bestias dormidas

Los coches antiguos descansan como fieras dormidas. Bestias displicentes que han tejido el mundo con la huella de sus neumáticos y saboreado el pulso vibrante de las autopistas, el polvo áspero de los caminos olvidados, la ternura y la crudeza de un mundo que se desvanece en el retrovisor.
Días fugaces, años eternos, el peso del mundo acumulado sobre el acero y el cristal de sus esqueletos. Guiados siempre por el rumor callado del cuentakilómetros, amanuense del tiempo entregado sin descanso a su innoble tarea. Un mapa de promesas inconclusas trazadas sobre la tapicería impregnada con el olor a gasolina y el tabaco envejecido. Todos los elementos de una vida, de muchas vidas espectrales, resumidas en el confín de sus habitáculos.


Fueron jóvenes, poseídos por el ímpetu de los potros salvajes. Pero ahora, en el borde tranquilo de su existencia, buscan un digno cobijo bajo el sol para entregarse a sus últimos sueños. El motor ya no ruge, solo susurra. Ya no hay prisa ni hambre de carretera, solo los recuerdos que se desvanecen en una lenta procesión de ausencias.

Related
Discover more from El artista del alambre
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
26 Comments
Toro Salvaje
Igual que cualquier humano no van a tener un buen final.
Saludos.
Miquel
El sistema requiere que de llame antiguo todo aquello que no tenga el marchamo de “nuevo”. Nuevo sabor, nuevo modelo, nuevo olor, nuevo formato, nuevo envase…aunque este no se haya dejado de utilizar nunca, así el escarabajo de la foto, y el R4, que podrían muy bien funcionar por nuestras calles, de hecho veo algunos todavía, y no los veo antiguos, solo carentes de algunas cosas de los actuales.
Hay tres edades: la cronológica, la física y la mental, en esta no podemos poner a los coches, pero hay escarabajos que dan mil vueltas a cualquier hibrido “nuevo” y chino, del mercado.
Larga vida a las cosas antiguas ¡
Salut
BDEB
Todos ellos tienen su encanto particular. Tendemos a desechar lo viejo y no apreciamos que aún puede tener más vida, tranquila, sin desempeñar las funciones como cuando “era joven” pero aún puede seguir viviendo y no arrinconarlo a un lado porque ya no es tan “útil” como lo fue en su día.
Sería bonito que pudieran hablar y contarnos esas mil historias como hace cualquier anciano, que bonito escucharles.
Un abrazo.
Nuria De espinosa
Y cuántas historias y recuerdos guardarán en su interior. Maravillosas fotos. Un abrazo grande
Mónica Frau
Se nos parecen. Sobre todo en eso de “la ternura y la crudeza de un mundo que se desvanece en el retrovisor.”. Buena metáfora de la añoranza en la vejez. Un abrazo
María
En la filosofía japonesa existe un concepto el wabi sabi, que esencialmente reivindica (ahora que se que te gusta, me sale siempre ; ) la imperfección que genera el paso del tiempo y q a la postre, hace que surja un tipo de belleza, incluso más valiosa que cuando los objetos eran nuevos.Esa pátina que da el tiempo, todo lo vivido , allí les da más valor. Nosotros no, despreciamos tanto la vejez, empeñados en estirar las arrugas de todo, que me da verdadera pena, todo lo que nos perdemos humana y materialmente hablando … Estos sabios japoneses desde siempre lo han valorado, por eso admiro el pensamiento oriental, tantísimo que aprender! Así que enhorabuena, porque hoy has pensado en japonés y además te ha quedado preciosa la entrada, con estos rinocerontes de chapa sobre cuatro ruedas; ) Un beso BEAU!
beauseant
Algunos tienen suerte, Toro Salvaje, ahora que los coches modernos se han convertido en electrodomésticos (todos iguales), empezamos a mirar con otros ojos a esas fieras.
Buena reflexión, Miquel, somos esclavos de lo próximo, ¿verdad? A veces parece que tenemos que cambiar algo simplemente porque hay un modelo nuevo, sin preguntarnos si lo necesitamos. Algunos se justifican diciendo que lo venden de segunda mano, pero eso no es ecología, ecología es consumir lo mínimo posible. En el caso de los coches se suma, además, normativas hechas a medida para obligar a la gente a invertir en un coche o a vivir sin ninguno.
