el espíritu de la ira

El espíritu de la ira es un dragón fuera de toda escala. De su boca brota un fuego capaz de fundir cualquier metal forjado por el ser humano. Sus escamas queman como ácido al roce. Y sus ojos… no me hagáis hablar de sus ojos. Basta decir que nadie ha vuelto indemne de su mirada.
Los domadores saben todo eso. Forma parte de lo que son, de su historia, de los mitos labrados en una profesión que ha pasado entre murmullos a través de generaciones. Conocen también algo más sobre ellos: cuanto mayor es el dragón, más ostentosos son esos símbolos —el fuego, las escamas, los colmillos— porque más asustada está el alma que habita en su interior.
Por eso trepan sin miedo por su cuello alargado. Suben con paso firme, alegres incluso, porque han aprendido una verdad sencilla: El dragón de la ira solo puede hacerte daño si le dejas creer que puede hacerlo.
Ese es su único poder.
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One Comment
Alfred Comerma Prat
No mostrar miedo es una forma de ganar.