leer,  mirar

las orejas de los burros

Repartí la manzana en dos mitades, sin pensarlo mucho, como se hace con alguien con quien se comparten rituales y confianzas. El más grande se acercó primero, con esa cautela que no es miedo sino protocolo, olisqueó mi mano abierta y la atrapó con unos belfos contorsionistas, mostrándome unos dientes enormes y amarillos como las teclas de un viejo piano. Lo hizo con total delicadeza, apenas un roce, como un caballero besando con pulcritud la mano enguantada de su amada.

Siempre me sorprende que los animales digan tanto con partes del cuerpo que en nosotros parecen dormidas.

Las orejas de los burros, por ejemplo. No son solo orejas: son dos antenas afelpadas que palpan el aire, que dudan, que escuchan incluso cosas que todavía no han ocurrido. Rotan precisas y en silencio como si midieran el mundo antes de decidir qué hacer con él. Mientras comía, las suyas giraron dos veces hacia el camino, una en dirección a su compañero, una vez hacia mí. Todo registrado, todo procesado en algún lugar al que no llegan mis sentidos.

Me pregunto qué habrá captado que yo no. Qué opinión habrán intercambiado sobre ese humano que ha hecho un alto en el camino para compartir unas manzanas con ellos.

Cuando terminaron la manzana se quedaron quietos un momento, mirándome, sin pedir más. Luego el más pequeño movió las orejas apuntando hacia algún lugar del valle, como señalando algo, y los dos se alejaron con una parsimonia carente de urgencias. Como quien cierra una conversación incómoda y ya no tiene nada más que añadir.

Os dejo por aquí a otros burritos.


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23 Comments

  • BDEB

    Creo que los animalitos saben bien a quien acercarse y de quien confiar. Quizás te indicaban el camino a seguir respondiendo así a tu gesto amable.
    El burro siempre me ha parecido un animal noble y un poco abandonado de la mano de dios.
    Estas imágenes o las de la otra entrada captan de maravilla a eso que me refiero.
    Me encanta Beauseant.
    Un abrazo.

  • Mónica Frau

    Siempre tan sensible en tus apreciaciones, certeras y precisas, descritas con la agudeza de quien sabe observar y se complace en transmitir. Un placer leerte, Beauseant. Hermosas fotografías. Un abrazo

  • Eva

    Cuando le hablo a mi perrita, ella responde con un sutil movimiento de orejas y yo sé que me ha respondido a su sutil manera perruna, así que los encantadores burritos de tus fotografías (no se ven muchos desde hace años) tienen en su elemento más distintivo, sus orejas, un vehículo de comunicación que nosotros, tontos humanos, hemos convertido en caricatura.

  • Carlos Perrotti

    Fueron a rebuznar por tu buena onda, no muchos les convidan de su manzana o reparan en la tan particular sensible belleza de los burros…

  • Gabi C S

    ¿CÓmo que mirandote sin pedir mas? ¿Porque crees que te miraba?
    Me sorprende de los burros que por algun motivo, pensamos que son tontos. Y lo pensamos porque creemos que cuando no obedecen (hablo de tareas agrarias) es porque no lnos entienden;pero en realidad esporque no quieren. Las mulas y los caballos suelen obedecer, pero los burros es segun les viene.
    Abrazooo

  • POETAS EN LA NOCHE

    Me ha gustado mucho como lo cuentas, se nota ese momento tranquilo, el cuidado con el animal y esa forma de observar los detalles que normalmente se nos pasan.
    Yo tengo perrito y te aseguro que parece entenderme.
    Me encantan las fotos.
    Feliz domingo. 🌷

  • beauseant

    Tras muchos años viviendo entre humanos, BDEB, supongo que deben saber leer nuestras intenciones, eso es cierto y, claro, si además te ven buscar en la mochila y sacar una manzana, entonces esas orejas se ponen tiesas y te ladean la cabeza para estudiarte mejor 🙂 Me alegra que hayas sabido verlo en las fotos, había una luz horrible, pero me quería llevar un recuerdo, al final eso es lo importante, ¿verdad? el recuerdo aunque sea imperfecto.

