el árbol de la sabiduría

En el desierto de las promesas incumplidas se yergue solitario el árbol de la sabiduría. Ese es el primer obstáculo que sale al encuentro de quienes lo buscan: hay que atravesar un desierto para encontrarlo, da igual el punto de partida, el árbol sólo aparece una vez que lo hayas cruzado en toda su extensión. Pero no es el único dilema al que se enfrenta el viajero: para atravesar ese desierto debes, además, olvidar todo lo que eres y, aún más complicado, todo lo que serás.
Algunos afirman haber cruzado ese desierto y claman, con una seguridad digna de lastima, que tal árbol no existe, que es fruto del delirio provocado por el sol inclemente que reseca las ideas. Es fácil extraviar el camino, dicen, encontrarte con espíritus y diablos que convierten las piedras en pan, que te prometen una salida fácil para todos tus complicados problemas.
Le sucedió al hijo de Dios, quizás el peregrino más conocido de aquel desierto. Cuarenta días estuvo vagando por sus dunas. Cuarenta días en una soledad llena de espíritus inquietos, sin nada que llevarse a la boca y ardiendo presa de las fiebres. Sus labios se habían convertido en yagas y su piel, llena de ampollas, se abría en jirones sangrientos bajo el implacable sol.
Se sintió morir casi tantas veces como se sintió resucitado. En sus pesadillas, hombres furiosos ocultos tras máscaras de animales se burlaban a su alrededor, mientras mujeres desfiguradas levantaban obscenas sus faldas para mostrarle triángulos de oscuridad en los que danzaban sus peores pesadillas.
Creyó ver el rostro de su madre en la cara de todas ellas.
Cuarenta días en aquel desierto, al borde del colapso, harto de los juegos de su padre, de la sonrisa del diablo que intentaba tentarle, harto de tantas promesas de redención, de ser el “elegido”. Odiaba esa palabra, elegido por quién y para qué. Él no lo había pedido, eso estaba claro.
Finalmente, harto de todo, el hijo de Dios decidió rendirse. Detuvo su caminar en círculos y simplemente se sentó a esperar que todo terminase. Que sea lo que Dios quiera, murmuró, y le dio un ataque de risa al decirlo. Fue entonces, esperando su muerte, cuando descubrió que era inmortal. Ni tan siquiera se sorprendió ante lo que era la típica broma retorcida de su padre: ¿quieres morir?, para ti será la inmortalidad.
Es algo que hemos olvidado, pero el hijo de Dios salió del desierto sin haber encontrado el dichoso árbol. Sediento, atrapado en un delirio místico que ya nunca lo abandonaría y profundamente avergonzado ante la cantidad de explicaciones que tendría que dar al regresar con las manos vacías. La vergüenza, esa incapacidad para reconocer la realidad, había sido el motor de su existencia. Todas las decisiones estúpidas de su vida, todos sus errores, habían sido motivados por la vergüenza.
Pero Jesús siempre supo sacar lo mejor de sus derrotas, o quizás sí encontró algo de sabiduría en ese árbol bajo el que nunca estuvo. Aquel viaje por el desierto sería el acta fundacional de una nueva religión.
Una religión, una fuerza transformadora, un portazo en los libros de historia. Algo de lo que, por fin, estaría orgulloso su padre, pensó. O, al menos, eso es lo que esperaba con la ciega confianza de quien ya lo ha dado todo por perdido y lo apuesta todo a una carta que nunca jugó.
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el mecenas
24 Comments
Maia
Si lo ves en pequeño, esa nube sobre su tronco parece formada por seres, el tapiz por rostros, aunque siempre me repito en tus imágenes.
Y tardas toda una vida en encontrar esa sabiduría, si acaso un atisbo
Toro Salvaje
Yo nunca encontré ese árbol.
Tampoco lo busqué.
Hubo un tiempo en que creí saber de casi todo.
Y luego comprendí que no he pasado de ser un ignorante como tantos otros.
Ya me da igual.
Cuando uno se sincera consigo mismo y se acepta todo lo que a veces le torturaba, desaparece.
Saludos.
Diego
Podía haber dicho que había encontrado el árbol de la sabiduría. Nadie lo podría comprobar en aquellos tiempos de carencia de teléfonos móviles y GPS. Una mentirijilla más de las muchas que inventó este caballero 🙂
La foto, sensacional.