Si escuchas con atención, BDEB, verás que sí te cuentan sus historias. Lo hacen en las marcas, en las pegatinas que un niño dejó en la parte de atrás, en un cenicero en el que aparecen unos pendientes… La manía de lo nuevo nos hace correr siempre tras zanahorias imaginarias que nunca alcanzamos.
Muchas gracias, Nuria De espinosa, me he dado cuenta que tenía algunas fotos guardadas de coches y nunca las había publicado, me alegra que te hayan gustado:)
Quizás la añoranza sea un poco falsa, Mónica Frau, como todas las cosas que recordamos en la vejez. Pero es agradable recordar, aunque esos recuerdos no sean del todo reales.
Los japoneses, María, tienen muchas cosas con las que no puedo estar de acuerdo, como sociedad, digo. Pero es verdad que ciertos conceptos, ciertas formas de entender el mundo, me parecen de una gran belleza. Ese cuidado al detalle, la paciencia hasta en los actos más sencillos, el valorar las cosas en su conjunto, no en el aquí y ahora… El wabi-sabi, esa aceptación de las imperfecciones como parte de la vida. Creo que, sin llegar a expresarlo, aplico eso a menudo a mi vida, por eso no me gustan las fotografías demasiado perfectas, parece que se alejan de la realidad. Tampoco me importa tener un mueble o algo y que tenga marcas de uso, me parece que forman parte de su vida. Cuando veo el típico vídeo de restauraciones de mueble muchas veces pienso, lo has estropeado,has quitado todas las marcas, ya no dice nada, lo has dejado mudo. Musgos, tenemos que ser un poco musgo, ¿verdad? ;
Joselu
Me fascinan las películas de época que recrean tiempos anteriores al nuestro: sus calles, sus atuendos, sus modas, los objetos, los locales en las calles, y, por supuesto los coches. Me quedo boquiabierto viendo pasar modelos de hace treinta, cincuenta o setenta años en la pantalla. Y me pregunto que de dónde salen estos coches antiguos que dan forma a la reconstrucción de un tiempo lejano. Sin ellos, el realismo no existe. Pienso que debe de haber una base de datos de personas que tienen como joyas modelos antiguos y que los prestan o alquilan para estas películas o series que vemos. Es muy diferente ver una película de los años sesenta hecha en los años sesenta a una película sobre los años sesenta rodada en el dos mil veinticinco. La diferencia es abismal porque en el segundo caso se trata de dar la impresión de que se está en el pasado y todo depende del presupuesto que se maneja, raramente muy elevado en España, pero en USA hay películas o series prodigiosas reproduciendo las calles de otros tiempos con cantidades elevadas de coches de época. Digo que me fascina y le doy mucha importancia a esa capacidad de reconstruir el pasado a través de coches como podrían ser los que hoy nos traes y que pudieran ser estrellas si sus motores todavía funcionan bien. Saludos.
Frodo
Estuve viendo las fotos que vas publicando en IG de Mandarina y algunas otras. Ahora fui leyendo tus últimas entradas.
En tus palabras hay un tono melancólico que acompaña y le da profundidad a esas imágenes, nunca inocentes, que jamás pasarán desapercibidas.
Recuerdo un auto viejo arrumbado que había en la cuadra en la que me crié. Habrá estado unos 10 años oxidándose hasta que un día alguien le prendió fuego… y los bomberos llegaron muy tarde. Eran épocas en que no había muchas cámaras, hoy hubiesemos sabido quién fue.
Abrazos!
Citu
Pobre carritos viejos. Te mando un beso.
Ángeles
Nunca hubiera imaginado que unos coches viejos pudieran inspirar ideas tan sensibles y palabras tan poeticas.
Me ha encantado.
Mento
El ser humano, en general, se aburre enseguida de las cosas que puede poseer.
