una panorámica en el camino

Me gustan las fotos panorámicas. Entre que colocas el trípode, encuentras el sitio y decides los filtros, lentes y parámetros tienes cerca de tres cuartos de hora de pura desconexión.

Una desconexión que perdura incluso después, cuando ya has tomado la foto y regresas a casa para procesarlas con el ordenador. Tengo un equipo un poco antiguo y puedo sentir un dolor casi físico cuando sube los ventiladores a velocidad máxima intentando entregarme algo que tenga sentido entre todas las fotos que he hecho.

El problema es que luego suelen quedarse ahí, en el disco duro. No suelo traerlas aquí porque no tengo ninguna historia que contar sobre ellas. De alguna forma las fotografías panorámicas son auto explicativas: un valle enorme, muchas casas y una vida latiendo en cada una de ellas. Con un perro que ladra en la cocina, con alguien que llora un piso más arriba y otro alguien, en algún lugar, que apaga la radio y mueve la cabeza sin entender nada.

Intentar explicar una panorámica es casi como intentar contar la historia de la humanidad.

No soy de planificar mucho ese tipo de fotos, soy de la escuela de dios proveerá. Admiro, valoro y envidio a esos fotógrafos que son casi cazadores de píxeles, que miden, calculan y levantan la cámara en el segundo preciso del solsticio de invierno en el que un trozo de roca es iluminado de forma lateral creando unas sombras suaves y definidas que nadie más ha logrado atrapar.

Es algo agotador y me gustaría saber hacerlo, mataría por saber hacerlo. Pero creo que también hay cierta belleza en las cosas que te encuentras sin haberlas buscado. Una belleza más sincera, menos canónica.

Mi forma de trabajar es llegar al sitio a cualquier hora, hacer lo que pueda con lo que tenga en ese momento y si me quedo cerca de lograrlo intentar añadirlo después con la ayuda de mi viejo ordenador.

¿Y si nada sale bien en ese lugar concreto y en ese momento exacto?, pues tampoco pasa nada: guardas la cámara en la mochila, disfrutas del paisaje y sigues tu camino hasta la próxima panorámica.

Siempre termina por aparecer una panorámica en el camino.

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

17 thoughts on “una panorámica en el camino”