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estigia S.L

El río Estigia se ha secado.

¿La construcción de una presa aguas arriba? ¿El cambio climático? Caronte no tiene forma de saberlo, nunca le cuentan nada. Es tan sólo una diminuta pieza perdida en el gran motor de la muerte.

Lo cierto es que Caronte ha visto bajar el caudal durante meses hasta la sequía definitiva. Cada vez le resultaba más complicado encontrar un vado practicable para la pesada barca. Negra, maciza, construida con la madera de árboles extinguidos antes de que él naciese; un armatoste que parecía desplazar el mundo a su alrededor sin necesidad de movimiento.

Una embarcación, sospechaba Caronte, construida para otros tiempos. Para cuando la muerte acaba de instalarse en un mundo recién creado y las personas necesitaban rodearse de certezas, y que ahora, sin apenas caudal en el río, va sorteando con dificultades las rocas, redondeas y suaves que emergían del lecho como caparazones prehistóricos.

Día tras día luchó con la embarcación hasta su inmovilidad definitiva. La quilla quedó totalmente encajada con un desagradable sonido contra un barro bituminoso que olía azufre y hojas muertas, y Caronte sintió un sudor frío recorriendo sus entrañas.

Ahí comenzaron todos sus problemas.

Caronte, un alma práctica tras tantos años en el negocio, estudio con calma el “Contrato de Prestación de Servicios” en el cual venía todo detallado. Recordaba, por ejemplo, la Sección Segunda: Las frases de presentación y vestimenta deberán seguir la descripción de Virgilio, a saber: “Era terrible y repugnante, oculto el rostro bajo greñas canosas, un resplandor de fuego en la mirada feroz, cubierto el cuerpo con un sucio manto anudado a los hombros”. O, un poco más adelante, en la Sección quinta, párrafo segundo: medios de transporte autorizados. Donde, tal y como lo sospechaba, no había ninguna mención a la puñetera barca como medio obligatorio de transporte: “Las almas serán transportadas por el barquero a la otra orilla y entregarán al mismo la cantidad fijada según las tarifas de la Tabla Número 8”.

Caronte debería haber consultado a la central, pero las respuestas tardaban siglos en llegar y, si llegaban, lo hacían en forma de aforismos imposibles de descifrar. Y, mientras tanto, las almas se acumulaban en la orilla porque la muerte no descansa nunca. La Muerte, siempre intentando ser la Empleada del Mes, paseándose ufana por las oficinas, HABLANDO EN MAYÚSCULAS y luciendo una guadaña de plata (su última frivolidad).

Estaba decidido. Caronte arrastró la pesada barca al almacén y compró una furgoneta. Siete plazas, eléctrica, con Bluetooth desde el que escupía a todas horas una suave música de arpa.

Una maravilla.

Pero los muertos, quizás por su condición de finados, estaban llenos de quejas y de prisas. Los muertos y sus prisas, qué extraño. Como si hubiese alguien esperando al otro lado para pedirles disculpas y aclarar que todo había sido un error, que en realidad no habían fallecido, ni mucho menos. “Tome, sus papeles y vuelva con los vivos, que allí esperan su mujer -no es tarde para decir un te quiero, y su hijo – aún puedes decirle lo orgulloso que estas de él –“. Tienes tiempo, no es tarde, aún puedes arreglar tus errores.

Lo cierto, Caronte tuvo que reconocerlo, es que a los muertos no les gustaba la nueva furgoneta.

¡Tengo derecho a la barca!, exclamaban airados, enseñando el folleto de propaganda en el que aparecía Caronte entre la niebla, los ojos como dos pavesas rojas mirando al infinito, apoyado en la quilla con gesto seguro. (A él le encantaba esa foto).

Y venga a dar explicaciones: La barca se encuentra fuera de servicio, pero la furgoneta es más cómoda y tarda menos. Y, miren, tiene calefacción y pueden elegir la música. Todo en vano. Los muertos no escuchaban ni atendían a razones porque ya todo les era ajeno. Nada más llegar a la orilla regurgitaban negras quejas y reseñas que pronto llegarían a los oídos de la central.

Un auténtico desastre.

