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la negrita y el fin del mundo

He cometido el error de dejar a la negrita cerca de la televisión justo cuando empezaba el telediario. Ha salido de allí aterrorizada: tanto anuncio del fin de los tiempos, tanta IA empeñada en decirnos siempre lo que queremos oír, los incendios, las guerras eternas… todo ese desastre que hemos ido fabricando casi sin darnos cuenta. Le ha bastado un vistazo para comprender que hay demasiados locos pulsando botones al azar en el panel de control del mundo.

La negrita ha llegado a la conclusión lógica de que el desastre es inminente y, como buena felina superviviente, se ha propuesto no formar parte de la lista de bajas.

Ahora, cuando me ve abrir algún armario de la cocina, se convierte en un relámpago y se cuela dentro antes de que pueda cerrarlo. Anota con alma de notario las provisiones disponibles, comprueba fechas de caducidad, olfatea las latas en las que ya no confía y me deja, a modo de informe, interminables listas de lo imprescindible para sobrevivir: mapas en papel, una cuerda —para qué queremos una cuerda si no sé hacer nudos—, agua, algo de comida deshidratada y, por supuesto, varias bolsas de su pienso favorito. La llegada del fin del mundo no justifica según ella ciertas incomodidades.

Después sale despacio del armario, me observa durante unos segundos con esa expresión de quien acaba de descubrir que convive con un incompetente y vuelve a tumbarse a dormir. Conviene que el apocalipsis nos encuentre descansados.

En el fondo me alegra que alguien haya tomado el mando de mi vida. Yo me bloqueo ante la realidad, me aterra el infinito abanico de posibilidades que encierra cada decisión, por pequeña que sea, y termino aceptando la vida como un acto de sumisión. Ella no duda, es pura resolución. Actúa, clasifica, decide. Donde yo encuentro preguntas, ella encuentra una lista de tareas que completar, un reto que vencer.

Así que ahora, gracias a la negrita y su tozuda resolución, sé que cuando el mundo se derrumbe tendré, al menos, alguna posibilidad de reinar sobre los escombros de nuestra civilización.


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23 Comments

  • BDEB

    Ya lo hemos hablado muchas veces, ellos son más inteligentes que nosotros y ven llegar también antes las cosas, su intuición va muy por encima de la nuestra.
    Nos “espabilan” por si acaso algo se nos escapa.
    Qué bonita es!!
    Un abrazo Beauseant.

  • Mento

    Bueno, bueno… mientras no acabéis escondidos dentro del armario es que la cosa va pa’lante…
    El mundo, mundo es y yo a los felinos negros les tengo un gran respeto así que fíate de ella y acertarás. 😉

  • Judit C.

    No me extraña que se fuera espantada del noticiero…no hay día que no haya desgracias a mares y nosotros engullimos esa tristeza sin masticar. Y sin poder hacer mucho. Quizás algo por alguien de nuestro entorno pero mucho más allá, la vida no nos deja.
    Los animales tienen la suerte de no preocuparse por el futuro si viven en una buena casa como es la tuya. Pueden enfermarse o tener ansiedad o muchas cosas más pero no sentir incerteza. Eso lo padecemos sólo nosotros y bastante tenemos, ¿no crees?
    Qué maravillosa esa negrita, cómo le brilla el pelo y qué ojazos!!!!

  • Judit C.

    No me extraña que se fuera espantada del noticiero…no hay día que no haya desgracias a mares y nosotros engullimos esa tristeza sin masticar. Y sin poder hacer mucho. Quizás algo por alguien de nuestro entorno pero mucho más allá, la vida no nos deja.
    Los animales tienen la suerte de no preocuparse por el futuro si viven en una buena casa como es la tuya. Pueden enfermarse o tener ansiedad o muchas cosas más pero no sentir incerteza. Eso lo padecemos sólo nosotros y bastante tenemos, ¿no crees?
    Qué maravillosa esa negrita, cómo le brilla el pelo y qué ojazos!!!!

  • Mujer de Negro

    La negrita y su instinto de seguir adelante cuando el ruido del mundo nos paraliza. Y quizá esa sea la mayor esperanza, tener cerca a alguien -aunque tenga cuatro patas- que nos recuerde que, incluso en medio del caos, siempre hay algo por lo que merece la pena prepararse.

  • Gabi C S

    Yo creo que la decepcion proviene más bien, de que pienses que una cuerda es inutil porque TU no sepas hacer nudos. Y que te lo perdona por haber comprado los muebles de cocina a juego con sus ojos.
    Abrazooo
    y suerte.

  • Karen M. Paramio

    La negrita, preciosa, y su instinto, infalible.
    Quedo con la intriga de qué son las conservas rosas, quizás imprescindibles tras la hecatombe. ¿Cebollitas teñidas con remolacha?
    Abrazos virtuales.

  • Beauséant

    Tienen, BDEB, una inteligencia quizás más primitiva pero, sí, más conectada con el mundo, ¿verdad? Como si fuesen capaces de leer la naturaleza de una forma que los humanos hemos dejado de poder hacer. Y es bonita, ya lo creo que es bonita… y lo sabe, ya lo creo 😉

    Si dependiese de mi, Mento, creo que esa sería la opción, meterme en un armario con un saco de dormir, una bolsa de dulces, y esperar lo que tenga que venir. Por suerte, la negrita nunca me dejará hacer eso 😉

    Los gatos llegan a tu vida sin pedirlos, CatBallou, son ellos los que nos eligen por razones misteriosas. Son ellos quienes nos adoptan.

