Si es cierto lo que afirmaba en la entrada anterior -que los dioses aguardan a ser descubiertos en el interior de las montañas-, entonces los refugios construidos al abrigo de sus faldas serian las iglesias, ermitas más bien, donde acudimos los penitentes en busca de iluminación.
Los guardianes de esos refugios serían entonces los sacerdotes de los templos. Los iniciados en los antiguos rituales que reciben a los novicios -bulliciosos, estúpidos y llenos de ideas equivocadas- para intentar llevarnos por el camino correcto. Eso explicaría esa mirada, entre resignada y alucinada, con la que muchas veces te reciben: es la mirada de a quien le han permitido mirar a los dioses a la cara.
Solamente he estado en un refugio de montaña en varias ocasiones, cuando era una adolescente con ganas de comerme el mundo y recuerdo a esos “guardianes” la primera vez con cara preocupada por lo que pudieran hacer tanto chaval junto allí. Las siguientes nos recibieron de otra forma, imagino que “nos portamos bien ”
El texto me ha gustado muchísimo, las imágenes…impresionantes Beauseant, no sé si podría quedarme con una solo.
El ambiente de los refugios de montaña siempre es excitante porque congregan a amantes de las alturas y de los senderos, a través de la bruma matinal. Hay refugios en que se puede dormir y comer, y se hace en buena compañía. Sin embargo, la última vez que estuve en un refugio sin guarda en el Pirineo Aragonés compartí el espacio con un abertzale que no dejó de inquirirme sobre mis inclinaciones políticas lo que me pareció muy molesto e irritante. Intento dejarte un enlace en otro comentario para ver si puedes ver la noticia. En blogger funciona el enlace…
<a href=”https://www.20minutos.es/deportes/excursionista-barba-gris-91-anos-recupera-su-record-tras-recorrer-los-3-500-kilometros-sendero-los-apalache_7031223_0.html”_blank” rel=”nofollow”>Hombre de 91 años completa el recorrido de la senda de los Apalaches de 3530 kilómetros en el espacio de menos de un año
No he estado en un refugio y no he conocido a ningún guarda. Pero me imagino que como soy un tanto rarito de momento habría sido algo frío el encuentro, luego ya…
LO mas parecido ha sido el guarda, mas bien una especie de conserje, vendedor y otras zarandajas en un faro.
Y bien…. Simplemente después de darle los buenos días, a lo mío me puse a leer los carteles informativos, como quiera que no colocaba en el mapa mi acento me preguntó porque leía los carteles en la lengua del lugar, catalán, a lo que le contesté que mas por practicar. Luego ya se atrevió a preguntar mi procedencia.
Pero no, este tampoco me dio la impresión de enviado de ningún dios venido a menos (folclore) y si un tipo muy humano i amable después de nuestra conversación.
Salud.
Los que regentan los refugios siempre me han dado envidia.
Ese estar tan lejos del “mundanal ruido”….
Ahora que en mi clasificación van segundos, detrás de los fareros.
Al principio siempre te reciben la defensiva, BDEB, y es normal, hay poco sitio, pocas comodidades y conviene que haya unas reglas mínimas. Ahora, con tanta red social y tanta gente queriendo “vivir la experiencia”, los guardianes de los refugios me parecen un poco más quemados que de costumbre. Muchas gracias por pasarte y por darle vitaminas a mi semana.
Al igual que la familia, Joselu, no puedes elegir la compañía en un refugio 🙂 Por lo general la experiencia suele ser agradable, ¿verdad?, la gente cuenta sus batallitas -algunas claramente inventadas-, otros comparten informaciones incluso, en ocasiones, te pueden sacar de un apuro al evitarte alguna zona con problemas. Pero, claro, hay gente que no es capaz de dejar sus opiniones en casa y, peor aún, no son conscientes de eso, de que son sus opiniones. A veces creo que debería pelear más, pero ya me aburren ciertas discusiones.
