La terapia de la negrita
Hace algunos meses llevamos al Guerrero a la terapia del doctor Wotan, hoy le toca el turno a la negrita, con resultados no muy sorprendentes.

El doctor Wotan no recordaba exactamente cuando había empezado a venir. Un día estaba allí, tan inevitable como el paso de las hojas en el calendario. Sin cita. Sin complicadas explicaciones. Sin ninguna de las señales que el doctor Wotan sabía leer como un augur en las hojas del té, nada. Nada de ansiedad, ni dudas, ni miradas pegadas al suelo buscando tropezar con las respuestas. No había culpa, ni miedo, ni la sombra acechando a sus presas en la oscuridad.
La gatita apareció sin ninguna carga. Con una libertad orgullosa se instaló, sí, esa era la palabra, y reclamó un territorio que hizo suyo nada más posar las patitas sobre el.
El doctor Wotan, tras treinta años contemplando la psique de todo tipo de criaturas, descubrió que no sabía bien qué hacer con ella.
Así que espero en silencio.
La gatita parpadeo despacio, conteniendo un latido en cada pestañeo. Unos ojos ambarinos que brillaban con el fuego de quien no tiene preguntas porque ya lo sabe todo, o porque ha decidido que el conocimiento es un esfuerzo que rara vez merece la pena,
El doctor Wotan, por primera vez en treinta años, se rindió.
– ¿Tienes algo que contarme?- dijo al fin.
–No– respondio la negrita.
Silencio.
– ¿Algo que preguntar?
– Tampoco
El doctor Wotan recurrió entonces al viejo truco de quitarse unas gafas que no necesitaba y limpiarlas con calma, como si en cada mota de polvo sobre el cristal hubiese un misterio que necesitase ser resuelto.
– Entonces, ¿qué haces aquí?
De nuevo esos ojos de los que era imposible escapar, fijos como reflectores proyectando una luz estridente sobre la figura del terapeuta que empezaba a sentirse pequeño, como si fuese una simple marioneta sin utilidad ni voluntad. Se detuvo un rato, entretenida en esa mirada, no parecía tanto que estuviese pensando una respuesta como evaluando si era digno de obtenerla.
– Tú también tienes una sombra– dijo finalmente. –No puedes engañarme.
Y, el doctor Wotan, que llevaba treinta años ayudando a otras personas a asomarse a los abismos interiores, sintió por primera vez la incomodidad de ser mirado. De ser visto de verdad, observada la esencia real oculta bajo sus gafas, su rostro afable, las ropas chillonas, toda su fachada amabilidad y calma que había construido ladrillo a ladrillo y que ahora parecía desmoronarse bajo la presencia de aquellos ojos.
Lentamente, sin ser consciente de lo que hacia, se levanto y cruzó los tres, cuatro pasos que le separaban del diván y, en un gesto que en cualquier otro paciente habría sido impensable, puso una mano que era puro temblor en el lomo de la gatita.
Ella lo permitió, se estiro en toda su longitud y apoyo su cabeza sobre el regazo del doctor Wotan que sintió un alivio arrasador, un peso enorme siendo retirado de su pecho y que daba paso a una ligereza desconocida. Su corazón, un globito de helio que un niño indiferente suelta para verlo perderse entre las nubes, libre, libre al fin.
La sensación de conocer a alguien que no necesita nada de ti para quedarse a tu lado.

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Europeriferia
25 Comments
Karen M. Paramio
Es que esta negrita tiene magia. A mí me ha bastado con ver la primera foto para quedar terapiada. Feliz domingo.
Kansas
Qué relato tan minimo y esencial. El cierre es perfecto 🙂
evavill
Qué bueno! La gatita sanadora
Me encanta cuando aparecen peluches en tus relatos.
Abrazo
Sabius
Espléndidos ojos, espléndido relato y no menos espléndida frase final. Mi aplauso.
Beauséant
Son criaturas relajantes, ¿verdad?, Karen M. Paramio, las miras durmiendo, te despiertas con ellas a los pies y parece complicado estropearte el día.
