leer,  mirar

leer en caso de emergencia

Al final del paseo marítimo, en esa frontera sin dueño donde el viento cargado de arena nos muerde la piel y el mar se obstina en reclamar cada piedra, esperaba encontrar uno de aquellos flotadores naranjas que había visto dispersos por toda Irlanda. Se erguían al lado de cada río, lago o estanque como pequeños altares laicos para recordarnos nuestra frágil existencia.

En su lugar, descubrí una casita de madera, como las que suelen colgarse para los pájaros, pero con las entrañas llenas de libros. Una biblioteca mínima de la que asomaban los lomos de colores, como boyas a la espera de un náufrago.

Antiguamente, cuando el mundo era un lienzo en blanco, los cartógrafos poblaron sus confines de dragones y sirenas para advertir de los peligros que acechaban al viajero. Los libros, sospecho, cumplen una misión análoga marcando con historias las zonas oscuras de nuestros mapas interiores, esos lugares sin nombre donde acechan tormentas, abismos y criaturas que solo uno mismo conoce.

Aquella casita al final del paseo era, a su manera, un salvavidas. Porque hay tormentas que no se combaten con remos ni velas, sino con palabras. Y a veces, un libro es el único flotador que nos impide ahogarnos en las aguas de lo que somos.


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21 Comments

  • BDEB

    Estoy muy de acuerdo contigo en que los libros son un salvavidas. Mientras te sumerges en la lectura la cabeza no da vueltas a nada más, te trasladas junto a esas letras y el resto puede esperar.
    Un abrazo Beauseant.

  • Toro Salvaje

    Los libros son salvavidas.
    Al menos para mí.
    Cuando ya todo me asquea me voy a vivir a los libros… refugio ante las inclemencias de este mundo que no me gusta.
    Leo a diario desde pequeño… y si puedo leeré hasta mi último día.
    Gracias a los libros he vivido mil vidas en una.

    Saludos.

  • Mónica Frau

    “Los libros, sospecho, cumplen una misión análoga marcando con historias las zonas oscuras de nuestros mapas interiores, esos lugares sin nombre donde acechan tormentas, abismos y criaturas que solo uno mismo conoce” Me gustó mucho esa comparación.Un abrazo

  • Pedro M. Martínez

    Leo libros desde que tengo uso de razón. En mi casa no caben más libros en mis cuatro bibliotecas. Ahora recurro al iPad para leer cuando viajo. También recurro a la Biblioteca Municipal que tiene muy buenos fondos. Leer es un acto íntimo que cada uno sabe lo que le aporta. Ya.
    Las alabanzas públicas a la lectura, contar a diestro y siniestro lo que uno lee, lo imprescindible que es para uno la lectura, hacer gala constante de los títulos que lee cada mes, cada semana, cada día se ha convertido en un deporte, en Facebook por ejemplo abundan los lectores estrella. Para mí presumir de leer se ha convertido en puro postureo. Pues claro que sí, leemos, faltaría más, con suerte hacemos otras cosas, quizás con menos prestigio que leer.
    Por supuesto que cada uno diga lo que le apetezca. Esto es lo que yo digo, leer es algo normal que no necesita sobrevaloraciones. Y quién no quiera leer pues bueno, a su bola, él/ella se lo pierde.

  • Beauséant

    Lluvias reales o literarias, Bonsai con Bayoneta, no mojan igual 😉

    Durante muchas épocas de mi vida, BDEB, los libros fueron el refugio nuclear contra el mundo. Ahora he hecho las paces con ese mundo, pero los libros siguen siendo necesarios en mi vida.

    Firmo bajo el comentario, Toro Salvaje, la biblioteca del barrio nunca tenía todo lo que quería, pero era maravilloso elegir autores al azar y acertar con lo necesitabas en ese momento.

    Creo, Mónica Frau, los libros son fuente de aprendizaje, tenemos a los progenitores, a los maestros y amigos, pero en los libros puedes aprender mucho sobre el mundo. Comprendes que los buenos no siempre ganan, que puedes esforzarte mucho en algo y, aún así, no lograrlo… lecciones duras, pero necesarias.