Qué locura el enlace que adjuntas, muchas gracias. Más de tres mil kms en un año ¿?¿? me resulta increíble, la verdad, pero por lo que parece está certificado. No aspiro a tanto, la verdad, con esa edad creo que me conformo con una cuarta parte 🙂
Muchas gracias, Mónica Frau, me alegra haberte traído un poco de la serenidad de la montaña 😉
Los faros, tyerik, Toro Salvaje, croe que han perdido un poco su esencia, ¿no os parece? Ya no son esos personajes sacados de una novela de Verne con una misión sagrada a la que encomendaban su vida para salvar la de otras personas. La mayoría de los faros son accesibles y, peor aún automáticos. Me alegro mucho por los fareros, claro, pero cuando dejas de jugarte la vida, parece que la épica pierda un poco la gracia 🙂
Yo también soy de ponerme a hablar con la gente de los sitios, incluso de mi zona, no sé, no son ganas de cotillear, es interés.
Bonita paradoja, Joiel, pero es verdad, no veas que alivio estar unos días sin comunicación. Las primeras horas ves a mucha gente con el móvil en alto implorando un poco de cobertura al dios de la luz electrica. Luego todos nos relajamos un poco y nos pasamos horas a la puerta del refugio contemplando los cambios de luz, una actividad mucho más entretenida que cualquier red social.
Muchas gracias, Citu, en las fotos parecen más remotos de lo que son 😉
Me imagino, evavill, que los astronautas deben sentirse atrapados aquí abajo después de estar “ahí arriba” 🙂
Hola, Beau.
Si he de serte sincera, he pasado de las palabras porque las imágenes que nos muestras, esos gigantes, esos habitares, me han dejado impactada. Me ha dado un vuelco el corazón, porque son como resquicios de siempre.
Estos lugares son lugares donde te puedes perder, pero seguro son donde mejor te puedes hallar (encontrarte contigo mismo).
Bellísimo.
Un beso enorme.
Coincido plenamente con la primera oración de herr José A. García.
No suelo elegir las montañas en mis vacaciones, pero hice dos buenos viajes con mochila y carpa (y bastante dinero en el bolsillo por si fallaban los cálculos) en la zona cordillerana de Argentina, uno bien al norte y otro en la Patagonia.
Me alegra que hayas ignorado las palabras, Magade Qamar, lo digo en serio, me gustaría que mis fotos pudiesen caminar sin tener una muletilla para explicarlas en forma de palabras 🙂 Lo has definido muy bien, muchas veces necesitamos perdernos para encontrarnos. Incluso, mira que contradicción, aunque lo hagamos regresando al punto de partida porque regresamos al mismo lugar, pero siendo diferentes.
A mi me lo parece, Jo, al menos me sirven de terapia y, como siempre digo, casi que no importa la montaña, si es grande o pequeña. Claro, cuánto mayor esfuerzo, pues mejor, pero el esfuerzo depende de cada persona.
Muchas gracias, me alegra que te hayan gustado, José A. García, en el fondo ya son paisajes amenazados, somos muchas personas y parece que el Dios turismo exige cada vez más sacrificios, y el cambio climático, claro, el calor que hacía allí arriba no era ni medio normal. Mejor hacer una foto ahora, ¿verdad? mañana lo mismo han puesto un teleférico.
La Patagonia, frodorock Blog, sería mi sueño cumplido 🙂 ir así, en plan mochilero, sin planificar mucho y simplemente dejarme llevar por aquellos paisajes que he recorrido tantas veces en la literatura. ¿Podrían decepcionarme?, no lo creo.
¡Preciosas fotografías!
Hace muchos, demasiados años que no he pisado un refugio de montaña; solo conocí los regentados por seres que me parecían vivir en un paraíso, a pesar de la dureza que debía imaginar que había en vivir ahí. Pero el recuerdo de la camaradería en compartir noche en un lugar entre montañeros, cada cual contando su experiencia y aconsejando sobre rutas y estado de las mismas, es maravilloso. Los alpinistas eran como una sociedad aparte; ese aspecto aguileño les hacía reconocerse entre ellos y dejar al margen de su mesa a los domingueros, simplemente paseantes. Uno de mis hijos es bastante aficionado a rutas de montaña y me place ver sus vídeos, colgados en plataformas, para refrescarme las telarañas de mis pies.
Por algún motivo esas fotos escalofriantes y tu texto me han hecho pensar en aquella película “Horizontes lejanos” de los años 30 de Frank Cappa basada en una novela de James Hilton. El celebre Sangri-La salió de ali. Aventuro la posibilidad de que esos guías montañosos viven en otra realidad paralela y contemplen a los visitantes como a seres extraños venidos de otra realidad
17 Comments
BDEB
Solamente he estado en un refugio de montaña en varias ocasiones, cuando era una adolescente con ganas de comerme el mundo y recuerdo a esos “guardianes” la primera vez con cara preocupada por lo que pudieran hacer tanto chaval junto allí. Las siguientes nos recibieron de otra forma, imagino que “nos portamos bien ”
El texto me ha gustado muchísimo, las imágenes…impresionantes Beauseant, no sé si podría quedarme con una solo.
