leer,  mirar

primavera con una taza rota

Intento recomponer las tacitas como quien intenta armar un rompecabezas de algo que ha visto, algo que fue importante, pero cuyo nombre ha desaparecido sepultado en el erial de la memoria.

Quién sabe lo que espera al otro lado, la imagen que se revelará ante mis ojos al poner la última pieza: un caballo negro sobre un prado brillante de rocío, un bonito atardecer, o, quizás, ese vestido tuyo, el de los dibujos azules, ¿o eran amarillos?, en aquella isla del mediterráneo, Mallorca, Sicilia, alguna de esas, qué más da, un sol dorado, un mar que siempre es demasiado azul para ser cierto.

Pero es un esfuerzo inútil. Las cosas rotas, rotas se quedan.

Pueden transformarse en algo distinto, quizá en algo igual de útil o hermoso, pero nunca volverán a ser ese instante que he perdido porque es el propio olvido quien lo ha vuelto perfecto e inalcanzable.


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19 Comments

  • BDEB

    Cuando algo se rompe es complicado volver a dejarlo como estaba antes, alguno de esos trocitos lo más probable es que se quede perdido, aunque también dicen que es mejor intentar reparar que desecharlo para siempre ¿verdad?
    Cierto que reparado puede ser algo diferente de lo que había antes, igual incluso con más belleza como en esas fotografías, pero en otras cuestiones creo que no,que es muy difícil que sea más bonito de lo que fue un día, y menos cuando el recuerdo se encarga de retocarlo todo para que nos llegue “casi perfecto” (de esto ya hemos hablado ¿verdad?)

  • Joiel

    Los japoneses tienen una palabra estupenda, Kintsugi, cuyo significado va más allá de arreglar: es reparar lo roto sin ocultar las cicatrices, con hilo de oro e infinita paciencia. El recuerdo, en cambio, teje sus propios imposibles.

  • Toro Salvaje

    Yo me romí hace años.
    Luego me reconstruí como pude.
    Pero ya no soy el que era antes de romperme.
    Hay cicatrices que no se ven pero que quedan para siempre.

  • Beauséant

    Tengo un problema para desprenderme de algunas cosas, BDEB, encontrar ese punto medio entre reparar o dejar ir, porque algunas cosas rotas no tienen remedio, nunca volverán a ser lo que eran… Y, claro, los recuerdos, los puñeteros recuerdos no ayudan, siempre nos entregan una visión idealizada de lo que ocurrió, no admite comparación con la realidad…

    Sí, creo que hemos hablado muchas veces, me repito.. y me temo que lo seguiré haciendo 🙂

    Las cicatrices, Joiel, es mejor mostrarlas estoy de acuerdo, cualquier intento de taparlas no suele quedar bien. El kintsugi es una buena filosofía, las heridas, las cicatrices, cuentan una historia, mejor exponerla, contarla, que ocultarlas ,¿verdad?

    Transformación, esa es la clave, Lincol Martín, sin necesidad de mentir, de inventar, encontrar otro camino sin perder la vista de donde vienes.

    Creo que la mayoría de las personas adultas, Toro Salvaje, estamos rotos, abollados. De alguna forma caminamos con una mochila pesada a la espalda y, demasiadas veces, esa mochila nos impide relacionarnos de una forma sana porque nos llena de dudas y de miedos.

  • Milena

    Pues sí, trata de lo mismo, lo tuyo me ha gustado más… y no sé qué comentar, aún tengo resaca de haberlo recién escrito

  • Beauséant

    Por una vez creo que no estamos de acuerdo, Milena, te has aproximado desde la poesía, y eso ya para mi mejora las cosas porque nunca he sido capaz de juntar palabras en un poema 🙂

    Entonces, Natalia Doñate, crear recuerdos sería ir pegando los trozos de esa tacita y esperar para ver que sale, ¿verdad? Me gusta mucho esa idea, gracias.

  • Cabrónidas

    Imaginemos cuando es una persona la que se rompe, y no los huesos precisamente. Esa persona ya nunca se recupera del todo; ya nunca será la que fue. Y esa zona afectada que nunca se ve a ojos vista queda destruida para siempre.

  • Gabi C S

    Esas tienen las piezas apenas separadas, aun se pueden recomponer. Algun alergico al cafe no lo aprecisra, preo…
    Me pregunto cómo lo habrá hecho el fotografo. ¿Disparó mientras se estaban rompiendo?
    Contra el olvido siempre tendremos a los fotografos
    Abrazooo

  • Joselu

    Beauséant, en este texto late una intuición profundamente humana: no es la rotura lo irreparable, sino la ilusión de retorno. Las tacitas no fracasan al recomponerse; somos nosotros quienes proyectamos sobre ellas un pasado que ya no existe. El rompecabezas no reconstruye el objeto, sino el deseo de fijar lo fugitivo. Hay belleza, sin embargo, en esa tentativa: en aceptar que lo roto muta, que la memoria inventa mientras recuerda. Quizá la pérdida no clausura, sino que abre una forma distinta de presencia, más tenue, más incierta, pero también más verdadera.

