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nimio

La vecina de la lado andaba deprimida desde hace tiempo y ha encontrado respuesta a sus males en la colorterapia. Las soluciones más sencillas siempre son las mejores: ahora lleva la ropa interior en función de su estado de ánimo ¿Ves?, hoy me siento un poco insípida. Tira hacia abajo del vaquero y me asomo al pespunte de sus bragitas de un intenso azul eléctrico.

En el bar donde me hacen los bocadillos Gloria me ha dicho que se ha cansado de los hombres, de la ciudad y de competir con prostitutas más jóvenes que tiran los precios hasta lo absurdo. Vuelve al lugar donde la nacieron, un pueblo de Plasencia donde sus padres tenían unas tierras en las que piensa formar una cooperativa de alimentos ecológicos. Luis, el gitano guapo que siempre la anda rondando, apoya su idea con entusiasmo y aprovecha para comuinicarnos que él también es un emprendedor. Para vencer nuestras caras de escepticismo nos muestra una libreta donde ha escrito la palabra “Ideas” con preciosas y enormes letras redondeadas. Entre esas páginas tiene apuntado como, tras pasarse dos semanas en el hospital por una discusión de negocios con sus socios rumanos, ha decidido abandonar el negocio de la chatarra: ahora recogeré bicicletas viejas, las arreglaré para dejarlas como nuevas y las venderé por el doble.

Yo, por si acaso, le describo como es mi bicicleta por si le da por “reciclarla” por error y antes de marcharme le digo que claro, que es una gran idea pasarse por el banco y preguntar por los créditos para emprendedores.

El mundo, pasito a pasito, se ha sumergido de una manera imperceptible en una locura tranquila y definitiva. Los perros del barrio son los únicos que se han dado cuenta, nos miran con caras raras y olfatean enloquecidos el aire antes de empezar una coreografía de aullidos lastimeros.

Presienten el final y no pueden entender que sigamos con nuestras vidas como si nada fuese a ocurrir. Nos piden, nos exigen la nave espacial con la que podamos escapar de esta locura.

Y, por si hiciesen falta más pruebas, cuando llego a casa y consulto el diccionario para intentar cerrar una frase me encuentro con un palabra que significa una cosa y su contraria:

nimio, mia.

1. adj. Dicho generalmente de algo no material: Insignificante, sin importancia.

2. adj. Dicho generalmente de algo no material: Excesivo, exagerado.

3. adj. Prolijo, minucioso, escrupuloso.

Nimio, creo que esa palabra le hubiese encantado a los chicos del club de la serpiente: Oliveira, Perico y Ronald. Tan bohemios, tan perfectos en su intensa imperfección. Ebrios y trágicos, caminando por las calles de ese París plagado de gatos negros donde el cielo valía más que la tierra.

Y entre ellos la Maga. Presencia inevitable, natural, a quien era imposible hacerle entender nada porque para ella el misterio comenzaba justo con las explicaciones.

Y, sin embargo, todos te tenían envidia. La Maga, siempre tan llena de vida, tan ella que era imposible no quererla, imposible no sentirse un poco Maga cuando Oliveira y sus secuaces jugaban a encontrar una nueva realidad entre las palabras muertas del diccionario y ella los miraba ajena, escondida a salvo en esa otra delusión que ella había sabido encontrar sin necesidad de tantas poses ni tantos fuegos de artificio.

8 Comments

  • lademarbella

    Jamas hubiese pensado eso de Nimio/mia. Para mi que significaba poca cosa, casi nada, mijilla. A partir de hoy dudaré al usarla.

    Esa sensación que perciben los perros del relato vive conmigo. A veces creo que son los años, los mios, claro. Otras que es la sociedad,la vida y sus vueltas. >Un placer leerte

  • Lucía

    Me gusta la idea de una locura cotidiana. Sí, además asoman por ahí una codicia y ambición a partir del engaño, qué mierda, eso también está a la orden del día…

    Saludos

  • Lucía

    Ah, lo olvidaba, ahora mismito me voy a buscar lo que dice la RAE de nimio, que me has dejado intrigada, yo sólo sabía la primera acepción.
    Y por cierto, me ha gustado mucho tu texto 😉

  • Beauseant

    Buff, Marvel Girl tendría que buscarme un agente, atender a la televisión y poner pose de persona interesante, y encima me vería obligado a seguir un ritmo y una lógica 🙂 De todas formas los librillos anuales los voy colgando en la trastienda https://www.elartistadelalambre.net/?page_id=419 😉

    Efectivamente, lademarbella, al igual que Lucia, para mi nimio era eso, una insignificancia. Lo que no acabo de comprender es que el RAE mantenga esa ambigüedad porque es un poco peligrosa. Ah, Lucia, creo que todos estamos inmersos un poco en esa locura cotidiana.

    Totalmente cierto, MO : No te engañaré: me apetecía decir azul eléctrico 🙂 Y, además, mi vecina nunca se entera de las cosas, simplemente las adapta su forma de ver el mundo.

  • virgi

    Alguna vez he pensado que tal vez sean perros y gatos los que más sepan de nosotros.
    Me gusta leerte, tienes un toque personal que cautiva, agudo y poético.
    Besos

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