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el espíritu de la ira

El espíritu de la ira es un dragón fuera de toda escala. De su boca brota un fuego capaz de fundir cualquier metal forjado por el ser humano. Sus escamas queman como ácido al roce. Y sus ojos… no me hagáis hablar de sus ojos. Basta decir que nadie ha vuelto indemne de su mirada.

Los domadores saben todo eso. Forma parte de lo que son, de su historia, de los mitos labrados en una profesión que ha pasado entre murmullos a través de generaciones. Conocen también algo más sobre ellos: cuanto mayor es el dragón, más ostentosos son esos símbolos —el fuego, las escamas, los colmillos— porque más asustada está el alma que habita en su interior.

Por eso trepan sin miedo por su cuello alargado. Suben con paso firme, alegres incluso, porque han aprendido una verdad sencilla: El dragón de la ira solo puede hacerte daño si le dejas creer que puede hacerlo.

Ese es su único poder.


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16 Comments

  • Kansas

    Qué texto tan directo y esencial, y cuando lo has leído y vuelves a la imagen, parece transformada gracias al texto. Soberbio!

  • Gabi C S

    Igualito que en ” bola de dragon”, en que el dragon concede deseos. En nuestra cultura te ofrece manzanas (envenenadas, claro)
    Abrazooo

  • miquel

    No es tan sencillo, no lo es. La ira es un estado repentino de furia del que después, generalmente, se arrepiente uno.
    ¿Quién lo la ha sentido alguna vez?
    Lo complejo es que se convierta en hábito.

  • BDEB

    Fíjate que esa descripción tuya del dragón me ha traído a la cabeza a ciertas personas, esas que aprovechan saber los puntos débiles de uno para atacar cuando flaquean.
    Quizás nuestras armas para defendernos podrían ser esos pequeños domadores que tu imagen capta a la perfección quien tiene más fuerza a pesar del tamaño.
    Tus letras hoy hacen la imagen aún más “grande” ¿o es al revés?
    Me encanta Beauseant, un abrazo.

  • Joselu

    Tu texto y la imagen me ha sugerido la reflexión sobre la sombra de que habló Carl Jung. El dragón sería la sombra que nos acecha en el interior de cada uno de nosotros, nuestro lado oscuro y al que tememos no atreviéndonos siquiera a mirarlo a los ojos. Es el lado del ‘mal’, pero sin aceptar la sombra, sin atrevernos a considerarla parte activa -no pequeña- de nosotros, no sobrevivimos. Me ha costado muchos años aceptar la sombra en mi vida y todavía a veces me aterra saber que está ahí en el núcleo más íntimo de un ego cuyos vértices son inciertos. No sé si me he desviado mucho de tu propuesta, Beauséant.

  • Beauséant

    Así lo creo, Alfred Comerma Prat, no entrar en esa espiral de oponentes donde cada uno sube un escalón más de la escalera de la ira. Es complicado, a veces dan ganas de quemarlo todo 😉

    Muchas gracias, Kansas, a veces doy demasiadas vueltas a las historias, pero la de hoy me apetecía envolverla en uno de mis géneros favoritos, que es el de los cuentos.

    El dragón concede deseos, Gabi C S, pero es un poco puñetero porque exige un trabajo inmenso para lograrlo. Al final acabas pidiendo como deseo que resucite a alguien que murió intentando lograr esos deseos. Mejor que se hubiesen quedado todos en casa, ¿no?

    Nada sencillo, miquel, requiere mucho entrenamiento, pero creo que suele funcionar. Incluso cuando se sale de escala ese dragón que se sale de escala, estoy pensando, por ejemplo, en Trump, creo que es mejor ignorarle, porque cuánta más atención recibe más destructivo se vuelve… Y, claro, el arrepentimiento, ¿verdad? Esa sensación de vacío que te queda cuando sabes que te has pasado, que has puesto cosas encima de la mesa que ahora no puedes retirar.