Caronte, recordemos un alma práctica, decidió reinventar el servicio. Desmontó la furgoneta hasta dejarla en una plataforma con ruedas. Sobre ella, montó la barcaza, negra, rotunda e imponente. Añadió, además, una máquina que generaba un humo infernal y dos faroles sobre la proa que se mecían sin necesidad de viento. También recuperó la vieja capa de arpillera de los primeros años y, así pertrechado, conducía la barca sobre el cauce seco del río.

No volvió a tener queja alguna sobre su servicio. Incluso, en una vanidad que creía ya olvidaba, soñaba con su nombre escrito en mayúsculas en la lista de empleados del año.


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28 Comments

  • María

    Otro maravillosos texto de los tuyos, y además, aún no pretendiéndolo ( o sí ) te ha quedado muy divertido ( la descripción de la furgo parece un anuncio de Mediamark : ) Incluso me ha encantado como has tuneado a Caronte de ti mismo , porque aquí lo has hecho complaciente, comprensivo, en fin, loco por dar gusto a los exasperados y exigentes muertos, construyéndoles esa barca sobre ruedas con faroles cimbreantes de atrezo jaja qué bueno! y como sabes, según Virgilio era un barquero feroz e implacable, sólo permitía subir a su barca a aquellos difuntos debidamente enterrados, previo pago del óbolo, si no, no tenía piedad, castigados cien años en la orilla ; ) Me gusta. mucho más tu barquero, aunq si me permites destrozártelo un poco, para terminar de rematar su nuevo atuendo y poder aparecer como empleado del mes, tenías q haberlo vestido como en el MacDonalds , con esa ridícula gorrita roja q tanto gusta al merluzo de Trump, así terminabas de desdramatizar a la muerte…Vamos, sólo por no verlo, todos inmortales y frescos como lechugas de por vida ; ) hoy he desayunado contigo y me ha sabido el doble de rico , me ha encantado leerte, mil gracias, un beso BEAU!

  • Beauséant

    Muchas gracias, Bonsai con Bayoneta, no nos damos cuenta de lo que nos afecta hasta que nos afecta, claro, y entonces todo son protestas y reclamaciones. La foto creo que era un homenaje a los pescadores, pero, al verla desde abajo, el pobre hombre parecía esforzarse mucho en subir la cuesta sin río… y pensé eso, al pobre Caronte le han secado el río 🙂

    Me encanta cuando alguien dice esa frase, Pedro M. Martínez, “tengo derecho”, resulta que tenemos derecho a cosas muy raras, ¿verdad? Muchas gracias

    Maravilloso es una palabra enorme, María, me alegra escucharla y, más aún, hacerte compañía en el desayuno 🙂 Qué pena no haber caído en lo de los uniformes tipo franquicia, habría sido un toque genial. El pobre Caronte, empezó siendo la criatura malhumorada descrita por Virgilio, para acabar domesticado con una gorra ridícula, ¿te imaginas?

    Porque, en el fondo, esa era un poco la idea del texto, el como las grandes corporaciones son capaces de triturar hasta las personalidades más fuertes, son tan implacables en su lógica que nadie puede oponerse a ellas… Pasa lo mismo con algunos gobiernos, que cada vez van siendo más autoritarios que un día descubres que ya es demasiado tarde para cambiarlos… Mil gracias.

    Un abrazo

    Eso lo he visto mucho en mi trabajo, Cabrónidas, cada vez que intentas mejorar algo te enfrentas a mucha gente que prefiere seguir como estaba. Hace años levantaba mi bandera, ponía en marcha el tambor y me defendía hasta la última brizna de fuerzas… ahora ya paso, si queremos seguir como siempre, pues seguimos como siempre…. total.

  • BDEB

    Cuando las circunstancias nos obligan toca reinventarse para poder seguir adelante, supongo que eso (o algo parecido) debió de pensar Caronte.
    Aquí son muy dados a “abandonar” las barcas en medio de una rotonda, aunque hay mar los ríos también están secos. Incluso hay una en la cafetería donde desayuno los domingos.
    Una imagen maravillosa al igual que tus letras.
    Un fuerte abrazo querido Beauseant.

