leer,  mirar

actos y prodigios

Decían de mi que estaba en todas partes, que todo lo veía y juzgaba. Era una exageración, por supuesto, apenas había salido de aquella gruta en lo últimos millones de años. Bien es cierto que soy capaz de pequeños prodigios que asustan y divierten a estos pequeños homínidos que pueblan la tierra…

Tierra, erth, terra, ese es el nombre que han dado a este olvidado trozo de roca que les ha sido asignado. Aún no me he acostumbrado a llamarlo así.

Un pequeño repaso de las cosas que sí puedo hacer: sin apenas esfuerzo puedo mover pequeños objetos. Rocas, insectos… los desplazo unos pocos metros sólo con mirarlos. Incluso, si me esfuerzo lo suficiente puedo hacer arder ramitas y zarzas… quizás un árbol mediano. También se hacer pequeños juegos con la luz, la atmósfera en este lugar es muy maleable… No son grandes cosas, soy consciente de lo limitado que suena, pero cuando me ven hacerlas siempre piensan que esos trucos son sólo el inicio de mi poder y no el final. Así funcionan sus mentes, nunca se quedan con la explicación más sencilla.

Era una vida tranquila, la vida que deseaba, pero lo compliqué todo el día que apareció aquel hombre a la entrada de mi cueva, Pedro se llamaba. Acababa de recibir, exquisita ironía, una pedrada en la cabeza y apenas había podido huir con lo puesto. Abajo, en la aldea donde estaba toda su vida, le aguardaban deudas contraídas, aún sabiendo que no podría pagarlas, con tipos que no preguntaban dos veces.

Me dejé llevar, a veces me pasa, que me apiado de las criaturas más estúpidas y rompo la única regla que tenemos: no interferir en sus vidas… ni en sus muertes.

Afuera hacía un frío atroz, el tipo temblaba al borde del desmayo y movía los labios sin pronunciar palabra. No lo pensé, encendí una zarza que usamos para crear un agradable fuego y pasé la noche entera entonando una canción sin letra y vieja como el propio mundo para tranquilizar su espíritu.

Ahí, el pobre, cometió otra de las muchas estupideces que abonaron su corta vida. ¡Milagro!, grito al despertarse totalmente recuperado. Erigió un montículo de rocas en mi honor, lo coronó en la parte superior con unas ramitas de olivo y bajo corriendo a la aldea deseoso de anunciar la buena nueva.

Ni que decir tiene que no tuvo mucho tiempo hasta que sus viejas deudas lo encontraron y molieron a golpes; nunca dije que esta sería una historia alegre. Pero esas palabras, antes de morir en su boca, habían tenido tiempo suficiente para germinar en una tierra sedienta de algo en lo que poder creer.

Enseguida, un ejército de desharrapados se presento a la entrada de mi cueva. Vieron el montículo, la zarza que había olvidado apagar y se postraron a mis pies. Es una metáfora, lo sé, no tengo nada parecido a lo que ellos llaman extremidades.

Esa noche muchos se quedaron a dormir en mi cueva. Los vi tan míseros, tan necesitados de un respiro en esas vidas sin prórrogas que no pude evitar susurrarles música, poner palabras de consuelo en sus mentes o hacer malabarismos con las piedras y los rayos del sol. Un grave error, ahora lo sé. El camino a la perdición se encuentra empedrado de buenas intenciones. No me digáis que no he aprendido nada.

A los pocos días ya hacían turnos para dormir en mi gruta. Incluso, los que esperaban en el exterior afirmaban haber presenciado todo tipo de actos y prodigios. Mi fama cruzo fronteras y acabé siendo responsable de cualquier cosa insólita que ocurriese en sus existencias. Me necesitaban, les aterraba el azar y más aún el ser responsables de sus propias vidas. 

El pequeño montón de piedras se convirtió en un altar. El altar en una bóveda de ladrillos, los ladrillos en mármol y, en lo que para mi fue un suspiro, en templos llenos de pasillos y personas abrumadas que se habían rapado la cabeza en mi honor. No me preguntéis el motivo, para entonces la historia se encontraba en manos de unos pocos que escribían, interpretaban y borraban a su antojo.

Todo se estropeó cuando empezaron a matarse en mi nombre, aunque para entonces ya habían dejado de creer en mis pequeños actos. Creían en el edificio porque podían tocarlo, creían en los libros que contaban cosas que nunca ocurrieron porque contenían la palabra escrita… creían en el poder que emanaba de aquellas piedras revestidas de mármol y oro.

Huí de allí, ¿qué otra cosa podía hacer? Ni tan siquiera se dieron cuenta de mi ausencia. No me necesitaban para matarse entre ellos.

