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tulipanes

El día empieza mal. Ha llovido, una lluvia de ciudad, amarillenta, sucia. Una lluvia que no limpia ni purifica y sólo trae el reflujo de las alcantarillas llenas de nuestros desechos, de todas esas cosas que no queremos ver pero que están ahí para recordarnos que sólo somos restos en una cañería llena de mierda.

En el calendario de la cocina tengo marcada la fecha pero no he necesitado recordatorio alguno: es una cicatriz, un tatuaje siempre presente en mi memoria.

El café amargo golpea mi estómago y el espejo de la entrada me devuelve la imagen de alguien que parece asustado. Me recuerda mucho a mi, pienso antes de coger las llaves y salir a la calle.

Al final me toca dar muchas vueltas. Las floristerías de barrio han cedido terreno, se han convertido en bares, autoescuelas o bazares, toda la oferta cultural del extrarradio. No queda otra que rendirse a la implacable realidad y me encamino hacía el centro comercial y allí, entre una tienda que copia todo tipo de llaves y otra que anuncia tinta de impresora, encuentro unas flores que parecen un poco perdidas entre tanto plástico y simulacro.

Tulipanes amarillos, exijo a la dependienta y enseguida guardo silencio. ¿De verdad son tulipanes?. Siempre he dado por sentado que eran tus favoritos, hasta donde me llevan los recuerdos siempre lo han sido. Y amarillos, recuerdo perfectamente verte con un recipiente de cristal colocándolos con cariño. Amarillo para la esperanza, dijiste aquel día grabado en mi memoria. Un vestido rojo, un ventanal inmenso, el olor a salitre. ¿Qué lugar era ese?, ¿de verdad estuvimos ahí alguna vez?

Atrapo ese recuerdo entre los dedos antes de que desaparezca. Lo oigo chillar, siento como patalea entre mis torpes dedos, ¿eres un impostor?, le pregunto. Mis recuerdos, ¿son de verdad míos?, ¿de verdad te gustaban los tulipanes?.

Me asusta hasta donde puedo llegar si comienzo a tirar del hilo de ese pensamiento.

Acuno los tulipanes contra el pecho y de camino al cementerio me propongo conjurar tu recuerdo. El color de tus ojos, el vuelo de aquella falda en la playa del último verano, el diente mellado fruto de un golpe en la infancia. Pero no recuerdo tu cara, tus facciones. En el lugar de la boca o de tus ojos sólo encuentro un vacío inmenso, una especie de retrato robot sin terminar.

He llegado a la tumba y sobre ella planeaba la sombra de una traición. Unos lirios, blancos, reposaban en el lugar destinado a mis tulipanes. Recientes, carnosos y llenos de vida. La lápida limpia, sin hojas de árboles sobre ella. Incluso mi imaginación me hace ver más relucientes las letras doradas que encierran tu nombre.

Deposito los tulipanes sobre la tumba y me siento en el borde. Reviso el calendario del móvil, el nombre de la lápida… todo parecen las piezas de un rompecabezas del que he perdido la foto de la caja con la solución.

Cuando emprendo el camino a casa sigue lloviendo. La casa vacía, la lluvia enferma, el rostro asustado del espejo… Esos parecen los únicos elementos inmutables de mi realidad.

29 Comments

  • ☕Manu sin más ☕

    La lluvia externa e interna a veces es la dura realidad. Pero no es eterna, aunque se repita

  • Beauséant

    Puede ser, ☕Manu sin más ☕, si lo pienso bien la lluvia siempre parece la misma pero, en sentido estricto, siempre es otra lluvia. Es como lo del río, no puedes bañarte dos veces en el mismo río ni ser mojado por la misma lluvia…

    No lo había pensado, Joiel, pero esa teoría me llevaría a pensar que es cierto que estamos atrapados en simulación por ordenador y nos van dado pequeñas pistas en forma de recuerdos, ¿podría ser?

    Nos va desgastando poquito a poco, José A. García, apenas nos damos cuenta. Es algo parecido a la erosión, cuando te quieres dar cuenta te has quedado con la mitad de lo que eras.,

    Has hecho una bonita metáfora, Mucha de la Torre, quizás la lluvia no sea tan mala entonces.

