• leer,  mirar,  otra vida

    una fe inquebrantable

    El pequeño ratón, bigote enhiesto y hocico rosado, no sabe nada en absoluto del laberinto. Las paredes de cartón cambian su configuración cada día y él sólo intuye un orden superior que guía su vida hasta el ansiado premio final, un trozo de queso grasiento y un poco sobado que reposa sobre un atril de metacrilato. El laberinto es su vida, todo lo que necesita conocer, y el queso todo lo que ansía conseguir en su corta y frustrante existencia. Si en algún momento fuese elevado a las alturas del laboratorio por alguno de los tipos de batas blancas para…

  • leer,  mirar,  otra vida

    almas tenues

    Los muertos no siempre encuentran el camino hacia el descanso que (suponemos) es eterno. A veces se pierden en ese camino que (volvemos a suponer) es luminoso y fácil de encontrar. Es más, no siempre se pierden, en ocasiones desean…

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    los gatos Fibonacci

    Una de las primeras cosas que aprendes en las clases de física multidimensional es como la energía de nuestro universo se distribuye siguiendo la forma de una espiral de Fibonacci. Una energía, nos recordarán, que es incapaz de morir y…

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    aquellos días

    Aquellos fueron los días en los que salía con el coche a dar vueltas sin rumbo. Me gustaba acercarme a última hora a los enormes centros comerciales de la periferia aunque me pusiesen triste. Lo cierto es que quería ponerme…

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    las estatuas de la galería

    Todas las estatuas de la galería reposaban sin cabeza sobre columnas llenas de filigranas. Buscó las extremidades desaparecidas en el patio, en los cientos de corredores y en la sala capitular. No estaban en parte alguna, aquellas estatuas parecían haber…

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    los irreductibles

    No soy de fiarme mucho de los calendarios, las casillas de los días se me asemejan demasiado a lápidas frescas a la espera de alguien que grabe un nombre sobre ellas. Los calendarios no tienen la culpa, soy consciente de…

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    los pasos de un suicida

    Segunda y última parte de una historia que comenzó con los lobos. Tienes las líneas de la mano demasiados finas, le dijo la adivina, la gente como tú suele morir de manera trágica. Y él allí, sentado con la mano…