Incluso los grabados en piedra, BDEB, como ese ladrillo que pronto será nada…
¿o es el corazón quien traiciona a los intereses?, Toro Salvaje
en mi caso, evavill, yo siempre digo “depende” y, como dices, esos dependes pueden llegar tan lejos que sean casi, casi un para siempre.
cuando las personas se ponen prácticas, Cabrónidas, el corazón siempre suele perder… digamos que el empuje del corazón es muy fuerte, pero dura poco tiempo.
y, Mónica Frau, a veces estamos a un lado o el contrario de esa frase. A veces nos la dicen, a veces la decimos…
Tengo un amigo escritor y lexicógrafo que me hacía la siguiente reflexión sobre los adverbios ‘siempre’ y ‘nunca’. Él no los utilizaba en sus textos porque son demasiado radicales, extremos e irreales. Es difícil no entrar en contradicción con ellos a lo largo de una vida en que cambiamos y no somos los mismos porque las circunstancias nos transforman. Es difícil, si no imposible, ser coherente con la carga semántica y existencial que conllevan las palabras ‘siempre’ y ‘nunca’.
Me conozco demasiado bien como para hacer juramentos que sé que no cumpliré. Y aún así soy de las pocas personas que aún creen en los para siempre. En los que son reales y se van forjando con el tiempo. 😉
El “siempre” más falso que pronunciamos es ese que hacemos en el momento de nuestra boda religiosa: “permanecerte siempre fiel hasta que la muerte nos separe”. Terrorífico 🙂
En mi caso, Joselu, que no llego a escribir apenas nada, también tengo cierta tendencia a evitar ciertas palabras tan cargadas de significado, tan, digamos, grabadas en piedra. Tampoco las uso en mi vida real, ¿cómo puedes decir que algo es para siempre?, es imposible saberlo, cómo decir que nunca harás algo? La vida te lleva por caminos raros y nunca sabemos cuál es el destino.
El siempre tiene el germen del nunca en su propia concepción, Krudios, puede ser una cosa u otra.
Muchas gracias, Marisa Alonso Santamaría, me alegra verte por aquí.
Un hasta siempre, Carlos Perrotti, ¿verdad?
Prometer, Alfred Comerma Prat, más que una realidad, es un deseo, algo que en su momento parece fácil y alcanzable, pero no debería ser algo escrito en piedra.
Hay que creer en ellos, Mento, porque suenan bonito, porque dan calorcito, sabes que son una pequeña mentira pero, mientras puedas creer en esa mentira, todo marcha bien. A mi me cuesta mucho hacer ciertas promesas, por eso mismo, porque te bloquean.
Muchas gracias, Citu…
Alguien puso mucha fe en esas letras, Miquel, quizás formaron parte de un edificio, luego el edificio desaparecido y sólo queda ese pequeño rastro que pronto será nada.
¿Verdad?, Diego, dan ganas de levantar la mano y decir, bueno, vamos a ver, tampoco nos volvamos locos con esto 🙂 Dan ganas de ir con un abogado, por si acaso.
Uhmmm… No todos son pequeñas o grandes mentiras. Hay para siempres que son muy reales. Como el amor de una madre o la promesa que hacemos conscientes de nuestras limitaciones. Pero ni todas las .adres son iguales, ni todas las conciencias son iguales de conscientes. Debemos de creer en ciertos para siempre… justo en aquellos que nos mantienen siendo mejores personas. 😉
Sí, Mento, lo has explicado mucho mejor. Creo que a veces es necesario creer sin darle más vueltas, y también creo que debemos ser capaces de entregarnos a esas promesas sin pensar en fechas de caducidad… De lo contrario no seríamos capaces de disfrutar de nada y sería todo un poco feo, ¿verdad?
Dos caras de una misma moneda, ¿verdad?, Milena, como si uno fuese de la mano del otro, inseparables, pero irreconciliables…
El territorio de los recuerdos es suavizado por la memoria, Doctor Krapp, es bueno volver por allí, entender y entenderse un poco mejor… debemos aprender a vernos con cierta indulgencia, ¿no te parece?