Beauséant
Me alegra volver a coincidir, Joselu, en las películas de época, antes que el argumento o la música, me atrapa la ambientación. Las calles, los edificios, las ropas y, sobre todo, los coches. Las series españolas siempre me producían poca credibilidad porque estaba todo siempre muy limpio, los coches sin un golpe, las ropas perfectamente planchadas. Por suerte hemos ido aprendiendo y ahora suelen tener un aspecto más “real” porque, lo has dicho, sin ellos no hay realismo posible. En USA, claro, te pueden hacer un decorado entero para representar una calle hasta el último adoquín y, aunque la película no sea buena, a mi me atrapa.
He visitado algunos, pocos, de esos almacenes y es como te imaginas, son pequeños museos que sobreviven, sobre todo, de prestar sus pequeñas joyas para producciones de ese tipo. Por desgracia, muchos coches clásicos caen en el olvido, en los pueblos es más sencillo mantenerlos vivos porque, simplemente, hay más espacio, en las ciudades todos debemos ser más prácticos, ¿verdad?
Muchas gracias Frodo, eres muy amable 🙂 Mis fotos pueden ser buenas, malas o, por lo general, regulares, pero siempre encierran una intención, hay algo que me impulsó a hacerlas y esa es, por encima de todo, la razón de no usar inteligencias artificiales para generarlas, porque para mi tienen un significado. Me alegra mucho poder compartirlo…
En mi caso, el coche del que hablas, era un renault, también desapareció un día, supongo que camino del desguace… me habría gustado darle otra oportunidad.
Los carritos, las personas, Citu, los años no nos perdonan. Un abrazo.
A veces me paso un poco de intensidad, Ángeles, tengo que reconocerlo… pero sé que nunca me lo tenéis en cuenta 😉
¿Verdad?, Mento, es terrible, colocamos algo en el radar y parece que no podremos vivir sin ese algo.. y es tenerlo y, zas, tampoco era para tanto. A veces ocurre hasta con las relaciones humanas… Es una pena que no podamos ser un poco más…. más, no sé cuál es la palabra, ¿consecuentes?
carlos
La prosa impecable de siempre y entre las más poéticas que te he leído… Bravo una vez más.
Abrazo admirado!!
Neuriwoman
Un merecido homenaje a todos ellos que llenaron sus días de gloria sobre el asfalto. Un recuerdo poético de cómo todo lo que vive deja huella y merece ser recordado. Gracias por compartir esta mirada tan sensible y llena de detalles que hacen palpitar cada metáfora. Saludos
Diego
Tus fotos me han recordado a los taxis de Nuakchot, la capital de Mauritania. Tengo fotos que pudieran compararse con las tuyas. La diferencia es que aquellos caminan, o se arrastran, sobre las calles-arena de la ciudad, destartalados, entre crujidos y chirridos. Algún día pasarán también a buscar un digno cobijo bajo el sol de ese bello y luminoso país, pero de momento siguen en activo. Ansiando una jubilación que no llega, pero felices de sentirse todavía útiles.
Cabrónidas
A todo le llega el retiro. Al contemplar la foto, lo primero que me ha venido a la cabeza ha sido un cementerio de coches —no precisamente pequeño— que había a las afueras de mi ciudad. Hace años que no existe. Me pregunto dónde fue a parar toda esa enorme cantidad de chatarra.
Beauséant
Muchas gracias por tus palabras, carlos, sé que puede quedar un poco extraño usar cierta prosa sobre un tema tan frío, pero creo que se lo merecían, ¿no te parece?
Creo, Neuriwoman, que muchas veces nos somos conscientes de la importancia de ciertos objetos en nuestras vidas. Las cosas que decidimos sin apenas ser conscientes, que nos sacan de apuros, igual que otras veces nos meten en ellos. Con el tiempo me he ido volviendo una persona más práctica, menos apegada a los objetos, pero me apetecía hablar de ellos. Gracias
¿No habrás compartido esas fotos?, Diego, me gustaría ver a esas bestias en movimiento. En Europa anda persiguiéndolas sin descanso en nombre de la ecología que, no nos engañemos, muchas veces no es más que una forma de primar a ciertos fabricantes.