Muchas gracias, Kansas, viniendo de un gato puede sonar extraño porque parecen criaturas egoístas, pero lo cierto es que te eligen sin pedir nada a cambio. Te siguen por la casa, se despiertan a tu lado o se suben en cada mueble para estar a tu altura no porque quieran algo, es porque, de alguna forma, le gusta tu presencia, nada más.
Ese es su sobrenombre, evavill, muchas gracias 🙂 Me gusta mucho usar animales o peluches porque es una forma de explicar cosas complicadas de una forma sencilla, ¿no te parece?
Mil gracias, Sabius, los ojos de la negrita iluminaron la escritura, y parte del camino.
Joselu
Tengo a Pancho, mi gatito color dulce de leche, tumbado dormitando encima de donde tengo mi teclado y debajo de la pantalla del ordenador. Me hace compañía. Me cuesta pensar que los gatos no tengan alma. Pancho es la bondad en persona. No tiende dobleces ni ángulos oscuros, es puro y limpio en todos los sentidos. Es un amor de gatito. Me gustaria ser como él y a él no creo que le gustara ser como yo. Me aporta paz y serenidad. Es la criatura más taoísta que he conocido. Cuando estoy amargado, su presencia me tranquiliza y me hace sentir en paz. Es cierto que si está contigo es porque te elige y le gusta tu presencia. Los gatos no creo que sean inteligentes como los perros, pero tienen una inteligencia violeta profunda y espiritual. Convivir con animales te hace mejor persona, creo. Se asustan de cualquier ruidito o estrépito inesperado. Están en el aquí y el ahora al cien por cien. Son superiores a los seres humanos, pienso a veces.
BDEB
Esos ojos color ámbar me enamoraron desde el primer momento que los vi en una de tus fotografías, tanto como estas mismas.
Ellos tienen un instinto más desarrollado y al igual que saben de quien fiarse también saben lo que guardamos “en secreto” para que nadie lo descubra.
Esa última frase…”la sensación de conocer a alguien que no necesita nada de ti para quedarse a tu lado”, ellos son así y algunas personas creo que también, aunque no abundan…
Un fortísimo abrazo.
t&e
¡Me encantan esos bichos..!
Salud.
José A. García
Qué difícil eso de conocer a alguien que no necesite nada de tí, pero nada en absoluto, y que igualmente quiera quedarse a ver qué más puede pasar…
Saludos,
J.
Alfred Comerma Prat
He convivido unos meses con un gatito; era un cachorro recogido por un hijo en una excursión que estaba en un estado lamentable. Lo llevó a un veterinario y luego a su casa, y después se vino para aquí. Son unos animales curiosos, muy suyos; se meten en tu vida, pero no puedes entrar en la suya, excepto cuando les apetece.
ConejoOdiaGuordpres
Hay un juego llamado “Night in the woods”, bueno es un cuasi-juego la verdad, no tiene retos, no puede morir, está facilito pero la historia es lo importante y engancha muchísimo, el protagonista es una gatita negrita, igual le gusta.
Beauséant
Habría que definir lo que entendemos por alma, Joselu, pero sí, tengo más dudas de que algunas personas la tengan, que de la que la tengan los gatos, eso seguro. Como sabes, yo tengo dos y parecen de dos razas diferentes, la tigresa es más independiente, de vez en cuando tiene un ataque de mimos y viene corriendo. Pero la negrita es como tu Pancho, una criatura zen, que me sigue por toda la casa, a veces, cuando me enfado con algo o murmuro algo en voz alta viene corriendo y me mira con esa mirada ladeada suya pidiendo explicaciones.
Los perros, bueno, tienen más inteligencia, supongo, pero me resultan todos más parecidos, quizás, más que más inteligentes, nos resultan más útiles, ¿no te parece?, y por eso los hemos colocado en jearquía superior.
Muchas gracias por compartir.
A veces creo que saben mucho de mi vida, BDEB, tanto que me asusta un poco. Pero, es verdad, ellas saben guardar un secreto, o quizás es que nos aceptan, y por eso nada les resulta extraño. Las personas somos más complicadas, ¿verdad? Cargamos más cosas, pedimos demasiado, pero es cierto, aún quedan personas así.
