leer,  mirar

todo fluye

Puedes creer que has logrado esquivarla cuando sales corriendo de la cama antes de que el amanecer se rinda ante el clarinazo de los despertadores, pero al final siempre te acaba atrapando.

Le gustan los días alargados e imperfectos como una mancha de aceite, cuando regresas un poco más vencido a casa y te dejas llevar por el reflejo atrapado en el metal pulido del ascensor. Es entonces cuando se instala en tu cerebro y te recuerda insistente que cualquier camino no transitado es siempre mejor que el recorrido.

Reconoces esa sensación, ¿verdad? Llámalo nostalgia si quieres, del griego ganas de volver sobre tus pasos. Ellos, los griegos, lo tenían claro: no puedes bañarte dos veces en el mismo río, página trece de los tratados de filosofía, y de ahí, en línea recta, hasta el cogito y el sum; el neuma atrapado en el Logos.

Todo fluye, nos dicen en sus libros, pero no siempre lo hace en la dirección correcta. Intenta recordar eso la próxima vez que planees dejarte llevar por la corriente.

Quisieras ahogar esa cenestesia en el inodoro, alfiletearla con rabia en un corcho para tenerla siempre vigilada, pero no puedes evitarlo, mi niña, porque tienes grabada en la frente la señal de los que buscan.

La marca de los condenados a tropezar mil veces con la misma piedra y a mirarla en cada ocasión con los ojos de la primera vez.

Sólo eres una pequeña polilla suicida en busca de una luz que quizás no exista pero esa luz, o más bien su búsqueda, es la única forma conocida de enfrentarse al día a día para aquellos que nunca llegan a un final.

Eres de la orgullosa estirpe de los buscadores, y sueñas cada noche en tus sueños con los sueños del mundo.

encrucijadas

14 Comments

  • MO

    El que tropieza mil veces (¿mil?) con la misma (¿la misma?) piedra no es que sea un condenado, es, sencilamente, un poco torpe.
    El truco está en aprender a esquivarlas.

  • Bst

    Vale, este es el tercer sistema de comentarios que probamos en dos días. Los vendedores de pastillas azules y rolex casi auténticos han encontrado en este humilde sitio un lugar para crecer y engordar.

    Esperemos que ahora todo vuelva a la (a)normalidad

    Saludos.

  • Beauseant

    Un poco torpe, MO o, simplemente, que quiere tropezar, que necesita tropezar para que sé yo.. a veces es la única forma de sentirse viva.

    Tranquila, Virgi el sistema que tenemos ahora se supone que es invisible para nosotros, los humanos. Si ves que te salta alguna confirmación para comentar es que no eres humana 😉

  • ninguen

    No es casualidad que sea una estirpe especial aquella que siempre encuentra la fuerza para meterse en el agua que fluye una y otra vez, caerse, tropezar y levantarse para buscar otra vez la corriente, todo en uno. Como si nada pasara. Otra gente sólo puede atreverse a mirar desde fuera, pues han visto que el agua moja y tienen miedo de ella después de una o dos caidas.

    Maravilloso, como siempre, relatos que te dejan con esa sensación especial, no bien, no, pero esa sensación especial

  • Beauséant

    Cuidado con los espejos Ohdiosa, a veces muestran sólo lo que uno no quiere ver. En especial los espejos de los aeropuertos que ya se han cansado de ver tanto rostro sin nombre.

    Tristancio ya lo contaba lepunk aquello de y apenas te caes te levantas, y apenas te levantas, te caes.. en la rueda de la vía una vez abajo y otra arriba… y mejor que sea así, porque acostumbrarse es como dejar de estar vivo… Un ejemplo perfecto es este texto que ahora comentamos, he tenido que subirlo tres veces porque la copia de seguridad no acababa de funcionar, al final le he cambiado el nombre y parece que le ha gustado.. hay que intentarlo, esa es la moraleja.

    Gracias ninguen. Sí, quería hacer un pequeño homenaje a los supervivientes natos, esos que no dejan de luchar por más que todo parezca estar en su contra. Yo, que veo la vida desde la orilla, siempre he sentido un poco de envidia de esas personas 😉

    (y escribir algo y dejar una sensación es la mayor aspiración que se puede tener)

    Hey, Vanessa nunca puedes volver sobre tus huellas, inténtalo y verás, porque la persona que sigue esas huellas de vuelta no es la misma que había en el camino de ida, es otra persona que ha aprendido algo en ese caminar, por eso hay que ser un poco polilla, aunque sea un bicho harto feo, porque nunca dejan de buscar esa luz…

    (y, aunque tenerte por aquí sea un placer no lo conviertas nunca en una obligación 😉 )

  • Dr. Espinosa

    El caso es que muchas veces, quizás la inmensa mayoría, no buscamos para encontrar, sino para mantenernos en movimiento. Para estar dentro de esa corriente que sí, que quizás no es la adecuada, pero al menos es algo. Y estando en ella siempre cabe la posibilidad de salirse. Quedarse parado, simplemente, no lleva a ningún lugar.

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