  • Juvenal Nunes

    Recordar alguém que fez parte do nosso passado afetivo é uma saudade.
    Alguém que também tinha outros afetos, alguém de quem se cuida e recorda.
    Abraço amigo.
    Juvenal Nunes

  • tonYerik

    Ocurre…

    Me imagino que algo parecido pensaran sus familiares, cuando al fin encuentren mi rosa ya ajada por el tiempo sobre su tumba junto a las flores de plástico que le pusieron la ultima vez que vinieron, en aquellas vasijas a los lados.

  • laacantha

    “Somos todos los trozos de lo que recordamos.”…Un precioso texto que me hizo llorar . Gracias.

  • Beauséant

    Así es, JUVENAL NUNES, recordar es algo bonito, pero también puede hacer daño, en especial cuando ese recuerdo es de alguien a quien ya no volverás a ver.

    Sospecho, TONYERIK, que esos familiares no pensarán nada, tendrán demasiada prisa, otros compromisos. Posiblemente aparten esa rosa sin mirarla, sin darse cuenta de todo lo que encierra ese pequeño gesto… el recuerdo dura poco tiempo.

    Gracias, JOSELU, me gusta dejar las historias inconclusas, puertas abiertas por las que cada uno podrá sacar lo que quiera 😉

    Ya sabes, TORO SALVAJE, si vives lo suficiente te acabas por convertir en aquello que odias. Lo peor es que es un proceso gradual, es casi imposible darte cuenta. Un día, un pequeño gesto, un pensamiento extraño, te descubren en lo que te has convertido… ya para entonces, ya me dirás qué puedes hacer.

    Somos todos esos trozos, LAACANTHA, y de alguna forma tenemos la obligación de defenderlos todo lo que podamos. El olvida llegará, es inevitable, pero hay que intentar que esa llamita dure lo más posible. Por cada llamita que se apaga un poquito de nosotros se muere también…

  • borgo

    Me ha encantado tu relato con final abierto y me ha recordado un dicho de mi tierra en catalán que traducido suena así: “Nunca visites panteones ni llenes de tumbas flores”.
    Saludos!
    Borgo.

  • Citu

    A veces solo nos queda el recuerdo y cosas materiales y efímeras que nos aferramos como esos tulipanes. Buena historia. Te mando un beso.

  • Krudo

    Esos días de lluvia muchas veces siento que son a propósito, como que algo sucede siempre cuando llueve, un recuerdo, un mal amor, un abrazo. Fíjate que solamente le he regalado flores a una mina y precisamente fueron tulipanes, pero como bien dices muchas veces es mejor ya no tirar de los recuerdos.

    Te dejo un abrazo de esas lluvias que quieren que ya llegué el otoño.

  • Beauséant

    Pues es un gran refrán, BORGO, aunque entiendo que lo de las flores será el revés, ¿no? No sirve de nada aferrarse a los recuerdos cuando la realidad sale a mordernos cada mañana.

    Creo, CITU, que los recuerdos necesitan ciertas cosas materiales para poder seguir siendo, de alguna forma, reales. Una representación de lo que significan, el problema es cuando ese objeto resulta ser falso, algo en lo que has creído y era otra cosa.

    Pues eso que has dicho, EVAVILL, es muy bonito 😉 Y mira que yo sólo uso esa palabra en ocasiones contadas.

    En mi tierra hace meses que no llueve, KRUDO, casi se nos ha olvidado lo que era. Quizás eso quiera decir que ya no tenemos recuerdos, que sólo vivimos aferrados a un presente incierto y orientados a un futuro que se presenta complicado.

    Gran verdad, ALESSANDRINIMARIA, creo que es una especie de mecanismo de supervivencia, el sentir que nuestros pensamientos y nuestras ideas son únicas… y ya ves, en realidad no hay nada nuevo, ¿verdad?

  • Flor

    Hola guapo , porqué será que encuentro tristeza y melancolía en esta entrada tan bella , emotiva y tierna ,me a gustado mucho , te deseo una feliz noche besos de esta flor que te admira y comprende.

  • Manuela Fernández

    Me ha encantado la forma tan estilosa y elegante que has tenido para mostrarnos un texto con un misterio, un secreto que guarda una tumba, un secreto que va más allá de la muerte.
    SAludos.