¿Verdad?, t&e, una grata compañía para los momentos buenos, los malos y los regulares.
Un milagro, José A. García, al menos así me lo parece. Imagina, alguien que te conozca, en las buenas y en las malas y, aún así, que siga a tu lado, sin preguntar, sin pedir nada…
Poco a poco, Alfred Comerma Prat, un día empiezan a compartir trocitos de su vida, te acompañan en la tuya y, antes de que puedas darte cuenta, no te imaginas viviendo sin ellos.
Conocía uno llamado Stray, ConejoOdiaGuordpres, aunque no me llavaba mucho la atención. El que menciones parece más de mi estilo, me gustan los dibujos, y veo que se puede encontrar en steam.. Muchas gracias, lo miraré.
Eva
Deliciosa la negrita, pero ¿qué hay de la sonrisa del Doctor Wotan? Encantado y hasta un poco apretujado en la última foto, lo que no parece importarle, nunca le vi tan feliz, y es que bastan unas pocas cosquillitas y una mirada tierna para que todo cambie…
Ojalá le dure mucho tiempo, Beauseant, es de las que se contagian…
Citu
Uy esa gatita es tan linda y dulce. Te mando un beso.
Toro Salvaje
Qué buen remedio para tantos males que nos acechan y sin pedir nada a cambio.
miquelcartisano
Nunca he tenido gatos. Me gustan y me hacen cierta gracia. Mi vecino tiene uno y siempre me viene a saludar.
Beauséant
La negrita tiene algunos problemas con el espacio personal, Eva, le encanta arrinconar 🙂 Pero, es verdad, nunca se lo tenemos en cuenta porque nos deja con una sonrisa bailando.
Así es, Citu, tierna y dulce.
Quizás deberíamos soltar gatitas negras en medio de las negociaciones de paz, Toro Salvaje, seguro que se olvidan de tanta guerra y tanta pelea, ¿no te parece?
Un gran honor, miquelcartisano, ha visto algo en tu interior, eso seguro 😉
Dalianegra
Ese último párrafo…❤️
Tuve a Milú, (siamés de punto rojo, ojos del color de la flor de lino) veintiún años.Convivió con Igor doce años hasta que éste, que siempre fué un ser muy raro, hasta para un gato, se murió.
Sé de lo que hablas.
Saludos***
Carlos Perrotti
Déjame por favor subir esta maravilla a mi Gaterío… Será un lujo y un honor tenerte en mi rincón gatuno…
Juvenal Nunes
Uma visita de rotina com final feliz.
Abraço de amizade.
Juvenal Nunes
Beauséant
Ser raro, hasta para ser un gato, Dalianegra, abre toda una puerta de rarezas 🙂 pero te creo, los perros siempre me han parecido que tienen una configuración de fábrica que todos, más o menos mantienen, pueden ser un poco más violentos, o desconfiados, o sus opuestos, pero dentro de unos parámetros. En el caso de los gatos hay todo un espectro, ¿verdad? Yo miro mis gatitas y pienso que son dos razas diferentes.
Será algo más que un placer compartir ese espacio, Carlos Perrotti
No siempre se puede decir eso de esas visitas, Juvenal Nunes, pero sí, fue un final feliz.
Cabrónidas
Probablemente hasta Blas sonreiría.
Joiel
Bien por ella y la gloria en todas sus batallas. Alzo mi copa de limonada en su honor y celebro futuras gestas, por su libertad y la de todos los miaus.
Beauséant
Uno empieza la vida siendo Epi y acabas por volverte un blas de la vida, Cabrónidas, pero sí, hasta yo sonrío.
Por un millón de miaus, Joiel, maldita sea, dí que sí 🙂
Etienne
Mientras más acercas la mano rasante desde la nuca hasta las ancas traseras, éstas se van levantando como resorte, empujadas hacia arriba por una fuerza increíble. La cola enhiesta hace como tope regio, y vuelta a empezar, hasta que se rebela y con un zarpazo disuasorio, mirando por sobre su hombro se aleja oronda, muy lentamente.
El paso del amor al rechazo es aún más desconcertante en los gatos que en las mujeres, y me parece un montón decir eso.