tiempo y distancia

Si le damos tiempo y distancia a un físico nos calculará con fría precisión la velocidad y el punto exacto del impacto. Un filosofo nos resumirá una vida entera, la madeja de las dudas y los miedos y, ¿un fotógrafo?… bueno, un fotógrafo pondrá su mejor sonrisa y responderá que depende de la lente que utilices en ese momento.

Cuanto te acercas demasiado a algo, ese algo deja de existir, se convierte en otra cosa diferente. Quizás por eso seamos tan malos juzgando nuestras existencias: estamos demasiado cerca, hemos perdido la necesaria perspectiva, la capacidad de vernos “desde el exterior”.

De la misma forma, demasiadas veces destruimos lo que amamos al intentar acercarnos demasiado. Hay cosas que no resisten nuestra presencia, nuestro escrutinio hueco, nuestro deseo constante de que todo sea de otra forma.

Tiempo y distancia, los elementos del futuro. El mundo de infinitas posibilidades que vamos cercenando, reduciendo a la nada según nos acercamos a ellas. Cada vez que elegimos unas del brillante ramillete de eventualidades que nos ofrecieron al nacer mientras desechamos y arrojamos a otras a morir en la cuneta.

Algunas de esas posibilidades acaban convertidas en certezas, diamantinas realidades, otras en la nada, y en esa nada parecen perfectas porque nunca llegaron a producirse. No hay nada más perfecto que lo imaginado.

Las decisiones son sencillas de tomar cuando no tienes miedo a las consecuencias pero, ¿a quién no le aterra contemplar aquello en lo que te has convertido?

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

23 thoughts on “tiempo y distancia”