Joselu
El ambiente de los refugios de montaña siempre es excitante porque congregan a amantes de las alturas y de los senderos, a través de la bruma matinal. Hay refugios en que se puede dormir y comer, y se hace en buena compañía. Sin embargo, la última vez que estuve en un refugio sin guarda en el Pirineo Aragonés compartí el espacio con un abertzale que no dejó de inquirirme sobre mis inclinaciones políticas lo que me pareció muy molesto e irritante. Intento dejarte un enlace en otro comentario para ver si puedes ver la noticia. En blogger funciona el enlace…
Joselu
<a href=”https://www.20minutos.es/deportes/excursionista-barba-gris-91-anos-recupera-su-record-tras-recorrer-los-3-500-kilometros-sendero-los-apalache_7031223_0.html”_blank” rel=”nofollow”>Hombre de 91 años completa el recorrido de la senda de los Apalaches de 3530 kilómetros en el espacio de menos de un año
Mónica Frau
Majestuosos paisajes que invita a la reflexión. Me quedo meditando. Un abrazo
tyerik
No he estado en un refugio y no he conocido a ningún guarda. Pero me imagino que como soy un tanto rarito de momento habría sido algo frío el encuentro, luego ya…
LO mas parecido ha sido el guarda, mas bien una especie de conserje, vendedor y otras zarandajas en un faro.
Y bien…. Simplemente después de darle los buenos días, a lo mío me puse a leer los carteles informativos, como quiera que no colocaba en el mapa mi acento me preguntó porque leía los carteles en la lengua del lugar, catalán, a lo que le contesté que mas por practicar. Luego ya se atrevió a preguntar mi procedencia.
Pero no, este tampoco me dio la impresión de enviado de ningún dios venido a menos (folclore) y si un tipo muy humano i amable después de nuestra conversación.
Salud.
Joiel
Los lugares sin cobertura son los que mejor nos comunican con la luz.
Citu
Bellos lugares. Ta remotos e indómitos. Te mando un beso.
Toro Salvaje
Los que regentan los refugios siempre me han dado envidia.
Ese estar tan lejos del “mundanal ruido”….
Ahora que en mi clasificación van segundos, detrás de los fareros.
evavill
Estar tan arriba tiene que dar una visión del mundo completamente distinta de la que tenemos los aglomerados de abajo.
Beauséant
Al principio siempre te reciben la defensiva, BDEB, y es normal, hay poco sitio, pocas comodidades y conviene que haya unas reglas mínimas. Ahora, con tanta red social y tanta gente queriendo “vivir la experiencia”, los guardianes de los refugios me parecen un poco más quemados que de costumbre. Muchas gracias por pasarte y por darle vitaminas a mi semana.
Al igual que la familia, Joselu, no puedes elegir la compañía en un refugio 🙂 Por lo general la experiencia suele ser agradable, ¿verdad?, la gente cuenta sus batallitas -algunas claramente inventadas-, otros comparten informaciones incluso, en ocasiones, te pueden sacar de un apuro al evitarte alguna zona con problemas. Pero, claro, hay gente que no es capaz de dejar sus opiniones en casa y, peor aún, no son conscientes de eso, de que son sus opiniones. A veces creo que debería pelear más, pero ya me aburren ciertas discusiones.
Qué locura el enlace que adjuntas, muchas gracias. Más de tres mil kms en un año ¿?¿? me resulta increíble, la verdad, pero por lo que parece está certificado. No aspiro a tanto, la verdad, con esa edad creo que me conformo con una cuarta parte 🙂
Muchas gracias, Mónica Frau, me alegra haberte traído un poco de la serenidad de la montaña 😉
Los faros, tyerik, Toro Salvaje, croe que han perdido un poco su esencia, ¿no os parece? Ya no son esos personajes sacados de una novela de Verne con una misión sagrada a la que encomendaban su vida para salvar la de otras personas. La mayoría de los faros son accesibles y, peor aún automáticos. Me alegro mucho por los fareros, claro, pero cuando dejas de jugarte la vida, parece que la épica pierda un poco la gracia 🙂
Yo también soy de ponerme a hablar con la gente de los sitios, incluso de mi zona, no sé, no son ganas de cotillear, es interés.