Hice los cálculos, eran sencillos: aún quedaban unos pocos siglos para la desaparición definitiva de aquella raza que, como tantas otras razas, se creía eterna. Habían destruido los mares y emponzoñado los bosques pero fingían que todo estaba bien, que esos viejos dioses que habían creado se volverían reales y aparecerían para rescatarles en el último instante de sus propios actos porque, ¿para qué otra cosa sirven los dioses?

Tengo que terminar el informe, es lo último que haré en este planeta. Borraré cualquier rastro de mi intervención y fingiré que encontraron la forma de exterminarse sin mi ayuda.

No creo que mis actos y mis errores supongan una gran diferencia, he llegado a conocerlos lo suficiente para saber que su desaparición era inevitable. Algo codificado en lo más profundo de sus genes les dio las herramientas para levantar algo grandioso de la nada, la curiosidad de querer conocerlo todo y el ingenio para sobrevivir en un planeta que hizo todo lo posible por aniquilarlos… y todo ese esfuerzo y esa lucha serán en vano contra su propia estupidez… contra esa rabia que late en su interior y les hace anhelar volarlo todo por los aires.

19 Comments

  • Alma

    Me quedo reflexionando sobre eso de cuánto cuesta hacerse responsable de los propios actos, sobre todo, si con las “noticias de mañana” nos damos cuenta que han sido errores… entonces necesitamos creer en algo, y le ponemos diferentes nombres… y es aquello que tiene la “culpa”, si ésta alguna vez fuera real y no la lógica consecuencia de todo lo que hemos hecho desde el inicio de los tiempos. Algo así como cuando se dice: “lo hago porque debo, no porque quiero…”, cuando en realidad no deja de ser una elección personal… por las razones que sean, pero una elección.

    Y dejo aquí porque sino, como siempre me sucede con tus letras, permanezco aquí a filosofar todo el día… buen inicio de semana, un beso.

  • Jo

    Parece ser que… a veces pienso que era demasiado trabajo y para como está el mundo hoy parece que nos abandonaron hace un montón.

    perdón por el pesimismo. Me sale hasta como por inercia últimamente

  • Mento

    Veo la claraboya del Panteón y no puedo evitar respirar la paz que da tener una salida aunque sea a esa altura… o la entrada de un vigía que alimente la esperanza en tiempos difíciles. Prefiero eso a tener que empuñar un arma y defenderme de algún Agripa que venga a solucionar la papeleta de tantos batacazos. Pero claro… Yo vengo de la estirpe de Juan Palomo, jejeje…
    Alguna información de la foto del señor con cara de pocos amigos?? 🤔☺ quiero conocer su historia.
    Saludos y buena semana.

  • Beauséant

    En efecto, Alma, lo has explicado muy bien. Siempre hablamos de la libertad, de poder tomar nuestras propias decisiones, pero en el fondo nos aterra el tener que hacerlo. La mayoría de las decisiones son tomadas a ciegas, con una gran cantidad de corazón y muy poca de cabeza y cuando las cosas no salen como deberían, bueno, pues entonces necesitamos ponerle un nombre a eso.

    Es complicado vivir en este mundo, Jo, escuchar las noticias, participar de alguna forma en todo lo que ocurre y no sentirse un poco pesimista… un poco desesperado ante todas las cosas que parecen venirse encima de manera irremediable y lo poco que podemos hacer para, no ya mejorarlas, sino para evitarlas, para huir de ellas.

    Es un lugar mágico, Mento, y no suelo emplear esas palabras de casi ningún sitio. A pesar de la marabunta de personas, de los ruidos… es un sitio que trasmite paz, que asombra verlo.. Si empiezas a pensar los años que tiene y cómo lo hicieron entonces ya es simple asombro… no me extraña que tanta gente, a lo largo de la historia, haya puesto toda su fe en esas piedras.
    Lo que tendrías que explicarme es cómo haces para poner esos emoticonos tan chulos en los comentarios 🙂 He mirado mi archivo, como los profesionales 😉 , la foto es de Holanda, casi seguro que de Amsterdam, juraría que del de arte contemporáneo. No recuerdo mucho más, vi la figura, me agaché un poco e hice la foto moviendo el zoom para darle el efecto.

  • Paloma

    Desde luego, el trozo de roca que nos fue asignado lo tenemos hecho unos zorros con perdón de los zorros.
    No soy muy optimista respecto al futuro y Diosito no creo que venga a salvarnos.
    La foto preciosa, con esa luz…

  • Beauséant

    En vez de cazarlas, Mucha, seamos mariposas… aprendamos a volar sin pensar en el mañana, ¿te parece? Muchas gracias por pasarte.

