leer,  mirar

manchas en la pared

En las paredes de las ciudades surgen a menudo manchas que sirven de señales para aquellos que sepan interpretarlas.

Al principio no son nada, unos pocos trazos quizás con alguna frase suelta alrededor escrita casi al azar. Apenas nos fijamos en ellas pero día a día, ante nuestros ojos tan cansados, van tomando nuevas formas y colores.

Esas trasformaciones no son fruto del azar. Al principio se forman por la acumulación de la humedad, de la contaminación, de la suciedad que arrojamos sobre ellas… pero en algún momento se convierten y empiezan a cobrar vida propia. Una vida mínima, algo parecido a una subconsciencia primitiva y latente que se alimenta de nuestras prisas que lo invaden todo, de los sueños que escapan de las cabezas en busca de sitios donde poder vivir.

Después aparecen los colores. La polución provoca esos tonos ocres, la frustración los violetas intensos, los verdes, sin duda, vienen de los sueños sin cumplir y ese rojo, bueno no hace falta decir de dónde vienen esos jirones furiosos de rojo.

Y ahí siguen, creciendo entre nosotros, acumulando nuevos colores e historias hasta adquirir el aspecto de recuerdos que reconocemos sin esfuerzo: la bicicleta que nunca nos trajeron los reyes, la vieja fábrica dónde trabajaba nuestro abuelo… imágenes lejanas que ocurren fuera del asfalto y quién sabe si de nuestra realidad.

Las manchas no tienen un propósito, son sólo los restos del naufragio de nuestro subconsciente. Un test de rorschach a escala planetaria que intenta hacernos recordar las cosas perdidas, los motivos para gritar, las vidas que no supimos vivir.

En esos dibujos de las paredes figuran todos los nortes de esos mapas donde guardamos los caminos que nunca tomamos. Son manchas empáticas, reciben toda esa energía que emanamos y construyen con ellas composiciones que brotan entre los ladrillos, en medio de la mugre… en medio de nuestras vidas.

Aún así no hacemos caso. Sospechamos que algo terrible ocurrirá si nos detenemos ante ellas y trazamos su contorno con un dedo. Es normal, hemos sido educados para ignorar las señales: son el desconocido que apunta hacia lo evidente y al que todos elegimos ignorar.

Hace años, en un mundo mucho más sencillo que aún era en blanco y negro, un puñado de locos se detuvieron ante algunas de esas manchas y acabaron buscando la arena de la playa bajo los grises adoquines de un París en llamas.

17 Comments

  • .+**+.Kadannek.+**+.

    Por más crudos que puedan ser los mensajes dentro de tus narraciones, por más que duela ver uno de tus rostros develados en palabras de un otro, de alguna manera siento que siempre hace bien leerte… Es como un camino que reflecta, vaga o directamente las sombras del subconsciente humano. Es una manera de encontrarse y enfrentarse, y en el mejor de los casos, aceptarse.

    Hay manchas que yo uso de puntos de referencia, sobre todo porque de forma literal y existencial, tengo mala orientación. Así que cualquier punto ignorado puede ser un mapa simbólico que me recuerde por dónde ir.

  • alessandrinimariamaria

    Un tema latente las manchas, hay manchas que nunca cambian por ser únicas son perfectas, otras desarrollan infinitos caminos que quizás recorrimos sin saberlo, pero al final es una huella sideral de nuestros paso, gracias.
    Abrazo

  • Paloma

    Tienen poesía esas manchas, esas huellas de las paredes.
    Aunque en tus fotos son más murales que simples manchas.
    Me gusta mucho la de “mantecadas de Astorga”, parece irreal.

  • Toro Salvaje

    Qué pensarán las manchas de nosotros?
    Nada bueno.

    Me has hecho recordar las Caras de Bélmez, aquellas manchas que dieron tanto que hablar.
    Un mundo loco, loco, loco…

    Saludos.

  • Mento

    Cuando servía en el equipo de Cáritas de mi parroquia, era la persona que atendía las acogidas en la oficina. Entre mis labores también estaban el acompañamiento, las visitas a las casas… y ví dormitorios de niños como esa primera foto que corona este post. Habitaciones llenas de manchas (que se caían aplastando a sus habitadores) que terminan por imprimer su color en las retinas de la propia conciencia de quien era invitado. Esas son las peores manchas cuando tratamos de dar un lavado de cara.
    Pese a todo lo que he visto aún puedo mirar los relieves de esperanza en el resto de manchas… ya sean los restos de un naufragio o los colores de un artista.
    No sé si me he ido por los cerros de Úbeda… pero en fin, es lo que tiene que no tengas moderador, jejeje…
    Saludos y buena semana.

