leer,  mirar

de dioses y montañas

No suelo leer nada que no sean novelas, supongo que me asusta demasiado el mundo real y prefiero buscar refugio en las ficciones. Sin embargo, sí tengo una pequeña lista de ensayistas con los que suelo encontrarme en verano, sobre todo en verano, que es cuando esa realidad parece acallar un poco sus gritos y sus urgencias.

Uno de esos autores es Yuval Noah Harari que, en alguno de sus libros, nos explicó que los humanos somos la única especie capaz de creer de manera colectiva en ficciones intersubjetivas: ficciones compartidas que no anidan en un cerebro individual concreto, sino en una red de comunicación que conecta las mentes de las comunidades humanas.

El dinero, las naciones, los derechos humanos… nada de eso existe en la naturaleza. Son ficciones, acuerdos que sostenemos entre todos, y cuya fuerza reside de manera proporcional en el grado de cooperación que logran provocarnos. Un gobernante con suficiente poder, lo hemos visto muchas veces, puede dar una patada al tablero y arrastrar con él aquello que creíamos inmutable, dejando a la vista lo frágiles que eran todas nuestras convicciones más sagradas.

¿Y los dioses? Con ellos, me gusta pensar, ocurre algo parecido, pero más sutil, porque hay una diferencia entre el Dios como entidad metafísica y el Dios como fuerza social, como un fenómeno cultural que es fuente de cohesión y de moral colectiva. Ese Dios “social” muere en el instante en que desaparece el último creyente que le reza una plegaria.

Pero, ¿y si fuera al revés? Si los dioses no fueran una creación humana sino una percepción. Algo que ya “estaba ahí” antes de que nadie lo nombrara y que no inventamos, sino que descubrimos como quien descubre una montaña. Esos dioses no mueren con su último creyente, pero pueden quedar ocultos, como una frecuencia de radio que ya nadie sintoniza.

Me gusta ir a las montañas, me gusta escucharlas. No sé si hay algo debajo de esa quietud de siglos, o si soy yo quien necesita que lo haya. Camino por ellas en un silencio autoimpuesto. Poso mis manos sobre su piel áspera. Bebo el agua de los manantiales que brotan de sus entrañas.

No hay respuesta.


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19 Comments

  • BDEB

    Creo que tú te sientes en las montañas parecido a como me siento yo en el mar. Quizás esperando que nos hable, o esperando respuestas que no existen.
    En alguna ocasión te lo he comentado, la montaña también me gusta pero no soy capaz de subirlas, así que me conformo con admirar esas magníficas imágenes que siempre nos traes.
    Un abrazo Beauseant.

  • Alfred Comerma Prat

    Ir a la montaña es ponerte a hablar contigo mismo mientras te planteas cosas como estas que nos presentas. Pero normalmente los dioses se limitan a sonreír.

  • Joselu

    El albergue Verónica en los Picos de Europa. Unas bellas vistas tras el ascenso y la lectura de Sapiens de Yuval Harari. ¿Los dioses? ¿Son un resorte de percepción social o el ser humano intuye la realidad divina aunque la sociedad y el tiempo parece confirmar la idea de Nietzsche de que Dios ha muerto?Yo estoy pasando un verano con lecturas espirituales que mi ser necesita. Me alegro de que compartamos dudas y incertezas semejantes.

  • Cabrónidas

    No sé… Ha llegado un nuevo dios y se llama IA. Ha conseguido millones de adeptos y eso que acaba de llegar. Y encima es un dios muy fácil de adorar.

  • Beauséant

    Sospecho que es algo parecido, sí, BDEB, creo que las montañas me gustan más porque requieren un poco más de esfuerzo, mientras que el mar parece que te espera pacientemente. Aunque, claro, por un lado las rutas que yo hago no son muy exigentes y, por el otro, hacer una ruta y acabar viendo el mar al final, es algo maravilloso 🙂

    Mientras los dioses de las montañas nos sonrían, Alfred Comerma Prat, no hay problema, lo complicado viene cuando nos quieren demostrar su poder, porque entonces siempre acaban pidiendo un sacrificio.

    Soy la persona menos indicada para responder a esa pregunta, José A. García, pero entiendo que sí. Algo que se hereda entre generaciones, que es una base común y que no guarda los recuerdos, o traumas, propios. Aunque creo que Jung lo enfoca más a los arquetipos que aparecen en diferentes culturas, la gran madre, el viejo sabio… Lo dicho, no soy la persona indicada, pero me has dejado pensando 🙂

    Lo bueno es que ni tan siquiera hay que sufrir mucho, Judith Alvarez, a no ser que quieras. Una montaña pequeña y asequible, ya es una buena forma de abrirse al mundo.

