puede ser un viaje sólo de ida, porque la persona que vuelve de ese viaje regresa convertida en otra cosa.. aún así, puede ser la única solución, estoy de acuerdo.

    Muchas gracias, Artesanos de la palabra, por tus palabras. Efectivamente, creo que las historias de fantasmas son una forma poderosa de explicar ciertas situaciones en las que no estuvimos a la altura, o perdimos algo.. Como si todas nuestras dudas y miedos se condensasen en esos espíritus que no podemos desalojar.

    Mil gracias, Ángeles, de algo me ha debido servir leer tanto a Poe 🙂 La foto llevaba algún tiempo en el archivo y no encontraba donde cuadrarla.

    Has hecha una hermosa descripción, Clarisa,gracias a ti. La sinceridad, a veces, es imposible cuando estamos tan implicados, cuando somos, de alguna forma responsables. ¿Cómo verse “desde fuera”, cómo lograr la objetividad de lo que rompimos? Al final llevamos todo eso en el interior, cargamos con ello hasta convertirlos en presencias reales. Muchas gracias.

    A veces no es posible la claridad, Milena, porque esa luz nos ciega, nos hace daño. Quizás los fantasmas son, de alguna forma, la excusa, la justificación de lo que no queremos reconocer. Siempre es mejor la claridad, cierto, pero a veces necesitamos unas gafas de sol que la hagan más llevadera.

    Muchas gracias, Maman Bohème., me alegra que te haya gustado la foto, quizás un poco fuera del tono habitual, ¿verdad? No creo que los fantasmas decidan en qué se convierten, ¿no te parece? Las dudas, los miedos, todas las frustraciones, sublimadas en esa materia sin cuerpo… Incluso, quién sabe, lo mismo son lo que queremos que sean. El que siente culpa, tendrá un fantasma acusador, el que siente amor, tendrá calor y compañía…

    Así es, laacantha, un poco lo que comentaba ahí arriba, ¿verdad? Nuestros sentimientos sublimados acaban convirtiéndose en esa materia sin cuerpo…

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