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Hamelín

Habíamos llenado nuestra vida de aparatos electrónicos. Los suelos se barrían solos, la cafetera molía el café sin ayuda y podíamos regular el color y la cantidad de luz en cada habitación de aquella casa diminuta.

Nos sentíamos modernos y cosmopolitas, orgullosos herederos del zeitgeist de una época en la que hemos logrado conectarlo todo. Donde puedes dormir cada día al lado de un completo desconocido y saber todos los detalles sobre la vida de personas a las que nunca verás en la vida real.

Cada vez que lo precario de nuestras vidas amenazaba con tirarnos el decorado y el futuro llenaba de interrogaciones nuestras vidas, invocábamos nuevos aparatos que nos engendraban nuevas necesidades. Eran nuestra tabla salvación, gracias a ellos no corríamos el riesgo de darnos respuestas equivocadas a preguntas que no teníamos el valor de hacernos.

Nos habíamos quedado huecos por dentro, sin nada que ofrecer. Pero no por fuera, por fuera eramos brillantes, luminosos como fuegos artificiales. Observaba a nuestros compañeros de trabajo, a las amistades fugaces que nos empeñábamos en mantener, eran idénticos a nosotros… todas las sonrisas forzadas, las metas falsas… objetivos, logros, sueños… comprendo ahora, cuando ya no sirve para nada, que todo era mentira. Nada de todo aquello que creíamos poseer era en realidad nuestro.

La realidad es que no teníamos nada entre las manos, ni una idea original, ni nada digno de ser entregado como balance final de una vida.

No te culpo por escapar de allí, de la casa diminuta y de mi tristeza dulce y pegajosa.

El día de tu despedida decidiste llevarte contigo todos esos aparatos y sólo pude alegrarme por ellos. Seguro que has sabido encontrarles un nuevo hogar donde nadie los mire con desconfianza. Me los imagino desfilando tras de ti, rumbo a tu nueva vida como si fueses un flautista de Hamelín acorde a estos tiempos en los que la tecnología ha suplantado a todo lo demás.

No puedo evitar sonreír al hacerlo. Sí, aún sonrío, es lo único que me hace sonreír, los recuerdos.

Tengo que aprender a conjugarte en pasado. Olvidar el tiempo en común como se olvida un mal recuerdo. Debería mirar en Internet, seguro que venden algo que aún no tengo. Algo que sea la respuesta a esa pregunta que aún no soy capaz de hacerme.

15 Comments

  • .+**+.Kadannek.+**+.

    Hay cierta ironía o sarcasmo entre-líneas con el toque justo de crítica y realidad.
    No estoy ni estaré en contra de la tecnología, facilita mucho la vida en varios aspectos, sin embargo, a la hora de la verdad, debemos admitir que el ser humano puede prescindir de herramientas muy avanzadas en una vida básica y esencial. Sin embargo, no se trata de negarnos la comodidad, la ayuda y la entretención que éstas nos proveen, pero hay que procurar no dejarse consumir por lo que nosotros deberíamos controlar. Sí, se nos va de las manos, yo no soy la excepción, pero hallar un punto en que podamos separar lo fundamental de lo innecesario y estorboso, también es facilitarnos las cosas.

    Interesante reflexión.

  • Beauséant

    Podría firmar cada una de las palabras que has escrito, .+**+.Kadannek.+**+., no soy de esas personas que siempre piensan que el pasado fue mejor. Es más, en muchos aspectos creo que vivimos tiempos mejores que los que hemos dejado atrás. Y gran parte de esa mejora es por la tecnología… Quizás de ahí venga esa ironía que has detectado, porque por un lado crítico ciertas cosas y, por otro, hago algunas de esas cosas e incluso no podría vivir sin ellas… El escribir en un blog, incluso en algo tan anticuado como un blog, no deja de ser una parte de eso que critica el texto… Ya sabes, a veces escribo para intentar entenderme, es como ponerme en un espejo en el que no salgo bien 😉

  • galerna

    “Lo mejor está por venir” Eso dicen por ahí… pero a mi ese contrapunto siempre me ha servido para vivir el presente sin mirar demasiado ni hacia delante ni al pasado.
    La fotografía del post me encanta. Por cierto, te escribí desde este perfil con el “guardián dividido” en las manos, pero te debo otro e-mail para comentar el texto, me sorprendió para bien.
    Un abrazo.

