La sopa estaba fría, el filete ha intentado apuñalarnos y el postre no se ha dignado a presentarse.
Cuando, en respuesta a nuestras airadas quejas, se ha presentado el encargado no nos ha quedado más remedio que dejar una propina fuera de escala y entonar la más elogiosa reseña que hemos podido imaginar.
Es que con esa carita a ver quien se atreve a protestar. Si pregunta seguro que respondemos que todo estaba genial y por supuesto una generosa propina 😉
El cliente siempre tiene razón. Y nada de de decir que el chucho tiene mal genio, él intentó comportarse pero visto el panorama, y la falta del postre, no tuvo más remedio que poner esta reseña en facebook ¡
¿Verdad, Alfred Comerma Prat?, además, se dejo rascar la cabeza, ya me dirás si eso no es un servicio excelente 🙂
Me gustan mucho los animales domésticos en ese tipo de entornos, BDEB, entiendo que haya gente que opina lo contrario, claro, la higiene y demás, pero, no sé, me gusta mucho verlos ahí, tan integrados, mirando todo como si fuese su negocio.
Ya sabes, miquelcartisano, es una frase muy tentadora para usarla, soy cliente, ergo tengo razón, pero, claro, a poco que hayas trabajado un poco con “gente” te das cuenta de que esa frase cojea bastante…
Eso, tyerik, se debe a que no has entrado en la fase de aceptación. Cuando compartes tu espacio con un peludo de cualquier tipo, debes asumir que tu casa nunca estará del todo limpia y que, a pesar de eso, merece la pena la compañía elegida 🙂 Pasa lo mismo cuando compartes tu vida con ciertas personas, sabes que algunas cosas no estarán como te gustaría, pero que es un precio pequeño a pagar.
¿A qué sí, citu?, dan ganas de volver sólo para saludar.
Con gente como yo, Toro Salvaje, sin duda, se olvida el servicio, la carta y hasta e lugar 🙂
Ay qué mono ¿es tu perro? ¡¡¡¡me encanta!!!! yo tengo un Golden, son unos ángeles, aunque cuando son niños buff menudos trastos que son no se puede con ellos pero luego a partir del año van tomando las normas y son una ricura. El mío ya es adulto.
Sospecho que así es, Cabrónidas es, además, fácilmente sobornable, con una galletita y una caricia te pone en la mejor mesa. Aunque, para él, la mejor mesa es la cercana al cubo de basura.
Ya me gustaría, María, estaba en un restaurante, era un lugar muy relajado y era de los dueños, se paseaba ufano por las mesas como revisando cada cosa. Un perrete cachorro es una locura, lo rompe todo, todo es un juego.. luego se van relajando y es cuando de verdad se disfrutan, ¿verdad?
Muchas gracias, Carlos Perrotti, no lo había visto como un microrelato, pero es verdad que quedó bastante cortito 🙂
Eso pienso yo, Joiel, si tuviese ese cuerpecillo tan mono, seguro que no tendría que esforzarme tanto en la vida 😉
El saber ladrar, Diego, parece que te da más derechos que el saber hablar 😉
Suelo estoy de acuerdo con esa afirmación, Doctor Krapp, los perros grandes deben sentirse más seguros de sí mismos y no necesitan andar marcando el territorio a cada paso, ¿puede ser? Pero ya te digo que el de la foto era todo tranquilidad,
16 Comments
Alfred Comerma Prat
Comprendo el aumento de la propina y el cambio de valoración. 😉
BDEB
Es que con esa carita a ver quien se atreve a protestar. Si pregunta seguro que respondemos que todo estaba genial y por supuesto una generosa propina 😉
miquelcartisano
El cliente siempre tiene razón. Y nada de de decir que el chucho tiene mal genio, él intentó comportarse pero visto el panorama, y la falta del postre, no tuvo más remedio que poner esta reseña en facebook ¡
tyerik
No sé, no sé…
Ya he pasado dos veces la aspiradora, y aun sigo encontrando pelos por todos lados.
citu
Uy es que enamora ese encargado. Te mando un beso.
