leer,  mirar

las tribulaciones de Caronte

Cada atardecer, Caronte arrastra sus cansados huesos hasta el mirador en lo alto del pueblo. En esa hora crepuscular el mundo es un lugar lleno de vida.

Abajo, los pescadores regresan al puerto como profetas que han descifrado el horizonte y son recibidos por un coro numinoso de gaviotas.

En los campos, los campesinos tejen la tierra con los últimos hilos dorados del sol aferrados a la última brizna de luz .

Y en las calles, los niños ríen sinceros, convertido el suelo en una rayuela sin infierno, en pistas infinitas de carreras, en estadios donde una multitud invisible corea sus nombres.

Los niños, siempre los niños en el hervidero de su memoria. Los niños nunca tienen que justificarse: sólo ser niños, alegres y bulliciosos, dueños de una vida sin cargas, sin la pesadumbre de los adultos.

Caronte los mira, inmóvil.

Esa vida que no le pertenece, que ya no le pertenece, lo atrae como un canto, como una marea, un recuerdo voraz que deja tras de sí las cenizas frías de los sueños perdidos. Durante un instante, casi olvida de qué lado del río se encuentra.

Para Caronte, contemplar esa escena es como mirar una inmensa lápida blanca con los nombres aún por inscribir.


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20 Comments

  • Mento

    Uhmmm … no me extraña que Caronte se arrastre hasta el mirador. Normal. Con esas vistas. Me preguntó cómo se verán los amaneceres desde ese mirador. Quizás con esa otra visión a Caronte no le resulten tan frías las cenizas de sus sueños perdidos, quizás… incluso podría encontrar alguno que perdió. Pero claro, qué voy a saber yo desde esta perspectiva de vivos.

  • Milena

    Maravillosa fotografía (¡se sigue viendo a la izquierda la barca!)… y de nuevo un relato bien original, Beauséant, la muerte te inspira… Caronte sólo tiene ojos para los muertos ¿porqué nos interesa su mirada en vida?… Buen colofón: “Para Caronte, contemplar esa escena es como mirar una inmensa lápida blanca con los nombres aún por inscribir.”

  • BDEB

    Creo que Caronte eligió bien el sitio, desde ahí seguramente no perdía detalle de nada, aunque yo creo que observaría esa vista y no me fijaría en nada más.
    Los niños siempre deberían ser niños, al margen de los problemas de los adultos aunque en muchas ocasiones (muchísimas) no es así.
    Y de la imagen ¿qué te voy a decir? Me han entrado ganas de visitar ese mirador solo con verla, es increíble Beauseant.
    Un fortísimo abrazo.

  • Angeles

    Estaba pensando mientras leía, que ese lugar que describes resulta idílico. Y al ver que Caronte duda de qué lado está, me he convencido.
    Excelente texto, una vez más.

    Saludos!

  • Joselu

    ‘Los niños, siempre los niños en el hervidero de su memoria. Los niños nunca tienen que justificarse: sólo ser niños, alegres y bulliciosos, dueños de una vida sin cargas, sin la pesadumbre de los adultos’. Creo que tienes una visión idealizada de la niñez, o no es la niñez que viví yo. La niñez puede ser triste, llena de cargas y pesadumbre. ¡Cuántos niños sufren lo indecible! La niñez es frágil y llena de conflictos con los padres, los hermanos, con sus iguales… De hecho, nos pasamos toda la vida entendiendo esos años iniciáticos de la niñez. Perdona que me haya desviado del tema de Caronte, pero pienso que es importante.

  • Eva

    Qué hermosa estampa, Beauseant, Caronte, con su fiero aspecto (recordemos la descripción virgiliana) observando el atardecer (qué hermoso), escuchando reír a los niños o las palabras de amor de los enamorados, sonríe y suspira (“quién estuviera en el otro lado, aunque fuera un ratito…”) y la muerte es más dulce si su barca espera.

  • beauseant

    Es complicado saber lo que piensa Caronte, Miquel, pero sí, eso es cierto, nadie escapa a su lista, ni el mismo pudo hacerlo.