  • Toro Salvaje

    He ido al link y al leer “calendarios vencidos” una especie de devastación oculta ha asomado la cabeza.
    Quizá sí, quizá ya no quedan días… y todo esto es una agonía sin sentido.

    Los aparatos electrónicos ya son los amos.
    Nos creemos que no, que mandamos nosotros, y todos sus chips se mueren de risa al vernos.

    Saludos

  • Frodo

    Tan actual como desolador. Al pensar en el futuro tecnológico (en nuestro presente) los antepasados lo imaginaron o demasiado feliz o demasiado apocalíptico. Pero no se siquiera si Huxley -que fue el que más dió en la tecla- o películas como Metrópolis llegaron a acercarse apenas a esta cosa intermedia, como dices tú: a esta realidad que te deja hueco por dentro.

    ¿viste Black Mirror? Muchos de sus episodios hacen juego con esto que escribiste

    Abrazos!

  • Beauséant

    El mañana existirá, **MUCHA**, lo que no tengo claro es que existamos nosotros…

    Muchas gracias, **GALERNA**, es bonito escribir en papel de vez en cuando… La foto no pegaba mucho con el texto, pero me apetecía.

    Los calendarios se nos vencieron y nos vencieron, todo a la vez, **TORO SALVAJE**, nos queda tan poco entre las manos…

    Así es, **FRODO**, muchos pensaban en un futuro al estilo de 1984, pero ha sido un mundo feliz quien mejor lo aproximó. Podemos ser libres, podemos saber la verdad, pero preferimos el soma, la droga, el quedarnos adocenados y felices en nuestros rincones. Sí, he visto BM, algunos capítulos duelen de lo cerca que nos representan…

  • Carmen

    Querido amigo, una vez desvelada por que no entendía suficientemente la computación, un hermano mio ingeniero me dijo que no afanara, en un pequeño tiempo todo estaria a la distancia de un click y vaya que ha sido asi.
    Me gusto este texto porque todos estamos en este universo vacío de cosas. Un abrazo!

  • Ángeles

    Con lo fácil que debería ser aplicar sencillamente aquello de que en el término medio está la virtud…
    Pero parece que, una vez puestas en marcha, ciertas cosas son imparables.
    En realidad, como la vida misma. Tal vez es nuestro sino.

  • Beauséant

    Algunas cosas quedan a un click y otras, **CARMEN**, quedan al alcance de la mano y nunca llegamos… Parece que estamos condenados a no tener nunca lo que queremos.

    Efectivamente, **ÀNGELES**, cuando nos preguntan todos buscamos el punto medio, pero a la hora de la verdad parece que siempre queremos algo más, que estamos eternamente insatisfechos. Ese ansía nos ha permitido llegar a ciertos sitios, pero a veces va en nuestra contra.

  • Carmen

    La tecnología nos ha dado libertad para unas cosas y cárcel para otras.
    Pero lo cierto es que sin tecnología no estaría yo escribiendo aquí y tú no estarías publicando y expresándote tanto con las palabras como con las fotografías (qué foto tan genial!)

    Besos y chips

  • Beauséant

    Muchas gracias, **PALOMA**, siempre he querido hacer fotos mágicas, a veces creo que me acerco a esa magia, pero la mayoría de las veces todo se escapa… LO otro sí, este sitio es un monumento a la melancolía en todos sus pegajosos sabores.

    Y no dejemos de buscarlos, *ALESSANDRINIMARIAMARIA**, eso nunca… un abrazo.

    Eso seguro, **CARMEN**, no siento una gran nostalgia por el pasado, mucho menos en lo tecnológico. Quizás la red ha perdido parte de su encanto, de su ingenuidad, pero la explosión de opciones que tenemos me parece maravillosa. Debemos saber buscar y saber usarlas… ya sabes, las tecnologías son neutras, como neutra es una pistola, la voluntad reside en quien apunta y dispara con ellas.

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