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El cómplice

Este texto era en su inicio un regalo para 7Duendes por su aniversario. Que es una excusa perfecta para compartir textos entre, los que ella dice, son sus tres lectores (alguno más será digo yo)

El niño rubio apunta dos dedos al frente y emite el sonido ahogado de un disparo con el ceño fruncido. En la otra acera el hombre del impermeable azul cae al suelo fulminado. Pronto se forma a su alrededor un coro de ciudadanos preocupados que se mueven en círculos sin saber que hacer, acobardados ante la muerte ajena que hace sentir cercana la propia.

Alguien grita el nombre del difunto, vivía aquí cerca y era viudo, añade como si eso lograse explicar algo. Al final de la calle se oye el sonido de la ambulancia poniendo el telón a las pequeñas tragedias cotidianas de cada día.

El niño observa la escena con los ojos abiertos y un suspiro de alivio se escapa de sus carnosos labios al sentirse a salvo. Gira su preciosa cabeza y, de repente, sus ojos de hielo se encienden con el fuego del infierno al clavarse en los míos. Tú lo sabes, me dicen, tú lo has visto todo. Lentamente vuelve a levantar esos dos dedos heraldos de la muerte y los pone a la altura de mis ojos. Me asusto y doy un paso hacia atrás hasta acorralarme contra la pared, casi veo sus labios formando un disparo. No hay escapatoria, elevo mis brazos al cielo en señal de rendición y el se lleva los dedos cómplices a los labios pidiendo mi silencio.

Ahora compartimos un terrible secreto.

13 Comments

  • Zebedeo

    Uy, de esta vez te libraste, pero vas a vivir siempre con la espada de Damocles pendiente de que el niño el día menos pensado te liquide a ti también o llame al teléfono de menores. A menos que un día se vuele la nariz al intentar quitar un moco te veo rodeado de ciudadanos preocupados.

    Aunque no escriba por culpa del trabajo espero visitarte más a menudo. Un abrazo.

  • Tumulario

    Pero él sabe, él es consciente de que tu hora aún no ha llegado, que es preferible dejarte vivir con la conciencia de saber que no podrás dormir sabienod que el heraldo de la muerte camina por la ciudad con cara de niño.

    Como siempre, magnifico.

    Un abrazo desde el túmulo.

  • Beauséant

    Muy bueno Zebedo.. No se me había ocurrido esa vertiente del asunto.. tomaré nota para una segunda parte 😉

    Qué cabrón el niño, Tristancio, qué cabrón…

    Eso me inquieta Tumulario.. si ese niño sabe que mi hora no ha llegado, es porque camina al lado de la muerte, que trabajan juntos y el es un sicario de alguien más poderoso. Aunque más aterrador sería si Cosechadel66 tiene razón y debemos buscar a Dios detrás de esas miradas.

    Oye, Marvel Girl si un día me pongo con ello haré que salga la mujer maravilla zurrando al malo de turno … ¿te parece?

    A veces basta con una mirada, Ignis Fatuus, sobran las manos. Y si, ya sabes que alternamos textos largo y cortos para no dormir al personal 🙂

    Calla, calla laluz no des ideas…

  • Beauséant

    Ya ves mbi hay silencios oscuros, otros llenos de ruido y, la mayoría, son sólo eso silencio, da igual que te encuentres rodeado de gente, cuando ese niño te mira todo es silencio…

    Cierto athe la vida nunca da dos oportunidades, que de una ya es algo casi insólito

    Esas dos palabras koffee caminan con demasiada frecuencia de la mano…

  • Ele de Lauk

    Raro , Beau. Habría jurado que comenté este relato .
    Parece que hay una hora justa para el fatal disparo . Ni un minuto antes , ni un minuto después .
    Realmente impactantes los cuentos breves , pantallazos dramáticos .
    Saludos!

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