  • अनत्ता 光 心

    Muy bueno, muy ocurrente, muy inspirado y a la vez muy divertido (o sarcástico también, me has arrancado unas cuantas sonrisas esta mañana). Has estado realmente sembrado. Buena reflexión sobre cómo el corporativismo, el mercantilismo, la burocracia y el sentido del negocio antes que nada (supongo que va por ahí) pueden arruinarlo todo, incluso ritos antiquísimos.
    “¡Tengo derecho a la barca!”… ciertamente me has hecho reír… ha sonado a niño (o no tan niño) que protesta disgustado porque le han escatimado una atracción en el parque temático.
    El pobre Caronte hizo lo que pudo y ciertamente hizo bien, se adaptó a los contratiempos con destreza, así que en verdad “se buscó la vida” (chiste malo).
    Tengo una pregunta: ¿existe algún ente de categoría superior que venga un día a reclamar el alma de Caronte y se la lleve, se encontrará algún día en la misma tesitura en la que ahora es el puto amo… o está fuera de lugar esta posibilidad?
    Namaste.

  • Gabi C S

    Alguien de Lamprdusa decía aquello de cambiarlo todo para que todo siga igual.
    Pobres las almas regresaras, devueltas de la barce, que cuando volvían con nosotros, la mujer ya estaba con otro, de los nuestros, claro.
    La furgoneta no les gustaba porque se parecía demasiado a un viaje del imserso. Y para eso no hace falta morirse. Ha de ser un viaje inolvidable.
    Con un Catamaran no hubiera hecho tarde para recoger el pasaje.
    Abrazooo

  • Eva

    Vaya con los difuntos… porque morirte y encontrarte a Caronte uniformado a lo Virgilio, a mi no me animaría mucho, aunque lo mismo cuando me encuentre en la tesitura exijo mi barca, nunca se sabe. Se le ve espabilado al barquero, pero seguro que la muerte tiene más seguidores, lo de “empleado del mes” de momento lo veo lejos.

  • Mento

    Sonrisas y lágrimas … y viceversa. Me he visto tan reflejada en el pobre Caronte que me han dado ganas de pegar dos puñetazos en la mesa y decir: “a tomar porculo, ahora el que quiera pasar o va a cruzar a pie conmigo a galeotas o se vuelve a su puta vida”.

  • Etienne

    Me gustó infinito tu texto, un humor rasposo en un contexto mitológico con toques de modernidad.
    Pobre Caronte, nadie lo pone al corriente de lo que está sucediendo y así y todo, se empeña con todo lo que a su mano dispone para ser el mejor. Se nota que el Sindicato no visita su puesto excepto cuando no le queda otra.
    Y qué decir de los muertos con derechos, alguno ya lo están antes siquiera de pensar en abordar la barca.
    Abrzo!

  • carlos

    Sencillamente genial. Para reenviar por todos lados, cosa que ya mismo hago… Quién dijo que todo está perdido si hay seres sensibles creativos como vos para llevar nuevamente la antorcha de la imaginación al poder!!
    Abrazo admirado. Te felicito.

  • Beauséant

    Me llaman mucho la atención esas barcas, BDEB, ¿qué pensarán? Nacieron para ser libres en el mar y ahora se pudren al sol de una rotonda.
    Cuando trabajas en grandes corporaciones aprendes a intentar pasar desaparecbidio, que nunca llegué tu nombre a la “central” porque nada bueno viene de ahí, no los ascensos. El pobre Caronte, eso lo tenía claro.
    Muchas gracias

    Gracias, अनत्ता 光 心, me alegra que aún sea capaz de sacar una sonrisa porque, además, era la intención 🙂 En el momento en que algo se vuelve un “negocio” se pierde todo, porque se pierde la motivación. Una religión, una frase revolucionaria, todo se pierde. Sí, además, metes la burocracia y a clientes que se creen con derechos.. pues imagina trabajar ahí. Suena infantil porque eso son los clientes con derechos, niños.

    Los trabajadores atrapados en esos engranajes se limitan a sobrevivir intentando no llamar la atención. Conocí a uno que incluso pagaba el tóner de la impresora porque prefería no llamar la atención porque “me queda poco para jubilarme”.

    Sobre la pregunta, sin duda, ¿no has conocido a algún trabajador que parece que va a heredar la empresa? Pues recuerda las caras que ponen cuando vienen mal dadas y también sufren recortes o despidos. Siempre encontramos la horma de nuestro zapato, en este mundo o en el otro.

