leer,  mirar

mar de nubes

Al parecer las nubes tienen vértigo, yo tampoco lo sabia.

Suben y suben y parece que no conocen el límite sobre nuestras cabezas, pero nada más lejos de la realidad: llega un momento en el que se agolpan a una determinada altitud y no hacen otra cosa que mirarse unas a otras como retándose para ver quien se atreve a llegar un poco más arriba.

Esos pequeños atascos reciben el nombre, mucho más glamuroso, de “mar de nubes“.

No es algo fácil de presenciar, las nubes son criaturas tímidas y asustadizas. Cuando se saben descubiertas se dispersan y sólo dejan una bocanada de aire a su paso.

Llevábamos una semana persiguiendo al rebaño, una semana de jirones de nada y de polvo en los ojos. Estábamos casi al borde de la capitulación, de escribir una bonita mentira sobre personas que se rinden y se vuelven mejores seres humanos al aceptar la derrota.

Todo cambió en la mañana del sexto día. Lo recuerdo bien, el guía nos sacó a gritos y patadas de nuestras tiendas para hacernos contemplar ese extraño fenómeno del que dependía su prestigio como guía y, en última instancia, el dinero con el que mantenía a sus tres mujeres y a una retahíla indeterminada de hijos que vivían en forma de fotos dentro de su cartera y que salían siempre a relucir cuando intentaba conseguir algo de nosotros.

Allí estábamos, a las puertas de nuestras tiendas, ateridos, somnolientos y contemplando asombrados aquello que empezábamos a sospechar que era una mentira. Una de esas leyendas que hacen morir a los incautos recorriendo las esquinas más perdidas de los mapas.

Cuando pude reaccionar recuperé la cámara y me arrastré a ras de suelo para acercarme lo más posible a esa grey de nubes que estaban paradas como esperando la luz verde de un semáforo celestial. Me temblaba el pulso y no era capaz de controlar la respiración. Era uno de esos momentos, pensaba, que definen tu existencia, que lo justifican todo.

A mis espaldas el guía sonreía feliz como un pequeño buda y el resto del grupo se hacia selfies y grababa directos que saldrían disparados a cientos, millones de dispositivos en tiempo real y máxima calidad.

Me quedé congelado con la cámara entre las manos y con la foto aún pendiente. La foto que, acababa de descubrir, no haría.

El mundo se ha vuelto un lugar muy pequeño, recuerdo que pensé antes de guardar la cámara de nuevo en la negra inmensidad de la mochila.

21 Comments

  • Cabrónidas

    Me reconforta pensar que el mar de nubes es algo un tanto inalcanzable para los humanos y seguirá manteniendo su pureza. Porque lo que es el mar en la Tierra…

  • Myriam

    ¡Las fotos que acompañan tu texto son buenísimas! Sí, rl mundo se ha convertido en un lugar pequeño, estoy de acuerdo. Besos.

  • evavill

    Me encantan las nubes, los atardeceres y amaneceres ganan mucho en belleza cuando están.
    Las fotos son preciosas, pero ninguna foto, por buena que sea, es capaz de igualar la belleza de la realidad.
    ¿Pequeño el mundo? Si te refieres a que estamos por todas partes, entonces sí.

  • Gabiliante

    Eres un analógico y un poeta.
    Renunciaste a hacer una futilfoto, y ahora tendras que recordar el mar de nubes en tu memoria. Y si dentro de unos años empiezas a perder la memoria, tendras que apañarte para no olvidar esa imagen(no vale mirar el blog). Y si a pesar de todo, olvidas la imagen, siempre podras ir a preguntar cómo era al abeto opaco de la segunda foto, que parece no perder detalle parece estar grabandolo en su mente para trasladarlo al mundo vegetal a traves de sus raices. En cambio los abetos transparentes de las otras fotos parece no prestar atencion como si ña imagen pasara a traves de ellos.
    AbrZoo

  • Beauséant

    Será un placer, MANUELA, me gustan que las historias tengan su propia vida más allá de este sitio 😉

    Mejor no pensar de qué estarán hechas esas nubes, CABRÓNIDAS, lo mismo nos llevamos una (desagradable) sorpresa.

