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el espíritu de la guerra

El espíritu de la guerra es el rostro de una muchacha que sabe que será violada.

Así comenzaba el último libro del poeta que murió fusilado al terminar la contienda. Un folio doblado en cuatro junto al lugar donde aún latía su corazón. Un escudo de tinta y papel frente a la pólvora y el metal.

El bando, la identidad de quienes lo pusieron frente al pelotón de fusilamiento no importa. Importan los rostros, grises como jirones de niebla, los uniformes de color parduzco, los puños apretados sobre el acero. Importan los gritos guturales, las órdenes ladradas por gargantas primitivas que habían olvidado el lenguaje.

Y en cada uno de esos rostros, el poeta veía el rostro de su hijo: desdibujado por el miedo, tragado por la obediencia, perdido en algún frente ajeno a cualquier territorio.

El espíritu de la guerra lo arrastra todo a su paso convirtiendo cada acto en inevitable. Su capa negra cubre los campos de batalla y, tras ella, llegan los cuervos de la historia que acuden a picotear entre una confusión de gloriosos cadáveres.

Hombres y mujeres convertidos en espectros; rostros detenidos en un grito que nunca llega a producirse; relojes inmóviles en un tiempo fuera del tiempo: el tiempo de la guerra.

Las letras del poeta se vuelven cada vez más confusas hacia el final. Trazos inseguros, como si su mano temblara con la misma fiebre que arrasaba el continente. Entre esos restos de tinta, aparece repetido, sin orden, el nombre de su hijo. Lo invoca como quien reza a una presencia que ya no sabe si existe, una plegaria muda y sorda; un intento desesperado de imponer un hilo de sentido en la locura.

El nombre de la muchacha, sin embargo, no es vedado. Nadie lo escribió en ninguna parte. Su nombre, como el de tantos otros, se había convertido en silencio; su rostro era ya, simplemente, olvido.


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18 Comments

  • BDEB

    Ese espíritu de la guerra cada vez más presente en nuestras vidas.
    Muchos poetas como el de tus letras, muchos inocentes que en ocasiones no pertenecen a ninguno de los bandos, muchas muchachas, todos víctimas de ese espíritu que no cesa.
    Genial Beauseant.
    Un abrazo.

  • Eva

    Un escudo de tinta y de papel… las palabras frente al horror, frente al olvido. Es bien triste el espíritu de la guerra, a pesar de los hermosos ojos tristes de la muchacha que espera, un resquicio de luz que se apagará.
    Tus palabras también son muy hermosas, Beauseant, un escudo de tinta y de papel.

  • miquel

    No sé si la guerra tiene espíritu, en todo caso, si el espíritu es “aliento vital” la guerra no lo tiene, es destrucción y muerte. Si consideramos que el espíritu es “esencia y fuerza motriz”, entonces sí, la guerra tiene un espíritu oscuro y poderoso que se alimenta de la voluntad humana, el miedo y la ideología.
    Es un tema complejo donde Jung nos daría una versión fascinante.
    saludos

  • Toro Salvaje

    De joven no tenía problemas en ver películas de guerra donde se cometían atrocidades contra la población civil… recuerdo “Los gritos del silencio” en Camboya y muchas otras.
    Ahora me resulta imposible… no puedo, me horrorizan esas monstruosidades.
    Y lo mismo me pasa con libros, series… en el momento que sucede algo así abandono.
    Pero no solo en ficción lo mismo en historia… el otro día comenté en un blog que en los libros de Antony Beevor sobre la segunda guerra mundial me sucedió lo mismo con las bestialidades que hicieron los japoneses con niñas y mujeres coreanas… dejé el libro, no pude seguir.
    Cuando pienso en lo que hemos hecho los humanos a lo largo de la historia creo que deberíamos desaparecer.
    No tengo ninguna duda de que somos lo peor que puebla el planeta.

  • Carlos Perrotti

    Para enmarcar. Como siempre, sabes de lo que hablas y mejor aún lo logras comunicar y hacer que quede resonando en la memoria resignicándose a cada lectura… Chapeau!!

  • Beauséant

    En las guerras, BDEB, ganan muy pocos, pero los que ganan, ganan mucho y son, además, los que las empiezan y terminan. El resto son rostros anónimos, gente sin nombres, no interesan, no importan. Para ello las canciones y los poemas, nada más.