Con un ligero toque de humor negro, los únicos “siempre” y “nunca” rigurosamente ciertos y sin excepción en todos sus casos es… la muerte. Todos los que se han ido, lo han hecho para “siempre” y “nunca” nadie ha regresado después de gran viaje… Y lo de Jesús no cuenta, que todos conocemos a telepredicadores micrófono en mano haciendo milagros entre sus fervientes admiradores/discípulos…
Un abrazo. Me encanta como escribes.
Una antigua conocida, un poco gitana ella, decía, Pink Panzer Yorch, que el que nadie “haya vuelto”, se debe, sin duda, a que en ese “allí”, se está muy bien y nadie piensa en regresar… Como explicación, no me pareció muy convincente, pero me pareció una buena justificación 🙂 El destino natural de lo que somos es la nada, y no debería darnos tristeza el comprenderlo, debería hacernos sentir muy responsable de lo que somos.
28 Comments
BDEB
Cuantos “para siempre” quedaron en el olvido…
Toro Salvaje
Los intereses suelen traicionar al corazón.
Y luego pasa lo que pasa.
evavill
Por si acaso habría que decir, “para ahora”. Y hasta puede que el ahora dure tanto que se convierta en un siempre.
Cabrónidas
Siempre fueron más poderosas las prioridades que los “para siempre”.
Mónica Frau
Cuantos destinos habrán quedado sellados con esa frase. Un abrazo
Beauséant
Incluso los grabados en piedra, BDEB, como ese ladrillo que pronto será nada…
¿o es el corazón quien traiciona a los intereses?, Toro Salvaje
en mi caso, evavill, yo siempre digo “depende” y, como dices, esos dependes pueden llegar tan lejos que sean casi, casi un para siempre.
cuando las personas se ponen prácticas, Cabrónidas, el corazón siempre suele perder… digamos que el empuje del corazón es muy fuerte, pero dura poco tiempo.
y, Mónica Frau, a veces estamos a un lado o el contrario de esa frase. A veces nos la dicen, a veces la decimos…
Joselu
Tengo un amigo escritor y lexicógrafo que me hacía la siguiente reflexión sobre los adverbios ‘siempre’ y ‘nunca’. Él no los utilizaba en sus textos porque son demasiado radicales, extremos e irreales. Es difícil no entrar en contradicción con ellos a lo largo de una vida en que cambiamos y no somos los mismos porque las circunstancias nos transforman. Es difícil, si no imposible, ser coherente con la carga semántica y existencial que conllevan las palabras ‘siempre’ y ‘nunca’.
Krudios
que tan complicada es esa palabra, tiene una dualidad tan extraña que sobrepone tanto que a la vez puede terminar en nada.
Marisa Alonso Santamaría
Una frase genial…
Muchos para siempre quedaron en el olvido.
Un abrazo, Béauséant.
Tienes abierta la puerta a mi espacio también.
Feliz día.
Carlos Perrotti
Es una forma de decir nunca…
Abrazo!!
Alfred Comerma Prat
Mañana, cuando nos recordemos, nos volveremos a prometer, para siempre.
Mento
Me conozco demasiado bien como para hacer juramentos que sé que no cumpliré. Y aún así soy de las pocas personas que aún creen en los para siempre. En los que son reales y se van forjando con el tiempo. 😉
Citu
muy cierto. Te mando un beso.
Miquel
Este, al menos, está roto.
Diego
El “siempre” más falso que pronunciamos es ese que hacemos en el momento de nuestra boda religiosa: “permanecerte siempre fiel hasta que la muerte nos separe”. Terrorífico 🙂
Beauséant
En mi caso, Joselu, que no llego a escribir apenas nada, también tengo cierta tendencia a evitar ciertas palabras tan cargadas de significado, tan, digamos, grabadas en piedra. Tampoco las uso en mi vida real, ¿cómo puedes decir que algo es para siempre?, es imposible saberlo, cómo decir que nunca harás algo? La vida te lleva por caminos raros y nunca sabemos cuál es el destino.
