leer,  mirar

nos vemos en el camino

Nada más tomar la última curva del puerto apareces casi de golpe en un terreno plano y despejado. La tierra parece haber recibido un hachazo terrible que ha divido en dos el territorio y de esa herida brota un riachuelo que llega manso hasta el pueblo de la ladera.

La primera vez que llegué allí, cuando vi la niebla de la mañana, los pájaros cruzando el cielo y el sol brillando al final de la carretera lo supe, había llegado a casa. Como si cada golpe recibido, cada tropiezo en el camino hubiesen sido la preparación para ese momento. ¿Te lo puedes creer?

Le creí, claro que le creí. Todas las vidas desembocan tarde o temprano en el cansancio, una especie de derrota aceptada y a veces hasta buscada de la que él llevaba toda una vida escapando. Lucíamos nuestros trabajos, nuestras parejas y pequeños logros como trofeos de caza y él nos negaba con la cabeza. Sonreía al vernos tan felices y decía que no, que él no había terminado de buscar. La vida era otra cosa y aún no se había rendido.

Los luminosos locos, los eternos buscadores de tormentas imaginarias… en el fondo queremos verlos caer, salirse en la primera curva de ese camino que se empeñan en recorrer y que nosotros abandonamos demasiado pronto. Porque, si tienen éxito allí donde nosotros hemos izado banderas de rendición, ¿qué sentido tendrían nuestras vidas construidas con tanto esfuerzo?

Lo supe nada más verlo, sigue contándome en la carta, baje del coche, respire hondo y decidí que ya no me marcharía de allí. También hice una foto, añade, era como empezar a escribir las páginas en blanco de un diario, un diario que seria el resto de mi vida.

Mire dentro del sobre, no había rastro de la foto y tuve que dibujar de memoria esa carretera húmeda de rocío, la niebla lamiendo las crestas de las montañas y esa luz que se pegaba al cuerpo como una promesa de algo más.

La foto se cruzo en mi vida algunos años más tarde, cuando guardamos los últimos rastros de su vida en cajas de cartón. Apenas diez cajas apiladas contra la puerta que me parecieron pocas, muy pocas cuando las enfrenté al recuento de lo que ocuparían todas mis posesiones.

En ese instante comprendí lo que él llevaba toda una vida intentando decirnos, las vidas grandes no necesiten grandes cajas para ser guardadas y todas esas cosas que con tanto empeño atesoramos no sean nada más que una huida de lo inevitable. Muros de cartón que levantamos para no contemplar el vacío enorme que nos rodea, el queso que colocamos al final del laberinto, los cuadros comprados para una casa en llamas.

Entonces encontré la foto, salió a recibirme entre las hojas de un libro de Kerouac y recordé aquella carta. Dejé las cajas sin cerrar, los libros amontonados, la casa sin barrer y subí por la carretera del puerto hasta allí arriba para despedirme…

Era exactamente como lo había imaginado.

…la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos y entonces se ve estallar una luz azul y todo mundo suelta un ¡Ahhh!

Jack Kerouac

13 Comments

  • María Dorada

    Algunos objetos del pasado los guardamos en un cajón, y luego, a lo largo del tiempo, sin darnos cuenta abrimos ese cajón para encontramos con un tesoro que a lo mejor no lo hemos apreciado bien en su momento.

    Me encanta la gente loca por vivir y por disfrutar al máximo, y más ahora en estos momentos, en los que desde el confinamiento te das cuenta del valor de la libertad y de apreciar algunas cosas.

    Qué bonito escribes, de verdad que es un deleite venir a disfrutar de tus relatos.

    Un beso enorme, y cuídate mucho en estos días.

  • Toro Salvaje

    Hubo un tiempo en que me preocupa encontrar el sentido de mi vida.
    De hecho quería dejar huella o algo parecido.
    Menos mal que me curé.
    Dejo la gloria para todos los demás.
    Con el último puesto de los humanos intrascendentes me considero muy afortunado.

  • Mento

    ”Todas las vidas desembocan tarde o temprano en el cansancio, una especie de derrota aceptada y a veces hasta buscada de la que él llevaba toda una vida escapando”. Queda bonito leerlo, pero me niego a pensarlo. Prefiero seguir soñando, persiguiendo tormentas o convirtiéndome en una.
    Son tiempos extraños… Llevo algún día de más, saturada de nostalgia, pero me niego, me niego a lo plano, a los muros de cartón y a cajas que aguarden …

  • Ángeles

    Es verdad, muchas veces nos empeñamos en llenar nuestras vidas de cosas externas (posesiones materiales, experiencias intensas), cuando en realidad todo lo que importa y lo que llena de verdad la vida lo tenemos dentro. A veces necesitamos estímulos externos (un libro, una charla, un pequeño placer del tipo que sea), pero si no tenemos dentro la capacidad de disfrutarlos y de apreciarlos, de nada servirán.

    Como siempre, un texto excelente y un estímulo intelectual. Un placer, vamos 😀

  • Beauséant

    Gracias, **MARÍA DORADA**, llevo unos días en los que creo que necesitaba que alguien encontrase refugio en las cosas que escribo…
    A veces necesitamos golpes, tragedias que nos vuelvan a situar el norte en la brújula. Por desgracia, me temo, no siempre aprendemos nada y no tengo claro que la desgracia que tenemos ahora mismo sobre el tablero nos haga aprender nada, la verdad.