    Tienes razón, los burros fueron explotados por los humanos y luego olvidado, pero incluso por su propio creador, ¿no te parece? No son tan “guays” como los caballos ni tan “útiles” como las sufridas vacas así que, sí, se han quedado un poco a medio camino.

    Muchas gracias, Mónica Frau, me gusta escribir esas entradas de vez en cuando, son un poco un cuaderno de campo sobre las cosas que voy viendo.

    Mil gracias, Dalianegra, me alegra que te gusten los burritos, se lo merecen.

    Están los perros Eva, que nos escuchan, nos entienden y hacen lo posible por complacernos, y luego tenemos los gatos, que te escuchan, te entienden y pasan de ti por completo 🙂

    ¿Recuerdas a los niños malos?, les ponían un gorro con orejas de burro, en los tebeos de zipi y zape salían mucho (creo que conoces esas referencias por tu edad, lo mismo te estoy hablando en otro idioma) Nunca he tenido claro el motivo de que pensemos que son tontos, la verdad.

    Te confieso, Carlos Perrotti, que siempre llevo algo más de pan o de fruta por si me cruzo con alguno de esos bichos. En especial los burros, más que los caballos, que son más altivos… bueno, me parecen más altivos, ya me entiendes.

    Supongo que miraba por si llevaba algo más, Gabi C S, es verdad, pero lo cierto es que estaban ahí más por curiosidad que otra cosa.. En mi infancia había un burro, creo que era un burro, con el que transportaban unas garrafas de agua muy pesadas en unas alforjas, y ya te digo yo que se burro sabía latín.

    Tienes razón, nos deben ver como unas criaturas muy extrañas, ¿verdad? Esa mezcla de bondad y de maldad, lo indefensos que parecemos, pero como logramos doblegar todo a nuestro favor… Mejor no saber lo que piensan, ¿verdad?

    Es fácil caer en el humanismo, POETAS EN LA NOCHE, pero yo creo que sí nos entienden, no te digo a un nivel profundo, reflexivo, pero sí nos entienden. En especial los perros, saben si te encuentras bien, si te llevas un disgusto con algo vienen corriendo con un juguete, si andas de mal humor saben mantener un poco las distancias… conocen a cada persona, y saben lo que pueden o no pueden hacer. Y los humanos también podemos hacer lo mismo, pero algunos parecen demasiado orgullosos para “rebajarse” a ello, ¿verdad?

  • Joiel

    Un gesto de nobleza, y como recompensa, amistad y el revelar de algo extraoardinario que suele pasar desapercibido. Los pequeños gestos suelen ofrecer pinceladas que abarcan varios mundos a distintos niveles.

  • Miquel

    Uno de los animales más inteligentes. Recuerdo, y no es un dicho, que si tropezaban una vez en una piedra llevaban el cuidado de no hacerlo en los viajes siguientes, llevan cuidado y tienen memoria.
    Si vuelves otra vez por allí te seguirán para pedirte otro trozo de manzana.
    No olvidan.
    Un saludo

  • Alfred Comerma Prat

    Tienen que estar atentos a tus intenciones; no dejas de ser un humano, y si les das algo, será con alguna intención. Una vez hechas las comprobaciones, te recordarán con agrado; bueno, dependerá de las manzanas, claro.

  • Mento

    Siempre me han gustado los burros. Me parecen animales bastante inteligentes en sus mundos de burros. Y hasta bastante más que muchos humanos que conozco.
    Las fotos son una pasada, me encantan.
    Un beso!

  • Beauséant

    Es en los pequeños gestos donde mostramos lo que somos, Joiel, y creo que eso incluye a los humanos y a los no humanos 😉

    No te preocupes, Citu, yo creo que estaban bastante a gusto donde estaban. Los burros ya casi no tienen utilidad para los humanos, así que los humanos que tienen burros, los tienen casi por gusto…

    Tienen mucha inteligencia, Miquel, eso seguro, además de ser grandes senderistas, si tienes dudas sobre como subir a una montaña, deja que el burro vaya delante… ahora que lo pienso no sé si es una frase afortunada para estos tiempos en los que tantos burros (de los malos) quieren ser los primeros.

