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3-0

No se puede cambiar el resultado de un partido que terminó hace demasiado tiempo.

Esa frase fue la que me curó de una enfermedad a edad temprana. Eso y que mi familia cambiase de playa, porque yo me enamoré hasta las vísceras, como si esa persona siempre hubiese sido mía y llevase mil veces escrito su nombre en mis genes.

Se llamaba Paco y en sus ojos se contenía la inmensidad del mar.

Pero fue escuchar esa frase y remitieron las nauseas y los mareos… no se puede cambiar el resultado de un partido que tenía vencedor desde antes de comenzar… Y dejé de deambular por las calles con aspecto de tísica y unas ojeras que me hacían parecer el guerrero del antifaz en versión enclenque.

Me llevaron al médico, me analizó la sangre y me auscultó el corazón. Si aquel señor se hubiese llamado Rubén, quizás hubiese escrito en el informe “la princesa está triste, qué tendrá la princesa“; pero era médico, no más, y me diagnosticó “nervios en el estómago

13 Comments

  • Beauséant

    Clara Sh., os médicos son siempre triviales, llevan tanto tiempo hurgando en el dolor ajeno que han dejado de ver personas., aunque estas sean princesas. Y, por supuesto, Pi, no les hable de amor, esa palabra 😉

    Ele de Lauk.. las grandes tísicas arrepentidas da casi para empezar una novela … habrá que tomar nota.

    Ybris :
    La princesa esta triste. Que tendra la princesa?
    Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
    que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
    La princesa esta palida en su silla de oro,
    esta mudo el teclado de su clave sonoro;
    y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor….

    MIra Inmoderadamente que si en vez de amor fuesen gases y lo hemos confundido todo 🙂

  • Auggie Wren

    Excelente pieza, un relato muy… entrañable. En cuanto a los médicos, ¿qué puedes esperar? No es que no vean personas porque llevan mucho tiempo urgando en el dolor ajeno, es que apenas entran en la facultad dejan de verlas.

    Un saludo.

  • Tristancio

    (…)
    “En 1974, en Buenos Aires, Rulfo me dijo que no tenía tiempo para escribir como quería, por el mucho trabajo que le daba su empleo en la administración pública. Para tener tiempo necesitaba una licencia y la licencia había que pedírsela a los médicos. Y uno no puede, me explicó Rulfo, ir al médico y decirle: “Me siento triste”, porque por esas cosas no dan licencia los médicos.”
    (Eduardo Galeano, “Días y noches de amor y de guerra”).

    Leerte y recordar este texto fue una sola cosa…

    Me apunto, además, la frase del comienzo, para acudir a ella cuando sea el caso. No son pocas las batallas perdidas…

    Saludos.-

  • Ele de Lauk

    “Uno no puede ir al médico y decirle : Me siento triste ( Rulfo )”
    Uno podría ir al psicólogo , decirlo y conseguirse una licencia por depresión . Jamás por tristeza .
    Con tristeza hay que seguir viviendo como todos los días y llorar en versos .

  • Beauséant

    Debe ser, Auggie Wren, una asignatura obligatoria de la carrera 🙂

    Es extraño Tristancio pero Eduardo Galeano tiene el extraño (y envidiable) don de hacer una gran historia partiendo de cosas sencillas, del día a día, de esas cosas que miramos sin ver y en las que él nos obliga a detenernos un momento para verlas de otra forma.

    No teníamos ni idea Alter Ego que se nos diese bien encender sonrisas, pero me alegro de ello.

    Al final adictaacruzarenrojo las historias son tremendamente repetitivas ?verdad¿ las mismas calles en las mismas ciudades..

    Muchas gracias monica c

    Llorar en versos Ele de Lauk y hacerle un hueco en el colchón cuando venga de visita. Ya que no puedes luchar contra ella toca asimilarla.

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