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El campeón

El muro recibe el golpe sin moverse un milímetro de su granítica soledad. El campeón observa ajeno sus nudillos destrozados, y siente el dolor mordiendo el hueso y desgarrando la carne, pero no la ira que ha desaparecido convertida en una sorda marea rompiendo en alguna remota parte de su cuerpo, dejando abandonado como único testigo en la playa al dolor. Una sensación que sabe manejar a la perfección tras muchas estancias en hospitales y callejones húmedos con los huesos quebrados.

Siempre había resuelto sus problemas así, con los puños levantados y dispuesto a golpear en cuanto bajasen la guardia. Rápido e implacable sus puños no conocían la piedad y derribaba con ellos los muros tras los que se ocultaba la felicidad. Fueron tiempos extraños, convertido en un pequeño héroe de gira por todo el país, coronándose en campeón del mundo de un puñado de sueños rotos.

El campeón sale al ring y observa al aspirante fresco y sonriente en la otra esquina del mundo, suena la campana y amaga golpes al aire mientras el público aplaude con entusiasmo. El campeón aguanta, es un muro, pero se sabe perdido antes incluso de besar la lona en el tercer asalto. Suena la campana y el campeón se arrastra sin gracia, recibe los golpes, se siente desfallecer y se arroja sobre el aspirante intentando frenar el recorrido de los golpes cada vez más certeros. El árbitro los separa otra vez, al fondo el publico lo sabe derrotado y muestran sus pulgares hacia abajo. Todos desean verlo caer, y el sólo debe cerrar los ojos y estar sobrio para recordar aquella noche en que su estrella se apagó para no volver a encenderse.

El campeón vuelve a la ciudad que le vio nacer. En el gimnasio del barrio el campeón entrena sólo en una esquina del cuadrilátero, ya nadie deja caer amistosas palmadas sobre su espalda. El campeón duerme sólo en habitaciones alquiladas, y nadie le espera al otro lado del colchón. El mundo parece sentir asco de sus cejas hundidas y su nariz hinchada llena de venitas a punto de explotar.

El campeón vuelve a estar donde siempre estuvo: con los puños apretados frente a un mundo inabarcable. Aprieta el vendaje de sus muñecas, y continua intentando cazar su sombra reflejada en la pared. Dentro, en algún lugar de su cabeza, suena una campana imaginaria, y el campeón se siente imbatible en su lucha contra el extraño reflejado sobre la pared.

16 Comments

  • Beauséant

    Desde aquí pedimos disculpas por caer en el más viejo tópico de todos los tópicos: el de los viejos boxeadores acabados soñando con sus días de gloria. Pero es que no sólo es fuente de inspiración para todo aborto de escritor, también es un mundo extraño y fascinante y, además, quizás sea ahí, en el ya recorrido mundo de los tópicos, donde todos encontremos un lugar y unas sensaciones comunes con las que enfrentarnos al mundo real, ese en el que nos guste o no, vivimos, morimos y a veces luchamos, casi siempre sin gloria.

  • Cabezotasinremedio

    Bueno. Gran texto. Lo entendí en clave de amor. El campeón, el hombre que la conquistó años antes. El aspirante, el hombre que la corteja desde hace meses. Es que contra ese aspirante no puede ningún campeón. Salvo que ella ponga de su parte. Es que si la fidelidad fuese fácil, no se valoraría tanto.

  • Para, que voy a vomitar

    Has leído City de Alessandro Baricco? Una de las historias va sobre boxeo y me ha recordado a esta.

    A mí lo del boxeo no me dice mucho, pero sí el hecho de que mañana puedes estar arriba y pasado abajo. No todo el mundo está preparado…, ni para estar arriba, ni para luego caer.

  • migue

    La gloria es efímera, terroríficamente pasajera. El éxito y la fama son sólo una ilusión, que aunque puedan llegar a vislumbrarse, a la larga sólo traerán tristeza a nuestros corazones.

    Los viejos boxeadores no son los únicos que lanzan sus puños contra su reflejo en un muro vacío. La mayoría de nosotros lo hacemos a diario, en combate perpetuo contra esta sociedad que nos impone metas inalcanzables. La lucha contra las hipotecas, los tipos de interés, los adosados con jardín, las firmas de ropa, los automóviles con muchos caballos y muchos brillos, la cenas en restaurantes, los actos sociales… Si tiramos la toalla, nos deprimimos. Si alcanzamos nuestra meta, también nos hundimos cuando echamos un vistazo atrás y nos damos cuenta que no hemos vivido.

    La única gloria posible es la que se consigue siendo uno mismo.