El siempre tiene el germen del nunca en su propia concepción, Krudios, puede ser una cosa u otra.
Muchas gracias, Marisa Alonso Santamaría, me alegra verte por aquí.
Un hasta siempre, Carlos Perrotti, ¿verdad?
Prometer, Alfred Comerma Prat, más que una realidad, es un deseo, algo que en su momento parece fácil y alcanzable, pero no debería ser algo escrito en piedra.
Hay que creer en ellos, Mento, porque suenan bonito, porque dan calorcito, sabes que son una pequeña mentira pero, mientras puedas creer en esa mentira, todo marcha bien. A mi me cuesta mucho hacer ciertas promesas, por eso mismo, porque te bloquean.
Muchas gracias, Citu…
Alguien puso mucha fe en esas letras, Miquel, quizás formaron parte de un edificio, luego el edificio desaparecido y sólo queda ese pequeño rastro que pronto será nada.
¿Verdad?, Diego, dan ganas de levantar la mano y decir, bueno, vamos a ver, tampoco nos volvamos locos con esto 🙂 Dan ganas de ir con un abogado, por si acaso.
t&e
Una palabreja muy traidora.
Mento
Uhmmm… No todos son pequeñas o grandes mentiras. Hay para siempres que son muy reales. Como el amor de una madre o la promesa que hacemos conscientes de nuestras limitaciones. Pero ni todas las .adres son iguales, ni todas las conciencias son iguales de conscientes. Debemos de creer en ciertos para siempre… justo en aquellos que nos mantienen siendo mejores personas. 😉
Beauséant
Todas las palabras lo son en malas manos, t&e…
Sí, Mento, lo has explicado mucho mejor. Creo que a veces es necesario creer sin darle más vueltas, y también creo que debemos ser capaces de entregarnos a esas promesas sin pensar en fechas de caducidad… De lo contrario no seríamos capaces de disfrutar de nada y sería todo un poco feo, ¿verdad?
Milena
Siempre y nunca… son más o menos lo mismo…
Doctor Krapp
El tiempo lo embarra todo: las promesas y los recuerdos, pero es bueno asomarse por tu territorio después de tanto tiempo.
Beauséant
Dos caras de una misma moneda, ¿verdad?, Milena, como si uno fuese de la mano del otro, inseparables, pero irreconciliables…
El territorio de los recuerdos es suavizado por la memoria, Doctor Krapp, es bueno volver por allí, entender y entenderse un poco mejor… debemos aprender a vernos con cierta indulgencia, ¿no te parece?
Stand by
Para siempre es demasiado tiempo. Los dos lo sabíamos.
Beauséant
Pero, StandBy… ¿y lo bonito que fue mientras nos duro?
MJ
No podía expresarse mejor.
Beauséant
Muchas gracias, MJ, aún así, seguiré haciendo promesas de eternidad, qué remedio, ¿verdad?
Pink Panzer Yorch
Con un ligero toque de humor negro, los únicos “siempre” y “nunca” rigurosamente ciertos y sin excepción en todos sus casos es… la muerte. Todos los que se han ido, lo han hecho para “siempre” y “nunca” nadie ha regresado después de gran viaje… Y lo de Jesús no cuenta, que todos conocemos a telepredicadores micrófono en mano haciendo milagros entre sus fervientes admiradores/discípulos…
Un abrazo. Me encanta como escribes.
Beauséant
Una antigua conocida, un poco gitana ella, decía, Pink Panzer Yorch, que el que nadie “haya vuelto”, se debe, sin duda, a que en ese “allí”, se está muy bien y nadie piensa en regresar… Como explicación, no me pareció muy convincente, pero me pareció una buena justificación 🙂 El destino natural de lo que somos es la nada, y no debería darnos tristeza el comprenderlo, debería hacernos sentir muy responsable de lo que somos.