mandarina en el país de las criaturas de bronce
Los pasos de Mandarina la han llevado hasta el país de las criaturas de bronce.

Seres fieros y adustos, dueños de una inteligencia milenaria… y cansados, muy cansados de tanto aparentar solemnidad. Tras siglos sosteniendo su sabiduría en un silencio de relojes parados —con la postura perfecta, la mirada fija y la paciencia forzada de los grandes monumentos— han descubierto que, en el fondo, anhelan algo más sencillo y que creían olvidado: jugar.

Mandarina, tan diminuta como el temblor de una flor, se detiene sin miedo ante ellos. Al principio, las criaturas no dicen nada, atrapados en sus pétreos silencios. Pero el bronce aletea con una risa que nadie más oye, una leve vibración que sólo pueden sentir aquellos en cuya sangre bulle el mal del viajero.
Las criaturas aceptan a Mandarina dignos como embajadores, le ofrecen su sombra para que descanse, sus dedos gigantes para trepar, su silencio para compartir historias. Mandarina, que siempre ha sido pequeña incluso en la escala de su propio mundo, se siente enorme ante su atención.

Mandarina recuerda entonces a los ancianos de su aldea, tan empeñados en tasar el mundo con la medida de su sabiduría, tan atrapados en sus porqués, presos en el otoño eterno de su ceguera. Y comprende, por primera vez, que quizá vivir no consista en saberlo todo, sino en atreverse a sentir algo nuevo aunque no lo comprendas.
Y las criaturas de bronce, por primera vez en siglos, parecen estar de acuerdo con la pequeña criatura.

Y a una distancia prudencial, oigo una voz que es familiar
Dice: “ven a verme”
Cuando al fin llego, ya no está, me deja escrito en un portal:
“Soy la vida, imbécil”Love Of Lesbian
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los viajes de Mandarina
29 Comments
Fackel
¿Es un monumento al albañil? ¿Dónde se encuentra?
miquelcartisano
Me gusta la escultura
Salut
Gabi C S
Ya, pero una cosa es estar de acuerdo y otra hacer algo al respecto.
El último esta “obrado”, no parece tener mucha movilidad, y es el que se ve más ágil de todos…
Y menos mal que todos parecen carnívoros, Mandarina esta a salvo.
Abrazooo
Kansas
Qué serie tan luminosa la de Mandarina, ya la anterior entrada me pilló desprevenida, pero ésta ya ha conseguido enga charme a sus aventuras. ¡Quiero más! 🙃🙏
Karen M. Paramio
Me encanta!!
Joiel
Se diría que nació para morar entre gigantes, aprendiendo del bronce con cada descubrimiento.
Miquel
No sé porque el nombre se ha desconfigurado, pero debería poner sólo Miquel.
Salut
Mónica Frau
Encantadoras estas historias sobre este personaje entrañable que has creado. Las imágenes, preciosas. Un abrazo
Beauséant
Así es, Fackel, un monumento a un albañil, no al poeta, al escrito, al.. no, a un albañil, por eso hice la foto 🙂 Se encuentran cerca del ayuntamiento de Oslo, es un armatoste muy sovietico con muchos cantos al proletariado. Alrededor han erigido varias estatuas con diversos oficios.
Había varias, Miguel / miquelcartisano, como explico por ahí arriba, pero esa me gustaba especialmente, y me gustaba el contraste, claro, con la figurita. Lo del nombre, ni idea, ya he dejado de discutir con el wordpress, si quieres te puedo cambiar el nombre.
Esa distancia entre el hacer, el pensar y el estar, Gabi C S, es la diferencia fundamental, ¿verdad? Pero son estatuas de bronce, así que simplemente con que estén de acuerdon con algo, ya es un gran paso, ¿no te parece? Mandarina se encuentra a salvo, sólo estaban jugando, como meter la cabeza dentro de un león disecado, ya sabes.
Muchas gracias, Kansas, es verdad que ha traído un poquito de luz por aquí, justo ahora, cuando la luz de fuera parece que anda en retirada por la llegada del señor invierno.
Muchas gracias, Karen M. Paramio, te lo agradezco 🙂
Cuando naces pequñita, Joiel, es complicado morar entre gigantes, pero seguro que Mandarina aprenderá mucho en su viaje.
Gracias, Mónica Frau, he tardado un poco en terminarlas porque me no encontraba el estado de ánimo… me alegra que te hayan gustado.
BDEB
La pequeña Mandarina se divierte en un mundo de “gigantes”, quizás incluso consiga que ellos se diviertan también como si fueran niños ¿lo conseguirá? Yo espero que sí, porque aunque es complicado ella tiene lo suficiente para querer volver a ser niños y jugar con muñecos.
