leer,  mirar

segundo intento

No es que valga gran cosa como teoría, pero siempre he pensado que cuando algo requiere más de dos intentos es porque, seguramente, no merezca la pena. Una teoría que he aplicado a todas las facetas de mi vida, siendo consciente de que por ese camino perdería gente y oportunidades, pero ganaría tiempo y avanzaría más rápido en busca de ese algo que quizás no exista pero me hace levantarme cada mañana.

Las únicas excepciones obvias han sido la fotografía, y en cierta medida las cosas que escribo. Ese tiempo tan duramente ahorrado en el párrafo anterior soy capaz de gastarlo persiguiendo algo que nunca acaba de salir pero parece siempre al alcance de los dedos. Como estas fotos de hace un año que ahora hemos vuelto a intentar:

Hemos mejorado la técnica, el equipo, y hemos contado con la inestimable ayuda del “departamento de estructuras, mantenimiento y revisión de aviones de Iberia (A.Z.I./Barajas)“, quienes nos han proporcionado un estupendo trampolín desde el que suicidar las gotas.

El próximo año otro intento más…

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