María
Mmmm… qué bonito el montaje q has hecho BEAU! sobre una montaña de oro, un árbol de la sabiduría de nube mullida bajo un cielo azul , limpio y perfecto … Quién quiere quedarse entre las aristas frías del oro pudiendo llegar a lo.mullido… No sé, ese pasaje de Jesús en el desierto creo q es una metáfora de esos tiempos borrascosos que debemos transitar todos hasta encontrar esa ansiada paz interior , quizá debamos tener q pasar por esos momentos duros y tortuosos para valorar y sobre ist lo q de verdad vale la pena … La verdad es q no creo en árboles de sabiduría , aunque es posible q existan , me interesa y atrae mucho más las nubes mullidas y los cielos azules , la sabiduría de la experiencia q la de los libros , aprender de los q saben vivir, mucho más q de los q dicen saber y de todos los q dan porque sí, es más, creo q si existe en algún lugar ese árbol es dentro de nosotros el día q decimos adiós a nuestros envoltorio, quizá en ese instante algunos afortunados lo vean , yo , segurísimo q no …pero no me importa, prefiero ver pájaros y mariposas…y sí , tienes razón, segurísimo q Jesús estuvo cabreadísimo con su padre ,mira q pasar por todo lo q esos brutos le hicieron pasar pudiendo desintegrarlos a todos en partículas con su rayo cósmico …de hecho, si hubiera hecho un poco de limpieza general con aquellos personajes, a lo mejor nos hubiera evitado sufrir a tanto ostrogodo energúmeno como luego ha aparecido a lo largo de la historia …ahora deben tener congreso o cónclave..porque mira q han proliferado!!! …En fin, me estoy yendo de tu desierto… A mí me rechiflan las apuestas suicidas , nunca juego a nada , pero si alguna vez lo hago, es justamente a esa carta q nadie quiere jugar …soy muy miedosa si me lo pienso , pero a la vez una tremenda inconsciente, ahí, cualquier locura es posible , suerte q tengo algo de gato y siempre suelo caer de pie jajaja Un beso!
Beauséant
Tiene todo el sentido, MAIA, el árbol de la sabiduría se alimenta del conocimiento de otras almas que intentaron acercarse. Pensaron que encontrarían la sabiduría y eso fue justo lo que les arrebataron. Tardamos toda la vida en saber qué hacer con la vida y, como siempre, aprendemos las cosas cuando ya es demasiado tarde.
Quizás sea lo mejor, Toro Salvaje, cuando las condiciones no son justas, es mejor no participar. Tampoco tengo claro si la sabiduría es una bendición, la verdad. A veces en la ignorancia podemos encontrar un respiro, hablo de ignorancia, claro, la estupidez suele ser más dañina.
Y, aún más importante, Diego, a nadie le habría importado. Las personas creemos lo que estamos dispuestas a creer, da igual las pruebas a favor o en contra. Una vez que elegimos un líder le perdonamos todo, porque criticarle supondría reconocer nuestro error. El pobre siempre tuvo el listón muy alto, no quiso decepcionar a su padre y se vio metido en algo que nunca llegó a entender del todo, simplemente eso, jugó a ciegas, con unas cartas que no había pedido.
Me temo que mucha gente elegiría el oro, el poder, el saqueo, María, creo que no lo elegiría, la verdad, las pocas veces que he tenido que morder a alguien, no lo he hecho, no soy una persona competitiva. La paz interior es el verdadero oro, ¿verdad? Pero, claro, llegamos a esa conclusión tras muchos tropiezos, tienes razón, un mar infinito, unas nubes azules, la conciencia limpia… eso no tiene precio. Quizás eso es lo que nos diría ese árbol si alguna vez llegamos a encontrarlo, que la sabiduría la has encontrado en el camino que has seguido hasta llegar allí, en el comerciante que te encontraste al salir del pueblo, en la risa de tu abuelo, en la señora que regaba unas gardenias en la terraza, que esa es la sabiduría, que lo que acumulan los libros es conocimiento, que es algo muy diferente.
Se supone que murió por nuestros pecados, ¿no?, pues ya ves el poco éxito que tuvo. Hemos llenado los libros de historia de mártires y no hemos logrado que todo sea un poquito mejor. Debió sentirse utilizado, claro, por los humanos, por su padre, por todo el mundo…
No soy de apostar, en los juegos de cartas me quedo siempre con la mano que me dan, algo me paraliza cuando tengo que apostar. Eso incapacidad explica casi todo mi recorrido vital 🙂
Gabi C S
Veo claramente un ciervo encabritado enterrado de cintura para abajo.
Jesús lo encontró ( en vez del arbol) y se lo comió, y de ahí sacó las fuerzas para volver; que se había perdido, con tanto sol el sentido de la orientación que bastante perjudicado.