Bonita paradoja, Joiel, pero es verdad, no veas que alivio estar unos días sin comunicación. Las primeras horas ves a mucha gente con el móvil en alto implorando un poco de cobertura al dios de la luz electrica. Luego todos nos relajamos un poco y nos pasamos horas a la puerta del refugio contemplando los cambios de luz, una actividad mucho más entretenida que cualquier red social.
Muchas gracias, Citu, en las fotos parecen más remotos de lo que son 😉
Me imagino, evavill, que los astronautas deben sentirse atrapados aquí abajo después de estar “ahí arriba” 🙂
Magade Qamar
Hola, Beau.
Si he de serte sincera, he pasado de las palabras porque las imágenes que nos muestras, esos gigantes, esos habitares, me han dejado impactada. Me ha dado un vuelco el corazón, porque son como resquicios de siempre.
Estos lugares son lugares donde te puedes perder, pero seguro son donde mejor te puedes hallar (encontrarte contigo mismo).
Bellísimo.
Un beso enorme.
Jo
Dicen que siempre huir a las montañas es la esperanza…
José A. García
Una foto mejor que la otra.
Paisajes a conocer antes de que terminemos por destruirlos, como sucedió con tantos otros…
Saludos,
J.
frodorock Blog
Coincido plenamente con la primera oración de herr José A. García.
No suelo elegir las montañas en mis vacaciones, pero hice dos buenos viajes con mochila y carpa (y bastante dinero en el bolsillo por si fallaban los cálculos) en la zona cordillerana de Argentina, uno bien al norte y otro en la Patagonia.
Abrazos
Beauséant
Me alegra que hayas ignorado las palabras, Magade Qamar, lo digo en serio, me gustaría que mis fotos pudiesen caminar sin tener una muletilla para explicarlas en forma de palabras 🙂 Lo has definido muy bien, muchas veces necesitamos perdernos para encontrarnos. Incluso, mira que contradicción, aunque lo hagamos regresando al punto de partida porque regresamos al mismo lugar, pero siendo diferentes.
A mi me lo parece, Jo, al menos me sirven de terapia y, como siempre digo, casi que no importa la montaña, si es grande o pequeña. Claro, cuánto mayor esfuerzo, pues mejor, pero el esfuerzo depende de cada persona.
Muchas gracias, me alegra que te hayan gustado, José A. García, en el fondo ya son paisajes amenazados, somos muchas personas y parece que el Dios turismo exige cada vez más sacrificios, y el cambio climático, claro, el calor que hacía allí arriba no era ni medio normal. Mejor hacer una foto ahora, ¿verdad? mañana lo mismo han puesto un teleférico.
La Patagonia, frodorock Blog, sería mi sueño cumplido 🙂 ir así, en plan mochilero, sin planificar mucho y simplemente dejarme llevar por aquellos paisajes que he recorrido tantas veces en la literatura. ¿Podrían decepcionarme?, no lo creo.
Alfred Comerma Prat
¡Preciosas fotografías!
Hace muchos, demasiados años que no he pisado un refugio de montaña; solo conocí los regentados por seres que me parecían vivir en un paraíso, a pesar de la dureza que debía imaginar que había en vivir ahí. Pero el recuerdo de la camaradería en compartir noche en un lugar entre montañeros, cada cual contando su experiencia y aconsejando sobre rutas y estado de las mismas, es maravilloso. Los alpinistas eran como una sociedad aparte; ese aspecto aguileño les hacía reconocerse entre ellos y dejar al margen de su mesa a los domingueros, simplemente paseantes. Uno de mis hijos es bastante aficionado a rutas de montaña y me place ver sus vídeos, colgados en plataformas, para refrescarme las telarañas de mis pies.
Doctor Krapp
Por algún motivo esas fotos escalofriantes y tu texto me han hecho pensar en aquella película “Horizontes lejanos” de los años 30 de Frank Cappa basada en una novela de James Hilton. El celebre Sangri-La salió de ali. Aventuro la posibilidad de que esos guías montañosos viven en otra realidad paralela y contemplen a los visitantes como a seres extraños venidos de otra realidad