• leer,  mirar

    highway 61

    Dios llegaba tarde, si tal adverbio puede aplicarse a un ser que vive ajeno por completo al tiempo y al espacio. Seamos pues sinceros, Dios había decidido llegar tarde porque le gusta hacer sufrir a los mortales. Esas creaciones tan llenas de miedos y dudas, tan frágiles y tan estúpidas. Cuando eres omnipotente acabas despreciando todo lo que has creado, es inevitable. Un día desaparece el orgullo y sólo deseas aplastarlos con el dedo, disfrutar viendo como corren aterrados en círculos mientras con ojos llorosos no dejan de preguntarse,  ¿qué hemos hecho mal, oh gran Señor?, ¿acaso te has ofendido por ese estúpido becerro de oro, por esa pequeña infidelidad?…

  • leer,  mirar

    cuando dejas de creer en ellos

    A veces parecen sorprendidos cuando me ven hacer cosas que para ellos son perfectamente normales. Pequeños actos como conservar un mismo trabajo durante años, pagar facturas de manera puntual o mantener escondidos a los fantasmas que siempre aparecen cuando menos los esperas. Los puñeteros fantasmas que siempre surgen cuando crees que ya has conseguido todo lo que querías en la vida y sólo queda sentarte a esperar. A esperar, ¿el qué? Eso es lo que nunca logran responderme. Es una palabra que nunca uso a la ligera, pero ellos son mis amigos, lo sé aún sin llegar a entenderlo. Sonríen sinceros y me dan palmadas en las espalda, os lo…

  • leer,  mirar

    schiehallion

    He vuelto a ver al rey de la montaña, me esperaba, como todos los amaneceres, al salir de la tienda de campaña. Ha posado sobre mi sus pequeños y bovinos ojos cargados de odio y después se ha dado la vuelta rumiando el desprecio que siente hacia los estúpidos humanos que mancillamos su territorio. No deberíamos estar aquí, insistía mi amigo. Era el único de nosotros que había nacido en aquella zona y tenía el cerebro agujereado por todas las historias que contaban sus abuelas al calor de los fuegos. Cuentos sobre los espíritus de nobles guerreros reencarnados en aquellos carneros estúpidos que vagaban por las cumbres llenas de niebla……

  • leer,  mirar

    Septiembre

    Mi apartamento huele a café. Desde aquí, puedo oír a alguien tocando la flauta. Una melodía entrecortada que sobrevuela los tejados hasta llegar a mi casa y convertirse en la curiosa banda sonora de una tarde de domingo de finales de septiembre. Siempre me ha parecido que el único comienzo posible del año ha de ocurrir en septiembre. No hay otra. Septiembre. Si algo ha de comenzar otra vez, que sea después del dilatado letargo estival. Algo así como una nueva oportunidad. Una vuelta a la casilla de salida. Un “venga, chaval, inténtalo otra vez”. Mudar la piel, literalmente, y empezar algo nuevo. Tal vez incluso bello. Suena bien. Y…