    Muchas gracias, Eva, un escudo débil, me temo, aunque nunca pierdo la esperanza de que sean un poco más grandes, que una vocecita se una a otras muchas y acabe siendo un vendaval, ¿puede ocurrir? Supongo que no, pero no por eso debemos silenciarnos, ¿no te parece?

    Lo has explicado muy bien, miquel. Efectivamente, es espíritu como impulso, como fuerza motriz. No hay nada vital en su interior, es la propia negación de la vida… Ahora tengo mucho interés en en conocer las palabras de Jung, voy a buscar algo, pero te agradecería cualquier indicación 😉

    Me ocurre algo similar, Toro Salvaje, que ya no aspiro a comprender, que no quiero que me justifiquen ni me den explicaciones. Es algo que no quiero entender, que no puedo entender, que me sobrepasa. La guerra en todas sus facetas, pero en especial esas venganzas, las miserias desatadas… quizás sea una actitud cobarde, no lo sé, pero ahora mismo es la única que tengo.

    Mil gracias, Carlos Perrotti, no sabía si publicar el texto, la verdad, al volver a leerlo me parecía demasiado visceral desde el arranque.. pero, no sé, al final censurarse me parece peor opción, creo que este pequeño rincón es el único lugar donde puedo ser un poco más yo… En fin, que muchas gracias por tus palabras.

  • Joselu

    Me ha gustado tu texto en que eludes los colores del uniforme del que perpetra la violencia frente a las víctimas. No es un ajuste de cuentas político, sino una reflexión existencial sobre la guerra, sobre ese espíritu que se reproduce en los seres humanos para acabar con la vida de otros semejantes.

    A diferencia de Toro salvaje, no me afectan los relatos de atrocidades realizadas por los hombres. Aguanto bien películas y libros que las planteen. Creo que me he insensibilizado y soy capaz de leer horrores sin número reconociendo en la violencia y el dolor causado por unos y por otros parte de la naturaleza humana que va paralela a la de los que luchan por su conservación y su dignidad, en esa dualidad terrible que es ser humano. Somos seres violentos, es la principal enseñanza que tendríamos que tener para no llevarnos a engaño sobre lo que representamos.

  • Alfred Comerma Prat

    Es imposible entender que la guerra pueda aportar algo positivo per se, cuando solo produce horror y muerte, para disfrute de los salvajes y beneficio de los que las promueven Todos los demás somos simple carne de cañón.

  • Malania Nashki

    “El espíritu de la guerra lo arrastra todo a su paso convirtiendo cada acto en inevitable.”
    claro que sí.
    Coincido con TORO SALVAJE, me cuesta terminar pero más aun, no quiero ni empezar a leer esas cosas, menos ver películas o series.
    Tengo un amigo, tucumano, que solo mira las noticias en las que pasan las novedades de la guerra actual.
    Creo que si yo haría lo mismo me enfermaría con el solo hecho de pensar que desde donde estoy, nada podría cambiar. Impotencia total.
    Buen inicio de semana a todos.

  • Frodo

    Fui siguiendo tus espíritus en IG, aunque soy algo “colgado“ con esa red social. Ahora que he leído tus entradas entiendo de qué van.
    Esta en particular me lleva a pensar que la evolución del ser humano se da en varias disciplinas y áreas pero en esta en particular seguimos igual que cuando éramos hordas.
    ¿Con qué armas cree que se dará la Tercera Guerra Mundial? le preguntaron a Einstein preocupados por la carrera nuclear. Él se quedó pensando un rato y dijo: la Tercera no sé, pero la Cuarta con palos y piedras.

    Abrazos, crack

  • Joiel

    Muchos nombres y ninguno. El poder de la palabra, que da rostro a quien solo es un número, quizás un adjetivo en una historia que poco sabe de finales felices. Somos esos espectros, aunque el espejo nos devuelva un supuesto reflejo ridiculizado.