Toro Salvaje
Con un encargado así el negoció florecerá hasta el infinito.
Beauséant
¿Verdad, Alfred Comerma Prat?, además, se dejo rascar la cabeza, ya me dirás si eso no es un servicio excelente 🙂
Me gustan mucho los animales domésticos en ese tipo de entornos, BDEB, entiendo que haya gente que opina lo contrario, claro, la higiene y demás, pero, no sé, me gusta mucho verlos ahí, tan integrados, mirando todo como si fuese su negocio.
Ya sabes, miquelcartisano, es una frase muy tentadora para usarla, soy cliente, ergo tengo razón, pero, claro, a poco que hayas trabajado un poco con “gente” te das cuenta de que esa frase cojea bastante…
Eso, tyerik, se debe a que no has entrado en la fase de aceptación. Cuando compartes tu espacio con un peludo de cualquier tipo, debes asumir que tu casa nunca estará del todo limpia y que, a pesar de eso, merece la pena la compañía elegida 🙂 Pasa lo mismo cuando compartes tu vida con ciertas personas, sabes que algunas cosas no estarán como te gustaría, pero que es un precio pequeño a pagar.
¿A qué sí, citu?, dan ganas de volver sólo para saludar.
Con gente como yo, Toro Salvaje, sin duda, se olvida el servicio, la carta y hasta e lugar 🙂
Cabrónidas
Apuesto a que ese tipo de encargados atienden más a razones que los que andan a dos patas.
María
Ay qué mono ¿es tu perro? ¡¡¡¡me encanta!!!! yo tengo un Golden, son unos ángeles, aunque cuando son niños buff menudos trastos que son no se puede con ellos pero luego a partir del año van tomando las normas y son una ricura. El mío ya es adulto.
Un abrazo.
Carlos Perrotti
Ternura y misterio. Dos elementos difíciles pero no imposibles de aunar. Aquí en este microrelato la prueba está.
Abrazo hasta vos allá!!
Joiel
Un precio justo, sea el que sea. Comer así es alimentarse hasta saciar el alma. Bendito tipazo.
Diego
El tener cara de perro supone, a veces, disfrutar de ciertas ventajas.
Doctor Krapp
Un perro pequeño, mira que lo tengo dicho: perro grande, ande o no ande siempre ladra menos.
Saludos
Beauséant
Sospecho que así es, Cabrónidas es, además, fácilmente sobornable, con una galletita y una caricia te pone en la mejor mesa. Aunque, para él, la mejor mesa es la cercana al cubo de basura.
Ya me gustaría, María, estaba en un restaurante, era un lugar muy relajado y era de los dueños, se paseaba ufano por las mesas como revisando cada cosa. Un perrete cachorro es una locura, lo rompe todo, todo es un juego.. luego se van relajando y es cuando de verdad se disfrutan, ¿verdad?
Muchas gracias, Carlos Perrotti, no lo había visto como un microrelato, pero es verdad que quedó bastante cortito 🙂
Eso pienso yo, Joiel, si tuviese ese cuerpecillo tan mono, seguro que no tendría que esforzarme tanto en la vida 😉
El saber ladrar, Diego, parece que te da más derechos que el saber hablar 😉
Suelo estoy de acuerdo con esa afirmación, Doctor Krapp, los perros grandes deben sentirse más seguros de sí mismos y no necesitan andar marcando el territorio a cada paso, ¿puede ser? Pero ya te digo que el de la foto era todo tranquilidad,
Judit C.
Ese encargado es un bombón, aunque no sé si le perdonaría haberme dejado sin postre. 😂
Beauséant
Siempre se puede negociar compartirlo, Judit C., es un tipo muy razonable… siempre que se salga con la suya 😉