    No pasa nada, Paloma, cuando nuestra raza desaparezca la tierra seguirá girando como si nada hubiese pasado… en unos pocos siglos los bichos, los pequeños roedores y las plantas lo volverán a ocupar todo…

    Llevaba tiempo esperando para hacerla, Toro Salvaje, y creo que ya era el momento, no quería mentir más . Sabía que lo entenderías.

    Gracias a ti, Anna, tengo mis enlaces un poco descolocados 😉

  • Beauséant

    Gracias, ÁNGELES, en cierto modo él creador del informe tampoco quiere ser responsable de sus propios actos, así que tampoco parece alguien de fiar.. quizás toda la vida inteligente de la galaxia no sea capaz de hacerlo 😉

    Muchas gracias, MYRIAM, dar giros bruscos al final es un truco un poco sucio, pero cuando funciona… bueno, cuando funciona me gusta …

    • Carmen

      Qué bueno…nunca habíamos visto esta otra versión…la CIERTA!
      Y los humanos que se creen tan listos…

      Nos estamos cargando la roca.
      Y ahora pretenden cargarse también la mía : Marte.

      Muy chulas las fotos,como siempre.

      Buen fin de semana y un beso.

  • Anonymous

    En vez de cazarlas, Mucha, seamos mariposas… aprendamos a volar sin pensar en el mañana, ¿te parece? Muchas gracias por pasarte.

    No quiero ser mariposa
    Me encanta ser lo que soy
    Las mariposas duran poco tiempo…
    Soy millonaria sin dinero..
    si queres te digo lo que hago que es un montón
    abrazos siempre

  • Beauséant

    Destruiremos todo, Carmen, no te quepa alguna duda… quiero pensar que existe más gente decente que gente malvada, pero la gente malvada tiene los medios, la decisión y la fuerza para volarlo todo por los aires con tal de exprimir un poco más de dinero.

    Eso es cierto,Mucha, las mariposas son breves, en sus vidas apenas queda sitio para nada que no sea la supervivencia. No me cabe duda alguna de todo lo que haces, sólo con leerte se escucha el zumbido de todas las cosas que pasan por tu cabeza a la velocidad de una centella… nunca dejes de hacer, de intentar… y de vivir.

    Sospecho que los comentarios son el reflejo de este sitio.. un poco de caos, un poco de no saber por dónde te saldrán. Al menos hemos logrado sacarte del spam, lo de los anónimos ha sido toda una sorpresa 🙂 Lo siento y gracias por la paciencia.

  • Mento

    Imagino que no das tu e-mail, sino a estas alturas lo hubieras dejado en mi formulario. Bueno, a mi no me importa pasar por aquí y responder.
    Los mininos, como mencionas, siguen mejorando. Trece ya está redondo y está con una muda severa de pelaje. Dominus Cat está rarito. Siempre ha sido un felino austero en gesto y manifestaciones. No emite sonidos, ronrronea solo conmigo y hace oídos sordos al mundo (incluida yo cuando no le sale de sus bigotes) Desde que llegó está muy alerta y come separado del resto y solo si estoy a su lado. Pero ha llegado bien a su peso. Y la piel herida se ha repuesto y cicatrizado.
    El día de San Fermín me tocó en la lotería de la vida otro gato negro. Ya tengo tres. Dominus, Salvaje (que no se deja tocar y vive en la a periferia de mi porche) y Fermín. Este con aproximadamente mes y medio se metió en la zona del motor del coche dentro del aparcamiento de Mercadona. Vamos… de película. Empezó a maullar cuando el motor se calentó y paré el coche, me costo sacarlo de donde estaba y tenía las almohadillas quemadas. Estoy por porner un santuario para gatos y estudiar veterinaria. Jejje. En fin… Que ya al menos lo de bruja con la Corte de gatos negros no me lo quita nadie. Me he quedado con él porque es macho. Así que ya tengo cuatro mínimos. https://photos.app.goo.gl/ZnSPCcKwgyLdBbrf9 así están ahora. Los Reyes del Mambo, porque viven en una parcela de 3000m² en una zona de campo y tienen realmente vida de felinos. Cazan, trepan, defienden el territorio de otros felinos, y me dan disgustos y momentos felices a partes iguales.
    Y en cuanto a lo de Cher, a mi es que me gusta la música disco y bailar. Y la gente que marca la diferencia a su forma, se entiende de cara a los demás o no.

    Y fin. Que vaya testamento 🤦‍♀😬😵😆😆
    Saludos y buena semana.

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