    Y, por desgracia, Karen M. Paramio, a algunos escritores parece que les condena el escribir en ciertas partes del mundo sobre ciertos temas. Pero sí, celebremos la lectura los que sí podemos hacerlo.

    Por desgracia para mi, Pedro M. Martínez, la biblioteca pública se ausenta en mi barrio, la buena noticia es que los libros digitales te abren el mundo entero.. y sí, no será lo mismo que un libro “de verdad”, pero ocupan poco, dejan subrayarse y buscar en su interior…

    Las redes sociales se vuelven tóxicas cuando lo convierten todo en una competición absurda, tienes razón. ¿Qué lees tres libros?, yo catorce.. que ahora toca escritores libaneses, pues a leerlos… Cuando tienes que presumir de algo, seguramente es que carezcas de ello, nunca he entendido esa necesidad.

  • Eva

    Hay libros que salvan vidas, que son refugio y calor. Para mí siempre lo han sido, mis viejas películas, las viejas canciones… los libros, sobre todo los libros, tantas veces salvadores cuando no hay nada más.

  • tonYerik

    De cualquier manera, es toda una bocanada de aire puro encontrar un objeto así durante un paseo, donde quiera que sea.
    En mi caso el lugar mas cercano en que me he encontrado con algo remotamente parecido es en el pasillo de un centro comercial que lleva a los servicios.
    Ojala y esos libros no estén en franco peligro con los vientos que corren últimamente.

  • Maria

    Beauséant, ayer te dejé en un comentario de mi blog que no podía comentar en tu blog, ni en esta entrada ni en la anterior, porque no me aparacía el cajetín de comentarios. Y por fin, hoy ya se puede. Gracias por estar pendiente.

    Excelentes fotografías. Leer enriquece y te sumerge en otro mundo. Es fascinante. Desde niña ya me gustaba leer leía comics, y cuentos. Luego en la adolescencia libros juveniles. Y en la madurez otro tipo de libros. Aunque reconozco que últimamente me da más pereza leer libros. Y lo que hago es leer en pantalla vuestros blogs, porque son como libros, con historias, emociones, reflexiones, y además, son interactivos los blogs, y enriquecedores, porque puedes dar tu punto de vista, y leer la respuesta del autor de la entrada. Más interesante.

    Un placer estar en tu blog de nuevo, después de un paréntesis de vacaciones.

    Un abrazo.

  • Gabi C S

    Hace poco vi una cajita como esta empotrada en un muro grueso de una pared de de una casa antigua. Ahi no se mojaban.En un pueblo ( Gelida, creo que era). No había ni cartel ni normativa de uso.
    Los libros nos libran un rato. Pero los ratos se acaban. (Ya sé, los libros no). Pero tampoco queremos soma, no?
    Abrazooo

  • carlos

    Paseo poético descriptivo nos entregas, amigo entre hallazgos, como el anteúltimo párrafo, y otras destrezas. Te felicito una vez más.
    Abrazo sin sombrero!!

  • evavill

    Es preciosa la casita de libros.
    En el parque del Retiro hay una, pero no tan bonita.
    Me recordó, por el paisaje marino, a una caseta más grande que había y creo que todavía hay en Benicassim. Se llama o llamaba “biblioteca del mar”,una gozada de lugar.

  • Beauséant

    Las barricadas que levantamos, Eva, contra un mundo que,demasiadas veces, parece empeñado en empujarnos hacia donde no queremos ir.

    Ni más ni menos, Citu, ni más ni menos… Gracias

    Esos libros que has descrito, tonYerik, deberían ser tratados como refugiados políticos 🙂 Por donde vivo nunca he visto nada parecido, pero me gusta mucho encontrarlos. En algunos sitios los he visto en antiguas cabinas de teléfono, me parece una gran idea.

