verano del 96

Verano del 96
El verano del 96 fue raro. Una noche me llevaste a cenar a uno de esos restaurantes caros que tanto te gustaban. O que tanto le gustaban a los tipos de las películas a los que te querías parecer. Pediste por los dos con esa soltura tuya de niño bien que tanto te gustaba sacar a pasear. Yo me dejaba y te seguía el juego despreocupada, aunque no tuviese muy claro si no acabaríamos la noche fregando platos en aquel lugar. Te dije que un día volaría. Aún no sé porqué. Se me ocurrió de repente. Una crisis de trascendencia, supongo. Tú me respondiste que siempre lo habías sabido y me susurraste el estribillo de tu canción preferida We gotta get out while we’re young ‘cause tramps like us, baby we were born to run. No sé si venía a cuento pero, te quedó bien. Muy cinematográfico. Comimos poco. Bebimos tanto como pudimos y salimos de allí como si sobre nuestras cabezas una luz de neón anunciase a los príncipes de Main y futuros reyes de Nueva Inglaterra. Fue raro el verano del 96. Pasábamos el día entero tumbados en la playa sobre una manta de rayas multicolores gigante que habías encontrado en el garaje de tus padres. Bebíamos cerveza sin parar y fumábamos aquel tabaco raro que había traído tu hermano de Tailandia. Cuando el sol ya nos había quemado suficiente, nunca volví a estar tan morena como aquel verano, cogíamos mi coche y conducía. Se trata de llegar donde queramos, te decía. La cuestión es no estar donde los demás quieran que estemos. No sabía muy bien lo que quería decir pero, a ti te encantaba escucharme. Por aquel entonces, los dos éramos muy intensos, o nos gustaba fingir que lo éramos, vete tú a saber. Un verano raro el del 96. Una mañana, como todas las mañanas de aquel verano, fui a buscarte a casa. Conduje hasta la playa. Te hablé del último concierto de Cohen. Te dije que hacía más de un mes que no tenía la regla. Me gusta tu camiseta nueva. Eso te lo dije también. Pero creo que ya no lo escuchaste. Quizá porque sonaba Springsteen en la radio Yeah just sitting back trying to recapture a little of the glory of, but time slips away and leaves you with nothing mister but boring stories of glory days.

No hemos vuelto a vernos desde aquella mañana de aquel raro verano del 96. Pero, la realidad, salvajemente prosaica, me recuerda tu existencia cada vez que le veo construir esas enormes torres con piezas de lego y me llama a gritos “mamá mamá” para que admire su obra. Aún no he conseguido volar pero, créeme, lo intento todos los días.

14 thoughts on “verano del 96

  1. una historia donde el volar de ella quiere …
    un momento solo para amar….
    un instante el de dos personas
    que se quieren
    una vida que se irá al pasar
    Me gustás hoy
    ¿ Será por tu perfume de Ravel???????

  2. Los instantes lo son todo, Mucha, los instantes te cambian la vida, te llevan a un lado y al contrario.. a veces creemos que tenemos algún poder sobre esos instantes, que de verdad tomamos alguna decisión, pero so los instantes los que deciden por nosotros…. quizás, sea el perfume, quizás 😉

  3. Esta vez me has clavado el estoque hasta la empuñadura al mezclar tus estupendas letras con la música de The Boss… meeeeencanta este hombre, da igual si tiene casi 70 años, su energía arrasa desde dentro de cada tema… tu relato está impregnado de su aroma, hasta el título…esas historias nostálgicas de perdedores que arrastran sus motos rebeldes por la vida tras perder mil millones de veces y ahí siguen en pie … los dos temas y tantos otros hablan de esto mismo… nacido para correr … días de gloria, The River … vidas que se perdieron por el camino… historias que empezaron brillando y el tiempo se encargó de apagar hasta reducir a ceniza … nostalgia de un pasado brillante en presentes a la sombra … esos días de gloria que el tiempo aniquiló … o no, tú le has dado la vuelta aquí…
    Porque ella tiene delante a ese pequeñajo y seguro q aun con todo… le compensa su presente. No me chafes por favor, no me digas que es una yonki amargada 😉

    Te parafraseo … “debemos seguir buscando respuestas, sin la esperanza de encontrarlas, pero sin dejar de intentar llegar a ellas. Y cuanto más difícil lo pongan para ser encontradas, más empeño debemos poner… AMÉN!