    De la destrucción que será, Joiel, dentro de cien, de doscientos, de mil años, Caronte volverá a asomarse ahí y no quedará nada en pie. Caronte tachará entonces el último nombre de la lista, el suyo.

    Los amaneceres siempre nos dan calor, ¿verdad?, Mento, son como una promesa, aún no se han estropeado al convertirse en realidad. Pero, cierto, qué podemos saber….

    Gracias, Milena, hice esa foto, sobre todo, por tener a Caronte en el esquina, parecía juzgar todo lo que había abajo. Intentamos no mirar a Caronte a los ojos, tienes razón, nos aterra lo que podamos ver en ellos.

    Esa es la clave, BDEB, los niños sólo deberáin ser niños. En cuanto entran en el mundo de los adultos se estropean, más aún los que entran demasiado pronto. Te habría gustado ese mirador, tiene un mar imponente a sus pies, y un pequño mundo lleno de vida a sus pies.

    Hasta Caronte duda a veces, Angeles, demasiados años atrapado en un trabajo que no ha pedido. Una parte de lo que es aún no ha olvidado ese mundo que le tienen vedado. Sólo en esas ocasiones en las que logra escaparse al mirador, recuerda algo de esa vida perdida. Muchas gracias por tu mirada.

    Estoy de acuerdo, Joselu, no recuerdo mi infancia como ese luminoso lugar que describo, pero me apetecía que Caronte haya tenido una infancia feliz.. aunque, claro, yo también sospecho que lo ha idealizado… más bien, se lo ha inventado todo, como hacemos siempre con los recuerdos felices, ¿verdad? En el fondo no te has desviado del texto, te has centrado en él, más bien.

    Quizás hubiese un poco de propaganda en esa descripción, Eva, no queremos verdugos guapos ni a la muerte siendo amable. Aquello que nos aterra lo convertimos en algo desagradable, supongo. Pero, en algún momento, Caronte también corrió por esas calles, miro ese mismo mar, o uno muy parecido, e hizo promesas que no pudo cumplir.. Fue, en el fondo, un nombre más en esa enorme lapida.

  • Mónica Frau

    Qué triste la mirada de Caronte! Aún con dejo de nostalgia sólo ve el fin inevitable en las cosas vivas! Lo compadezco. Un abrazo. P.d qué belleza de imagen!!

  • Fackel

    Bonito relato. Sí, el barquero es un vecino más. No solo del pueblo sino de cada habitante. ¿Quién será mi barquero? Probablemente el mismo que de otros, pero ¿me sonreirá? ¿me apaciguará? ¿me reconfortará? ¿no me engañará, pues ya ha habido muchos engaños en este engaño llamado existencia?
    La barca, la laguna, el barquero, los vecinos que quedarán atrás…¿No será la historia odiseica con una proyección superior? Al fin y al cabo también Ítaca es la procedencia llamada Nada y el destino llamado Nada. Gracias por inviotar con tu texto a pensar y procurarme devaneos mentales.

  • María

    ¡Se ve a Caronte a la derecha! : ) ¿Es un dibujito tuyo o está de verdad en esta maravillosa foto? Y el cielo Mmmm.. ¡cómo me gustan los cielos rosados del crepúsculo! No tengo ni idea, pero me parece un pueblito portugués, no sé por qué me lo sugieren esas casas con cubiertas sin teja, paredes blancas y ahí todas acurrucadas entre/sobre el acantilado.. Quizá del Algarve, aunque por el norte también hay pueblos así de bonitos …
    He tardado un poquito en decirte algo, porque aunque te vi en el móvil, no me gusta comentarte hasta que lo puedo hacer desde el ordenador y chupar con calma tus imágenes jaja Son como helados deliciosos que hay q disfrutar despacio. ¿Numinoso? jaja he tenido que parar y mirar esta palabra, no la conocía, gracias! qué imagen tan maravillosa has creado: aquí …

    “ …Abajo, los pescadores regresan al puerto como profetas que han descifrado el horizonte y son recibidos por un coro numinoso de gaviotas.