    Me alegra saber que ya puedes pasarte por aquí, Maria, 🙂 El problema es que, muchas veces, hay que elegir entre dejar entrar mucho SPAM o que a veces se ponga un poco temperamental…

    Los libros para mi también han sido un refugio, siempre he sido una persona un poco solitaria y buscaba refugio en los libros, creo que siempre leí un poco por delante de mi edad, así que me salté algunos pasos en las lecturas.. Los blogs son un buen complemento, aún sigo con los libros, pero es verdad que los blogs son como sentarte a hablar con el autor a tomarte un café, ¿verdad? Los libros requieren más atención, te necesitan durante mucho más tiempo y nunca contestan a tus comentarios 😉

    Un abrazo

    No hay buena forma de morir, Cabrónidas, pero hacerlo con un libro quizás sea la mejor posible, ¿verdad?

    Buena combinación, tienes razón, अनत्ता 光 心

    Vaya, Gabi C S, siempre tienes salidas que me descolocan 🙂 nunca había pensado si un libro puede ser soma. He buscado la definición y dice: Una droga «eufórica, narcótica, agradablemente alucinante» que no produce ninguna secuela en quien la toma. Y, claro, sí, un libro podría ser soma, en especial esos libros que no nos “piden” mucho, esos que se leen fácil (no es una crítica, yo leo muchos libros de esos)

    ¿Entonces?, ¿quién puso esos libros ahí?

    Me alegra mucho que te haya gustado, carlos, es extraño, nunca hablo mucho por aquí de los libros, quizás porque forman una parte muy asimilada de mi vida. Un abrazo.

    Biblioteca del mar, evavill, qué bonito, me imagino un montón de peces y pulpos leyendo ahí, muy entretenidos 🙂 Es verdad, en el Retiro vi unas, en una especie de vitrinas antiguas que había, ¿no? No sé que uso tenían en su momento.

  • Neuriwoman

    Siempre está bien tener a mano un salvavidas, ya sea de los que flotan o de papel. Los libros también nos hagan a flote, y eso hay que reconocerlo. Bonita fotografía, En mis playas no he visto ninguna caseta con libros para donar, pero yo los de formato de papel y temas que puedan interesar los llevo al centro de salud que hay cerca de mi casa. Feliz fin de semana

  • Beauséant

    Así es, Neuriwoman, salvavidas reales, imaginarios.. o de papel. Cualquier cosa que nos salve… Gracias por tus palabras.. Los libros, sí, hay que hacerles un hueco, en nuestras vidas o en las vidas de otras personas, donarlos, siempre donarlos…

  • MJ

    ¡Qué me gustan los mapas antiguos! Dibujados con mares llenos de seres desconocidos y temibles, con leyendas escritas en el mar: desde aquí monstruos. Y en la tierra: tierra ignota.
    En mi ciudad hay varios lugares con esas casitas de libros. En internet puedes encontrar muchas fotos bonitas, yo utilicé durante un tiempo como fondo de pantalla de mi viejo móvil una casita con libros con lomos coloreados frente al paisaje nevado que rodeaba la pequeñita biblioteca. Te pondría una foto de una de las que hay por aquí, pero ni sé cómo, ni es una foto artística como la tuya.

  • Beauséant

    Cuando tengo la oportunidad siempre miro los mapas antiguos, pero incluso los que no son muy antiguos, MJ, mapas de hace cuarenta años, en los que aparecen y desaparecen países, en el que algunas fronteras han cambiado, siempre me parecen fascinantes. Pero, es verdad, en los que aparecen dragones y delfines o con querubines sosteniendo la leyenda del mapa, son los que más me gustan…

    Me gustan esas casitas con libros, entiendo que no deben tener mucho éxito, ¿verdad? pero es una idea romántica y siempre estoy a favor de esas ideas… Me gustaría ver tu foto.. si tienes google creo que puedes subir la foto a google drive y compartir sólo esa foto, ¿puede ser? Seguro que ha quedado mejor que la mía porque no encontraba el encuadre ni la luz 🙂

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