    Las manzanas, Alfred Comerma Prat, y una buena rascada en los morros y detrás de las orejas, yo doy un servicio completo 😉

    Muchas gracias, Mento, cuando veo un burro no puedo evitar sacar una foto, creo que si un día me pusiese a bucear en las fotos que tengo, me sorprendería la cantidad de burros que aparecen 😉 Un abrazo

  • Ángeles

    Tu texto parece sencillo pero está lleno de detalles exquisitos, como por ejemplo ese símil del beso en la mano.
    Una delicia de texto, lo mismo que una delicia de fotos. Me encantaría tener ocasión de darle manzanas a un burrito. Y un beso también le daría.

    Saludos.

  • Toro Salvaje

    Me dan ganas de imitarte.
    Qué momento tan hermoso.
    Mi abuelo tenía caballos, burros, mula… no sé si es lo mismo burra y mula… yo diría que no.
    Cuando de pequeño iba al pueblo de vacaciones atravesaba el muro del tiempo y aparecía en un sitio mágico.

  • evavill

    Muy bonito texto, lo mismo que las fotos.
    No sé cómo lo haces pero captas genial sus miradas, parece que se adivinan sus sentimientos.

  • Milena

    Nunca me había puesto a pensar en las orejas de los burros. Me ha gustado mucho lo que has escrito, contagia ternura, y enalteces el mundo animal -somos los humanos los tremendamente desubicados cada vez más- y le pones tu toque de humor.

  • Doctor Krapp

    Me sorprende de los animales, llamémoslos domésticos, esa mirada al infinito cuando les invitas a comer. Nunca te miran a los ojos. Nunca a las personas que les están alimentando. Disfrutan tanto que su mirada es interior aunque se dirija a un punto lejano e indefinido.

  • beauseant

    Pues tendrán toda la razón, t&e, una locura peligrosa.. y contagiosa, mejor que anden con cuidado los pobres pollinos o acabaron convertidos en lobos.

    Muchas gracias, Ángeles, siempre pienso que fuerzo un poco las metáforas, pero cuando me gustan como suena no soy capaz de quitarlas 🙂 Las manzanas, recuerda, la mano muy extendida y en la palma para que puedan recogerlas sin darte un mordisco… los besitos, como quieras…

    Espera, Toro Salvaje, que esa creo que me la sé. Una mula es un animal, un híbrido, estéril, fruto del cruce de un burro con una yegua, mientras que una burra es, pues eso un animal no estéril fruto del cruce normal. La mula es un animal más fuere por lo que los humanos le vimos utilidad para cargar cosas.. tampoco sé si sabría diferenciarlos, a mi me gusta rascarles el lomo sin preguntar…

    Me gustan los pueblos, pero quizás es por eso que comentas, porque los veo dede el otro lado del muro del tiempo.

    Los animales suelen ser curiosos, evavill, y los domésticos muy tranquilos. Cuando ven una cámara casi siempre se acercan a ver ese extraño objeto, es ahí cuando hay que prestar atención para hacer la foto.. muchas gracias.

    Son muy expresivas, ¿verdad?, Milena, pero pasa con muchas partes de los animales, que son verdaderos testigos de su estado de ánimo pero los humanos, tan pegados a las palabras, tan, tienes razón, desubicados, no sabemos leer.

    Muy buena apreciación, Doctor Krapp, en especial cuando es un alimento poco habitual. Imagina, una manzana a un burro que come pienso y hierbas, una manzana, un trozo de pan… es verdad, ponen cara de estar el paraíso 🙂

    Algunas personas, Juvenal Nunes, ni con esas orejas escucharían lo que tiene que decirles el mundo… un abrazo

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