    Gracias, MYRIAM, muy pequeño y no por ello menos extraño…

    Me refiero a eso, EVAVILL y también a que hemos perdido la magia de viajar. Antes mirabas una guía con unas fotos pequeñas, un mapa y cruzabas los dedos. Ahora cualquier sitio al que vayas esta cartografiado hasta la extanuación, lo cual es bueno para evitar sorpresas y es malo precisamente por lo mismo… Sobre las fotos, sí, recurro a todos los trucos que conozco, rango dinámico, buscar escala y siempre me acaba más gustando lo que ven mis ojos que lo que ve la cámara… aún así no dejo de intentarlo.

    No me había fijado en los árboles, GABILIANTE, pero has creado una imagen preciosa con este comentario, un poco como las personas, algunas guardan las historias y otras pasan etéreas a través de ellas, me ha gustado mucho. Perderemos los recuerdos, se nos irá la memoria y sólo nos quedarán esos jirones de nubes, apenas somos eso, jirones, aire… recuerdos que se perderán. Gracias por tus palabras.

  • Alfred Comerma Prat

    Lo importante no es disfrutar de ese mar, es hacerlo llegar a otros, aunque nos quedemos sin saber apreciarlo.
    Un abrazo.

  • Toro Salvaje

    Las nubes son personas, animales, vegetales y todo tipo de cosas en tránsito hacia otros universos.
    Yo lo he visto mil veces.
    Desde bien pequeño he visto caras de personas, perros, gatos, mesas, árboles, coches, barras de pan, etc…. desplazándose y cambiando de forma en un alarde cuántico que emociona.

    Saludos.

  • Jo

    siempre lo he dico y ahora mismo haz realizado una majestuosa analogía. el cielo también es el mar. se puede navegar en el.
    te lo digo yo 😛 que he volado en paracaídas pero es casi casi como nadar.

    creo que no lo había previsto de pronto al leerte. las nubes también se equiparan a los gatos entonces.

  • Krudo

    Las nubes siempre me han causado demasiada curiosidad, de niño pensaba que las nubes eran el límite con el espacio y una vez pasé por un acantilado y las nubes estaban abajo y sentí que ya estábamos en el espacio exterior… Sin duda alguna siempre me haces recordar o reflexionar…

    Te dejo un abrazo con nubes de algodón.

  • José A. García

    Nadie vuelve mejor después de una derrota, vuelve y ya.
    Por suerte pudiste tomar las fotos, eso puede ser considerado un triunfo.
    Y qué fotos.

    Saludos,
    J.

  • mag

    En el fondo, aunque reniegues en ocasiones, eres un romántico. Estamos habituados a ver todo a través de un objetivo, a perdernos las maravillosas cosas de la vida por estar pendientes de enfocar y, a veces, es mejor, como tú, has hecho, dejar de lado eso y permitir que el alma se llene de todo ello. Fuiste el único que vio la verdadera y espectacular belleza de la Naturaleza. El resto lo contará pero no recordará haberlo vivido. Tú sí.
    Es como un cuento y me encanta.
    Un beso enorme.
    Feliz domingo.

  • Beauséant

    Gracias a ti, ALESSANDRINIMARIA, a veces las fotos salen a tu encuentro…

    Creo que hay cierto tipo de paisajes, ALFRED COMERMA PRAT, que todo el mundo disfruta, ¿no? las puestas del sol, el mismo mar, no sé, parece que siempre nos quedamos mirando.

    Es una buena forma de verlo, TORO SALVAJE, da para otra historia. Los espíritus de lo que ya no están intentando llegar
    a la que quizás sea su última parada. Un alarde cuántico, sí, buena definición.

    Cuando describía a esas nubes de la historia, JO, pensaba en las dos gatas, en su forma de acercarse a los desconocidos y esa forma de salir corriendo casi, casi en un chasquido de dedos. Es verdad que existen muchos mares, no todos son buenos, tenemos los mares de dudas y, aquí en mi país, los mares de plásticos, extensiones enormes de invernaderos que lo cubren todo.

    Me gusta hacer reflexionar, KRUDO, para mi es el sentido último de este sitio, servirme de reflexión. Y si por el camino a alguien más le sirve y me ayuda en esas reflexiones, pues aún mejor. Yo tarde mucho en fijarme en las nubes, creo que fue cuando empecé con la fotografía.

    Me gustaría llevarte la contraria, JOSÉ A. GARCÍA, pero ya tengo demasiados años para creer en los finales felices, en el fondo no aprendemos nada de las derrotas, las sobrevivimos (si tenemos suerte) y punto… sí.. Muchas gracias.