  • Diego (el pino de la sima)

    Suerte tenía de que dos personas la recordarán con tanto amor. Tulipanes amarillos y lirios blancos. Y una tumba cuidada con cariño. He recordado, por contraposición, una lápida que vi en un cementerio hace tiempo. Rota, sucia, invadida de hierbajos, con restos de antiguos floreros olvidados, en la que aún se podía leer “nunca te olvidaremos”

  • Beauséant

    Gracias, FLOR, la comprensión es algo que se busca pero no puede pedirse. Algunas entradas parecen más tristes que otras, salen así, hijas del momento.

    Vale, tienes razón, MENTO23, pero en el fondo de igual. Si el día empieza torcido, se queda torcido, no importa de quién sea la culpa.

    Estaba dudando, MANUELA FERNÁNDEZ, sí convertirlo en una historia de misterio o en una de amor. Al final se ha quedado así, ni una cosa ni la otra… o las dos a la vez.

    Supongo que no importa mucho para el dueño de la tumba, DIEGO, pero tienes razón, una tumba abandonada de mucha pena, pero es casi inevitable. Quién puede llevar tu recuerdo encendido como una vela en medio de la oscuridad? Una persona?, dos?, en algún mome6 desaparecerán también y con ellas tu recuerdo.. por eso no quiero tumbas a mi nombre.

  • Gabiliante

    Tus tulipanes de centro comercial son de una fotocopiadora en 3d. Tardarán más en marchitarse que los lirios. Sin ser de plástico. Tuviste la tentación de quitar los lirios?. Miraste a tu alrededor a ver si slguien miraba?
    Fuiste tu ayer quien los llevó? Dentro de un año, aun te pareceras menos en el espejo.
    Donde estén los tulipanes smarillos… da igual si es un recuerdo falso. ¿Quién se va a enterar? Ni siquiera tú
    Abrazoo

  • Marifelita

    Qué tendrá la lluvia que siempre nos inspira melancolía? O incluso un mal comienzo de día como al protagonista. Casi nadie aprecia su encanto. Y es verdad, ya nada es igual que antes, cuando te falta ese alguien especial, ni la lluvia, ni las floristerías ni los tulipanes. Ya nada tiene importancia, incluso dejamos escapar los recuerdos, aquellos que nos podrían dar algun consuelo. Muy íntimo y delicado el relato. Saludos!

  • Frodo

    Lo que nos enseñó la crisis de los tulipanes en los Países Bajos, es que todo lo que sube… Tiene que bajar.

    Buena descripción de tu barrio

    Abrazo

  • Ángeles

    Creo que no hay mejor forma de describir la vida que así, como un puzzle del que nos falta la imagen para guiarnos. Excelente.

    Y esa “lluvia enferma” es otro motivo de desconcierto. La lluvia, que siempre ha traído frescura y limpieza, ahora trae suciedad y calor. Parece que hay que ser muy fuerte o muy ingenuo para conservar el optimismo.

    Saludos.

  • Mag

    Hay recuerdos que ni la lluvia disipa. Otros, por alguna razón desconocida, nacen de historias nunca vividas. Tus tulipanes amarillos. Los lirios blancos. Alguien también la recuerda.
    Me quedaría hasta el infinito perdiéndome entre las imágenes de tus textos y los sentimientos que evocan.
    Un beso enorme.

  • beauseant

    Esa última posibilidad es muy inquietante, GABILIANTE, el que haya podido ser yo quién pusiese los lirios y no saberlo.. como dice el texto, es mejor no tirar de ese hilo 🙂 Me ha hecho gracia lo del 3d porque precisamente ayer vi una figura de lego que imitaba (creo que es la palabra correcta) a un ramo de flores, me pareció algo inquietante.

    Me gusta la lluvia en el campo, MARIFELITA, me resulta un lluvia honesta, de las que limpian y lo dejan todo mejor a su paso. En la ciudad me enferma, me parece que no trae nada bueno… es culpa de la ciudad, no de la lluvia, claro.

    Gracias, FRODO, todo sube, todo baja y entre medias nos aplasta 🙂

    El problema, ÁNGELES, es que vas perdiendo la bendita ingenuidad, la capacidad de asombrarte o alegrarte con las cosas, de esperar cosas buenas tras cada cosa mala. La vida a veces parece que te acorrala y te deja sin argumentos, te roba la portada del rompecabezas y te deja a oscuras…

    Gracias MAG, es bueno que alguien siga recordando, el olvido es la muerte definitiva, la que no espera a todos, pero cuánto más tarde, mejor, ¿verdad?

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