  • Alba y Alvaro

    “Toca otra vez, viejo perdedor. Haces que me sienta bien. Es tan triste la noche que tu canción suena a derrota y a miel…”

    ¿Quien no ha sido campeón, quien no ha sido derrotado, quien no está cansado de levantar sus puños una y otra vez?

    Besos

  • kikeelbardo

    Quizá aquellos tópicos de los que queremos huir son parte de la realidad más plausible. No sostienen la razón objetiva pero son parte de una costumbre anclada sin remedio.

    El boxeador y los golpes que da la vida y las veces que nos estrellamos contra el muro; aun cuando lo más fácil no es sentirse vencedor sino vencido.

  • AngelCaido

    Recuerdo algún viaje en la parte de atrás del Renault 12 de mi padre a principio de los 80, escuchando como la radio de turno explica los pormenores de la última jornada de liga.
    Miro la puesta de sol tras los campos de arroz de las vegas altas del Guadiana.
    Ver pasar el paisaje por la ventana aquellos, ya lejanos, días me recuerda quién soy y quien no quiero ser, al fin y al cabo, Todos son tópicos, solo es cuestión de tiempo.

  • Alter Ego

    Ese es el mas viejo pero acertado de los topicos. Ademas, no creo que sea malo recordarlo de vez en cuando, recordarnos que levantar los puños, aunque sepamos que es para recibir es sano, y propio del hombre. Abrazo Gratis

  • Zebedeo

    No importa que hayáis caido en el tópico del viejo boxeador, a veces hay que volver a los tópicos como quien vuelve a una vieja casa.

    Vuestro campeón tiene un resquicio de Peter Pan intentando cazar a su sombra.

  • Carmen

    Campeón es el que sigue corriendo en medio de tormentas de arena con la mirada borrosa y el corazón resquebrajado..

    el que se despierta “acabado” y se reconstruye para salir al ring de la realidad… todos somos héroes en algún momento de la vida..

    1 abrazo

  • a veces yo

    A raíz de uno de tus últimos comentarios he de comunicarte algo. A lo mejor estás al tanto, pero te cuento por si acaso. Ray Loriga acaba de publicar un nuevo libro: “Días aún más extraños”. Es una recopilación de artículos y otro tipo de textos. Por si te interesa… 🙂

    Saluditos.

  • Beauséant

    Un abismo, Ybris, que a veces no es más que nuestra propia sombra, el reflejo de nuestro pasado…

    Vaya, Cabezotasinremedio, no lo había entendido de esa manera, pero al oírte me he acordado de cierta parte de mi vida que fué precisamente así.. quizás me haya traicionado el subconsciente, no debí dejar las drogas 😉

    No, Para, que voy a vomitar, no lo había leido, estaba pensando quizás en Jack London al escribirlo.. Me pasa lo mismo, no entiendo ni me gusta el boxeo, pero me parece una metáfora perfecta para la vida… Una forma sencilla de explicar lo que dice kikeelbardo, El boxeador y los golpes que da la vida y las veces que nos estrellamos contra el muro; aun cuando lo más fácil no es sentirse vencedor sino vencido.

    Una gloria terrible de alcanzar Migue, porque las más de las veces luchamos tanto para ser nosotros mismos que nos acabamo pareciendo precisamente al resto.. Luchamos tanto por se aceptado, que acabamos odiando a todo y a todos.

    Hey, Alba y Alvaro, esa me suena, el hombre del piano versioneada por los stafas ¿no?.. Lo jodido es cuando reconoces tu cansancio los bajas, y cuelgas los guantes…

    AngelCaido eso es bueno, en la vida es más importante saber lo que no quieres ser que lo que si quieres ser.. Al menos así sabes cuando fracasas 😉

    Un Peter Pan, Zebedeo, viejo cansado que sigue buscando sus sueños.. Me gsuta, casi da para seguir con otro texto y seguir con los viejos tópicos verdad Alter Ego

    Yo nunca sentí un héroe de nada Carmen, si acaso un superviviente.. pero quizás si, quizás un héroe sea el que resiste.. Hablando de héroes y enlazando con a veces yo, hay un libro de Ray Loriga que habla precisamente eso, de héroes sin nombre que sólo sobreviven, muchas veces sin éxtio.. Al menos para mi es una gran noticia que siga escribiendo, casi lo daba por perdido.. Muchas gracias a veces yo 😉

  • Beauséant

    ains nunca se sabe quizás fuese ella y lo él sólo fuese una pose DeTipodDuroPasoDeTodo para no hundirse en la misera. Ains mi cristinita y los subterrános…

    Vaya, me he vuelto a sentir joven durante un segundo y, ahora, de golpe y porrazo viejo de nuevo.. Menos mal que tengo una Mahou negra delante para soberllevarlo 😉

    Brindo por vosotros.

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