    Quizás, MAG, lo mío sea una especie de romanticismo desilusionado 🙂 aunque diga lo contrario me cuesta no pelear ciertas cosas, asumir otras.. supongo que esa es la esencia del romanticismo, no aceptar las cosas como vienen 🙂 Ahora que lo mencionas, he recordado cuando hice esas fotos, estaba al lado de la carretera, pasaban muchos coches, pero nadie se paró a verlas… me resultó extraño, la verdad, yo estuve cerca de una hora viéndolas….

  • Flor

    Hola vengo del blog de Borgo , y pase por curiosidad a ver de qué iba tu blog , porque me llamó la atención el nombre de tú blog , mi me encuentro con estas dos bellezas de nubes , que por cierto en una de ellas sale un árbol y parece un pequeño hombrecillo con los brazos en jarras , me a gustado mucho tu entrada.
    Te puedo preguntar , sin que te ofendas ¿ Tú no serás uno de esos fotógrafos que se dan esos madrugones , para ver un bello amanecer con un determinado color en el cielo? Te deseo una feliz semana , saludos de flor.

  • tonYerik

    Es muy cierto pero siempre queda esa foto que nunca tiras y queda solitaria en el disco duro de la cabeza donde al pasar el tiempo poco a poco va terminando por decolorarse como aquellas que en ese formato ‘Jpeg’ a fuerza de abrir y cerrar terminan por desaparecer casi al completo.
    Sólo queda el aquel de; – yo lo vi, estuve, y no perdí ese instante por que no me decidi a perder el tiempo asomandome al visor.

    En fin muchas en el desván.

  • Beauséant

    Muchas gracias, FLOR, bonito nombre por cierto, por tus palabras y por pasarte, es un placer recibir gente nueva y saber de dónde han venido. Sobre la pregunta, ninguna ofensa, me encantaría ser ese tipo de personas, sobre todo para hacer esas fotos. Me parece que tiene mucho mérito, tanta planificación, tanto esfuerzo, buff…. Mi escuela es más la de Dios proveerá, intento llevar siempre una cámara a mi lado y los ojos bien abiertos… a veces tienes suerte y aparece ese arbolito con los brazos en las caderas contemplando el horizonte.

    Es cierto, TONYERIK, pero no tengo claro si esas fotos se decoloran y se pierden o si nuestra mente las convierte en otras cosas, casi siempre mejores. Guardas esa foto en tu cabeza y con el tiempo le vas añadiendo elementos, un bosque, un cielo más bonito… y al final esa foto soñada no tiene nada que ver con la foto real…

  • Flor

    Hola de nuevo , soy flor.
    Anoche cuando , ya me iba a ir a dormir ley la entrada del gato abogado , me gustó tanto tu entrada , que desde esta tarde soy una seguidora tuya más , porque veo que es un blog con muy buena onda y sentido del humor.
    Te deseo una feliz noche y un buen descanso.
    Saludos de flor🤗🥱🌺
    Espero volver pronto a leerte.

  • laacantha

    …a que hemos perdido la magia de viajar…¡A que sí, señor! De ello hablo igual en mi entrada, es que acabo de volver de viaje, con la magia casi perdida . Digo “casi” porque todo depende de cada uno, al ver tus fotos entiendes que el autor nunca perderá la magia de ver las cosas a su manera. Un abrazo.

  • Beauséant

    Gracias, FLOR, quizás a veces me paso de intensidad y pesimismo, pero en general intento verlo todo con cierto sentido del humor. Un placer tenerte por aquí, espero que te encuentres muy a gusto por aquí.

    Son las nubes, MUCHA DE LA TORRE, ellas hablan solas 😉

    Creo que el ir siempre con la cámara, LAACANTHA, es un poco por eso que comentas, por encontrar algo diferente entre tantas visiones parecidas. Al principio hacia las fotos más típicas, las postales que hace todo el mundo, con el tiempo he ido haciendo otro tipo de fotos, quizás peores, no lo sé, pero que al menos me dicen más. Así que puedo tener un paso de peatones lleno de charcos y decirme, ah, si es tal ciudad, no me hace falta ver su catedral o su plaza mayor para ubicarme. Para mi la ciudad ha pasado a ser eso, ese charco.

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