    Me has dejado pensando, Judit C., ¿en qué andará la cabeza de la negrita? Es verdad que su forma de afrontar la vida es más sencilla, son posibilistas, hacen lo que pueden con lo que tienen a mano. Parece que todo lo que inventamos los humanos es para complicarnos la vida, ¿verdad? Más ansiedad, más dudas, más angustia.. Los gatos se asoman a la ventana, sienten el sol, te miran y se sienten protegidos, no necesitan nada más.

    En mi caso creo que lo necesito, sí, Mujer de Negro, alguien que me ancle a tierra, da igual las patas que tengan, algo que te obligue a “mover el culo”, a pelear por algo. Qué triste es la vida sin nada por lo que pelear, ¿verdad?

    Muy fina esa, Gabi C S, es verdad, si tuviese que declarar como inútiles todas las cosas que no sé usar, no habría aviones, ni excavadoras, ni habríamos tenido nunca esos vídeos con cientos de botones que siempre tenían la hora mal puesta. Los muebles de la cocina los eligió ella, ahora entiendo el motivo 😉

    En esos tarros, Karen M. Paramio, guardo unas conservas que me proporcionó nuestro amigo Joiel, con las que me aseguro que podría viajar sin moverme del sitio. Aún no me he atrevido a probarlas 😉 Mejor le preguntamos a la negrita si debemos ingerirlas, ¿te parece?

  • Alfred Comerma Prat

    Reinas… ¿Quién quiere reinar ante el caos?
    Mejor nombrar a Negrita presidenta y tendremos algo de sentido común en nuestras vidas.

  • Joselu

    Los gatos se aman a sí mismos y viven siempre en el presente, enseñanzas que nos cuesta toda la vida aprender, si es que lo aprendemos. Me fascina su pasión por los armarios y por las cajas donde se sienten a salvo. Si yo tuviera su agilidad y su facilidad, haría lo mismo: buscando la ocasión para introducirme en el armario de la cocina y trastear por Narnia durante un buen rato. Vivir al lado de felinos es como tener un maestro zen. Y no aprendemos…

  • Carlos Perrotti

    Sabes de lo que hablas. La Negrita guiará tus pasos hacia la salvación… cuando la depuración de la raza humana empiece, que tanto no falta, eh?
    Abrazo admirado!!

  • tyerik

    Esa Thermomix ya tiene unos años… Yo intento acostumbrarme a la nueva lo que ocurre es que si de pronto llega el fin del mundo me va a pillar en bolas y sin entendérmela del todo. Jagger me dice que tampoco es para tanto, que un día habrá y al siguiente no porque el hombre naranja sigue sin aclararse.

  • Beauséant

    Me parece bastante más razonable que cualquier político que veo en la televisión, Alfred Comerma Prat, es verdad que es fácil de sobornar, pero al menos lo hace con encanto 😉

    Dicen que buscan sentirse protegidas, Joselu, podría ser, a mi me pasa algo parecido con las mantas en invierno, me gustan que pesen, que casi me corten la respiración, meterme muy dentro entre ellas y olvidarme del mundo. ¿No era en japón donde construían pequeñas cabinas para los ataques de ansiedad? Tenemos mucho que aprender de ellos, es cierto, de su forma de estar en el mundo.

    Me cuesta entender ese tipo de supersticiones, Cabrónidas, son demasiado irracionales, si doy tres vueltas al salir de casa, si evito mirarme al espejo los días de lluvia, todo saldrá bien… Aunque, claro, yo me creo las promesas de los jefes, quizás lo mio sea peor 😉

    Una inteligencia sencilla, miquelcartisano, muy a ras de tierra, pero necesaria en estos tiempos, eso seguro.

    Pues, evavill,entrega en el día te lo he puesto sencillo 😉

    Muchas gracias, Marisa Alonso Santamaría, veo que sigues con problemas, las máquinas hacen lo que quieren, ¿verdad?

    Lo grave, Carlos Perrotti, es que esa depuración vendrá por nuestra mano. No sé, un accidente, algo inevitable, tendría sentido, pero ser el causante de tus desgracias es demasiado estúpido, ¿no te parece?

    Creo que uso la mitad de las cosas que tiene, tyerik, me abruman tantos botones y tantos accesorios, pero me gusta la música que hace al terminar, parece feliz… Quizás lo tuyo sea una premonición, como la de los monjes esos que movían discos de piedra, cuando te hayas terminado el manual, llegará el fin del mundo… ten cuidado.

  • Joiel

    Para aprender, basta con apagar el televisor y observar a quien sabe de lo que habla o maúlla; todo lo demás, encabronamiento gratuito. Es hora de hacer la compra.

  • Beauséant

    Los bustos parlantes de la televisión nunca nos dirán la verdad, Joiel, eso es verdad. Toca mover el culo del asiento y salir a buscar las respuestas.. y hacer la compra, claro.

  • Toro Salvaje

    La vida sin nada que pelear es triste… pero es que llega un momento en el que eso ocurre.
    Te has estabilizado en la vida… los futuros ya no te contemplan.
    Y lo peor, uno se va volviendo invisible.
    Ante eso qué batallas se pueden entablar?

  • Beauséant

    La batalla contra lo que somos, Toro Salvaje, al menos en mi caso, cada vez que voy por un camino que no me gusta me doy una bofetada, me leo la cartilla y me vuelvo a poner en el camino… es agotador pero, como dices, necesitamos una pelea, del tipo que sea.

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