    Mi defensa suele ser la ironía, BDEB, porque como les enseñes la más mínima debilidad, la usarán para hacerte daño. Saben detectar lo que te duele…
    Es curioso lo que dices de la foto porque sí, tiene un pequeño truco para que pareciese más grande 😉

    No te has desviado, Joselu, has ido al centro de la historia aunque no lo haya contado. Ese dragón de la ira, muchas veces, duerme en nuestro interior. Es esa sombra que acecha nuestras debilidades y esta asustado, muy asustado. Efectivamente, no podemos negar su existencia, ni tan siquiera acabar con él, la sombra tiene su lado negativo y lado positivo, hay que saber detectarlo, domesticarlo de alguna forma.. y, la verdad, a veces da mucho gusto quitarle el bozal al dragón y que arrase alguna aldea 😉

  • Eva

    Pienso que es digno de lástima, ese dragón con el alma asustada, que lanza fuego y alaridos porque no sabe hacer nada más, condenado a vivir en la ausencia de sí mismo, incapaz de tender ningún puente hacia los demás. Pobre Dragón.

  • Toro Salvaje

    La ira suele estar asociada a un atávico sentimiento de peligro.
    Infancias difíciles donde los niños son maltratados o cualquier tipo de situación donde alguien perciba que su integridad física o psíquica pueda estar en grave riesgo.
    A veces incluso con razón.

  • evavill

    La ira es un sentimiento que no está bien visto, como no lo está casi ninguno que sea negativo aunque sean tan naturales y necesarios como los positivos.
    La ira muchas veces está justificada y hay que expresarla o te envenenas. Sin hacer daño a nadie, a ser posible.
    Me hacen gracia los domadores del dragón de la foto 🙂
    Saludos!!

  • Beauséant

    Me ha resultado muy bonito, Eva, que hayas pensado en el dragón porque, claro, es fácil olvidarlo, ¿verdad? A veces nos cuesta asomarnos a ciertas almas para entender lo que ha ocurrido en su interior.

    Viendo ciertas actitudes, José A. García, parece que es así, lo he visto en el trabajo, en la comunidad de vecinos, personas saliéndose con la suya simplemente porque han gritado mucho y han logrado cansar al resto… a veces creo que debería pelear más las cosas pero mi cobardía, ya sabes.

    La eterna elección entre volar y pelear, ¿verdad , Toro Salvaje? La ira en ciertas ocasiones puede ser el mejor remedio, pero mira que me cuesta 😉

    Un buen grito a tiempo, evavill, un portazo, una frase punzante.. Sí, a veces la ira funciona como las válvulas de las ollas a presión, es mejor dejarla escapar de manera controlada a que explote justo delante de la persona que menos culpa tenía.. Los domadores de la foto son grandes guerreros, no te fíes de su tamaño 😉

  • Cabrónidas

    El dragón, hasta donde sé, tanto representa fuerza y sabiduría (oriente, china), como maldad y pecado (gran parte del resto del mundo). Y no hace falta más que echar un vistazo a la Historia para ver por dónde nos decantamos.

  • Marisa Alonso Santamaría

    Pensar antes de hablar…
    Creo que todos nos hemos dejado llevar por la ira alguna vez, pero pienso que no nos conduce a nada, nos hacemos daño a nosotros mismos. Estoy de acuerdo con Miquel.
    Un beso y buen día, Beauséant

  • Beauséant

    Un horrible color anaranjado, t&e, por suerte ya hemos visto su verdadera cara y algunas personas parecen estar despertando de su letargo.

    A mi me gustaba más la interpretación del señor de los anillos, Cabrónidas, un gato perezoso con muy mala leche que sólo quería acumular oro por algún motivo que nadie sabe porque, ya me dirás para que quiere el oro un dragón, ¿verdad?

    Nos hacemos daño, Marisa Alonso Santamaría y, lo peor, hacemos daño generalmente no al causante de la ira, hacemos daño a las personas que tenemos cerca y nos quieren porque sabemos que nos perdonaran…. ese es el gran poder de la ira.

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