• leer,  mirar

    diecinueve mil palabras (y setenta fotografías)

    [primera parte] Meter la pata y dejarla ahí. Así, como filosofía de vida. Por eso, supongo, he organizado esta fiesta. Esta puta mierda de fiesta en la que, efectivamente, todos son lo que parecen. Menos mal que estás aquí. A tu manera pero, aquí estás, en una esquina del salón, agarrando fuerte una copa, casi como si fuese un salvavidas. Sé que no querías venir. A decir verdad, hace tiempo que no quieres ir a ningún sitio, ni tienes ganas de nada. Hace tiempo. Y ahora…. Ahora ya no. Ahora es tarde para casi todo. Casi todo. Y no sé porqué me pareció que esta podía ser una buena manera…

  • leer,  mirar

    batíscafo Trieste

    Este año sería diferente, me lo había prometido y lo hice en serio, palabra de scout. Sólo quería divertirme y olvidarme un poco de todo, y cuando digo todo, es todo, incluso de quién soy. Una ingenuidad condenada al fracaso, ahora lo sé: no es posible hacerle un regate a la figura que aparece al otro lado del espejo. Y en esas estoy, poniendo todo mi empeño en no empezar sobria el nuevo año. El problema, siempre hay problema, es que es una de esas horribles fiestas donde no conoces a nadie y recurres al viejo mecanismo de sentirte especial. Más inteligente, menos adocenada que ese grupúsculo de seres grises…

  • leer,  mirar

    un trato justo

    ¿Lo ves?, cada vez que los barbas dan un golpe de estado el pueblo se queda sin papel higiénico. Es una regla de la naturaleza inexorable. Estamos en la terraza del bar mirando la cola inmóvil establecida a las puertas del economato. La gente sostiene sus tarjetas de racionamiento e intercambian cupones como cartas en un casino aunque ninguno parece llevar la mano ganadora. Mi amigo ha puesto todo su empeño en no llegar sobrio al final del da y como siempre que bebe demasiado vuelca su frustración contra los imposibles que nos rodean. Alternativas. A eso se reducía todo, nos habíamos quedado sin alternativas. Los tipos barbudos habían dado…

  • leer,  mirar

    inevitabilidades

    Eligieron un candado como símbolo de su amor. Un cierre, un territorio, un lugar privado, definido y seguro. Algo férreo y eterno como el amor que sentían. Eso os dirán. Al final de mes, la mujer encargada del mantenimiento recorre el puente desde un extremo hasta el contrario. Su capa es un chaleco fosforito con el nombre del municipio y en vez de guadaña porta unas tenazas gigantescas con las que va arrancando los candados que llenan la verja del puente. Si nos fijamos en ella podemos ver aparecer una ligera sonrisa de satisfacción ante la tarea que tiene encomendada. Click, clank, los va mutilando y caen al fondo de…

  • leer,  mirar

    manual de auto-ayuda número 8

    Mi corazón se saltaba un latido cada vez que lograba hacerte sonreír, eso sí lo recuerdo. Imaginaba la vida como un largo fotograma en el que avanzábamos de la mano por un playa infinita. Cargados de hijos, de deudas y de pequeñas desgracias que sabríamos afrontar juntos. Juntos, qué lejana resuena ahora esa palabra. Y al final te fuiste. Demasiado rápido. Como una certeza inevitable, como un portazo. Te fuiste aunque durante muchos años dije te arrebataron, como si tal cosa fuese cierta, como si hubiese un poder infinito haciendo trampas en ese mágico lanzar de dados que es nuestro destino. Vuélvete loco, hazte místico, se un completo idiota. No…