En la España del futuro la InteligenciaQueProgramaVidas ha promovido UnNuevoDecreto ™ con un único artículo: a partir de su aprobación, antes de un puente y por la vía de de urgencia, los contratos de trabajo tradicionales serán abolidos y pasará a ser obligatorio trabajar a cambio de una comida diaria.
La patronal, reunida de urgencia, lo ha visto como un buen punto de partida hacia la tan necesaria búsqueda de la flexibilidad laboral, pero entienden que exigir por ley el poner carne dos veces por semana al trabajador nos puede restar competitividad frente a otros países del entorno. Más aún, dicen, cuando estudios independientes, de probada solvencia, afirman que dos raciones de arroz diarias son suficientes para que un trabajador pueda realizar actividades sencillas sin desfallecer.
Los trabajadores por su parte no han dudado en movilizarse. Las protestas parecen ir dirigidas no tanto contra el Decreto ™ como contra los funcionarios, controladores aéreos y profesores, ya que en sus convenios consiguieron incluir una mejora que les permitiría disfrutar todos los Viernes de un refresco bajo en calorías. Al parecer, afirman el resto de trabajadores, ese tipo prebendas representan un agravio comparativo inadmisible en estos tiempos tan difíciles en los que todos debemos arrimar el hombro.
Esto va para ti, chico del futuro. Recuerda que el sistema sólo dura mientras dure tu obediencia. Un precario y muy jodido equilibrio que consiste en hacer que siempre tengas algo que perder: puede ser un empleo colgado de la brocha, una hipoteca para toda la vida o la simple posibilidad, absurda de tan lejana, de poder escapar de la clase que te asignaron al nacer. Mientras tengas algo de eso a lo que agarrarte bajarás la cabeza, votarás cada cuatro años y aplaudirás con entusiasmo los discursos oxidados de los vencedores.
¿Recuerdas lo del palo y la zanahoria? Pues bien, los mercados hace mucho descubrieron que no hacía falta palo alguno y la zanahoria bien podía ser invisible. Una zanahoria mental, si lo prefieres, que cada trabajador inventa y diseña a su gusto, pero que les hace estar siempre en continuo movimiento.
Pero el sistema es codicioso y se vuelve estúpido en su ambición.
Como un entomólogo arrancando una a una las patas de una araña por pura diversión, el sistema ha descubierto que por mucho que te arrebaten sigues levantando muros cada vez más estrechos en los que te sientes afortunado atrapado en tu pequeña isla de irrealidad. Pensando que las cosas podían ser mucho peores; piensa en pesadillas nucleares, en los niños que se mueren de hambre cada noche en tu televisión, ¿Lo ves?, vives en el mejor de los mundos posibles.
Mira siempre a los que son peores que tú y nunca harás nada por ser un poco mejor.
Anotación 22: la araña, impedida tras la amputación de cuatro extremidades, trata de seguir acercándose a la comida. El esfuerzo es titánico y hermoso, aunque quizás gaste más energías de las que pueda lograr con la comida que se encuentra al otro extremo de su jaula.
La pregunta que tienes que hacerte, chico del futuro, es ¿cuánto más tienen que quitarme?, ¿en qué punto de la campana de Gauss tengo que situarme para no tener nada que perder?
Quizás, chico del futuro, ya te hayas dado cuenta, ¿verdad? El sistema te necesita pero no te ama, sólo quiere mantenerte en los límites, ni dentro ni fuera. Eres una arista, un luser, un borderline, un perdedor. La carcasa vacía de un tipo sin suerte, el polvo de una noche con un hombre de negocios casado. La ración pequeña de patatas fritas que te tomas mientras esperas el plato principal.
Hay mucho odio agazapado al fondo de tu tristeza, lo sé chico del futuro. Nos odiarás a nosotros que pusimos tu vida a los pies de los caballos, odiarás a todos los que miraron su comodidad y la antepusieron a tu porvenir pero, por encima de todas las cosas, te odiarás a ti mismo por ser tan estúpido y complaciente; por creer que la última vez que te pisaron sería la primera.
Pero sólo tienes una vida, chico del futuro. Lee, piensa y organiza toda esa rabia y, si eres un poco listo, la guardarás en el fondo de un cajón y harás lo posible por ser como aquellos que te jodieron la vida.
Es triste, chico del futuro, pero lo cierto es que no tenemos arreglo. Ya no, chico del futuro, quizás hace siglos sí, pero es tan tarde para ti como lo fue en su día para cada uno de nosotros.
Anotación 32: La araña, sin ninguna extremidad por arrancar, ya no busca la comida y agoniza tristemente en el mismo rincón de hace dos días. La conclusión es sencilla: una araña con las extremidades amputadas pierde por completo el apetito.
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