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El Dios de los muebles de pino

Hasta donde se pierde la vista unas manos industriosas han erigido un altar de troncos en ofrenda al Dios de los muebles de pino.

Cada mañana, hombres rudos de pocas palabras armados con brillantes herramientas, van dejando un reguero de ramas partidas y surcos que nos llevan hasta una fila de árboles. Si los miras desde lo alto de la colina esos hombres y sus herramientas se asemejan a hormigas de terribles mandíbulas que van apilando los troncos con paciencia infinita hasta formar enormes trincheras a ambos lados del camino. Listos para las pinzas de acero que, unos días más tarde, los elevarán sin esfuerzo para llevarlos lejos del lugar donde les vieron nacer. Su destino final es una fábrica en las afueras donde perderán los últimos restos de su personalidad para transmutarse en sillas, estanterías, o cualquier otra cosa que un simio evolucionado pueda imaginar de un trozo de madera.

Al otro lado de la colina esas mismas manos, o unas muy parecidas, han plantado unos diminutos esquejes, pinos en potencia, que algún día sustituirán a sus compañeros caídos en la desigual batalla,

Es la contabilidad suicida y depredadora de una raza a la que un día dejaran de salirle las cuentas.

11 Comments

  • Ybris

    Yo creo que ya no nos salen las cuentas, pero preferimos ignorarlo.
    Hay dioses que nos impiden pensar con coherencia.
    Alguien tendrá que pagar ese error.

    Un abrazo.

  • Denavegantes

    Pues verás Beaus…, discrepo de esta ensoñación, pura vagatela, te has dejado llevar por la emoción. Por lo general, en el mundo civilizado -nada más y nada menos que nosotros, algo realmente falso- la industria al tiempo que destruye, en otro lugar crea yambos se combinan, si se trata de producción controlada, de lo contrario no estaríamos hablando de esto. Es lo que llaman economía sostenible, o esa es la filosofía que la guía. Pero entrando en el por menor, te diré que en demasiadas ocasiones, me topo con gente que levanta banderas ecologistas, y en muchos casos, son pura falacia, están llenos de aire, inflados, casi rojos, pero vacíos. La pregunta es si ese material (sea en este caso, la madera) lo usamos nosotros en primera persona, si es así, ¿de qué nos quejamos?. La prensa, los mismos libros, la estantería, las mesas, las sillas, etc… usan o se nutren de la madera o sus derivados. ¿De que estamos hablando?, ¿perdimos el norte?. Invito a pasear a pié de playa, a hacernos tan humano y vulgar como el que más, a tener las mismas deficiencias y las mismas carencias, y a defender lo defendible, a cuidar lo cuidable, dentro de las necesidades que nosotros mismos hemos creado, de las que dependemos. No seamos como el activísta “verde” que denuncia la tala de árboles, el trato a los animales, la contaminación industrial, y es sencillamente como nosotros que: usamos coches alimentados con combustibles fósiles, encendemos la luz sin pudor, olvidando el coste medioambiental en su origen, nos preparamos un exquisito pollo a la plancha con papas arrugas, y para descansar nos fumamos un cigarro, con el aire acondicionado a toda pastilla. Sorry.

  • FILOABPUERTO

    Y me parece legítimo que transformemos la naturaleza y en mestizaje con ella produzcamos y creemos enseres,pero, efectivamente, de ahí a “endiosar” los productos o a “sobreproducir” innecesariamente hay, pienso, una distancia que deberíamos respetar; olvidamos que nuestra “ofrenda” debe serlo a la natura,y no al “dios-mercado”; una “mesa” nunca alcanzará la belleza del originario pino;

    la imagen de los pinos, parecen apilados para la pira Jo, Beauseant, “que me va a dar culpabilidad” sentarme en una silla jejej

    Saludillos

    Merce

  • virgi

    ¿No has leído “El hombre que plantaba árboles” de Jean Giono? Una pequeña maravilla totalmente recomendable.
    Besos

    (hace un par de días se lo dije también a otro compi de este mundillo)

  • Fran

    Me da risa cuando hablámos de nosotros como depredadores solo con los animales, mientras devastamos millones de kilómetros de bosques y cultivos…
    Saludos!
    Fran

  • Beauséant

    Los Dioses, como bien sabemos Ybris, los inventamos precisamente para eso: para no tener que pensar demasiado..

    Me temo Denavegantes que hace falta una gran mentira para tapar una gran un verdad, y la economía sostenible es una de esas mentiras. No podemos hablar de economía sostenible cuando media humanidad anda empeñada en eliminar a la otra media. Cuando todos y cada uno de nosotros somos más parte del problema que de la solución y, lo peor, no tenemos ni los medios ni las ganas de cambiarlo. No era una crítica, era un simple balance de la situación.. Precisamente por eso doctorvitamorte, porque de racionales sólo tenemos el nombre…Y nada de sorry, me encanta que me lleven la contraria 😉

    Hemos cambiado de Dioses, FILOABPUERTO, ahora adoramos las cosas materiales y el estatus que parece darnos su simple posesión.

    No lo he leído Virgi, me gusta el título, y lo pongo estilo.

    Somos la especie más peligrosa, Fran, pero no queremos darnos cuenta 😉

    A mi, Cosechadel66 no me salen las cuentas ni cuando dejo comentarios por aquí.

  • Denavegantes

    Porqué será que coincidimos en tantos puntos. La verdad es que al menos yo, soy preso de la estupidez intelectual, esa que habla de lo bueno y de lo malo, de lo humano y lo divino, siendo yo, tan vulgar y cretino como soy. Cosas de la vida, la autoestima y del sentido común. ¡¡A la mierda los pinos, que necesito una mesa para el ordenador¡¡

  • Vanessa

    El problema está en ser un simio evolucionado…
    No todo lo que evoluciona es bueno.
    Si nos hubiéramos quedado en “simios” estaríamos quitándonos los piojos unos a otros y no pensando si poner los muebles de madera de nogal,de pino o de roble.
    Un saludo!

  • Beauséant

    Si antes de hablar Denavegantes tuviésemos que mirar si somos dignos de opinar sobre ese tema nunca, al menos yo, abriría la boca 🙂

    La virtud, Vanessa debe andar en ese punto medio del que tanto hablan pero nadie sabe donde carajo queda…

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