  • Beauséant

    Sospecho, .+**+.KADANNEK.+**+., que tienes razón y los textos suelen ser “una de cal y una de arena”… no me gustan las derrotas definitivas y por eso siempre queda una pequeña puerta abierta. Es una forma de intentar conocer el terreno, de saber el lugar donde están los problemas para intentar esquivarlo o enfrentarlos.
    Mis sistema de referencia suele ser confuso, a veces uso papeleras caídas, carteles… cosas que con el tiempo acaban desapareciendo, es lo que tienen los mapas simbólicos 😉

    Eso es verdad, AMAPOLA AZZUL, al menos que salga algo que merezca la pena 😉

    Te ha quedado un comentario muy profundo, ALESSANDRINIMARIAMARIA, es una gran responsabilidad ir dejando la huella de nuestros pasos, deberíamos ser más consciente de ello.

    En esto de las “manchas”, PALOMA, tenemos de todo, tenemos mancha que no son más que la firma de algún guarro sin ninguna creatividad y tenemos lo que has llamado murales con bastante acierto, que son otro cosa… La de los mantecados tiene truco para darle ese aspecto 😉

    Según estaba escribiendo el texto, TORO SALVAJE, recordé las caras de Bélmez, lo cuál ya da una pista de nuestras edades respectivas 🙂 Pero estas manchas de aquí son más sinceras y honestas que las de Bélmez, eso seguro.

    Esas manchas de las que hablas, MENTO, son las peores, las que nunca salen, las que se lo llevan todo a su paso. Sospecho que son manchas que te acompañan, que no te dejan escapar porque quieren llevarse pequeños trozos de tu vida hasta arrebatarla por completo. Por eso quería traer estas manchas, más alegres, aquí.

    Me gustan las divagaciones, tranquila, poner algo encima de la mesa y que acabe convertido en otra cosa. Por eso dejo que los comentarios salgan directamente, sin moderar. Supongo que en algún momento aparecerá algún trol de esos que se dedican a insultar, pero de momento vamos teniendo una suerte tremenda 🙂

  • Anonymous

    Yo me fijo mucho en las “manchas”,me llaman la atención…sean más sofisticadas o una simple mancha de humedad…donde,como tú apuntas,cada uno hacemos una interpretación.
    Las fotos son muy chulas,pero la de mantecadas de Astorga tiene un punto como de irrealidad que contrasta tanto con el contenido…que me atrapa.
    Bravo.

    Besos.

  • Ángeles

    Qué idea y qué visión tan interesante. Me ha gustado mucho el texto y la alusión a las señales que ignoramos me ha hecho pensar en Cartarescu y su Solenoide.
    Saludos.

  • Beauséant

    Cada vez que veo un anónimo ya sé de dónde viene, Carmen 😉 La foto, como dije por ahí arriba, tiene su truco, me quede sólo con la fachada que quería para darle esa fuerza que de otra forma no tendría.. de vez en cuando apetece hacer un poco de trampas 😉

    Con gran vergüenza te confieso que no sabía nada de Cartarescu, pero ya lo he localizado y añadido a las lecturas vacacionales… muchas gracias 🙂

  • MUCHA

    Las únicas manchas que conozco son:
    De humedad
    Admiro el Grafitti el arte de las manos
    el color del cielo reflejado en un muro o pared.
    Y si bien tengo momentos malos al igual que los buenos
    Vivo solo el momento para renacer

  • MUCHA

    Hablas de anónimos en un comentario arriba.
    ¿Cual es la diferencia entre un anónimo y Tú?????
    . El nombre que pones nada mas que eso
    ya que nadie sabe nada de vos…
    El dia que te identifiques mas gente podrá entenderte y leerte un abrazo

  • Beauséant

    Como persona incapaz de hacer un dibujo minimamente correcto no puedo evitar sentir cierta admiración ante determinados graffitis… en un papel ya me parecerían complicados, pero en una pared, a esa escala, es simplemente asombroso, la verdad… creo que en ellos existe algo de esa necesidad de renacer, de hacerse inmortales…

    Lo de los anónimos, bueno, eso mismo. Creo que nuestras vidas ya tienen demasiada exposición, casi todas las redes sociales van orientadas precisamente a darse a conocer, a compartir cosas.. por eso en este sitio se admiten comentarios sin dar grandes datos.. en realidad no hace falta ningún dato. Creo que no hace falta, si lees lo que escribe una persona, ves sus comentarios, contestas a ellos… al final esa persona acaba siendo más conocida que a esa compañera de trabajo que sube fotos con sus hijos cada fin de semana al instagram… Defendamos la poca privacidad que aún nos queda, ¿no te parece?

    • Beauséant

      Muchas gracias… es bonito guardar esos cromos, ¿verdad? Tienes una colección muy completa en tu sitio 😉 incluso he reconocido algunas, y mira que es complicado coincidir 😉

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