No sabría decirte, Cabrónidas, pero algo me dice que andarán en algún país de esos con menos normativas. En España, por ejemplo, los tractores muy antiguos no pueden venderse a nadie, sólo pueden convertirse en chatarra, así que se venden como chatarra a Marruecos y ellos los siguen usando sin saber que no pueden usarlos 😉
Alí Reyes
Caray, Beau… esta entrada me ha gustado porque es algo que siempre he pensado pero que nadie me había dicho hasta hoy. Lo otro es que este escrito me anima a ver si puedo escribir acerca de los restauradores de clásicos, mecánicos especializados que se dedican a salvar carros antiguos que ya han sido dados de baja como chatarra y luego de un proceso largo y mucho dinero, los vehículos adquieren una nueva vida…hasta mejor que la primera…casi una resurrección.
En otro orden de ideas, tengo por ahí un escrito que hice hace unos cinco a años y que espero que cierre mi próximo libro de cuentos. Está referido al espacio como un reto existencial para nuestra especie con sus grandezas, miserias e insignificancia y como referencia del Absoluto supremo del cosmos. Algo que se presta a una reflexión que a veces nos puede rebasar.
Total, es una crónica que, aunque no nombra la palabra navidad, la quiero tomar como un regalo de navidad para todos los colegas y por eso estará colgada en tigrero todo el mes de diciembre, Dios mediante. Espero que la leas en un momento de calma, tal como lo exige esa lectura. Bendiciones
Diego
“¿No habrás compartido esas fotos?, Diego”
Las tengo archivadas por ahí, Beauséant. Las buscaré y les (te) dedicaré una entrada. Un abrazo.
Beauséant
A veces corro el riesgo de darle demasiada importancia a los objetos, Alí Reyes, porque, claro, en el fondo son sólo objetos, ¿verdad? Pero, si ese objeto lleva contigo muchos años, si ha estado contigo en ciertos momentos hasta representar una parte de tu vida, pues es normal tenerle ese cariño, humanizarlo de alguna manera… Es algo que no puedo evitar, no soy una persona tan práctica, ni quiero serlo.
En internet sigo algunas cuentas de gente que hace eso, busca coches al borde la ruina y les dan una segunda vida. Muchos son vídeos un poco falsos o un poco exagerados, pero algunos me gustan mucho.
Gracias por el ofrecimiento, estaré pendiente de la publicación, claro. Es un tema interesante, de algo así hemos hablado alguna vez por aquí, ¿verdad?
Me encantará verlas, Diego, muchas gracias!!!
tonYerik
Yo tuve uno, heredado, como ese azul de arriba aunque este, de color verde fosforito. Fue muy festejado durante su larga vida (estos eran eternos si atendemos a su motor) en el pueblo, ya que no había otro de ese color. Pero cuando ya no iba a quedármelo y conste que quisieron comprármelo varios… decidí que mejor se iría a descansar al desguace, como si una incineración, que terminar como ese pobre “Escarabajo” después pasar por otras manos bárbaras en cualquier “cuneta”.
Salud.
Beauséant
Era bestias fiables, tonYerik, porque cuando fallaban -no nos engañemos, fallaban- al menos eran fáciles de arreglar, unas pocas herramientas, unas piezas sencillas y ya estabas de vuelta a la carretera. Ahora tienen más comodidades y seguridad, pero creo que hemos perdido ese vínculo emocional porque ahora todos los coches parecen el mismo puñetero coche. Compramos coches como compramos electrodomésticos, porque no queda más remedio, pero sin que haya nada emocional en la compra.
Entiendo que prefieras darle una muerte digna a verlo convertirse en chatarra, sí.
Pingback:
Gabi C S
A quien no le ha inundado la pena por tener que deshacerse de un cohe, ya sea porque no podía más, o porque algún ayuntamiento ha promulgado una ley que les ha echado 1000 años encima, haciéndolos inservibles?
Ni los BMW ni oos Mercedes se salvan.
Abrazooo
Beauséant
En las ciudades es cada vez más complicado, Gabi C S, por un lado las plazas de aparcamiento, que valen lo que valen, y por otro las normativas que van acorralando a los coches viejos aunque se hagan históricos. No creo que ningún coche moderno merezca la pena ser restaurado dentro de veinte años, no tienen alma….