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al norte del norte

al norte del norteal norte del norte

Mis fantasmas viven desterrados al norte de los mapas que he ido trazando a largo de toda una vida. A veces, en días como hoy, vienen a visitarme y me los encuentro al salir de la ducha o mientras preparo el desayuno.

Ya no importa. Han dejado de asustarme porque he entendido que no pueden hacerme daño.

Nunca dicen nada. Se quedan muy quietos en la otra esquina de la habitación y me señalan con un dedo acusador para dejarme claro que no se han olvidado de mi durante su destierro.

Con su mudo reproche me hacen soñar con realidades ficticias en las que siempre aparezco feliz. En otros lugares, junto a otras personas a mi alrededor que acabaron por marcharse y de las que apenas conservo algún recuerdo. Un carrusel con diferentes versiones de mi vida en las que me veo casada, con un puñado de hijos colgando de las faldas, llena de canas y con esas arrugas que cincela la felicidad en la comisura de los labios.

Cualquiera de esas imágenes borrosas podría haber sido tu vida, es el mensaje que tratan de transmitirme mis espectros.

Esa felicidad que ahora parece tan distante habría sido tuya si hubieses sabido elegir. Si no te hubieses rendido demasiado pronto, si hubieses aguantado un poco más.. si en vez de esto, aquello. Si arriba en vez de abajo. Decisiones, siempre decisiones que nunca salieron como deberían. Y en cada una de esas decisiones al final, justo al final cuando ya lo dabas todo por perdido, esperaba escondida la felicidad.

Mis fantasmas quedaron atrapados en aquel norte que no era solamente geográfico y yo, en una estúpida declaración de intenciones decidí vivir de espaldas al mar. En una ciudad, ahora empiezo a entenderlo, que siempre me resultará extraña y en ocasiones hostil.

Cuando regreso a aquella tierra que es la de mis antepasados mis fantasmas se hacen carne. Su presencia se torna demasiado vívida, casi palpable y con ellos vuelven los recuerdos, las historias y todos los muertos que he ido abandonando en los laterales del camino.

Es un lugar peligroso. Al norte del norte los vivos y los difuntos ocupan un mismo espacio físico y es demasiado fácil ensoñarse con segundas oportunidades que esta vez, esta vez sí, saldrían como debieron salir en su momento.

al norte del norte

16 Comments

  • kadannek

    Algunas segundas oportunidades sí se dan con el tiempo, hay otras que nunca vendrán y toca asumirlo.
    Hay sitios que son como un ojo vacío, como una boca que te muerde y traga una y otra vez, cuando le visitas. Hay cosas que ni el tiempo entierra y se quedan cavilando, esperando por uno. Sólo toca entender,comprender, aceptar.

    Interesante reflexión.
    Saludos.

  • Athenea

    Ese polvo que sobrevuela y nos envuelve, a veces toma la consistencia de algo en lo que todo “difiere” para convertirse en un símil que nos atormenta.
    Se hace instante, pasaje, duda palpable.
    Se hace momento envuelto en descrédito y hasta miedo.

    Los fantasmas del pasado buscan conquistar el instante, pero nuestra labor y soplar y enterrarlos con la magia de cada detalle.

    Mi abraz✴
    Athe

  • Beauseant

    Nunca he tenido claro, kadannek si sabría reconocer una segunda oportunidad.. es decir, las personas cambiamos y aquello que nos parecía muy importante en su momento quizás ya no nos interese.. Al final, como dices, lo que queda es intentar comprender y aceptar, nada más…

    Gracias, , de comentar no sé, pero de mi vida ya te digo que un desastre, aunque más o menos controlado 😉

    Al final, sospecho Athenea el truco es llenar la vida con muchas cosas y muy diferentes con la esperanza de que las que van llegando nos hagan olvidar las que se fueron, ¿no? es una visión un poco suicida del asunto, pero quizás funcione ;

  • Athenea

    Eso suena a : otra ronda , por favor
    que la primera no bastó

    Pero sí, somos como el tronco de una árbol en el que las marcas son lo acontecido entre el tiempo, momentos y años.

    Al cortarlo ese tono tan sugerente conquista , pero es como todo..
    Quizá sólo a mí me conquiste, aunque luego se vaya secando, quien lo ve y no lo aprecia o…quien algún día lo hizo pero a base de prueba y error lo desgastó… Pensará que no.

    Al final todo reside en el interior…. Lo demás son excusas… Para pasar, para no pensar, para esquivar, para afrontar el qué dirán ….para parar

  • María

    Nacho Vegas nació en Gijón…al Norte, sí …donde la playa parece un oso que duerme junto al mar 🙂

    Y no, lo siento, ni creo en los fantasmas, ni en las segundas oportunidades .. creo que eres muy bueno haciendo fotografía fantasmales y escribiendo sobre lo que se te desliza por dentro.
    Y también creo que la vida es una sucesión de oportunidades..
    ( primeras e irrepetible ;- ). .. de personas.. de sucesos … lo que pudo ser y no fue, nunca existió, por tanto no merece ni un segundo en nuestro pensamiento … mejor pensar en lo que ES… instante, solo eso importa y ES de verdad… ESTE INSTANTE . Que el tuyo sea tan agradable como ha sido el mío aquí leyéndote 😉

    Muchos besos BEAU!

  • Beauseant

    Es un buen resumen, Athenea, al final vamos componiendo un relato de nuestras vidas e intentamos ser fieles al mismo. Y, claro, necesitamos contarlo de una forma sugerente, ¿no? No sirve de nada demasiada honestidad con uno mismo.. eso es algo que he aprendido, que tengo que intentar verme con un poco de cariño 😉

    Pues te aseguro,Jo, que están ahí, en todas partes, quizás no has aprendido a verlos y, ¿sabes?, es mejor así.

    Si nació en Gijón, María, entonces entiendo muchas de sus canciones 😉 Muchas gracias por el comentario de las fotos, la playa estaba llena de gente, por eso intenté sacar esas fotos más tranquilas, más intemporales.

    Y sí, es cierto, la vida son instantes, los vas apilando unos encima de otros y cruzas los dedos para ver que sale, pero no, no tiene mucho sentido pensar demasiado en ellos, total, para qué…

  • castigadora

    Los fantasmas son peligrosos y engañan, a veces, no siempre lo que no se hizo es mejor que lo que se tiene, vivir mirando atrás no te deja vivir.
    Me gustó mucho tu relato.
    Besos

  • Virginia

    ¡Ah, el norte! Geográficamente es sencillo, la cosa se vuelve ardua cuando es el norte personal, ese que tanto nos cuesta encontrar. ¡Y no digamos el norte del norte!
    Besos besos

  • Beauseant

    Cierto, castigadora, no se puede vivir con los ojos pegados al retrovisor, pero hay personas que no sabemos hacerlo de otra forma.. un ojo delante y otro detrás, hasta que te la pegas con lo que no has visto venir, claro 😉

    Venden brújulas, Virginia pero te las vende un tipo de un solo ojo y, claro, yo no me fiaría.

    Pues ya me dirás como lo has logrado, Toro Salvaje 😉

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