  • Gabi C S

    La vida salvaje es guerra perpetua, y no nos confundamos, somos los mismos desde la ultima mutacion que nos convirtio en lo que somos. Solo hemos metido mas cosas en el cerebro. La civilizaciln y la paz es un artificio del que drbemos estar orgullosos y agradecer. Cuando desaparece lo que queda es la guerra, mas alla de politica y causas.
    Esta vez he tenido que ir a buscarte porque en la lista de lectura no sales despues de dos dias, pero creo que,segun comentan otros blogueros , es culpa de blogger que no actualiza, aunque en los comentarios veo que nadie ha dicho nada.
    Abrazooo

  • t&e

    Ahora esos barbaros que las promueven se han vuelto de pronto hacia la prosa poética cuando definen que hacen, y no es tal, es tan solo un eufemismo. Ellos ya no hacen guerras. Solo hacen “Operaciones especiales”.
    ¡Que me quede como estoy!!!!

  • Beauséant

    La idea era eso que has explicado, Joselu, la guerra como un algo abstracto, los mismos colores, los mismos gritos, las mismas víctimas, ni tan siquiera es una guerra concreta, porque al final parecen todas iguales. Una especie de virus, ¿verdad? de fiebre colectiva que afecta a las naciones y que no sabemos, que no queremos, parar.

    A mi me da miedo acostumbrarme, la verdad, pero sobre eso, como tantas otras cosas, tengo sentimientos encontrados. Dejar de mirarlo no hacen que dejen de existir los monstruos, quizás sea más honesto mirar bajo la cama y comprobar que sí, que ahí siguen los monstruos. Insensibilizarse no quiere decir dejar de horrorizarse o no ver lo incorrecto, es asumir esa realidad para intentar cambiarla… Si es que se puede cambiar porque, es cierto, somos seres violentos, debemos aceptar esa parte de lo que somos para intentar canalizarla.. puras utopías, ¿verdad?

    Un abrazo

    Hace falta muy poca luz para iluminar la oscuridad, Marisa Alonso Santamaría, esa es la parte positiva, ¿verdad? Un puntito de luz que vaya enseñando el camino… Un abrazo.

    Dices eso, Alfred Comerma Prat, porque eres una persona, no un psicópata. Hay gente que tiene una calculadora en el lugar del corazón y, para esas personas, lo único que cuenta es el saldo final, los muertos que dejan por el camino no les importan.

    Tengo la suerte, Malania Nashki, de vivir en una esquina del mundo sin guerras directas, al menos de momento, puedo permitirme el lujo de intentar ignorarlas o, al menos mitigarlas cambiando de canal. Como decía ahí arriba, tampoco tengo claro si es la actitud correcta, quizás sea más honesto hacer como tu amigo… aquí, ya ves, tengo pocas respuestas 😉

    Me llevo bastante mal con esa red social, Frodo, y, sospecho, el sentimiento es mutuo 😉

    Debe ser horrible ser una persona inteligente, ¿no te parece?, deben contemplar a la humanidad como moscas golpeándose siempre con el mismo cristal del que llevan décadas intentando avisarnos. Es desolador contemplar como cada gran avance que podría hacernos la vida más cómoda, lo hemos convertido en un arma, el láser, la pólvora, la energía nuclear, la inteligencia artificial…

    Un abrazo

    El poder de la palabra, Joiel, anda mermado, incluso el poder de la imagen.. ¿recuerdas esos grandes reportajes?, Vietnam, Normandía, Camboya… hasta eso parece que se ha diluido.. pero hay que seguir gritando, es lo único que nos queda.

    Así es, Gabi C S, somos salvajes con una pátina de civilización que, a poco que rasques, se descascarilla en mil trozos. Debemos ser conscientes de ello, proteger la civilización no como algo que siempre estará ahí, sino como algo frágil y preciado porque, si la perdemos, lo perdemos todo.

    No tengo claro cómo llega la gente aquí 🙂 Lo mismo usan el agregador de WordPress o, bueno, suelo publicar los Domingos y algún miércoles… Blogger anda muy tocado, creo que google no sabe muy bien qué hacer con él, la verdad.

    Hay ciertos términos, t&e, que resultan ofensivos, pero parece que funcionan, ¿verdad? Antes una declaración de guerra era algo muy serio, necesitabas pedir permisos al congreso, dar explicaciones, no sé, un poco de protocolo. Ahora dices que no, que nada de guerra, que es una operación, una limpieza de primavera y listo, no hay que explicar nada. Que nos quedemos como estamos, sí, pero ni eso nos dejaran.

  • evavill

    Eso es lo peor, que las víctimas no tengan nombre ni cara. Que las guerras terminen viéndose como algo abstracto, como si no estuvieran compuestas del sufrimiento de los que las padecen.
    Abrazo

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