    En mi caso, **TORO SALVAJE**, voy alternando. Tengo días en los que sólo intento dar pequeños pasos y olvidarme de las grandes trascendencias, otros no, claro. Otros me abrumo, me siento pequeño e impotente. No es fácil reconocer mi pequeñez.

    Así es, **AMAPOLA AZZUL**, el mundo es un lugar lleno de energía… crece en pequeños manantiales y no existen mapas con sus ubicaciones.. por suerte existen esos maravillosos chamanes que saben guiarnos a ellas.

    Y tú me has emocionado a mi, **CARMEN TRONCOSO BAEZA**, a veces parece que nos han educado para querer ser siempre otra cosa, para no estar nunca conformes.. y es una pena, grandes o pequeños todos tenemos nuestro huequito y podemos hacer muchas cosas en él.

    Sabía, **MENTO**, que no estarías de acuerdo con esa frase 😉 Quizás sea un poco exageración, pero creo que es algo que todos acabamos haciendo. Es decir, en algún momento nos paramos, decimos “aquí estoy bien”, “esto es lo que quería”, aunque en el fondo sabemos que no es del todo cierto. Digamos que entre el punto de partida y el punto que queríamos que fuese el de destino, nos quedamos en una parada intermedia.. Y, oye, eso no es tan malo, nos decimos, y es cierto, no debe ser algo malo, pero sí es algo que creo que todos hacemos…
    No era mi intención abrir la caja de las nostalgias, aunque creo que en estos tiempos cualquier cosa que diga viene un poco teñida de tristeza.

    Seguro que los alemanes tienen un nombre muy largo para eso, **JO**, tienen un nombre para todo. Creo que es algo natural, cuando damos por sentadas ciertas cosas tan básicas como poder salir de casa no nos damos cuenta que eso es algo qe un día puede desaparecer.. y cuando ya no las tenemos es cuanto más las necesitamos.. sí, ahora que lo pienso, es un poco contradictorio.

    Me ha encantado esa frase, **CARMEN**, es el resumen perfecto de lo que quería contar.

    Cierto, **ÁNGELES**, sin esas pequeñas cosas estaríamos muertos, muy muertos por dentro. Necesitamos comer, dormir… y muchas veces nos olvidamos de esos pequeños estímulos que en el fondo son los que te permiten seguir en movimiento cada día. Me alegra que mis letras te ayuden un poco en eso, a mi me ayudan mucho los comentarios porque es como no gritar en silencio…

  • Paloma

    Somos tan poca cosa y le damos a todo tantas vueltas…bueno, hablo por mí. Me daría rabia morirme sin haber aprovechado bien la vida. Pero eso tampoco tendría importancia. Ninguna.
    Muy bueno tu texto y con una cita remate perfecta.
    ¿Y dónde haces esas fotos tan bonitas?
    No hace falta que me lo digas 😉

  • Beauséant

    Es raro leerte un comentario pesimista, **MUCHA**, supongo que estos días no dejan espacio para muchas alegrías, no durarán eternamente, eso seguro.

    Me temo, **PALOMA**, que todos estamos en ese mismo barco. Quizás los que se dan cuenta, digo quizás porque es lo que quiero pensar, tengamos alguna posibilidad de cambiarlo. Al final peleamos con las armas que nos han dado, lo único a lo que podemos aspirar es a ser nuestra mejor versión.. sin rendirnos y sin excusas.

    Tengo la buena costumbre de ir a todas partes con la cámara y la mala de no recordar la mitad de los sitios. Esa, creo, es de un puerto de montaña en Navarra, España. La descripción es la del texto, la niebla, el río.. incluso había un par de vacas mirando tristes el paisaje, pero no quisieron salir. Al volver recordé esa cita del libro y el texto se hizo solo (más o menos)

  • lachicadeluniverso

    Me hace gracia que aún viviendo está situación la gente sólo piensa, en que los demás si aprenderán o no de ello,
    también pienso que lo importante es que cada uno se observe a si mismo y pienso si le sirve esa experiencia o no, el escrito me ha gustado mucho, lo que realmente me entristece por empatización, es que quizás me equivoque por que son todo percepciones, en ese alma triste que se niega a ver la luz y se auto-sabotea, y hay gente que no le basta con esa seguridad, ese acoplamiento y deciden pararse y no seguir descubriendo las bellezas que está vida otorga, hay gente que siente que hay algo más, que sabe que la estabilidad es un cuento que nos han contado para tenernos atados, cuando nada es estable ni fijo, todo tiene su movimiento, gracias a dios, porqué eso permite que evolucionemos, yo a esos seres les llamo guerreros de luz, porqué aún muertos de miedo, siguen avanzando, se levantan tras cada caída y sonríen, porqué aunque tengan los días de tormenta, los motiva muchísimo más y sobretodo han saboreado tanto los días de sol, que siempre siguen para estar presentes y vivir con intensidad cada rayito de sol.
    Un saludo!!! Y te deseo mucha luz.

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