Me ha encantado y maravillado, espero que siga descubriendo mundo.
Un abrazo y un empujón para ese ánimo 😉
Bonsai con Bayoneta
Cuídate mucho, Mandarina.💟
Cabrónidas
Parece que Mandarina se lleva bien con las bestias gigantes. No cre que tenga nada que temer de ellas. Las otras dos, con apariencia humana… Espero que no baje la guardia.
Eva
La dulce Mandarina humaniza a los gigantes de bronce, les pone un corazón tierno y hasta sienten cosquillas olvidadas y ganas de jugar. Es así de sencillo, basta una tenue brisa fresca para mover los resortes anquilosados, tras siglos de solitaria espera.
Bendita Mandarina. ¿Me la prestas, Beauseant?
José A. García
“Atreverse” suele ser la clave a todo.
“No me animo” suele ser la respuesta más común.
Saludos,
J.
Citu
Mandarina si que se divierte. Me gustaron las esculturas. Te mando un beso
Diego
Espero que al albañil no se le escurra el pie que apoya sobre los ladrillos y acabe aplastando a la dulce Mandarina. El retorcido mundo actual la necesita.
Beauséant
A veces, BDEB, ocurre que los gigantes fieros y adustos son, en el fondo, criaturas asustadas que sólo quieren jugar y entretenerse sin complicaciones. Hace falta alguien como Mandarina para poder acercarse a ellos.. así que sí, seguro que lo logra.
Muchas gracias 🙂
Necesitamos muchas Mandarinas en el mundo, Bonsai con Bayoneta, estoy de acuerdo.
Nos tomamos la vida demasiado en serio, Eva, ¿verdad? La vida adulta nos va cargando con tareas, obligaciones, parece que da hasta un poco de vergüenza mostrar un poco de frivolidad, de pura diversión. Luego, aparece en nuestras vidas esos pequeños soplos de aire fresco y nos damos cuenta de lo necesitados que estábamos de quitarnos ese peso de encima… sí, te la presto, pero con devolución 😉
Muchas veces, José A. García, decimos “no puedo”, cuando es “no quiero” o, eso, “no me atrevo”.. y no hablo de cosas radicales, a veces no nos atrevernos a las cosas más normales y, peor aún, no lo hacemos por pudor, por el qué dirán… qué triste, ¿verdad?
Gracias, Citu, se divierte y aprende… muchas gracias 🙂
Es un albañil de primera, Diego, no hay peligro. Desde que era aprendiz no ha vuelto a tener un desliz (perdón por la rima estúpida)
María
jaja Qué bueno..¡le colocas los bracitos para la pose de la foto! En la primera parece que MANDARINA dice señalando.. Aquí, mi amigo lagarto, “el malhumorado” ; ) Sí que es valiente, porque realmente esos bicharracos inmensos, aunque sean de bronce o justo por eso, impresionan lo suyo. Sí, la erudición milenaria y sobre todo la solemnidad, deben resultar tremendamente pesados, aunque no se yo si estos seres, aun pudiendo, tendrían ganas de jugar, no les veo yo demasiado amigables, ni dispuestos a la juerga, aunque se ve que MANDARINA, con ese séptimo sentido suyo de viajera, sí siente esa pulsión en ellos. Qué preciosa esta imagen que has creado! “ tan diminuta como el temblor de una flor” y por supuestísimo, no tengas ninguna duda.. “vivir no consiste en saberlo todo, sino en atreverse a sentir algo nuevo aunque no lo comprendamos” .. a ser posible agradable : ) En fin, que es chiquitina, pero en estas increíbles fotografías tuyas, desde luego es ella quien domina la situación. La última frase de LOL , demoledora! : ) Gracias por este ratito, un beso BEAU!
Joselu
Solo un testigo de finales del siglo XX y comienzos del XXI habrá podido imaginar tal contraste de poderes al relacionar a la linda Mandarina, frágil y pequeña, con semejantes esculturas de bronce, grandes y poderosas que, paradójicamente, se ven empequeñecidas por la metáfora visual que se establece. Probablemente, nosotros nos identificamos con Mandarina, como seres humanos que ya no confían en los grandes monumentos ni en las grandes ideas ni tienen una versión demasiado colosal de nuestra identidad después de que Darwin, Freud y Kafka nos dejaran reducidos a lo que ahora somos, pequeños seres que aspiran solo a sobrevivir sin que los aplasten poderes mucho más terribles y retorcidos. Ni siquiera ya confiamos en la trascendencia, realidad que aquellas grandes y feroces estatuas, sí que acompañaban a hombres -y mujeres- que sí que sentían como real la dimensión celestial. Pobre y pequeña Mandarina, reflejo de nuestras dudas y fragilidades, pero digna y valiente al enfrentarse a dimensiones demoledoras.
mento
Contraespionaje… buena canción. Con un mensaje tan directo como tu entrada de hoy. Sabes “tejerlo” todo muy bien, imágenes, palabras, ideas y canciones. Sigo intentando encontrar las palabras, me ocurre cuando algo me gusta mucho. Y me gusta mucho como tratas a mí pequeña Mandarina.