    Es comprensible que quieran la barca, Gabi C S, claro, ya te han hecho la jodienda de morirte, tu mujer anda por ahí haciendo Dios sabe qué y, encima, no te dan la puñetera barca…

    Deja que el pobre Caronte sueñe, Eva, la muerte a ganando de largo, ha externalizado el servicio y parece que le sobran seguidores. Caronte se ha quedado atrapado en su atuendo y su trabajo, pero mientras sueña es feliz.. a veces sólo hace falta eso, ¿verdad?

    Cierto, Citu, pero a veces no queda más remedio que probar algo nuevo, ¿no te parece?

    Serías un Caronte genial, Mento, he mirado el contrato de prestación de servicios y no dice nada sobre el sexo, ni el género ni nada.. ¿te apuntas?

    En mi caso, Etienne, los sindicatos aparecen justo antes de las elecciones, nos regalan unos termos muy chulos, un puñado de soflamas y desaparecen sin que quede muy claro las siglas que representaban. Pues con Caronte, igual.. Me gusta lo de humar rasposo, creo que ese es mi género 🙂

    Ay, Carlos, siempre me alegras las tardes, eso si es un don y no el llevar muertos de un lado al contrario 🙂 el texto es tuyo, en tus manos lo dejo. Gracias

  • Linda

    Wonderful photo. And I love ❤️ the cat 🐈 in your profile picture. Warm greetings from Montreal, Canada ❤️😊 🇨🇦

  • Milena

    Jejeee, me ha encantado, súper creativo y dotado de humor del bueno 🙂
    Lo que da una foto de sí con tu estupenda imaginación y capacidad de relato.
    Buena semana, Beauséant!

  • Diego

    Lo malo de Caronte es que tiene el monopolio del gran negocio de la muerte. Y claro, abusa: o cruzas el Estigia como él impone o te quedas en la orilla. Yo creo que habría que exigirle que se deje de inventos chapuceros en caso de sequía, y que compre un helicóptero, que pasta tiene para eso y para mucho más.

  • Miquel

    Cambiará el continente, el envase, la forma, la plataforma, pero no cambiará el trabajo. Seguirá trasportando almas de difuntos a través del río, esté seco o no, y este siempre será el Aqueronte, el rio del dolor.
    Un abrazo

  • Neuriwoman

    He tenido que ampliar la fotografía, vi algo parecido a una barca, pero pensé que no podía ser. Pero si pudo y ahí estaba ella sobre los bancales, que ya debe ser difícil remar allí. Me gusta esa imagen de la muerte, que en tus manos, tiene rostro de funcionario cansado y corazón de artista que aún sueña con ser reconocido. Tu relato es una pequeña joya de ironía y melancolía. Has conseguido algo difícil: revisitar un mito universal sin despojarlo de su peso simbólico, pero al mismo tiempo hacerlo completamente actual. Un abrazo

  • Beauséant

    Thank you very much, Linda, 🙂 If you’ve stopped by, you’ll have already seen that we’re a cat-loving site 😉

    Gracias, Milena, me gusta eso de humor del bueno, no es algo fácil de lograr, al menos para mi… A veces aparece el relato y luego la foto y, otras veces, ocurre justo lo contrario.

    Había pensado en una tirolina, Diego, pero es verdad que, dependiendo de como lleguen los difuntos, se puede complicar bastante el sistema. Es lo mano de los monopolios, que los que los llevan acaban por abusar. Es como esas concesiones por muchos años, no arreglan nada y esperan a que todo se estropee.

    No recordaba muy bien la orografía de los ríos, gracias por traerlos de vuelta, Miquel, “Los poemas homéricos describen el Aqueronte como un río del Hades, en el que desembocaban las corrientes del Flegetonte y el Cocito, que brota del Estigia.” Un río para cada destino, ¿verdad?