    En los campos, los campesinos tejen la tierra con los últimos hilos dorados del sol aferrados a la última brizna de luz …”

    La descripción que haces de los niños, me ha recordado otra bellísima que hacía Miguel Hernández aquello tan precioso de que “ .. los gorriones son los niños del aire, la chiquillería de los arrabales, plazas y plazuelas del espacio..” Es q es verdad q los niños son pájaros!
    Tu maestría literaria va in crescendo! no sé donde vas a llegar pero de verdad que escribes cada vez mejor… Un beso mi querido CARONTE a ratos libres : )

  • Beauséant

    Debe ser una sensación agotadora, Mónica Frau, contemplar algo, y sólo ver su final. Una condena digna de los antiguos dioses. Me alegra que te guste la imagen.

    Gracias, José A. García, Caronte posa una mirada triste sobre todo lo que observa.

    Una soledad absoluta, Citu, normal que se haya vuelto un poco loco.

    Comercio de proximidad en la muerte, Fackel, es una gran idea. Quizás nos hayamos cruzado con él sin saberlo, al tomar un café, al cruzar con descuido por un paso de peatones… él ahí detrás, sonriendo, tentando de empujarte bajo las ruedas del bus… o quizás no, me gusta tu versión, nos tomará la mano y nos mentirá al decirnos que todo saldrá bien.

    Caronte como final, ítaca el inicio de todo y, entre medias, esa cosa extraña llamada vida.. me gusta escribir por eso, porque parece que la imaginación toma el mando y contemplas nuevos mundos y posibilidades.

    Es real, María, un Caronte de secano real. La foto del texto anterior es la misma que el de aquí, pero con otro punto de vista, no me habría atrevido a añadirlo. Portugal, tienes un ojo maravilloso para poner las chinchetas en las fotos, hay un juego en internet que debería probar, te ponen una captura de google maps y tienes que adivinar el país, serías un contrincante terrible 🙂 Sí, es Portugal, bueno, no sé si se consideran portugueses, porque es la isla de Madeira y tienen una relación particular.. Bonitas puestas de sol, gente amable y un tiempo que parece caminar a otro ritmo…

    Me encanta que te detengas en las fotografías, cada vez que retoco una foto intento que no haya ningún error porque pienso que la vas a mirar con lupa, así que limpio las manchas del sensor, los destellos que no cuadran 🙂

    Numinoso, me apetecía mucho usar esa palabra en algún lado, he pensado que a las gaviotas, tan salvajes, tan poco queridas, les gustaría esa palabra. Qué hermosura las palabras de Hernández, quizás las tenía en mi cabeza al describir esos niños, ese niños que, como dice Joselu, quizás han sido un poco idealizados, pero para eso tenemos la literatura, ¿verdad? para despegarnos un poquito de la tierra que cansa.

    Muchas gracias por tus palabras, siempre te digo lo mismo, debería buscar una frase que lo explique mejor…. Un abrazo

  • carlos

    Caronte es consciente de que lo obligan a hacer el trabajo sucio… Y ya debe estar maquinando llevar a su mandante a la otra orilla. Eso debiera hacer.
    Abrazo admirado una vez más!!

  • Toro Salvaje

    Caronte observa a sus futuros pasajeros aún en tierna edad jugando como si no hubiera un mañana… pero envejecerán, se arrugarán y morirán.
    Caronte nunca irá al paro.

    Saludos.

  • tonYerik

    Pues tendría que hacer como ‘Muerte’. Una vez al año, tomarse un día de vacaciones y venir a divertirse a este lado de la laguna.
    Salud.

  • Beauséant

    Por desgracia, Carlos, el trabajo sucio también debe hacerse, a veces toca hacerlo porque no queda más remedio o porque nunca nos lo explicaron.. Un abrazo.

    No creo que haya una IA que pueda quitarle el trabajo, Toro Salvaje, eso es verdad.

    No es mala idea, tonYerik, y, si nos avisa del día, pues tendríamos un día de hacer locuras sin riesgo a morirnos, un día sin muerte.

    El problema es que nunca negoció un porcentaje de las almas, Cabrónidas, así que da igual lo duro que trabaje.

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