Ella sabe cómo llegar a Septiembre y también cómo superar cualquier crisis. Atreverse, es solo el primer paso. No hay pies pequeños para quien decide perseguir sus sueños.
Toro Salvaje
Atreverse a sentir algo nuevo cada día… justo eso es vivir.
La rutina mata.
Saludos.
Milena
Grandes contrastes puestos aún más de relieve junto a la muñequita.
Contraste de lo que es arte y de lo que lo es en absoluto, también de tamaño.
Buen martes, Beauséant
Milena
Se me escapó un No!
Sorry: “…de lo que NO lo es en absoluto…”
Beauséant
Es verdad, María, en la primera foto parece que está haciendo una presentación ante una sorprendida audiencia 🙂 La valentía reside en eso, en hacer algo que te aterra, por eso nunca seré una persona valiente, mis miedos son muy fieros 😉
Yo creo que sí tienen ganas de jugar, lo que pasa es que les pierden las ganas de posar, ¿no te parece? Como esas personas mayores que en el fondo están deseando participar en conversaciones, apuntarse a actividades, pero deben mantener la nubecita en el cabeza porque creen que si la disipan, dejarán de tener la magia, el misterio, el yo qué sé… Mandarina lo sabe, más bien lo intuye, quizás porque el círculo de ancianos de su aldea era así. Un puñado de tipos que en la juventud hicieron lo que quisieron pero que ahora se invisten con las sagradas vestiduras del conocimiento.
La frase final es una de esas frases que me repito muchas veces a lo largo de la semana.. es la vida, imbécil, corre que se escapa.
Has resumido a la perfección el “zeitgeist” del texto :), Joselu, te lo agradezco mucho, porque le has dado toda la dimensión y profundidad que me habría gustado darle. Me has dejado pensando, ¿nos hemos vuelto pequeños? Hubo una época luminosa de la humanidad donde éramos la cúspide la evolución, imagina, Dios había hecho el planeta entero para nuestra raza. Luego apareció la ciencia, la psicología, los puñeteros escritores “intensitos” y parece que nos han ido relegando a una esquina del tablero. No buscamos la trascendencia, ni el conocimiento, vagamos como almas en pena… por suerte, muy de vez en cuando, aparece una Mandarina con ganas de golpear el tablero, ¿verdad?
Mandarina es sabia a su manera, mento, pondría en sus manos, sin dudarlo, la brújula moral de mi existencia porque, allá donde vaya, sé que es el camino correcto 🙂 Muchas gracias por tus palabras, en mi cabeza todo son fogonazos de fotos, de frases, de ideas… y me cuesta horrores ponerlas en su lugar porque yo las veo claras, pero…. A mi me pasa algo parecido cuando tengo que agradecer algo, digo gracias, pero me parece una palabra de mierda para resumir todo lo que quiero decir, me pasa mucho en los comentarios, que los lleno de gracias y sé que me quedo corto… en fin, palabras.
Y, su contraparte, Toro Salvaje, dejar de sentir es morir, ¿no te parece?
Gracias, Milena, creo que percibimos el mundo por esos contrastes. No somos grandes ni pequeños, inteligentes ni torpes, hasta que nos comparamos con una medida que pasamos a considerar absoluta.
carlos
Lo dicho, tu personaje tiene una saga cuasi inagotable por delante. Profunda filosofía es capaz de desplegar, además.
Abrazo sin sombrero una vez más.
tonYerik
Se lo pasa bien Mandarina, que como va la cosa no es poco. Y a nosotros nos pone un poco de color y un bastante de optimismo.
Salud.
Beauséant
Gracias, carlos, la sabiduría de las criaturas pequeñas, las que ponen un paso delante del otro y nunca quieren ser más de lo que son… mucho que aprender, sí.
Si aluguien logra sacarte una sonrisa en estos tiempos, tonYerik, se merece un monumento, ¿verdad?
MJ
Me encanta todo el relato… ¡pero qué primer párrafo! Una maravilla. Y una maravilla las fotos.
Beauséant
Mil gracias, MJ, siempre me han gustado los cuentos, me parece la mejor forma de explicar y de explicarse…