    Los llorones a ratitos cortos tienen muchísimo encanto, más si se les escapa sin querer …lo malo es instalarse a perpetuidad en la lágrima y la queja constante 😉

    GraaaciaassS!

  4. Siempre vamos curtiendo veranos y primaveras, soñando aquellos atardeceres o buscando en la playa ese mismo sol ardiente, las mismas huellas, aunque sabemos que volar no podremos, igual tratamos de demostrarnos… que un día será posible, me encanto este relato.
    Abrazo

  5. La mayoría de las vidas, Virgi, caben en un Verano…

    Dylan es Dylan, María, pero nadie como Bruce ha logrado retratar a ese tipo de personas, ¿verdad? Esos perdedores entrañables que se saben en el lado equivocado del camino, que tienen sueños que no caben en unas vidas tan pequeñas y, aún así no bajan los brazos, pelean y no dejan de soñar.. y esos sueños son sueños tristes porque son sueños que nunca cumplirán… Algunas de esas canciones que mencionas darían para un libro, me habría gustado hacer un libro con ellas, pero no tendría sentido: en las canciones ya lo dice todo.

    También conozco a algunos llorones entrañables, no creas, pero es verdad que vienen bien en pequeñas dosis porque, al final, nuestras miseras no dan para grandes historias.

    Mucha gracias, María del Rosario, creo que es importante no dejar de soñar, tener siempre una pequeña lucecita encendida en medio de la oscuridad. Lo peligroso es cuando vives en esos sueños y los usas como refugio contra una realidad que no te gusta.

    No recuerdo quien lo dijo Toro Salvaje, pero o suscribo totalmente: si les das un buen final y un buen comienzo, te perdonarán cualquier cosa que pongas en el medio…. tampoco lo dijo así, seguro, pero usted me entiende 😉

  6. Siemplemente me encanto tu blog, es la 1º vez que entro y me quedaré leyendo
    Ame cada foto, felicitaciones
    Un abrazo, buen fin de semana

  7. Muchas gracias, Anonymous, siempre es un placer encontrar gente nueva.. ponte cómodo 😉

    Hace falta toda una vida para aprender a volar, como bien sabes, Isaac, pero sí, estamos en ello.. gracias 😉

  8. Avanzando por tus letras recordaba “El lado oscuro del corazón” -Volar-

    Todo cabe en un verano, porque en verdad todo es susceptible de acotarse tal y como nuestra mente espera de algo.

    Una ausencia, una presencia, una falta, lo inesperado….

    Me ha encantado, eso resume Todo
    no exento de dureza en los rasgos de eso que quedó …mamarcado.

    Un abrazo de luz

  9. De alguna forma me dolió el final, pero por su ternura. Será que hoy estoy sensible o demasiado receptiva ante estas cosas. Me ha encantado la forma en que narraste esta historia.. Me impresiona siempre la intensidad de tus letras, la fluidez con la que hablas de cosas casuales de mano con las complicadas. Seré muy honesta aunque suene tonta o cursi, pero admiro tu escritura. Te hallo una persona talentosa, ingeniosa e inteligente.
    Ahora, no diré más y me iré rápido, pues de alguna forma me siento algo avergonzada de haber tenido un momento de tanta franqueza. Un abrazo.

  10. Muchas gracias, Athe, un verano es toda una vida, a veces. Son instantes que uno acaba repitiendo mil veces como enmarcados en una foto fija de la que no puedes desprenderte.

    Vaya, kadannek, leer estas cosas en un Domingo de lluvia casi dan ganas de empezar la semana con una sonrisa. Ahora mismo la tengo pintada en la cara y no se me quita 🙂 En todas las historias, creo, intentamos dejar un resquicio una pequeña puerta abierta por la que poder escapar. Las historias duras sin ese pequeño resquicio me agobian demasiado, no me gusta leerlas y supongo que tampoco me gustaría escribirlas.

  11. Muchos hemos pasado por veranos así, de escapadas: no de embarazos.
    Me tocó la historia.
    Pienso que el personaje sí vuela. La maternidad hace en una cosas increíbles.

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