    Soy una persona bastante descreída, Joselu, en algunas cosas, incluso, demasiado racional. Sin embargo, croe que una vertiente espiritual es necesaria en todas las vidas. Nietzsche mató a Dios, cierto, pero creo que no logro matar nuestra necesidad de ellos. Hemos cambiado los dioses, ahora ya no viven en una iglesia, viven en lo que cada uno haya decidido, algunos lo encuentran en energías cósmicas, en piedras de colores.. otros en la naturaleza.. Yo sigo buscando, tampoco me importa mucho no encontrar dudas porque, justo lo que dices, es bonito compartir dudas 😉

    Es cierto, Cabrónidas, aunque es un dios extraño, porque parece querer complacernos todo el rato mientras nos roba el alma… bueno, no, ahora que lo pienso no es muy extraño, en realidad cumple los requisitos para ser un dios.

  • tyerik

    Ahí arriba no se me ocurre pensar en otra cosa que mirar y lo que estoy viendo. De pronto desaparecen todas las cábalas inútiles y hasta las útiles.
    No hay nada mas.

  • Joiel

    Creemos, porque la alternativa, quizá, sea inventar algo nuevo que atrofie después el cerebro y exponga los sentidos a otra realidad. El silencio invita a pensar en eso, incluso a pensar sin más, y sin menos.

  • Doctor Krapp

    No es mi paisaje la montaña, soy un hombre de marea y océanos tormentosos, ni es Harari mi ensayista, pero creo entender de lo que hablas ante el poder majestuoso de las fuerzas ocultas de la naturaleza

  • Toro Salvaje

    Yo también leo preferentemente novelas.
    Me permiten evadirme de lo que rodea.
    Ensayistas no suelo leer, básicamente porque les repreguntaría muchas cosas, y claro, no es posible.
    En cuanto a los Dioses pues creo todos los humanos los buscan consciente o inconscientemente… cómo no pensar en ellos ante las eternas preguntas que siguen sin ser respondidas.

  • Beauséant

    Siempre es bueno contemplar algo más grande, y eterno, tyerik, que nuestras propias vidas. Nos pone en nuestro lugar, ¿verdad?

    Es un concepto que me gusta, miquelcartisano, por todas las implicaciones que tendría, no tanto porque crea necesariamente en ella. Supongo que no es algo original y ya habrá sido desarrollado con alguien bastante más capaz que yo 🙂

    Es algo que también me resulta interesante, Joiel, esa necesidad de creer en algo, ¿verdad? Veo a mis gatas, que se limitan a ocupar el mundo sin más, y me doy cuenta que los humanos no podríamos hacerlo, que debemos encajar la pieza de nuestra existencia en un algo más grande. El silencio de las montañas ayuda a ganar esa perspectiva necesaria.

    No voy a engañarte, Doctor Krapp, creo que si hubiese tenido la suerte de nacer cerca del mar, probablemente, sería también de mareas, pero al final, sentimos lo que tenemos cerca. Con los ensayistas siempre mantengo una distancia prudencial, los leo sin implicarme demasiado.

    Una de las pocas cosas buenas de la inteligencia artificial, Toro Salvaje, es que te permiten hacer “preguntas” a esos ensayistas. Cuando aparecen dudas o quieres enlazar ideas, suelen ser bastante útiles… pero, como refugio, sin duda las novelas, nos permiten viajar, soñar y vibrar sin movernos del asiento.. pura magia.

  • Carlos Perrotti

    En mi Olimpor personal están las montañas, los vientos, las mareas, la Luna y el Sol, las estrellas y obviamente quienes crean… como Harari lo hace también.
    Abrazo admirado hasta vos!!

  • Beauséant

    Todas ellas, Carlos Perrotti, fuerzas extrañas que se rigen por sus propias reglas. Incluso la creación, sí, la gente creativa rara vez logran explicar los procesos que siguen para “hacer algo”.

    Es bonito que no haya respuestas, ¿verdad?, evavill, conocerlo todo, entenderlo todo.. buff, qué pereza.

  • frodorock Blog

    Desde la primera foto, con ese observatorio, ya me conquistaste.
    Un ex compañero de trabajo, ex bloguer y devenido en amigo, me suele recomenda los libros de Harari a quien llama “Frodito Harari” por el parecido físico.
    Creo que es hora de que tome una de esas recomendaciones y le entre, al menos a sus libros más famosos.

    Abrazos, Beau!

  • Beauséant

    No sabía yo ese parecido, frodorock Blog, qué gracioso 🙂 A mi los ensayos siempre me cuestan un poco, pero reconozco que siempre aprendo otras formas de ver el mundo, aunque no siempre me encuentre a favor de todo lo que dicen, aunque, la verdad, creo que aprendo más con las cosas que no estoy de acuerdo 😉

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