una ciudad llamada perdición
La Diosa acecha en las azoteas de la que en su día fue la muy heroica ciudad de Perdición. A sus pies, como una encarnación de su voluntad, descansan cuatro fieles guardianes: Argos, el de los cien ojos, un panóptico…
la araña y la diosa
La arañita zen trepa disciplinada por el hombro de la diosa hasta su puesto de trabajo, que se encuentra en lo más alto, sobre la tiara que corona la divina cabeza. Allí, se detiene un momento para sentir el viento…
incandescentes
En medio de la oscuridad siempre a surge una luz… Era una frase que repetías a menudo, un mantra, una especie de escudo contra las tinieblas que nos perseguían. Lo decías, incluso -lo recuerdo bien- en tus últimos días en…
el último gol
Un día jugaste el que sería el último partido con los amigos que creías para toda la vida, y no te diste cuenta. No hubo señales, nada que pudieses leer: ni nubes en el cielo con formas extrañas, ni aforismos…
cronos y kairós
A las puertas del cementerio me aguardaban dos cuervos sin rostro. Sus nombres son Cronos y Kairós. Arriba, grabada en el pesado dintel de piedra que da acceso al camposanto, una inscripción: somos lo que hacemos con el tiempo que…
un peral feliz (3 y final)
Los insectos se organizan diligentes entre las flores del peral, ocupan su lugar. Sin ruido, sin furia. Hay una armonía en su caos, una lógica innata que no necesitan comprender ni debatir. Hacen lo que tienen que hacer sin aspavientos,…