    Saludos

  • Beauséant

    Creo que ese es el problema de la vida, Cabrónidas, que es imposible recuperarse de ciertas cosas, vuelves al mundo, claro, pero lo haces con ese recuerdo doloroso, ya no puedes confiar igual en las personas, ya desconfías de ciertas situaciones. Dejas de ver el mundo como un lugar seguro y te vas volviendo una criatura huraña escondida en su caparazón… Me temo que es imposible evitarlo.

    Todo un arte, sí, Citu, reconstuirlas o, incluso, reconvertirlas en otra cosa igual de valiosa y bonita.

    Se pueden recomponer del todo, Gabi C S, si lo haces bien hasta pueden parecer enteras… pero, ya no sirven para su utilidad inicial, cualquier líquido caliente hará que se desmoronen de nuevo… El fotógrafo, todos los fotógrafos, son un poco tramposos, un poco de pegamento, unos alambres en el sitio indicado y jugar con el ángulo de la fotografía para ocultarlo todo.. Nunca te fíes de un fotógrafo… dices bien, ellos son una barrera contra el olvido, pero se lo inventan todo.

    no es la rotura lo irreparable, sino la ilusión de retorno, justo de eso hablaba en el primer comentario, Joselu, qué buen resumen. No podemos volver a lo que fuimos, hemos cambiado, el mundo ha cambiado, es un esfuerzo inútil. Y, frente a ese esfuerzo inútil, debemos buscar otra belleza, otras verdades.. intento aceptar mis recuerdos aún cuando sé que son falsos, que quizás no era todo como lo recuerdo, y no importa, sé que me miento, pero mientras tanto avanzo y no dejo de buscar… es importante no dejar de buscar, ¿verdad?

  • Alma

    Me gustan tus letras, me llegan y hacen centro… y estoy de acuerdo con Joiel; yo no oculto mis cicatrices, ni siquiera intento (de)mostrar lo que no soy… he aprendido a mostrarme vulnerable, a reconocerme frágil, a admitir que estoy rota… pero sí se puede reconstruir(se) y se crece, se aprende, y no, no eres el mismo y nunca lo serás, pero puedes ser una mejor y más bonita versión y entonces habrá valido la pena.
    Un beso.

  • Frodo

    Las imágenes ya me habían impactado cuando las vi en IG, ahora con el texto le doy mejor contexto.
    Hay cosas con las que no se puede ensayar, si se rompe “no hay tutía”.
    Me decía un amigo con el que me junté el otro día un viernes a la noche que como su pareja ya lo enganchó en “offside”, ya lo pescó en un engaño, su relación no es la misma de la de antes. Ya no puede salir tranquilo, ya cualquier explicación media extraña es desconfiada, ya salir un viernes a la noche requiere de un pedido formal y muchas explicaciones. Nada es como antes.

    Abrazos, Beau!

  • Beauséant

    Quiero creer eso, Alma, quiero creerlo con todas mis fuerzas porque, de lo contrario, sin aprender, sin poder mejorar, la vida no tendría sentido, ¿verdad? Sería una especie de línea recta entre un inicio y un final sin nada en el medio.

    Es inevitable que eso ocurra, miquelcartisano, por eso creo que lo importante es saber llevar esas cicatrices, no intentar ocultarlas. Cada cicatriz es algo que aprendimos y nos dejo una huella.

    Muchas gracias, Frodo, me alegra mucho que te gusten las fotografías, ya lo sabes 😉 Justo en tu ejemplo pensaba en algún comentario anterior, me encanta que uses el término offside 🙂 Pero no sólo ocurre con tu pareja, imagina que te ocurrió con alguien y te dolió, la siguiente pareja pagará esos miedos y esas dudas, ya no puedes confiar en el fuego una vez que has visto lo que quema. Todas las personas que vienen después pagan los platos rotos de lo que fuimos… de alguna forma nos estropeamos, y debemos, de verdad que creo que debemos, hacer un esfuerzo por recuperar la inocencia aunque sepamos las posibles consecuencias de hacerlo. Decidir, en algún momento, volver a confiar y cruzar los dedos…

  • Doctor Krapp

    Mi taza rota, compañera desde los años 80, la jubilé en el cementerio de los recipientes inútiles, hace tres o cuatro años. Supongo que ha alcanzado alguna dimensión desconocida, porque lo que se le rompió fue el asa que con la que le cogía y por tanto es más difícil que entre en mi realidad física. Que conste que usé el Superglue para repararla, pero terminé por entender que era más fácil sostener el asa en mis dedos que evitar que el resto de la taza echara el vuelo. Cosas de tazas.

  • Beauséant

    Una taza con mucha personalidad, Doctor Krapp, has hecho bien en no deshacerte de ella, seguro que ahora anda en otra dimensión de tazas sin asa donde ella ha sido elegida como líder. El superglue da una falsa sensación de sujeción, a nada que te despistas, la gravedad sigue su curso.

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