Abrazooo
Eva
Al final Jesús se convirtió en taoísta y simplemente esperó sin hacer nada. Creo firmemente en la “no acción” sobre todo en los momentos de confusión y también en que nos empeñamos en buscar árboles de la sabiduría fuera y miramos en la dirección equivocada. Todo está en nosotros, que somos artífices y responsables (eso duele) del mapa de nuestra vida. No nos hacen falta árboles, tal vez un espejo.
Un abrazo Beausant
ConejoOdiaGuordpres
Varias cuestiones aquí, me quedé como que con ganas de más, mucho más. Por otro lado siento que el arbolito misterioso tiene pre-cuela, carajo, yo y mis películas.
Beauséant
Tiene todo el sentido, Gabi C S, lo extraño es que, con tanta inventiva como demostró, no hubiese incluido al ciervo en el canon de su religión. Por ejemplo, en vez de la trinidad, pues que hubiese un ciervo que es el que se encargase de pesar las almas al morir y decidir si somos aptos para entrar en el cielo.
Qué gran verdad, Eva, ¿te imaginas?, vas buscando el dichoso árbol y te das de bruces con un espejo. La no acción es, por definición, una acción, en ciertos momentos de nuestras vidas la única acción posible.
Precuela, poscuela y crossovers, Conejo, ese árbol ha sido, es y será.. por desgracia hemos dejado de buscar el árbol de la sabiduría, ahora buscamos el sofá de la pereza o el espejo del edonismo, pero ahí sigue el arbolito, no ha desparecido.
Milena
¡Qué preciosa imagen! ¡Tan inspiradora!
También el texto… Veo a Jesús más como un yogui, que en esos “cuarenta días” sí que encontró alguna iluminación, algún verdadero entendimiento… No creo que su intención fuese montar una nueva religión, se la montaron, usaron el personaje… que por cierto, según los hinduistas pudiera ser una de las reencarnaciones de Vishnu, o un Swami simplemente… La religión católica manipula los términos pecado y pecador, son un invento para sacar información… no imagino a Jesús precisamente hablando de redimir pecados…
Muy interesante entrada, Beauséant!
Milena
Te mando un enlace interesante sobre el tema Jesús:
https://hijodevecino.net/2008/12/26/jesus-en-la-india/
Beauséant
Creo que es un comentario muy acertado, Milena, si lo piensas bien parece que todas las religiones eran, por resumirlo mucho, como escuelas de yoga. Gente que vivía de una manera precaria (esclavos, pobres..) que se reunían para darse fuerza y ánimos y fomentaban sus vínculos a través de la repetición de himnos, una especie de meditación, vaya. Con el tiempo algunas escuelas tuvieron más adeptos y fueron desperdigando el mensaje original. Han sobrevivido las que más éxito tuvieron, pero hay rastros de muchos cultos, todos compartiendo historias y anécdotas similares. Nacido de una madre virgen, la resurrección, el desierto…
Voy a leer el enlace, gracias 🙂
Miquel Cartisano
Cu
Miquel Cartisano
Cuanto menos curioso, el árbol.
Salut
tonYerik
Pues qué coñazo toda una eternidad.
Claro que es que yo soy un poco raro.
Aunque pensándolo bien… .
María
Sabes de lo q me he dado cuenta? en realidad todos nuestros males empezaron por culpa de este algodonoso árbol de la sabiduría tuyo BEAU, porque fue del q Dios prohibió a Adán y Eva comer , precisamente de él y fue para salvarnos de este pecado en el origen humano por lo q luego Dios hizo pasar a su hijo por todo el calvario q pasó , q se estuvo pensando si pasaba o no, dando vueltas por el desierto durante 40 días tras los cuales , dijo, venga va, Tú ganas , me dejaré matar por estos energúmenos a ver si sirve de algo, pero tienes razón y por eso se ha olvidado de nosotros , no ha servido de nada su sacrificio, así pues ha dicho ..mira, qué os den, pedazo de borricos ! y aquí seguimos a la greña después de miles de años de repetir curso sin ser capaces de aprender absolutamente nada : ) y después de todo lo dicho y pasado ¿tú crees q este árbol se nos aparece al final ? pues ya sabes , por mucha hambre q tengas ni se te ocurra comer sus manzanas , fíjate la q se lío por culpa de una…lo agustito q estaríamos todos viviendo en el Edén, sin Trump, Musk, Putin, Maduro y todos los bichos estos q debieron salir como gusanos de la manzana : ) Perdón, todo esto se me ocurrió ahora mismo desayunando contigo ,ninguna te su empiezo a desvariar en la cena después de todo el día batallando jajaja un beso y buen día en este valle de lágrimas sonrientes ; )
PD
Yo tampoco soy de apostar , únicamente lo hago en el mus, el único juego q me gusta de cartas, porque es como el ajedrez, ahí soy una absoluta suicida, hecho órdagos con tanta serenidad q nadie me los acepta, pero necesito beber un poco para q me salga : )
María
*ninguna te su empiezo a desvariar en la cena = Imagínate q empiezo a desvariar en la cena …quise decir, pero me salió en sánscrito : )
Beauséant
No es un árbol cualquiera, eso seguro, Miquel Cartisano, otra cosa es lo que cada uno encuentre a sus pies.
