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a ras de cielo

Las arañas de mi barrio se han comprado por internet un kit para construir su propia libélula. Han invertido mucho esfuerzo en levantar un laberinto de telarañas sobre el que han erigido el precario armazón y parecen entusiasmadas ante la posibilidad de poder volar a lomos de esa primitiva criatura. Veo un clamor de patas motrices que se tensan y bullen de pura excitación mientras ultiman los detalles finales. Corretean, resoplan y se miran con miles de ojos llenos de esperanza.

Las telas que construyen con tanto ahínco tienen más que ver con la escalada, con escapar del abrazo de la gravedad que con el simple alimento. Las han erigido para contemplar las nubes, el sol, las estrellas.. todas esas cosas que nosotros damos por sentadas, que contemplamos sin llegar a ver, y que para ellas son un pequeño milagro.

Si de vez en cuando cae algún insecto en esas redes, bueno, pues tampoco lo van a rechazar, ¿no? –No se puede decir que sean difíciles de ver, ¿verdad?, Ya sabes, los insectos no es que sean muy inteligentes-, añaden con algo que parece un encogimiento de hombros.

Es algo que no sabe todo el mundo: las arañas odian estar pegadas a la tierra. Como tantas otras maldiciones no lo eligieron ellas; sus ancestros retaron a los dioses en la noche de los tiempos y su raza fue condenada desde entonces a arrastrarse a ras de tierra. Son víctimas de algo que ocurrió hace eones y sobre lo que nadie les ha preguntado nunca.

La historia de siempre, la mierda del padre para los hijos, no existe el perdón ni la redención. Puedes pasar toda tu vida intentando convencer al mundo de lo contrario sin conseguirlo. Cuando naces con las cartas marcadas no puedes borrar ciertos estigmas, ellas bien lo saben.

Pero no importa, las arañas no han dejado ni un momento de soñar con las nubes y el viento acariciando sus peludos caparazones.

Con las nubes, el viento y con la venganza… pronto volverán a desafiar a los dioses y esta vez han prometido no fallar.

Vale, tenéis razón. Empiezo a sospechar que quizás las arañas no sean unas criaturas muy de fiar.

13 Comments

  • Luz

    Qué has hecho… Cuánta belleza. Me fascinan las arañas, hasta las zancudas, tan frágiles y delicadas y está imagen es espectacular.
    Y como siempre logras aplicar y llevar al plano humano cada una de las propiedades. Eres un maestro, la verdad.

  • Cabrónidas

    Como fan de los cómics en general y en concreto de Spiderman —entre otros—, debo decirte que las arañas sí que son de fiar. Los murciélagos también. No así como los buitres o los escarabajos.

  • Ángeles

    Tal y como lo cuentas, me parece que las arañas y los humanos no nos diferenciamos tanto. Quizá por eso yo las miro con cierta aprensión.
    Igual que la foto, que me incomoda y al mismo tiempo me fascina.

    Por otra parte, la idea de las arañas construyendo una libélula me parece también fascinante, y muy cartaresquiana 😉

    Saludos.

  • Beauséant

    Tus palabras, LUZ, siempre me alegran el inicio de la semana… por hacer el juego fácil, diría que me dan luz 😉 Muchas gracias… con las arañas tengo sentimientos encontrados, cuando invaden mi espacio no lo llevo bien.

    Los comics de spiderman, CABRÓNIDAS, son editados por el lobby pro arañas para que veamos con buenos ojos a las arañas y odiemos por contra a sus más feroces enemigos, los pulpos y los rinocerontes 😉

    El bueno de Cărtărescu (he tenido que buscar el nombre exacto en google), habría llenado el relato de pura magia, ÁNGELES, yo me he quedado como el título, a ras del cielo, pero muchas gracias por la comparación. Cualquier párrafo de ese hombre vale su peso en oro.

  • evavill

    Muy bonito y poético texto. (Y foto)
    Seguro que están hartas de haber nacido solo para tejer y cazar. Las comprendo.
    Quién no querría probar otra identidad más etérea y contemplativa.

