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    Vds cuaa

    Con cada cliente apresurado que se subía la bragueta y se marchaba de la habitación sin mirarle a los ojos, ella intentaba demorar unos minutos sobre el colchón cansado. Cada vez lo hacía menos, pero aún soñaba con esa vida anhelada en la que cada desconocido se convertía en un amante cariñoso, saliendo al trabajo después de un cálido despertar. Esa vida que hace siglos parecía un destino seguro, y que ahora sólo logra deslizar entre sus dedos cuando se acurruca entre las sucias sábanas. Es difícil saber porque las cosas se tuercen y se deforman hasta convertirse en justo lo contrario de lo que se desea, si son nuestras…

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    El chico de la polaroid

    Algunos piensan que estas letras son compañeras de aquellas otras guardadas como “llenita de color“, pero eso es algo que sólo ellas pueden saber… Me falta peso y me sobran ojeras… Tantos días legitimando los argumentos del insomnio dan derecho a quebrar la máscara de la cordura… Aquellos cócteles de efedrina, cafeína y aspirina que antes ponían día a mi oscuridad se han convertido en un mejunje vomitivo útil para eso.. para vomitar y consumirme un poco más en la desesperanza de saber que esta vez no, esta vez no vas a volver. Puedo contarme las costillas de la misma manera que puedo contar los días que han pasado desde…

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    De compras

    Las fotografías de lo que en su día fui. Un boli con tinta verde para escribir frases esperanzadoras. Una barra de labios roja chanel nº 206. El quitamanchas infalible para el alma. El barniz que hace brillar las ideas (las buenas y las malas). Un dolor pequeño, pequeño. Una mentira en que creer (tamaño mediano). Un cuadro del mar para que tu piel sepa a sal todas las mañanas. La sonrisa de tus labios. Un libro de reclamaciones con tu nombre y tu teléfono. Un corazón de mimbre. Algo que el dinero no pueda comprar. Un billete a cualquier lugar (sólo ida). Una taza con posos de café que siempre…

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    Regresos

    No sé porqué he vuelto. Es mi metódica intrusión de cada verano. Por la ventanilla del taxi asoma una ciudad blanca y azul, y algo me dice que sea cual sea el camino que tomemos, mi taxista acabará aparcando en Itaca, donde seré informado de que Ulises regresó para descubrir, como yo, que Penélope se la pegaba con otro… Hay cosas que nunca cambian.  La cuestión es que he vuelto… quizá porque estoy herido de ruidos y de frases hechas, quizá porque no puede ir peor, ya no… o tal vez porque antes de precipitarme por el ojo del puente más cercano, antes de que acabe el verano, y las…

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    Llenita de color

    Las grandes tiendas del centro siempre me hacen sentir un extraño en ese mundo mágico de decoraciones imposibles y princesas con la sonrisa grabada a fuego en sus rostros perfectos. Siempre me obligo a caminar con la cabeza baja, repitiendo mentalmente lo que he ido a buscar, para no desviarme del camino cegado por las falsas promesas de felicidad ocultas tras cada estante. Mientras rebuscaba en mis bolsillos el dinero que me permitiese acceder a un pedazo de ese mundo, he visto venir hacia mi al rostro que me gustaría volver a ver justo un segundo antes de morir. – Tú estuviste aquí hace unos días. ¿verdad?, y sin esperar…

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    …de aquel dulce verano…

    Todos los veranos acabaron aquel  verano. En octubre encontré otro rostro encantador y conseguí olvidar varios días el tuyo… Acabé matándole siguiendo, supongo, esa estúpida teoría mía de matar para no ser hombre muerto, de engañar para no ser engañado… En noviembre llegó otro, y otro en diciembre, y otro en enero, todos hermosos, todos torpes… Me hice con una gran colección de corazones robados que utilizaba de posavasos y.. cuando me harté de que todos nunca fuesen tú, cerré los ojos y huí por un skyline de humo de tabaco y nada. Nunca. Nunca más volví a comprar postales del pueblo costero de aquel verano

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    La gran obra

    Existe la creencia de un Dios todopoderoso, creador del universo en siete días, una creencia construida sobre un puñado de mentiras escritas por los vencedores, y de un puñado de estúpidos creyentes incapaces de saber lo que es una obra de ingeniería de esas proporciones. Cuando Dios creó el mundo, lo hizo repartiendo el trabajo sucio entre un montón de personas y seres extraños. Uno de ellos fue el diablo, encargado de dar los últimos retoques. Una decisión que puede parecer un poco estúpida, pero que se entiende perfectamente si tenemos en cuenta que el diablo por aquel entonces no era El Diablo, sino un tipo normal subcontratado para acabar…

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    Último aviso

    La luna mira preocupada a esta ciudad que ya no pregunta, puesto que nada queda por averiguar. Adivinamos hace siglos el abracadabra y desvalijamos la cueva de Ali Babá… Mientras tanto, lo que ya no somos agoniza en alguna cuneta de una de esas carreteras que conducen a la playa. Está a punto de amanecer… la noche y el día se van repartiendo a partes iguales los impuestos de la vida, y en el muro desvencijado de enfrente de casa una pintada asegura que, si rezas tres padresnuestros y das un golpe en el suelo, resucitará Emiliano Zapata. Es un momento tan bueno como cualquier otro para salir por pies…

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    Abismos

    Perdí mis sueños la noche en que volví a soñar contigo. Una vez más regreso insomne al abismo de tus ojos negros, al bendito castigo de recorrer con dedos cansados el desierto de tu piel desnuda. La memoria es una niño que se ahoga en la sucia ciénaga del tiempo, llevándose consigo tu piel y mis caricias, mis sueños y tus recuerdos hasta que ya no queda nada. Nada excepto un incomodo recuerdo luchando por abrirse paso en la madrugada… Despúes de dos años vienes aquí, al césped de esta plaza a hablarme de la memoria y del tiempo, a remontarme a aquella noche en que tú, dices, perdiste tus…