    Tal y como lo planteas, y siguiendo con la mitología, Caronte sería una especie de Sísifo, ¿no? Atrapado en una obligación que nunca pidió y sin tener muy claro cómo librarse de ellas y, ya puestos, si saber si de verdad quiere librarse de ella. Escribí hace tiempo sobre eso, por si te interesa: https://www.elartistadelalambre.net/la-punetera-piedra/

    Si podía ser una barca, sí, Neuriwoman, a mi también me sorprendió verla ahí arriba, una especie de monumento a los pescadores, creo recordar. Creo que los mitos antiguos sirven para explicar, con muy pocos cambios, el mundo actual. En el fondo, lo que somos en ese fondo, no ha cambiado tanto. Seguimos con las mismas dudas, los mismos anhelos y, bueno, creo que los griegos, sobre todo los griegos en nuestra cultura, ya lo contaron todo, ¿no te parece? Me alegra que te haya gustado, es un tema que me gusta mucho.

  • Joselu

    El pobre Caronte, tras siglos surcando la laguna Estigia, acaba convertido en el repartidor más infravalorado del más allá. Primero le secan el río (¿acaso un sabotaje de Prometeo?), después le exigen Bluetooth y aire acondicionado para los difuntos “de última generación”, y, al final, los muertos se quejan igual que turistas en Benidorm cuando no hay buffet libre. ¿Solución? Que la barca tenga ruedas. Así, la burocracia infernal se actualiza: “transporte multimodal” y, si hace falta, flota por las reseñas negativas como todo buen funcionario—sin escuchar, sin preguntar y con una vanidad digna de ascenso olimpico.

  • Erik; el "ángel de la música"

    ¿Quién le iba a decir que lo del cambio climático iba en serio? Pero claro en la central lo unico que quieren, siempre es así (si lo sabré yo, que me he tirado cuarenta y dos años ahí); resultados, resultados. Y sobre todo siempre satisfactorios.
    Por eso creo que lo que hizo era lo unico que podía. Porque como dicen arriba del todo: – Si no… ¡La cola del paro es demasiado larga!

  • Toro Salvaje

    A grandes males grandes soluciones.
    Caronte pronto creará una App y podremos puntuarle.
    Qué mundo de loco.
    Hoy escribo sobre el mundo de mis abuelos y del mío en mi blog.
    Estamos locos por haber permitido la destrucción del planeta para vivir presos.

  • Alí Reyes

    Es así, la muerte no descansa, quiere el premio de la empleda del mes…pero sabes?…la vida tampoco descansa…risas. Así que está bien que Caronte cambie de medio de transporte

  • Beauséant

    No lo había pensado, Joselu, pero es verdad que, al final, el pobre Caronte tiene un trabajo de repartidor. Con el problema añadido de que su carga se queja y pone reseñas, que ya es el colmo. Los departamentos de marketing son expertos en vender incomodidades como si fuesen una ventaja, yo lo dejaría en sus manos, sí, seguro que al final todos quieren el nuevo sistema.

    Mis jefes, Erik; el “ángel de la música”, siempre dicen que “no quieren problemas”, lo cual fomenta una cultura en la que los empleados intentamos “apañarnos” aún haciendo las cosas de otra manera. Es decir, que los jefes se creen que todo el mundo sigue el protocolo, y lo que ocurre es que cada uno hace lo que quiere… Resultados, y resultados, así es, si los resultados son buenos, no importa que se haya destruido medio amazonas por el camino.. qué autodestructivo todo, ¿verdad?

    Caronte con una App, Toro Salvaje, es lo último que nos quedaba por ver, aunque ya he visto alguna encuesta de satisfacción en un tanatorio, todo llegará. Hemos destruido el planeta a cambio de nada, así es.

    La desesperación, Juvenal Nunes, puede ser muy creativa, ¿verdad? Una persona acorralada siempre encontrará una forma de escapar.

    Un juego de suma cero, entonces, Alí Reyes, no puedes ganar, no puedes levantarte de la mesa y donde sólo puedes jugar con las cartas que te tocaron.

  • Lincol Martín

    ¡Qué maravilla de relato! Me encantó cómo mezclas lo cotidiano con lo fantástico, y cómo Caronte se reinventa frente a lo imposible. Se siente viva la historia, con humor y poesía a la vez.

    Saludos cordiales.

  • Beauséant

    Me gusta mucho hacer esa mezcla, Lincol Martín, creo que en la mitología ya lo contaron todo, ahora sólo queda darle una vuelta para intentar contarlo de otra manera… muchas gracias 🙂

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