  • Anonymous

    Bueno. No caen bien a todo el mundo, aunque hay alguna que se salva pero por poco, muy poco. Eso si, su trabajo lo hacen como nadie.
    Pero si sueñan, seguro que volar sin una tela al viento, si que debe fascinarles, sobre todo porque ya llevan la comida incluida para un caso de…

    Salud

  • mag

    Pero matan otros bichos que son un incordio. Puede que a las arañas no les demos el valor que realmente tienen peo su arte es magistral, maravillosamente perfecto.
    Has descrito con máxima belleza, su trabajo, su carga…
    Un beso enorme.

  • Beauséant

    No sé, TORO SALVAJE, tiendo a pensar que todos los bichos de la naturaleza tienen su lugar y su utilidad. Cuando veo alguna por casa siempre intento sacarla “por las buenas” 🙂

    ¿verdad, EVAVILL?, toda la vida cumpliendo tu papel, bajando la cabeza y trabajando sin pedir nada a cambio. Y las estrellas y las nubes ahí arriba, esas puñeteras estrellas casi al alcance de la mano… es normal querer alcanzarlas.

    Me ha encantado, ANONYMOUS, la parte de llevar la comida incorporada, es una idea macabra y muy original. Seguro que las arañas lo habrían pensado.

    Muchas gracias, MAG, estoy de acuerdo en que hacen un trabajo silencioso y necesario, me apetecía reconocerlo de alguna forma, me alegra que te haya gustado.

  • Krudo

    Para mí siempre han sido insectos muy inteligentes, me sorprende la forma en que se adaptan para todo, quizás les tengo una queja, ellas no atrapan avispas y si lo hicieran creo yo mismo intentaría ayudarles a tejer su telaraña. Espero nunca dejen de soñar y algún día lleguen a vivir lejos del piso, que aprendan a vivir sobre el lomo de una ave y de paso qué aprendan a atrapar avispas.

    Te dejo un abrazo, pero no te apures este si es de fiar.

  • José Luis

    Has creado belleza en este relato y casi establecido un paralelismo entre arácnidos y humanos, ansiando esa libertad que nos cercenan las herencias. Ese paso de los problemas y rencillas de generación en generación, y no sólo de eso, si no del hecho de vivir pegados a la tierra sin poder volar y sin sueños, aunque cada cual sea responsable de los suyos y de su vuelo a ras de cielo.
    Muy bonito tu relato. Me ha gustado mucho.
    Besos.

  • María

    Has escrito un texto tan bonito sobre las arañas que fíjate que no me gustan nada, pero al leerte, las encuentro hasta bonitas jajajaja.

    Me has llevado hasta mi baúl de l os recuerdo, cuando en mis tiempos de estudiante estaba en otras chicas en un piso compartido, nos encontramos un araña debajo de la cama. No era una araña pequeña. Nooooo. Aquello parecía una tarántula. Madre mía qué miedo nos dió encontrarla.

    Un placer leerte, y disfrutar de tus letras, Beauséant.

    Un abrazo.

  • Beauséant

    Sospecho, KRUDO, que si fuese por ellas, las avispas también formarían parte de su dieta, pero son demasiado grandes y agresivas (las avispas). Las arañas saben sus limitaciones y han hecho de esa filosofía un arma formidable.
    (me fío, me fío)

    Muchas gracias, JOSÉ LUIS, en mi familia, supongo que en todas, existen rencillas, personas que dejaron de hablarse y que ya han olvidado el motivo. Lo peor es que pasan esos odios a sus hijos, que deben continuar el ciclo de algo que ni conocen. Me produce mucha tristeza, casi tanto como el estar tan pegado a la tierra 😉 Muchas gracias.

    Me gusta mucho, y me parece un halago, MARÍA, que esta pequeña entrada te haya hecho abrir el viejo baúl de los recuerdos. Y sí, todo el mundo es muy valiente hasta que te encuentras una araña fuera de escala, ahí ya vienen las dudas. Sobre todo si tienes que irte a dormir con una en la misma habitación 🙂

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