Quizás sea de esas cosas que sólo suenan bien en el papel, tonYerik, luego, en la realidad, pues eso, puede acabar siendo una maldición. Por suerte, o por desgracia, nadie nos preguntará nunca qué preferimos.
Ese episodio, el del árbol y la dichosa manzanita, siempre me han llamado la atención, María, de alguna forma Dios sentía miedo que los humanos alcanzasen la sabiduría porque sabía que dejarían de creer en él pero, por otro lado, su lado chantajista emocional, hizo que poner el árbol en medio del sembrado con un cartel de no tocar, ¿no te parece un comportamiento digno de un psicópata? Claro, la culpa es nuestra, es cierto, que nos dicen que no hagamos algo y nos tiramos de cabeza, pero fuimos creados a su imagen y semejanza, ¿no? Vamos, que el sabía perfectamente cuál sería nuestro comportamiento. Básicamente se dedicó a jugar con nosotros igual que jugó con su hijo. Mira, hijo, ven, que tengo un encargo para ti, vas para la tierra y a esos señores les cuentas esto, verás que risa.
Si lo piensas bien, lo bueno de creer en Dios es que delegas un montón de responsabilidades, dejas de ser culpable y responsable de todo lo horrible del mundo.
Pero, estoy de acuerdo, mejor nos habría ido estándonos quietecitos en el jardín del edén. Claro, yo es que siempre he tenido alma de ovejita, sólo vuelo con la imaginación. A mi me dejan la puerta de la jaula abierta y voy corriendo a cerrarla antes de que se den cuenta 😉
Me ha gustado compartir desayuno contigo, en mi caso el cafe de la sobremesa. Te has colado en medio de una larga lista de tareas pendientes que no quiero hacer.. ¿a quién podré culpar de mi pereza? 😉
Alfred Comerma Prat
Sé que he estado ante el árbol de la sabiduría, aunque lo haya olvidado, pues, no recuerdo ninguna lección aprendida de él. Y puesto que estoy en casa, es que regresé del desierto, con lo cual lo hice en toda su extensión, mi vista cansada lo atestigua.
Cabrónidas
La mayoría de habitantes de este maltratado planeta están tan a gusto con su ignorancia y su ceguera, que de encontrarse con el árbol, lo único que harían sería grabar sus iniciales en él y pasar de largo.
Etienne
Lo que me queda claro (o así me parece) es que el que lo busca adrede tiene menos chance que el que deambula perdido hasta topárselo; que lo que tiene de sabiduría para ofrecer, lo sabrá apreciar quien esté en sintonía con él.
A todos nos cuesta lidiar con los designios que los demás depositan en nosotros; algunos sucumben, otros aceptan.
Pero rescato el concepto de fe, yo creo que ese árbol está en algún lado, que tiene la solución a los problemas y que eventualmente alguien lo encontrará.
Beauséant
El saber que no se sabe nada, Alfred Comerma Prat, no deja de ser un síntoma de sabiduría. Puedes visitar el árbol, leer hasta dejarte la vista, y concluir que no has aprendido nada. Y eso, en sí mismo, será un aprendizaje, ¿no te parece?
Cierto, Cabrónidas, o talarlo para hacer papel en el que escribir cómo encontraron el árbol de la sabiduría.
Así de injusta es la vida, Etienne, que entrega sus dones a los que se quedaron en casa esperando en vez de hacerlo con los que se jugaron la vida en buscarlo. Veo tu apuesta, y la subo, creo que alguien encontró ese árbol, volvió para explicarnos la solución a todos nuestros males y no le hicimos ni puñetero caso. Es más, nos burlamos de él y le hicimos la vida imposible hasta que retiro de la vida pública para convertirse en un ermitaño triste y enloquecido.
José A. García
Será cuestión de seguir siendo un ignorante más…
Saludos,
J.
Beauséant
Por desgracia, José A. García, esa parece la mejor opción en estos tiempos.