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    ¡vencer!

    El caudillo emite sonidos ahogados al masturbarse con la mano derecha mientras la izquierda, que sujeta una pluma estilográfica, tiembla sobre el papel contra el que firma las últimas sentencias de muerte apiladas sobre el pesado escritorio del despacho. Ese solía ser el mejor momento del día, con al amanecer iniciando su lento ritual y el viejo palacio aún en un silencio de camposanto. Pero ya no, todo ha cambiado para volverse más incómodo, quizás se deba a la llegada del invierno que ha traído negros nubarrones que no logra explicar sobre su laureada cabeza. Aquel enorme caserón tampoco ayuda.…

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    las flores del peral

    El peral ha empezado a florecer. Lo que ha debido ser un proceso largo y meditado para convertir esos pequeños bulbos de color verde en una tormenta de flores blancas ha sido algo inmediato ante mis ojos. Un chasquido de…

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    la viuda

    El curilla lleva media hora mirando con el pulso acelerado las flores dejadas ante el altar por una de las feligresas. Un ramo grande y colorido que luce como un incendio en medio de la negrura de la pequeña parroquia.…

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    un grupo de pingüinos desamparados

    El guía espera con paciencia hasta que todos guardamos silencio a su alrededor y nos informa de que la zona que ahora pisamos con nuestras sandalias y deportivas era conocida hace siglos como “buharya”. Un nombre, nos explica, que de…

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    Bagheera y Khan

    Son dos gatas, una es un tigresa, la otra una pantera. Ambas llegaron de la calle y decidieron quedarse a compartir conmigo sus vidas, así de sencillo. Lo he comprobado muchas veces: existen gatos que buscan ser domésticos, el calor…

  • leer,  mirar,  otra vida

    salida 56

    La periferia es un lugar difuso donde la ciudad pierde su alma y sólo deja como rastro de su presencia las vías de entrada y salida. Carreteras y autopistas con forma de arterias grises que nutren al viejo y podrido…

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    el viaje

    Nos prestaron unos mapas rodeados de abismos, borrosos por el paso de los años y manchados de todas las manos que los habían tocado. Señalaron un punto imaginario sobre ellos al que llamaron Norte y nos desearon buena suerte después…